Capitulo 14

Rescates y declaraciones ¡Salgamos de la isla fantasma!

Un silencio sepulcral dominó por unos momentos la situación, los chicos permanecían en shock con tics en el ojo y gestos de horror al enterarse de que estaban atrapados y a punto de formar parte de la vida marina sino conseguían la manera de huir de ese lugar.

Se imaginaron por un momento en el océano flotando sobre un trozo de madera a la deriva solo guiados por las olas del mar, el sol abrasador sin piedad los golpeaba, la sed y el hambre los abrumaba y de pronto se les ocurrió la tétrica idea de comer tocino así que con ojos de caníbales miraron a un pobre cerdito moribundo que chilló por su vida.

El globito imaginario estalló y el primero en reaccionar fue Ryoga quien sacudió la cabeza regresando al mundo real siendo invadido por el pánico del momento.

-¡Usted sabia ese detalle tan importante y no fue capaz de decírnoslo!- reclamó en desesperación sacudiendo de la camisa al pobre señor Harumoto como muñeco de trapo- ¿! Como no se le ocurrió decírnoslo antes?!-

-¡Ryoga ya basta! ¡Lo vas a matar!- lo regañó la joven cocinera jalándolo por el cuello de la camisa arrastrándolo hacia atrás- ¡El señor Harumoto no tiene la culpa! ¡Tranquilízate!-

El pobre señor del traje se tambaleaba con los ojitos como espirales secándose el sudor con un pañuelo- lastimosamente perdí el radio transmisor, no tenemos forma de comunicarnos con nadie-

-Tenemos que encontrar la forma de irnos de aquí- indicó Soiyiro rascándose la cabeza con preocupación intentando idear algún plan efectivo mientras miraba a su alrededor- no podemos seguir perdiendo tiempo, debe haber algo que nos ayude en este lugar-

Cruzaron los brazos y formaron un círculo, cerraron sus ojos concentrándose en tratar de idealizar un plan lógico para salir de esa isla lo más pronto posible. Unos segundos más tardes dejaron caer sus cabezas en señal de derrota.

-¡No puedo creer que vamos a morir ahogados!- lloriqueó Ryoga cubriendo sus ojos con el brazo- ni siquiera tuve la oportunidad de disfrutar de mi querida Ukyo en toda su plenitud, la vida es muy injusta-

-¡Ryoga deja de ser tan dramático!- protestó la castaña con las manos en la cintura observándolo con el ceño fruncido- no podemos darnos por vencido así tan fácil, debe haber algún modo de salir de aquí- el muchacho solo la miró gimoteando como niño pequeño con los ojos llorosos.

Akane los observaba con preocupación manteniendo la mano en el pecho, miró a su alrededor intentando encontrar la solución- ¿Cómo vamos a salir de aquí? Nadando será imposible ¿Y si hacemos un bote? No tenemos tiempo suficiente- miró hacia el edificio que crujía y poco a poco se despedazaba por los temblores consecuentes que azotaban el lugar- Ranma, espero que estés bien- su mirada temblorosa observaba con la esperanza de verlo salir de allí ¿Y si era Korusan quien salía? ¿Y si derrotaba a Ranma? No podía ni siquiera imaginárselo.

Presionó fuerte los ojos intentando descartar esas atemorizantes ideas hasta que como una luz centelleante, una idea salió a relucir- Un momento…- susurró mirando el suelo- ¡Eso es!- gritó con emoción llamando la atención de los demás que la miraron curiosos y confundidos, se giró a mirarlos con una esperanzada sonrisa- Para llegar aquí, estos tipos tuvieron que usar alguna lancha o algo ¿No? Solo debemos buscar y encontrar el transporte que ellos usaron para llegar hasta aquí-

-¡Tienes mucha razón! ¡Buena idea Akane!- expresóel oji-miel esbozando una gran sonrisa- Chicos tenemos que encontrar ese bote como de lugar, es nuestra única esperanza de salir aquí- indicó observando a los demás que asintieron sus cabezas-

Y dicho eso, se separaron mientras intentaban mantener el equilibrio debido a los constantes temblores que azotaban a la isla. Buscaron entre las palmeras, los matorrales y entre los restos caídos del gran edificio. Ryoga buscaba entre unos arbustos encontrándose con un pequeño cangrejo que lo miró desafiante y sin piedad se le guindó en la nariz con su tenaza haciéndolo gritar del dolor corriendo de aquí para allá intentándoselo quitar pero el animalito era fiero y no tenía intenciones de soltarse.

-¡Oigan chicos lo encontré!- gritó la castaña metida entre unos matorrales jalando una enorme lona verde y dejando a la vista una lancha de gran tamaño.

Todos corrieron hasta donde estaba Ukyo y observaron con alivio la embarcación.

Ryoga al escuchar la buena noticia logró quitarse el cangrejo de un jalón y gruñendo lo lanzó lejos en el aire. -¡Bien hecho U-chan! ¡Eres la mejor por eso te quiero tanto!- pronunció muy emocionado con la nariz hinchada por la picada pero sin importarle corrió hacia ella abrazándola y restregando su mejilla con la suya- Estoy orgulloso de ser tu novio- agregó meloso.

-Awww Ryoga no digas esas cosas que me avergüenzan- añadió con las mejillas rojas por la timidez mientras era agasajada por su enternecido novio- pero tienes la razón soy la mejor- añadió con altanería riendo presumida.

Akane y Soiyiro se miraron y sonrieron contentos ante la posibilidad de salir de ese lugar. Sin embargo, la felicidad no le duró mucho a la peli-azul cuando sintió otro fuerte temblor que la hizo tambalearse y si no fuera sido por Soiyiro que la sostuvo hubiera caído al suelo, al recuperar el equilibrio escuchó como las paredes resquebrajadas del gran edificio crujían y caían trozos al suelo.

Volteó inmediatamente y esa amarga sensación de angustia la invadió al pensar que Ranma seguía dentro de ese lugar. Tenía miedo de que resultara lastimado o no saliera a tiempo. Korusan era un tipo temible y aunque no tenía dudas del potencial de su ex prometido, la posibilidad de que fuera herido de gravedad la tenían con un nudo en el estómago.

