Konnichiwa! Como han estado, yo espero que bien n_n a que nos extrañaban y lo digo en plural porque el Tsundere esta aquí conmigo

_Attakai: Hola!... y tu! no creas que me olvide de la última pregunta que hiciste en esta historia *parado estirándose*

Lo sé, lo se n_nU, bueno tiene un tiempo que no escribo sobre esta historia

_Attakai: Y sabemos que muchas de ustedes se quedaron con la intriga de él que pasara *podiendose vendas en las muñecas*

Así que me puse a trabajar un poquito mas en mis pendientes y me dio tiempo de escribir la conti

_Attakai: Aquí esta, esperamos que les guste… y mientras leen, Bako y yo resolveremos un asunto pendiente *tronando sus nudillos*

O_OUU ah…. Ayuda?! *tomando a Bako de la playera y llevándosela*


- Que pasa Endou? – Pregunto el peli-negro aun con aquella sonrisa en los labios – no te alegra verme?

- No… digo si – respondía el castaño de forma nerviosa – es solo que, me sorprendiste – Endou comenzó a reír nerviosamente bajo la implacable mirada del oji-negro

- Bueno amigo mío – Attakai se dirigió hacia donde estaba el castaño poniéndolo más nervioso que antes – nos vemos mañana en la escuela – le dijo al tiempo que posaba su mano en su hombro y se fue del lugar tranquilamente

- Esto no saldrá nada bien – dijo un Endou ya más tranquilo que veía como aquel peli-negro desaparecía a la distancia

/ * / Mientras tanto / * /

La conciencia, una bendición y al mismo tiempo una maldición, esta pequeña peculiaridad que los humanos tienen estaba recorriendo cada milímetro dentro de la cabeza del peli-azul, quería mucho a Lizzy, quizás más de lo que había querido a nadie más en el mundo, pero como decirle la verdad, como decirle que empezaron a salir durante aquella apuesta.

Caminaba por la habitación y con cada paso que daba, lo pensaba mejor, sabía que tarde o temprano la oji-azul se enteraría de la situación, y prefería mil veces que se enterara de su boca a que se enterara por alguien más.

Sin pensar más en eso, tomo su celular y marco, el celular sonó escasos segundos antes de que le respondiera.

- ¿Lizzy? – Pregunto mientras en su garganta se formaba un nudo – ¿te puedo ver en media hora? – pregunto mientras una lagrima recorría su mejilla

/ * / En otro sitio / * /

Los sollozos de la castaña apenas y eran escuchados mientras reposaba tranquilamente en los brazos del peli-rojo

- ¿Entonces? – escucho de nuevo la voz de Hiroto

- ¿Entonces qué? – pregunto ella de lo más tranquila

- ¿Me perdonas? – pregunto el peli-rojo abrazándola posesivamente

El silencio que hubo a partir de aquí fue de lo más tenso, él no quería decir más hasta que ella le respondiera y ella, esperaba que él le dijera algo más, después de unos minutos en silencio Mei se separó del peli-rojo y se dirigió a las escaleras.

- Necesito pensar las cosas – acto seguido la oji-esmeralda se fue de aquel sitio dejando al peli-rojo solo

/ * / Casa Yoshikawa / * /

- Gracias por traerme a casa Fubuki – sonreía tiernamente Chiaki con la cabeza algo gacha

- No hay por qué agradecer – le respondió el oji-turquesa – me sentiría mal si te pasara algo

Las palabras recién emanadas de la boca del príncipe de hielo provocaron un enorme sonrojo en las mejillas de la peli-blanca, cosa que Fubuki pudo notar

- B-Bueno, adiós – se despidió la oji-plateado y entro deprisa a la casa

Dispuesto a irse el peli-plateado se dio la vuelta y se encontró con aquella sombría mirada que ponía tan nervioso a Endou

- Buenas tardes? – saludo (?) el peli-negro que miraba indiferente al chico

- Hola, buenas noches – saludo el peli-plateado al de lentes

- ¿Quién eres tú? – pregunto Attakai sin apartar sus ojos del otro

- Mi nombre es Fubuki Shirou – se presentó con la sonrisa tan peculiar que siempre llevaba – soy amigo de Chiaki

- Claro – el peli-negro arqueo la ceja extrañado mientras analizaba la apariencia de Fubuki

- Bueno, con permiso – se despidió el peli-plata y pasando de largo al peli-negro se marchó del lugar

/ * / En el parque / * /

Kazemaru estaba sentado en una de las bancas del parque esperando a Elizabeth, a plena vista se veía de lo más tranquilo, pero viéndolo más detalladamente estaba más tenso que caña de pescar jalando a un tiburón, los ojos llorosos, las manos temblorosas, sin dejar pasar además el hecho de que, se había recogido completamente el cabello, pensaba una y otra ven en lo que le diría, no sabía cómo explicarlo, no sabía cómo reaccionaría Lizzy, las palabras daban mil vueltas en su cabeza, y simplemente no le ayudaban en nada.

