Bueno aquí el sgt capítulo de esta historia. Decidí actualizarla rapido ya que veo que ha tenido muy buena acogida, espero les guste :)


Ni glee ni sus personajes me pertenecen.


I Parte

Tenía entonces dieciocho años. Era verano. Vivía en Lima Hight adyacent con mis padres y mi hermana mayor.

Faltaba unos meses para ingresar a la universidad, sabía que quería ir a Yale y por tanto no me preocupaba. Estudiaba poco, pero no tenia bajas notas.

Nadie limitaba mi libertad. Hacía mucho que mis padres habían perdido el poder sobre mí.

Mi madre me trataba bien, éramos como amigas; mi padre no se fijaba en mi casi nunca, más bien solo en mi hermana, siempre me decía que tenía que seguir sus pasos y que ella era su orgullo. Mi madre le decía que eso estaba mal, que a las dos debería tratarnos igual y sentir el mismo orgullo por ambas. Pero él desde que se entero que mis gustos eran por las mujeres, se empezó a alejar de mí y casi no me dirigía la palabra. A pesar de todo, no me importo mucho, me bastaba con el apoyo de mi mama.

Mi padre llevaba una vida de vicios; muy celoso y se encolerizaba frecuentemente, gracias a que nunca hacia lo que él quería. Una persona con una actitud fría, reservada y severa. Se había casado, de nuevo, con una mujer que tenía diez años menos que el. Mi madre, aun joven y sumamente atrayente; jamás había visto a alguien que pueda imponerse una calma más absoluta, cada que a mi padre llegaba a la casa todo enfurecido.

No olvidare nunca las primeras semanas de mi vida en aquel pueblo. El tiempo era hermoso, espléndido; era 10 de enero.

La mañana era fresca, como me gustaba, un ambiente tranquilo; llevaba conmigo algún libro, casi siempre. El alquimista, que abría pocas veces, había sido regalo de mi padre. Pero, la mayoría del tiempo, terminaba recitando en voz alta infinidad de poesías que sabía de memoria, sea de alguno de mis poetas favoritos o de los que a veces escribía o simplemente algo se me ocurría. Cada día despertaba con el corazón lleno de una tristeza dulce y romántica, esperando que algún día llegue ese amor, un único amor y aquel primero que me llene de ilusión. Mi fantasía se hallaba en incesante actividad, siempre conmigo revoloteando por todos lados, dándole así un poco de sentido y alegría a mi vida. No se va, siempre conmigo, como el sol, aunque se oculte por un tiempo siempre vuelve, y así todos los días.

Pasaba pensativa y muchas veces afligida, hasta llegar al punto de llorar. Pero entre esas lágrimas y tristeza, crecía en mi tan pronto, como una flor en primavera, como la luna al anochecer, una vida joven y atrevida.

Vi mi bicicleta y me embarque en ella. Me aleje lentamente, en principio, luego rápido Que alegremente silbaba el viento en mis oídos! Al poco tiempo me vi de regreso a mi casa. Regresar a esa realidad, en donde con solo dar un paso en aquel suelo, se siente la amargura que causa mi padre, en vez de sentir ese calor hogareño que uno siente al estar en casa, se sentía un frio; suspire profundo.

Recuerdo que en aquel tiempo la imagen de una mujer, el fantasma del amor, no se insinuaba aun en mi espíritu con destacados contornos; mas en todo cuanto pensaba y sentía, un gran presentimiento de algo nuevo me invadía.

Aquel presentimiento penetraba todo mi ser, cada respiro me llenaba de algo, que no podía descifrar como bueno y si en realidad era amor o simplemente un capricho de encontrarlo y mi mente jugaba con eso.

Nuestra casa se encontraba separada de las otras dos por una columna de arbustos. A lado izquierdo se encontraba una casa para niños huérfanos. Los observaba, habían unos diez niños desnutridos, flacos y de rostros demacrados, pobremente vestidos, saltando y jugando muy contentos a pesar de su condición.

Voltee hacia la derecha, hace poco esa casa había sido abandonada, los vecinos se habían mudado a NY. Me asome por los arbusto y vi algunos rostro dentro de la casa que se asomaban en la ventana.

Recuerdo que ese día, almorzando, era uno de esos días en que mi padre nos iba a visitar. Mi padre le dijo al mayordomo que le diera detalles sobre los nuevos vecinos.

-La familia llego de California- dijo sirviendo los platos- llegaron en unos autos lujosos

-Son gente acomodada- dijo con ironía, mi madre le lanzo una mirada fría.

Siguió dando detalles sobre ellos. Era una familia judía, que uno de los señores Berry era un abogado bien reconocido y el otro era un empresario; tienen dos hijos, una de dieciséis años Rachel y un niño de ocho años, Sebastián. Mi padre no había caído en cuenta en lo que decía, se encontraba distraído leyendo el periódico, le pidió que volviera a repetir lo antes dicho, y al oír sobre los señores Berry, dijo, muy sorprendido:

-Ah! Dos señores, dices?- el mayordomo asintió- y la madre?

-No lo sé- mi padre soltó un gran golpe

-Padre no debería importante nada de esa familia- dije interviniendo por primera vez.

-Claro que me importa...

-No, no es así- dije interrumpiéndolo y viéndolo fijamente- tú ya no vives aquí, así que no te debería de interesar que es lo que pasa por aquí

-El hecho de que no viva aquí, no quita que no me preocupe por ustedes.

-Claro y ahora si te importamos- dije con sarcasmo

-No me hables así- iba a contestar pero mi madre interrumpió

-Ya basta- dijo levantándose de la mesa- Nunca podemos tener un almuerzo decente cada que vienes- se dirigió a mi padre- y es cierto lo que dice Quinn- sonreí victoriosa- No debería de interesarte nada de lo que pase por aquí de ahora en adelante- se marcho.

De igual forma me levante de la mesa, vi como mi padre se ponía rojo de la ira que sentía, se levanto y se acercó al mayordomo y le dijo algo al oído y luego se marcho. Supuse que le dijo que averiguara que sucedía con la familia de alado.

En efecto, los Familia Berry era rica. La casa de alado, según había visto y me habían dicho, era esplendida, muy lujosa. Aparte de ser muy cara. Una casa de tres pisos, piscina, yacusi, y un sin número de cosas que habían adentro. La casa fue diseñada por uno de los mejores arquitectos del pueblo, si bien se decía que era reconocido por todo el mundo. La casa tenía un toque rustico pero a la vez moderno. Se podría decir una casa de ensueño.

Suerte la mía, que me toco vivir esta vida. Como desearía tener otra, mas sin embargo no puedo cambiarla.- Pensaba.- Cruel eres destino, te pido, ve a mi favor. No me tengas mas sufriendo si ya he pasado por mucho. Que acaso no te basta?

Déjame osar de mi camino, guíame a la felicidad. Si solo tristeza me das, mejor vete, prefiero la soledad.

Quiero tener una vida tranquila, llena de paz. Pero cada que la encuentro una guerra se desata.

Sé que el amor no es para mí, tal vez nunca lo encuentre. Pero si hay alguien, ahí afuera, llévame a ella. Prefiero perder la razón con esta, que hacerlo por el mal que me acecha.

Así en esos tiempos me encontraba yo. En la desdicha. Sin saber que por fin, la mañana siguiente, el destino me daría la mano.


Espero que lo hayan disfrutado.

y que tal? dejen sus RW por favor :)

Gracias por leer esta historia, y sus RW me animan mucho el día.

Con todo, nos vemos hasta la próxima.