-Akane tenemos que…- se interrumpió el peli-negro al ver a la chica tan pensativa. De fondo tenia a los demás que empujaban la embarcación y poco a poco la ponían a andar o más bien Ukyo sobre el bote dándole ordenes y animos a los pobres de Ryoga y Harumoto que empujaban como esclavos, solo le faltaba el látigo- Akane tranquila que Ranma estará bien, saldrá a tiempo, no nos iremos sin él-

-lo sé, pero ¿Y si no sale a tiempo? ¿Y si resulta herido y necesita ayuda?- preguntó cabizbaja con la mirada oculta por su cabello presionando con fuerza las manos. Sentía una opresión en el pecho, esa sensación amarga de frustración no la dejaban pensar libremente, tenía que hacer algo, tenía que ayudarlo- jamás me lo perdonaría, no podría vivir sin él, simplemente no puedo dejarlo solo- lo miró por un momento de reojo con ojos brillosos disculpándose en silencio y sin decir más comenzó a correr hacia el inestable lugar metiéndose con dificultad por lo que quedaba de puerta.

Esa acción tomó por sorpresa al muchacho que alzó la mano para detenerla -¡Akane no! ¡Espera!-

-¡¿Akane a dónde vas?! – clamó Ukyo desde el bote dando un salto yendo tras ella dispuesta a alcanzarla.

-¡Akane-san!- añadió Ryoga quien también dejó lo que estaba haciendo para unirse a su novia.

Soiyiro extendió el brazo deteniéndolos a ambos mirándolos de reojo- Ustedes lleven el bote a la playa, yo iré por Akane- les explicó y sin esperar respuesta se lanzó a correr hacia el edificio entrando por el mismo acceso que la peli-azul.

Ryoga y Ukyo miraron con preocupación la situación frente a ellos y sin más que confiar en ellos decidieron continuar con su cometido anterior y se regresaron para sacar la embarcación de su escondite.

Dentro del edificio todo era escombros, pasillos llenos de metal retorcido y fuego por todos lados. Al fondo del lugar una fuerte batalla se estaba dando, Ranma tenía unos raspones en los brazos y la camisa algo rasgada por los distintos ataques de su enemigo.

Aterrizó sobre un trozo de concreto sin abandonar su posición de pelea respirando agitado por el gasto de energía- Kuso, este tipo me está dando más pelea de lo que pensé, es muy hábil con esas espadas, si me descuido me cortara en dos- caviló poniéndose en alerta cuando frente a él un gran trozo de techo se movía y se elevaba para luego ser impulsada hacia él con rapidez obligándolo a saltar en el aire esquivando el objeto que se estrellaba en el suelo levantando una pared de polvo que perjudicó su visión.

En menos de un segundo Korusan apareció tras él tomándolo por sorpresa. -¡Te tengo!- mencionó con una media sonrisa impactándole una patada con fuerza.

-¡Diablos!- apenas pudo musitar girándose y usando sus brazos como escudo recibió la patada siendo impulsado al suelo cayendo de espalda, logró recuperarse un poco y girándose en el aire logró caer de rodillas, sin darle tiempo para reaccionar observó cómo su contrincante se dirigía en picada hacia él con las filosas espadas encendidas en fuego tirándose hacia un lado mientras las espadas se clavaban justo donde se encontraba ocasionando una onda de fuego y viento que lo mandaba a volar lejos rodando en el suelo- I…Itte- se sentó recargándose con una mano tras él en el suelo frotándose la cabeza- Este tipo sí que es molesto-

Korusan lentamente se puso de pie desclavando las espadas aun encendidas moviendo el cuello mientras le tronaba- eres un chiquillo bastante escurridizo, admito que es la pelea más interesante que eh tenido en mucho tiempo- se quitó el sombrero y el chaleco quedando desnudo del cinturón para arriba sonriendo de lado- pero ya es suficiente de jugar, hay que acabar con esto de una buena vez-

Limpiándose la mejilla, Ranma se puso de pie escuchándolo y sin poder evitarlo esbozó una media sonrisa- ¡Ja! Por fin, ya me estaba aburriendo de este juego de niños- confesó tronándose los dedos, observó como un gesto leve de enojo pasó por el rostro de su enemigo- Es hora de ponernos serios- un aura azul comenzó a rodearlo- voy a hacerte pagar por el mal rato que le hiciste pasar a Akane-

-Interesante…- mencionó intrigado comenzando a caminar lentamente hacia su izquierda sin quitarle la mirada de encima, lo estaba rodeando- ¿Crees que puedes derrotarme? Admiro tu optimismo-

-No creo que puedo derrotarte…- respondió sin mover un músculo, solo siguiendo sus pasos con su mirada- Yo te voy a derrotar-

-eso lo veremos mocoso- detuvo su andar y tomando impulso se lanzó hacia él.

Ranma sonrió de lado preparándose para detenerlo.

Los pasillos se habían convertido en un tortuoso laberinto lleno de escombros, metal retorcido, trozos de concretos y fuego sin control. Akane sosteniéndose de la pared caminaba con dificultad trepando y esquivando los obstáculos frente a ella. El humo le dificultaba su andar tosiendo de rato por el escozor en su garganta.

-No puedo ver casi nada, el humo y el polvo hace muy difícil seguir…- se restregó los ojos respirando con dificultad deteniéndose por un segundo, se reclinó un poco apoyando las manos en las rodillas para recuperar el aliento- no me voy a detener, tengo que llegar a donde esta Ranma y decirle lo que sucede, no voy a abandonarlo- se propuso dispuesta a continuar su trayectoria.

-¡Akane!-

La voz de Soiyiro la hizo detenerse y miró confundida tras ella fijándose que se acercaba lo más rápido que podía, en ese instante otro temblor los tomó por sorpresa obligándolos a sostenerse de la pared. El crujir del techo llamó la atención de la peli-azul que alzando la cabeza se fijó que estaba por venirse abajo.

