Ni glee ni sus personajes me pertenecen.
III Parte
"Cómo conseguiré tratarla?" Esta fue la primera pregunta que me hice a la mañana siguiente en cuanto me desperté. Antes de ir a desayunar me fui al jardín, pero sin aproximarme tanto. No vi a nadie. Luego del desayuno, volví a tomar el libro del día anterior, me senté en una silla que había en el pórtico y de vez en cuanto veía de lejos las ventanas... Tras los matorrales pude divisar una figura, y llena de espanto, me aleje de inmediato.
"Es que debo de encontrar una forma de acercarme a ella- pensaba mientras subía a mi habitación- conocerla... Pero cómo? Esto es lo importante".
Recorría mi habitación recordando aquel encuentro del día anterior, recordando con claridad la risa del señor y más aun su voz. Pero mientras pensaba y hacia todo tipo de planes, el destino ya había obrado en mi favor. Mi madre había recibido una pequeña canasta con todo tipo de galletas, chocolates, dulces, etc., de los nuevos vecinos y una carta. En esta, decía que nuestra familia estaba invitada a una cena. Extraño no? Cuando debería ser todo lo contrario, nosotros invitarlos a ellos, dándoles así una buena bienvenida y que se sientan a gusto. Mi madre gustosamente acepto.
Baje y encontré a mi madre sentada en el mueble más pequeño de la sala. Alzó su mirada, y me extendió aquel papel. Lo leí y sonreí.
-Judy- dije llamando su atención- que harás con Russell? - si así se llama mi padre, no me gusta llamarle padre, papá ni nada por el estilo porque hace mucho tiempo que para mí ya perdió ese título.
-Que sucede con tu padre?- pregunto de mala gana.
-pues la carta dice que invita a toda la familia y eso implica a Russel- mi madre suspiro
-no te preocupes, no le diré de la carta y luego le daremos una excusa a los señores Berry o simplemente le diremos la verdad- dijo tranquilamente
-Estás segura?
-Parecen buenas personas, porque desconfiar?- me escogí de hombros "Ella sabrá lo que hace" pensé. Me dignaba a regresar a mi habitación pero me vi interrumpida.
-Quinn, querida- dijo dulcemente Judy, voltee y le dirigí una mirada como diciendo que continuara- puedes ir a su casa y darles las gracias por el obsequio y que con mucho gusto mañana por la noche estaremos ahí.
-claro- dije con una enorme sonrisa. "Gracias destino" volví a pensar. Subí inmediatamente a mi habitación, cambie mi ropa por un vestido blanco que me quedaba hasta las rodillas, un cinturón negro y unos botines negros que hacían juego con el cinturón. Cabello suelto y un poco de maquillaje, algo ligero.
Mis más íntimos deseos fueron tan inesperadamente alcanzados, que me llene de una felicidad indescriptible y a la vez me quede totalmente aterrada; pero no deje que el miedo me invada y me dirigí a la casa de la familia Berry.
Toque el timbre, pasaron unos segundos la puerta se abrió, dando paso a un señor de mucha edad, canoso, con ojos porcinos, pequeños y ariscos, el rostro color sangre, la frente y las sienes surcadas por profundas arrugas, supuse que era el mayordomo. Llevaba un traje negro, muy bien vestido. Me observo y pregunto con voz gruesa:
-Que desea?- dijo amablemente
-Se encuentra en casa uno de los señores Berry?
-Quién es? - pregunto una voz detrás del señor. Era la misma voz del día anterior, se acerco a nosotros y se puso a un lado del viejo- Sebastián yo me encargo- dijo regalándole una sonrisa, el mayor asintió , dio vuelta y se metió en la casa- y tu eres...- dijo esperando a que conteste
-Quinn Fabray- dije inmediatamente- soy de la casa de alado...
-Ohhh si claro, la familia Fabrey- dijo interrumpiéndome- Mucho gusto, Leroy Berry- dijo extendiéndome su mano, yo devolví el saludo- ahhh mejor dame un abrazo!- grito y sin dejar a que reaccionara me haló del brazo y me estrecho contra él. Segundos después me soltó- gustas pasar? A tomar algo?
-N-no se preocupe- dije algo nerviosa- solo vine porque mi mamá me envió para avisarles que aceptamos su invitación para cenar - dije rápidamente. Una parte de mi quería entrar y encontrarme con ella, pero luego me embargaba un miedo, pero... miedo?
-En serio vas a rechazar una invitación de alguien mayor a ti. Es de mala educación, lo sabías?- pregunto algo serio
-No me mal interprete- dije algo asustada
-Jajaja- rió y lo mire extrañada- es broma, pero insisto me gustaría que pasaras a tomar algo y me hables de ti.
-De mi?- el asintió Quiere que le hable de mi?
-Si
-Porque?- pregunte intrigada
-Si pasas te digo porque- dijo dando media vuelta y caminando dentro de la casa. Suspire, no tenía de otra.
Pase. La casa era realmente hermosa. Tenía un toque acogedor, tan familiar, pero a la vez parecía casa de algún famoso. Llegue a la sala, donde se encontraba sentado el señor de unos 48 años en una butaca.