- Kaze – escucho a poca distancia el grito con voz suave de Lizzy, haciendo que tragara en seco por lo que se venía – perdón por la espera – sonrió una vez que estuvo a su lado

- No te preocupes – sonrió con la cabeza gacha el oji-avellana – tiene poco que llegue – le dijo sin poder mirarla a los ojos aun

- ¿Ocurre algo? – pregunto inocente la oji-verde tratando de ver el rostro de la persona que tanto quería

- Tengo algo que decirte – le respondió Kazemaru aun sin mirarla a los ojos – pero no sé cómo enfatizarlo y tampoco sé cómo reaccionaras – la sonrisa que llevaba en los labios se fue debilitando hasta desaparecer por completo

- ¿Qué es? – pregunto esta vez con más seriedad en el rostro la rubia, no sabía que era lo que le iba a decir, pero sabía que sería malo, puesto que él simplemente no le daba la cara, ¿ya no me quiere? ¿Terminara conmigo? ¿Esta con alguien más?, preguntas que comenzaron a formularse en la cabeza de la chica

El peli-azul se levantó de la banca y la miro directo a los ojos, su mirada estaba apagada, cosa que asusto a Lizzy, preocupada no sabía qué hacer, ¿abrazarlo?, ¿preguntarle de nuevo? Tratar de averiguar qué era lo que le pasaba era lo que más le importaba en ese momento

- Lizzy – hablo con cierta dificultad el peli-azul sin despegar la mirada de sus ojos verdes – sabes que te quiero – comenzó el discurso para tratar de suavizar aquel duro golpe para los dos – que nunca te haría daño, ¿verdad? – se detuvo un momento para respirar, sus ojos comenzaron a ponerse llorosos mientras la mirada llena de amor de la muñequita de porcelana ponía toda su atención en él

- Lo se – Lizzy sonrió y lo abrazo de tal forma que todo lo que el peli-azul había planeado decirle se esfumo, no quería hacerle daño

- Perdón – escucho la rubia que seguía abrazada al oji-avellana y provocando que levantara el rostro para poder verlo a los ojos

- Por favor Kaze, dime que está pasando – suplico la chiquilla que con los ojos algo cristalizados miraba el rostro lloroso del otro

- Cuando comencé a salir contigo – comenzó a explicar esperando no lastimarla – los chicos y yo habíamos hecho una apuesta – el nudo que llevaba en la garganta se hacía cada vez más grande – en donde ganaba el primero en conseguir novia

La reacción de Elizabeth no tenía precedentes, su rostro palideció a tal punto que la podrían confundir con un muerto, sus ojos cristalizados, sus ilusiones de pasar el resto de su vida con el peli-azul yacían muertas en el suelo de aquel parque

- ¿Una apuesta? - preguntaba la oji-verde destrozada - ¿me usaste para una apuesta?

Las lágrimas de decepción caían de sus ojos mientras el peli-azul solo bajaba la cabeza, Elizabeth no sabía que más hacer, así que lo único que hizo fue salir de aquel lugar lo más rápido que pudo sin mirar atrás.

/ * / Rampa de patinetas / * /

Mikury se encontraba haciendo un par de piruetas en el parque con la compañía de Tobitaka igual que siempre, que la miraba con ilusión, pero que al igual que al peli-azul, la culpa lo carcomía por dentro

- Seiya – le llamo la peli-negra haciendo que saliera de su subconsciente

- ¿Eh? Perdón, que me decías – reacciono y la miro algo lejano

- Te ocurre algo? – Pregunto la chica sentándose junto a él – estas algo distraído

Los ojos del chico se posaron sobre los de ella, no quería o más bien, no podía seguir más con la mentira, tenía que decirle la verdad, aunque eso significara alejarla

- Tengo que decirte algo – le dijo el chico rebelde – hace algunas semanas hice una apuesta, en donde el primero en tener novia ganaba y…

- Espera un momento – lo detuvo la oji-morado – ¿me usabas como parte de una apuesta?

- No, no – no sabía que responderle – no eras parte de ella

- Y entonces, ¿Porque no me lo dijiste desde el principio? - pregunto la peli-negra

- No sabía cómo decírtelo - le respondió el chico

- Y pensar que confié tanto en ti, como para mostrarte lo más especial que tengo - la chica se levantó y se fue del lugar

/ * / A la mañana siguiente / * /

El ambiente en el salón de clases era de lo mas deprimente, cada chico cabizbajo, con los ojos perdidos, cosa que de inmediato noto Endou al momento de entrar al salón

- ¿Qué les paso? – pregunto el castaño confundido

No hubo respuesta, ni un simple murmullo, todo estaba completamente en silencio, un silencio sombrío, el castaño se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo, se sentía mal por primera vez desde que inicio la apuesta, miraba a sus compañeros, a sus amigos, los veía hundidos

- Esto está mal - decía el castaño mientras se llevaba las manos a la cabeza- ¿en que momento se me ocurrió? - se preguntaba con culpa


_Attakai: Listo, y ese fue el capitulo n_n que aprendiste hoy Bako-chan

*En el suelo mareada* que Attakai no se puede quedar solo

_Attakai: ¿Y porque no se puede quedar solo?

*Con ojos de espiral* porque es demasiado adorable para estar solo

_Attakai: Bueno y ya que aclaramos ese ultimo punto, me llevo a mi creadora a descansar *cargando a Bako "delicadamente"* esperamos que les haya gustado la conti, y solo para aclarar una cosita mas, que maltrate a Bako no quiere decir que no la quiera, básicamente ella me dio la vida y segundo... Tobi... JAMAS HABRÁ NADA ENTRE NOSOTROS!

*Con nauseas* no me siento bien

_Attakai: Ya nos vamos, solo despídete

Adiós! *aun mareada*

_Attakai: Hasta la siguiente n_n