-¡Oh no! ¡Soiyiro-kun no sigas! ¡Detente!- apenas logró decir cuando inevitablemente el techo cedió cayendo frente a ella obligándola a tirarse al suelo y cubrirse mientras el polvo y el humo la cubría.

Unos segundos más tarde cuando la situación se serenó un poco, el polvo se disipó levemente y Akane se sentó en el suelo tosiendo con fuerza mientras se sacudía la ropa por el polvo- ¡Soiyiro-kun!- gritó mientras seguía tosiendo, se puso de pie y trató de observar más allá de la pila de escombros que apenas había dejado espacio para ver al otro lado- ¡Soiyiro-kun! ¡¿Estas bien!?- esperó por unos momentos pero no tenía respuesta, el corazón se le contrajo por el miedo que le llegó de pronto - no puede ser ¿acaso habrá…- sus nefastos pensamientos fueron interrumpidos por el alivio que sintió al escuchar la voz de su amigo al otro lado de los escombros.

-¡Estoy bien!- contestó adolorido mientras que tosía por el polvo en el aire, se quitó unos trozos pequeños de concreto y se puso de pie llevándose la mano al costado observándola por los pequeños agujeros que había dejado la pila de concreto- No estoy herido de gravedad, estoy bien Akane ¿y tú?-

-yo estoy bien pero el acceso está bloqueado, no hay manera de pasar- ratificó intentando quitar los enormes trozos de metal y concreto que parecían estar unidos porque quitarlos era inútil- Tienes que salir de aquí Soiyiro-kun, yo estoy bien debo seguir-

-¡No! Akane por favor, este lugar es muy peligroso, podrías resultar herida- rogó mientras intentaba escarbar y quitar los trozos de concreto- ¡No voy a permitir que sigas sola! ¡No me perdonaría que te pasara algo! ¡Sé que no puedo protegerte como lo haría Ranma pero tengo que intentarlo! ¡Quiero intentarlo! ¡Sé que no tengo oportunidad contigo pero el amor que siento por ti me hace arriesgarlo todo y morir por ti si es necesario!- confesó deteniendo en seco su intento de despejar el camino respirando ajetreado por la rapidez de sus palabras. No se había dado cuenta de lo que había dicho hasta un segundo después acelerándosele el corazón, ya no había vuelta atrás, sus sentimientos eran más que claro y sea cual sea su respuesta, ella debía saberlo.

Se puso de pie presionando las manos con fuerza intentando controlar los nervios que lo azotaban. Tragó duro y clavó su mirada en ella - Te amo Akane Tendo-

Akane abrió los ojos de golpe al escuchar la confesión del muchacho, sus mejillas se tornaron de un intenso carmín, su corazón dio un vuelco y las palabras se atoraron en su garganta. Un silencio abrumador se formó en este instante, lo último que se esperaba era que su amigo se le confesara así que la había tomado con la guardia baja.

Esas palabras le llegaron al corazón y llevándose la mano al pecho bajó la mirada conmovida aun con las mejillas levemente sonrosadas, una pequeña sonrisa tímida adornó su rostro- Soiyiro-kun, agradezco tus intenciones y de verdad que me hace feliz pensar que le importo a alguien tan maravilloso como tú- cerró los ojos recordando los hermosos momentos que vivió junto con él, por un momento se imaginó la idea de formar una familia con él y no le pareció del todo mal ese futuro pero sabía que no era justo estar con alguien con quien solo tenía un fuerte lazo de afecto. Era cruel para ella y también para el confundir una amistad con amor.

Él merecía a una mujer que lo amara de verdad, que lo amara tan profundo como ella amaba a Ranma- yo no soy digna de ti Soiyiro-kun…-agregó manteniendo su tierna sonrisa- tú mereces a alguien mejor que yo, tú mereces a alguien que…-

-me ame- la interrumpió Soiyiro haciéndola dar un respingo. Ella alzó su rostro y lo miró muy sorprendida.

El peli-negro no pudo evitar sentir como los ojos se le llenaban de lágrimas, él lo sabía, pero el escucharlo le dolió más de lo que imaginaba, bajó la mirada y ocultó el dolor de su mirada con su flequillo- Yo lo se Akane, yo sé que tu corazón solo le pertenece a él, que jamás tuve una oportunidad- rió con amargura, sabía que ella lo miraba con sorpresa mezclada con culpable tristeza y eso aumentaba su pesar- por favor no me mires así, no quiero que sientas lástima por mí- indicó presionando las manos con fuerza. Akane desvió la mirada con un leve sonrojo al sentirse descubierta.

-yo se perder, yo muy bien sabia a lo que me estaba enfrentando y aun así decidí seguir, hubo momentos que de verdad pensé que podría lograrlo pero solo fue una falsa ilusión- tomó aire y suspirando liberó algo de esa dolorosa tensión, alzó la mirada y la observó triste, con los ojos llorosos y eso le rompió el corazón- Akane no vayas a llorar, deberías sentirte feliz, otro chico muere por ti- añadió riendo divertido en un vago intento de animar el ambiente.

La peli-azul no pudo contener la risa ante el comentario del oji-miel, secó las lagrimillas que adornaban sus ojos y alzó la mirada observándolo intentando mantener una débil sonrisa- Soiyiro-kun no digas esas cosas, yo soy la que menos desea que otros estés pasándola mal por mi culpa-

-eso es imposible Akane, tú eres un ángel en la tierra y tengo que admitir que él es un hombre muy afortunado, a veces me preguntaba si estabas algo loca en fijarte en un chico así pero…- sonrió con más libertad al notar como la jovencita volvía a reír con diversión- él está peleando contra ese lunático de Korusan, él vino a rescatarte y eso demuestra que es alguien que vale la pena- a pesar del dolor que sentía por el rechazo, se sentía contento y en paz por habérselo dicho.

-Oh Soiyiro-kun, sé que quizás no es el mejor momento pero tengo que decirte que eres el mejor amigo que eh tenido- admitió mientras una lagrima rodaba por su mejilla- no quiero pensar que no voy a tenerte en mi vida como mi amigo-

-Akane no digas eso…- la miró y le dedicó una sincera sonrisa- prefiero mil veces tenerte como amiga que no tenerte en mi vida-

Se le formó un nudo en la garganta al escuchar lo dicho, tuvo que luchar contra las ganas profundas que tenia de llorar. Lo miró complacida, con un sentimiento de felicidad floreciendo en su interior- Soiyiro-kun, eres el mejor muchas gracias-

-Si tienes razón soy el mejor- repitió inflando el pecho haciéndose el importante. Un leve temblor lo obligó a volver a la realidad- creo que nos desviamos de lo importante…- miró a su alrededor y suspiró con pesar- los chicos van a matarme cuando se enteren de que te dejé ir sola- rascándose la nuca.

-Solo si se enteran, que sea nuestro secreto- le guiñó el ojo con una gran sonrisa- ten mucho cuidado, nos veremos en la playa- se giró y continuó su camino lo más rápido que podía esquivando los escombros.

Soiyiro solo la miró alejarse y volvió a suspirar con resignación. Al girarse escuchó que golpeaban una puerta a lo lejos, volteó a su derecha y vio un pasillo que estaba algo bloqueado pero aún se podía pasar. Decidió arriesgarse y caminó por el pasillo cubriéndose la boca por el humo. Los golpes se escuchaban cada vez más fuerte y al llegar al origen vio una puerta que estaba bloqueada por unos tablones de madera y trozos de concreto.

-¿Hola? ¿Hay alguien allí?-

-¡Por favor ayúdenos!-

La respuesta lo tomó por sorpresa e inmediatamente se puso a quitar los obstáculos de la puerta- ¡Por favor mantengan la calma! ¡Los ayudare a salir de allí!- exclamó mientras con esfuerzo levantaba los escombros. Por fin pudo despejar la puerta e intentó abrirla, sin éxito se alejó y con el pie comenzó a patearla hasta que pudo abrirla entrando a la oscura habitación- ¡Listo! ¿Se encuentran bien?-

En el fondo de la habitación había una familia resguardada entre si abrazados y acurrucados con ropas sucias y rasgadas, quien parecía ser el padre de familia con un brazo entablillado y un barrote en su mano libre se puso de pie observándolo desconfiado imaginando que era uno de los malos- ¿Eres uno de ellos?-

-¿Eh? No no, a mí también me habían secuestrado estos locos pero pude escapar, los escuché y vine a ayudarlos- explicó inmediatamente mientras negaba con las manos acercándose a ellos- tenemos que salir de aquí pronto, este lugar va a colapsar-

El hombre lo analizó por un momento y bajó la guardia tirando el barrote al suelo -muchas gracias muchacho, soy Kazuma Fudo y ellos son mi familia, mi esposa Hisuki y mis hijos Daisuke y Misha-lo tomó del hombro con una agradecida sonrisa volteando hacia su familia- salgamos de aquí ahora- indicó acercándose ayudando a su esposa a levantarse del suelo quien llevaba un niño de 2 años que lloraba asustado.

-Muchas gracias joven…- agradeció la mujer sonriéndole nerviosa y abrazando a su pequeño hijo siendo acobijada por su esposo- Hija no te quedes atrás- miró por sobre su hombro.

-Itte…mi tobillo-

La delicada y adolorida voz llamó la atención de Soiyiro quien volteó y no pudo evitar sorprenderse ya se trataba de una jovencita muy hermosa de larga cabellera castaño rojizo y unos ojos verdes que cautivaban a cualquiera. Un leve sonrojo adornó sus mejillas, se comenzó a rascar el cuello tratando de disimular.

-Hija ¿te encuentras bien?- preguntó su padre observándola preocupado.

-Lo siento papa, creo que me lastimé el tobillo- aclaró la joven sentada en el suelo con gesto de dolor acariciándose el tobillo.

-No se preocupen yo la cargare- intervino Mayade sonriéndoles amablemente acercándose a la joven quien se alejó un poco mirándolo asustada- tranquila, me llamo Soiyiro, no voy a hacerte daño, solo quiero ayudarte- le brindó una tierna sonrisa haciendo que la muchacha suavizara su gesto y con timidez le asintiera con la cabeza dándole permiso.

Sin perder más tiempo la cargó en sus brazos asegurándose de tenerla bien sujeta- Tengan mucho cuidado, hay muchos escombros, síganme- les indicó y salió de la habitación seguido por los padres que abrazados le seguían muy de cerca. La chica solo lo miraba con las mejillas rojas y con timidez cerró los ojos esbozando una pequeña sonrisa.

En la playa, ya tenían preparado la embarcación para partir. Ukyo caminaba de un lado a otro como león enjaulado frotándose las manos por la ansiedad- ¿Por qué se están tardando tanto? ¡Voy a morir de un infarto en cualquier momento!- gruñó restregándose el cabello por la desesperación.

-Yo también estoy preocupado U-chan, se están tardando demasiado -respondió Ryoga con los brazos cruzados mientras movía el pie con inquietud- Ese estúpido de Ranma, siempre nos retrasa en todo-

Un ruido entre las palmeras los obligó a ponerse en alerta y ambos inmediatamente se prepararon para pelear, sin embargo, se relajaron cuando observaron a Soiyiro salir entre la maleza.

-¡Joven Soiyiro! ¡Me alegra verlo sano y salvo!- exclamó Harumoto con dos cataratas surcando sus ojos de la emoción mientras se secaba las lágrimas con su pañuelo.

-¡Soiyiro! ¡Gracias a Dios!- gritó con entusiasmo la castaña llevándose las manos al pecho- ¡Han vuelto!- no pudo evitar sorprenderse cuando lo vio salir con una chica en sus brazos- ¿Quién es ella?-

-¡Chicos! Me alegra verlos- confesó el peli-negro con una sonrisa acercándose a ellos con la tímida joven en sus brazos- ella y su familia eran también prisioneros de esos piratas, por suerte los encontré y los ayude a salir- explicó señalando a la pareja tras él que saludaban haciendo una leve reverencia.

-Es un placer, me alegra que hayan podido salir- mencionó la joven cocinera saludándolos también con una pequeña reverencia mirando a Soiyiro que con ayuda de Harumoto subían a la familia al bote- ¿Dónde están Akane y Ranma?- la preocupación volvió cuando notó la expresión sombría que adquirió el muchacho- ¿Qué fue lo que paso?-

-No pude alcanzarla, un temblor hizo que cayeran escombros y bloquearan el camino- manifestó rascándose la nuca con desasosiego sintiéndose incomodo ya que les estaba mintiendo.

- !¿Cómo que la perdiste de vista?!- reclamó Ryoga en un ataque de ira tomándolo del cuello de la camisa zarandeándolo sin piedad- ¡La dejaste sola en ese lugar! ¡Eres un completo inútil! ¡Eres igual de inútil que Ranma!- agregó sin dejar de sacudirlo mientras el pobre y mareado muchacho tenia espirales como ojitos.

-Oh no, entonces siguen allá- susurró Ukyo mirando hacia la dirección donde acontecía la situación- debemos ir y…- no pudo continuar ya que un temblor la hizo tambalearse y a centímetros de ella el suelo se resquebrajó abriéndose en una gran grieta succionando la arena y de allí brotaron poderosos chorros de agua hacia el cielo- ¡Kyaaaa!- retrocedió de un salto con un claro gesto de pánico- ¿!Q…que está pasando ahora?!-

-¡Señorita Ukyo debemos irnos o sino el bote será succionado!- exclamó Harumoto encendiendo el motor- ¡súbase ahora!-

-¡Ukyo!- la llamó Ryoga corriendo hasta ella y tomándola del brazo- ¡Vamos!- jaloneándola hacia el bote.

-¡Ryoga pero…- lo miró con ojos llenos de preocupación, no quería abandonar a sus amigos.

-¡Lo sé! ¡Yo tampoco quiero irme pero que se hunda el bote no nos ayudara en nada! ¡Vamos!- le respondió mientras ella le asentía y ambos corrían a la embarcación, obviamente Ryoga al tocar el agua se convirtió en cerdo pero Ukyo lo atrapó y resguardándolo entre sus brazos saltó para subir siendo ayudada por Soiyiro.

Harumoto aceleraba a todo dar y arrancaban alejándose de la playa mientras veían con angustia como poco a poco la isla se hundía por partes.

El campo central de batalla del deteriorado edificio estaba mucho más devastado gracias a los dos peleadores que sin cesar seguían con su ardua y pareja batalla.

-¡kyaaaa!- se escuchó el grito del joven Saotome seguido por un golpe y posteriormente el trozo de una espada se incrustó en la pared. Ranma aterrizó en el suelo respirando muy agitado, agotado y con múltiples cortes en los brazos y el rostro- ¿Acaso este tipo no se cansa?-

Por otro lado Korusan se ponía de pie limpiándose la mejilla con el dorso de la mano, miró lo que quedaba de su espada y la desechó empuñando la que aún se mantenía completa. Observó a Ranma furioso- Maldito muchacho voy a acabar contigo de una buena vez- se lanzó hacia él atacándolo con la espada con gran velocidad al mismo tiempo que el muchacho lo esquivaba.

Debido a un pequeño temblor Ranma tropezó por un segundo, oportunidad que aprovechó Korusan para golpearlo en la mejilla y tirarlo al suelo y antes de que pudiera levantarse apoyó su pie en su pecho impidiéndole que se levantara.

-Ku…Kuso- gruñó Saotome mientras presionaba un ojo por el dolor.

-me diste bastantes problemas niño, pero llego tu hora- mencionó con una media sonrisa apuntando el filo de su espada en su garganta. Ranma tragó duro comenzando a pensar que quizás de esa no saldría. Alzó la espada empuñándola con ambas manos- ¡Muere!-

Su grito retumbó al mismo tiempo que se abalanzó con su espada, Ranma presionó los ojos con fuerza mientras el sudor de la angustia rodaba por su rostro. Sin embargo, antes de cumplir su objetivo una piedra golpeó la mejilla de Korusan haciendo que el ataque se desviara y la espada se clavara en el suelo a milímetros del rostro del chico que abrió los ojos de golpe y miró su reflejo en el acero filoso soltando el aire que hasta ahora tuvo retenido por el miedo del momento.

Enojado, Korusan inmediatamente desvió la mirada buscando el origen del ataque sorprendiéndose al ver de quien se trataba- esto sí que es una sorpresa-

Ranma inmediatamente miró al mismo lado sintiendo que el corazón se le volvía a detener por la impresión-¡Akane!-

La peli-azul estaba de pie frente a ellos aun recuperando el aliento por el agite anterior y también por el miedo que la invadió al llegar y encontrarse con Ranma a punto de morir. No se le ocurrió otro plan que lanzarle una piedra a Korusan, cosa que resulto así que vivan las ideas improvisadas.

-¿viniste a ver como tu salvador muere?- especuló el capitán limpiándose la mejilla sacando la espada del suelo aun teniendo el pie firmemente sobre el pecho de Ranma imposibilitándole levantarse del suelo- luego de que acabe con él me ocupare de ti-

Al escuchar el comentario, Ranma sintió que la ira recorrió su cuerpo como fuego, eso no lo iba a permitir, no iba a permitir que ese canalla le pusiera una mano encima- eso jamás lo permitiré- gruñó entre dientes fulminándolo con ojos llenos de furia y sacando fuerzas de lo más profundo de su ser para sorpresa de Korusan con ambas manos levantó su pie de su pecho y en un movimiento rápido se incorporó- ¡Técnica de las castañas calientes!- exclamó atacándolo con múltiples golpes tan veloces que eran casi imperceptibles. Korusan no pudo defenderse y recibió todos y cada uno de esos golpes en su pecho y rostro.

Para el golpe de gracia, Saotome lo sentenció con una patada en el pecho que lo hizo volar hacia atrás incrustándose en la pared y por el impacto la misma cedía cayéndole encima quedando bajo una pila de escombros.

-¡Lo logró!- festejó Akane sonriendo de entusiasmo con las manos en el pecho, el miedo de perderlo la tenía temblando como gelatina y lo único que quería era sentirlo, abrazarlo con fuerza y hundirse en su pecho impregnándose de su calidez. Sin dudarlo corrió hasta él saltando entre los escombros lanzándose en sus brazos con lágrimas corriendo por sus mejillas- ¡Ranma ¡lo lograste!-

El muchacho que intentaba recuperar el aliento por el agite vivido escuchó como canto angelical, la voz de "su" chica y se volteó inmediatamente sorprendiéndose de sobremanera al sentir como la muchacha se lanzaba en sus brazos y de modo automático le correspondió cubriéndola con los suyos abrazándola con fuerza protectora hundiendo su rostro en su cuello mientras la sentía temblar entre sus brazos sollozando como niña asustada.

-Akane no llores, ya estas a salvo, todo estará bien ahora- la consoló susurrándole con voz apacible y dulce intentando tranquilizarla mientras presionaba sus manos en su espalda acobijándola más en su pecho al mismo tiempo que intentaba tranquilizarse así mismo, tenía el corazón latiéndole a mil por hora por la emoción de verla sana y salva- No debiste haber venido tonta ¿Qué haces aquí?-

- No podía irme y dejarte aquí Ranma, tenía mucho miedo de que te pasara algo- confesó entre gimoteos presionando las manos en su pecho. El miedo, la desesperación, la angustia, todo ese conjunto de sentimientos que se habían mermado por la adrenalina del momento, estaban saliendo a flote como una erupción. No podía controlarse, solo quería llorar y resguardarse entre sus brazos- No quería…no quiero perderte jamás Ranma, quiero que estés siempre conmigo- agregó con timidez abriendo apenas los ojos teniendo las mejillas ardiendo al darse cuenta del grado de su confesión, prácticamente se le había declarado.

El corazón prácticamente se le detuvo al escuchar las palabras de la jovencita, la cara se le tornó del color de un tomate y sintió como fuegos artificiales estallaban en su cabeza. Se dejó llevar por la emoción del momento sonriendo atontado- Siempre estaré contigo Akane, te lo prometo- respondió con el corazón en la mano, con toda la sinceridad del mundo por que así era, su corazón y su vida le pertenecían a ella.

La ternura del momento era bruscamente interrumpida cuando escucharon que los escombros se movían, miraron como eran removidos los trozos de concreto que estaban sobre Korusan sorprendiéndose al ver como éste, tambaleándose, se ponía de pie.

-¡No puede ser! ¿Cómo se puede poner de pie después de recibir mi Técnica de las castañas calientes?¿Acaso es de piedra?- se preguntó incrédulo mientras que automáticamente se volteaba y dejaba a Akane tras él protegiéndola.

-¿Acaso creíste que podías derrotarme mocoso?- articuló el maltrecho hombre moviendo el cuello de un lado a otro mientras le tronaba- hace falta mucho más que eso para acabar conmigo- recogió su espada del suelo y raspando el suelo con la punta la encendió el fuego apuntándolos- yo seré el ganador de esta batalla, tú y tu chica la van a pagar caro- un aura rojo intenso comenzó a emanar a su alrededor haciendo que la temperatura del lugar comenzara a aumentar.

-Akane quédate tras de mí, no permitiré que ese lunático te haga algún daño- indicó Ranma mirándola por sobre su hombro sonriéndole con confianza.

Akane lo miró preocupada y al chocar su mirada con la suya, un sentimiento de seguridad se apodero de ella, simplemente asintió con la cabeza en señal de aceptación.

-Confió en ti Ranma, siempre lo he hecho y siempre lo hare- meditó volviendo a fijar su mirada en su enemigo.

Al percibir su confianza en él, se propuso firmemente a no defraudarla, contando con su apoyo sintió que podía lograr cualquier cosa- Voy a acabar con este tipo de una buena vez-

Las intenciones de ambos fueron súbitamente interrumpidas cuando un fuerte temblor los sorprendió azotando ya la maltratada estructura del edificio haciendo que lo que quedaba del techo se viniera abajo. Korusan que intentaba mantener el equilibrio apenas logró darse cuenta cuando la pared tras el sucumbía ante el temblor y sin poder escapar quedó bajo la gran pared de metal y concreto.

-¡Akane cuidado!- gritó Ranma al ver que una gran parte de los escombros caía precisamente sobre ellos cargándola en sus brazos y de un salto logró esquivar los obstáculos usándolos como trampolín saltando sobre ellos- eso estuvo muy cerca- alegó aun en el aire mirando hacia atrás.

La peli-azul apenas reaccionaba del susto mirando al frente abriendo los ojos como platos- ¡Ranma delante de ti!- exclamó con gesto de horror.

-¿Eh?- miró al frente viendo que estaba por estrellarse contra un gran trozo del techo que caía frente a ellos- ¡diablos!- se puso pálido por un segundo pero gracias a su astucia de peleador, en cuestión de segundos hizo que Akane pasara a su espalda sosteniéndose de su cuello y juntando sus manos reunió su energía disparándola contra los escombros- ¡Huracán del tigre!-

La fuerte explosión destrozó los obstáculos frente a ellos despejando el camino y entre el humo y el polvo lograron salir del resquebrajado edificio que sin resistir más, sucumbió tras ellos.

Ranma respirando acelerado se pasó la mano por la frente secándose el sudor- Por fin esta pesadilla acabo, pensé que no saldríamos de ese lugar- confesó inclinándose un poco apoyando las manos en las rodillas para recuperar el aliento.

Akane lo miró de reojo y no pudo evitar esbozar una sonrisa, por fin se había acabado esa loca situación pero bruscamente cambio su gesto al recordar un detalle muy muy importante- ¡Ahhhh! ¡Lo olvide!- chilló haciendo que el muchacho diera un fuerte respingo y la mirara asustado. Como robot volteó a mirarlo con un claro gesto de pánico- ¡Tenemos que irnos! Este lugar se hundirá en cualquier momento!-

-¡¿Qué?!- le gritó notablemente enfadado y también desesperado - ¡¿Cómo que se hundirá?! ¡No puedo creer que hayas olvidado algo tan importante como eso! ¡Debiste decírmelo antes!- Akane simplemente presionó los ojos por la dureza de su voz.

-¡No me grites! ¡Estaba muy ocupada preocupándome de que ese loco no te fuera a matar!- le devolvió el grito fulminándolo con la mirada como era de costumbre.

La pequeña discusión se vio interrumpida cuando una fuerte ventisca los obligó a cubrirse del polvo y una gran sombra los tapó, se percataron que se trataba de un gran dirigible que se impulsaba por grandes aspas giratorias y dentro se encontraban los maltratados piratas que ayudaban a Korusan a subirse por una escalera de madera.

-¡Ese maldito está escampando!- exclamó Ranma con frustración y rabia presionando con fuerza sus manos.

-¡No hay tiempo para eso Ranma! ¡Debemos salir de aquí!- reiteró la peli-azul jalándolo del brazo dando media vuelta y al dar el primer paso se vio ante una enorme grieta frente a ella poniéndose azul del pánico- ¡Kyaaaaa!-

-¡Akane!- gritó el chico de la coleta reaccionando con rapidez tomándola del brazo y jalándola hacia él mientras de la gran grieta surgían chorros de agua que se elevaban muy alto mojándolos a ambos- Kuso- masculló ahora la joven pelirroja sacudiéndose la cabeza.

-Es…eso estuvo muy cerca- expresó la peli-azul respirando aun agitada y aun asustada dándose cuenta de que no tenían modo de escapar- ¿Ahora que hacemos Ranma? Estamos atrapados- preguntó angustiada volteando a mirarla.

-estoy pensando estoy pensando- respondió cruzando los brazos y moviendo el pie con impaciencia tratando de idealizar un plan, un momento de lucidez le llegó y miró hacia el dirigible que se alejaba de ellos pasando justamente por encima de los grandes chorros de agua- ¡lo tengo!- chasqueó los dedos tomando a Akane de la mano corriendo hasta posicionarse justo debajo del transporte aéreo- Saldremos de esta odiosa isla-

La joven la miró algo confundida por unos momentos, miró las grandes fuentes de agua y luego al dirigible entendiendo el plan, le asintió con la cabeza presionando su mano con fuerza brindándole una sonrisa. Ranma-chan la sujetó por la cintura y juntas se lanzaron dentro de la poderosa emanación de agua.

-Todo marcha bien capitán, muy pronto estaremos lejos de aquí- señaló uno de sus subordinados que tenía un ojo morado y un trozo de papel enrollado cubriendo sus fosas nasales para no desangrarse y que estaba pilotando el dirigible mirando por sobre su hombro a su capitán que estaba de pie con los brazos cruzados notablemente malherido por su batalla y sobre todo muy enojado.

-Muy bien.., larguémonos de aquí- ordenó malhumorado- ese maldito mocoso me dio muchos problemas, pero de seguro él y su molesta noviecita se ahogarán cuando la isla se hunda- caviló sonriendo macabramente considerando que su victoria estaba más que hecha.

De pronto sus malévolos pensamientos fueron interrumpidos cuando la ventana a su derecha estallaba y entraban las dos jovencitas, sin darle tiempo a reaccionar la pelirroja le impactó una patada en la cara que lo mandó a volar hacia el lado contrario a través de la ventana cayendo al mar.

Los demás sujetos quedaron con cara de póker al ver como su valiente e indestructible capitán caía por la borda. Miraron a las dos jovencitas que se colocaban en posición de pelea.

-¡Es la chica loca del cabello rojo! ¡Huyan!- gritaron de horror y envueltos por el pánico decidieron abandonar su "barco" lanzándose por las ventanas.

-¡Ja! Eso fue más fácil de lo que pensé- mencionó la pelirroja con una gran sonrisa egocéntrica mientras se limpiaba las manos como si se sacudiera el polvo.

-Si pero, ¿Ahora quien conduce esta cosa?- preguntó Akane riéndose nerviosa sacando de su momento de felicidad a la extasiada jovencita que miró con horror el timón que giraba sin control.

Dos gotitas al estilo anime rodaron por sus cabezas, no pensaron muy bien en las consecuencias de su plan. Inmediatamente el dirigible comenzó a ladearse y a descender directo al mar haciéndolas tambalearse.

-¡Tenemos que salir de aquí!- indicó Akane corriendo a la puerta y pateándola miró el mar bajo ellas sintiendo escalofríos y comenzando a sudar frio- Esto está muy alto-

-¡no lo pienses! ¡Solo salta!- aseveró Ranma empujándola con fuerza mientras esta gritando caía al agua y sin esperar se lanzó tras ella segundos antes de que el gran artefacto impactara en el agua.

Con dificultad lograron subir a la superficie sacando sus cabezas tomando grandes bocanadas de aire. Respirando aun agitadas nadaron hasta un trozo de madera flotando en el agua y voltearon a ver como el gran dirigible se deshacía en el agua y más atrás la gran isla continuaba sumergiéndose en el agua.

Aun tratando de calmar su acelerada respiración, Akane miraba como la gran masa de tierra era totalmente cubierta por el mar, sonrió aliviada ante el hecho de que habían logrado sobrevivir a otra gran aventura- por fin se terminó esta locura, no salió tan mal ¿No lo crees?- le preguntó a la pelirroja a su lado volteando a verla fijándose que tenía toda la cabeza llena de algas y se mordió el labio aguantando las ganas de reír- Creo que tienes algo en la cabeza Ranma- le indicó tapándose la boca con una mano en un vano intento de mantenerse seria.

Ranma-chan la miró algo confundida por un momento y al llevarse la mano a la cabeza se dio cuenta del motivo de la burla de la chica- ¡No me parece gracioso!- pataleó haciendo puchero como niña pequeña.

-¡Te ves muy gracioso! ¡Idéntico a cuando te levantas en las mañanas!- aseveró comenzándose a reír a carcajadas haciendo que la furia de la joven aumentara.

Una venita palpitó en la sien de la muchacha al sentir su burla, con la ceja temblándole de la rabia se quitó las algas y se las tiró en la cabeza- ¡Ja! Tú te ves igual que siempre- espetó con una media sonrisa burlona mirándola de reojo.

Akane paró de reír en seco al sentir las viscosas y frías lianas verdes en su cabeza y algunas pegadas en su frente sintiendo escalofríos y al ver como la chica se burlaba tan egocéntricamente sintió como la furia la invadió. Lo fulminó con la mirada y tomando las algas se las tiró con fuerza en la cara sin mucha delicadeza- ¡Ja! ¡Eso es por ser tan idiota!- masculló desviándole la mirada con enojo.

-¡Oye! ¡¿Así agradeces que te haya ido a rescatar?!- reclamó quitándoselas de la cara y escupiendo trocitos que le habían entrado en la boca- ¡Eres una malagradecida!-

-¡Nadie te pidió que vinieras!- debatió con la furia al límite salpicándole agua con la mano.

Tosiendo y restregándose los ojos por el ardor de la sal en su rostro, la joven pelirroja se enfureció más y le devolvió el salpicón de agua- ¡Niña tonta la próxima vez dejo que te lleven y ellos mismo se den cuenta de lo poco femenina que eres!-

-¡Eres un idiota Ranma!-

-¡Tú eres la tonta!-

-¡Cretino!-

-¡Kawwaikune!-

-¡Afeminado!

Con insultos y otras palabras mayores la escena se convirtió en un chapoteadero de agua salpicándose agua sin piedad entre ellas. El yate en donde estaban los demás se acercó y divertidos los chicos las miraban insultarse y mojarse como dos niñas pequeñas.

-¿Van a querer subir o los dejamos para que sigan con su romance?- preguntó Ukyo muy divertida recargada sobre la baranda de la embarcación teniendo a un cómodo cerdito metido en el escote de su camisa mirándolos curioso.

Las dos jovencitas pararon de salpicarse y dándose cuenta que eran observadas se sonrojaron avergonzadas, se miraron y como niños resoplaron desviando la mirada al lado contrario.

Luego de ayudarlas a subir, Harumoto aceleró girando el yate en la dirección de regreso. Ukyo estaba apoyada en la baranda disfrutando del aire marino que chocaba en su rostro, Akane estaba sentada junto a la hija mayor de la familia rescatada hablando de su experiencia en la isla.

-Estamos muy agradecidos con usted joven Soiyiro- indicó el padre de la familia haciéndole una reverencia junto con su esposa, de fondo se veía al pequeño niño muy divertido jalándole las orejas y la cola al pobre Ryoga que solo estaba tirado y resignado a ser su juguete - mi familia y yo no sabemos cómo pagarle lo que ha hecho por nosotros-

-Eh no, descuiden de verdad, no fue nada- recalcó Soiyiro riéndose apenado mientras se rascaba la cabeza tímidamente- lo importante es que todos estamos bien y apenas lleguemos atenderán la lesión de su hija- agregó mirándolas de reojo sonriendo por un momento y luego desvió su atención a Ranma que estaba sentada en el suelo como indio con los brazos cruzados- permiso- se disculpó con ellos y caminó parándose frente a la pelirroja- De verdad que nunca me acostumbraré a verte como chica-

Ranma lo miró por un momento resoplando y desviando la mirada- ¡Ja! Que te quede claro que si fuera sido por mi hubiera dejado que te ahogaras-

-No lo dudo- susurró rascándose la mejilla riendo nervioso, sacudió la cabeza y la miró serio- Escucha, tu y yo no nos llevamos para nada bien y sabemos muy bien la razón- ambos miraron hacia donde estaba Akane hablando divertida con la joven de ojos verdes- quiero que sepas que le confesé mis sentimientos-

Una punzada atravesó el pecho de la pelirroja al escucharlo quedando totalmente paralizada- ¿Se…Se le declaró?- con un tic en el ojo adornando su rostro. Sus peores pensamientos le llegaron de pronto a la cabeza, la idea de que Akane le haya correspondido le hizo helarle la sangre, quería irse de allí pero debido a que estaba en un bote no tenía forma de escapar.

Soiyiro la miró de reojo, por un momento sintió la necesidad de decirle "Ella me dijo que me amaba y acepto ser mi esposa" viendo en su cabeza a un devastado muchacho tirado en el suelo. Esa idea lo hizo sonreír levemente pero no era tan cruel, tenía que hacer lo correcto- Ella me rechazo- musitó rascándose la nuca mirando el mar frente a él.

Ranma abrió los ojos de golpe y alzó el rostro mirándolo incrédula- ¿Lo rechazo? ¿Akane lo rechazo? ¿No lo ama?- pensó aturdida pestañeando rápidamente como intentando captar la situación.

El peli-negro suspiró volviéndola a mirar- eres el tipo más afortunado que conozco, estoy seguro que la harás feliz- expresó dedicándole una media sonrisa girándose y alejándose de él.

Lo miro irse pasmada en el lugar, se llevó la mano a la frente riendo atónita- No puedo creerlo, ella lo rechazó ¡no lo ama! ¡Akane no lo ama!- celebró en su interior echándose el cabello hacia atrás recordando sus últimas palabras- ¿Soy afortunado?- volteó a mirarla sintiéndose hipnotizado por la belleza de su sonrisa, verla reír lo hacía sentirse en el cielo.

Todo era muy claro, por fin se daba cuenta de lo obvio-¿Cómo pude ser tan idiota todo este tiempo? ¿Cómo no me di cuenta?- Sonrió sintiéndose el tipo más estúpido del mundo, tenía que venir un recién llegado a decirle lo que ya sabía pero por idiota no lo había aceptado. Su orgullo, su ego, sus tontos celos no le habían dejado ver lo que era evidente. Negó con la cabeza aun riéndose de sí mismo mirando el suelo a sus pies por fin entendiendo lo que él significaba para ella.

-Ella me ama- Musitó con una gran sonrisa sintiendo como su corazón latía de gozo. En ese momento sintió que era hombre más afortunado del mundo.

Continuara….