-Siéntate por favor- dijo señalando uno de los muebles frente a él, tome asiento- Deseas algo de beber? Cola? Agua? Cerveza? Algún licor en especial?- mis ojos se abrieron de par en par- no te preocupes solo pregunto porque mi hija también toma- aun mas sorprendida- pero descuida no es alcohólicas bromeo. Trate de sonreír para esconder un poco mi nerviosismo- por favor no le digas que te dije eso.
-Descuide, de mi boca no saldrá nada- sentencie- por favor agua, nada mas
-segura?- le sonreí- muy bien, ya regreso- se levanto y vi como se perdía al entrar por una puerta que supuse era la cocina. Veía con cada detalle la casa, era realmente hermosa. Cuando escuche un carraspeo, inmediatamente me levanté y vi de donde provenía.
-Hija! - dijo el señor Berry entrando a la sala- cuando llegaste?- pregunto dejando la bandeja que traía en la mesita de centro. Se acerco a ella y la abrazó.
-Acabe de llegar, papi- dijo depositando un beso en la mejilla- Quien es ella?- preguntó volviendo su mirada hacia mi
-Soy Quinn- dije antes de que el respondiera. Camine hacia ella- mucho gusto- dije y le extendí mi mano.
-Es de la casa de alado, hija de nuestros vecinos- intervino el Sr. Berry- Los Fabrey
-Mucho gusto- dijo de igual manera, se acerco a mí, pero en vez de tomar mi mano, deposito un beso en mi mejilla. Sentí sus labios tan suaves y cálidos. Mi piel se erizo ante su contacto- Soy Rachel- me sonrió- Espera!- dijo viéndome detenidamente- yo te he visto- dijo y no pude hacer nada para ocultar el rubor de mis mejillas. Dios! Me sentía tan avergonzada- Tu eres la chica de ayer
-Si- dije bajando la mirada- lo siento, no quiero que tengan una imagen errónea de mi... Yo, bueno... Mmm...- empecé a balbucear- No sé qué decir
-Tranquila Quinn- dijo el Sr.- Vamos sentémonos y conversemos un rato- No dije nada y camine a sentarme en donde me encontraba hace unos pocos minutos- Entonces, cuántos años tienes?- pregunto. Alce la mirada Rachel estaba sentada junto a él, sentía su mirada tan penetrante.
-Dieciséis- dije con cierto titubeo.
-Menuda casualidad- me entrego un vaso que contenía... lo probé "Acaso es alcohol? Pero le dije agua" -Rachie también tiene tu misma edad- le entrego el vaso a Rachel- Pueden ser amigas- le faltaba saltar y gritar, tanta emoción tenía.
-Claro, porque no?- me alce de hombros, volví a tomar del vaso y la mire, ella me sonrió.
Seguimos conversando, disfrutando de esa charla tan amenamente. Reímos bastante. Y para que decir, la sonrisa de Rachel realmente me cautivó, su mirar un tanto coqueto pero a la vez llena de inocencia. O simplemente no sabe que puede llegar a ser tan... sensual? Y lo hace sin querer. Tal vez. Sin pensar me entere de muchas cosas, como que le gusta hacer, lo que le disgusta, comida favorita, que le gusta ver. Actividades que realiza normalmente. Sus pasatiempos.
-Eres mala!- dijo entre risas tratando de sonar seria pero no lo consiguió.
-Porque dices eso?- dije con dificultad por la risa
-Porque le mentiste- dijo mas como una afirmación que pregunta.
-No fue mi culpa, además tenía 8 años no sabía cómo actuar. Y él era muy FEO!- solté una carcajada.
-Por más feo que fuera no debiste haber hecho eso- dijo ya un poco más calmada. Le contaba acerca de cuando era niña yo estaba tranquila jugando con unos niños, amigos, y luego en un momento que no me fije otro niño se me acerco y me besó, yo no sabía qué hacer, él me dijo que yo le gustaba, me quede callada no sabía qué hacer. Pensé un rato y lo primero que se me vino a la mente le dije- Porque le dijiste que ya tenías novio, no era necesario. Se ha de haber sentido muy mal, pobre niño- dijo con un poco de tristeza fingida. El Sr. Berry simplemente reía por lo que decíamos.
-Ya, yo no sabía- seguía riendo- solo lo dije, entiéndeme era pequeña- dije haciendo pucheros.
-Si vas a ser mi amiga, te voy diciendo desde ya, que a mí siempre me gusta que me hablen con la verdad- dijo seria
-No te preocupes, a mí también me gusta y por tanto siempre digo la verdad- pensé un rato- ...o casi siempre- la mire, tenía el entrecejo fruncido y sonreí. Tocaron el timbre.
-Quien será?- se pregunto Rachel y al poco tiempo apareció Sebastián.
-Esto dejaron en la puerta- dijo el Sr. Mayor entrado a la sala. Traía consigo una canasta tapada por un pañuelo rojo- Para Rachel- dijo leyendo una nota, al parecer venia con la canasta. Se levanto y se acerco al señor. Tomo la canasta y lo descubrió.
-Aww pero que hermoso- decía mientras volteaba con lo que sea que estaba ahí adentro- Acaso no es un lindo cachorrito?
-Si muy lindo- dijo el Sr. Berry. Se acerco a ellos- Quien lo manda? - tomo la carta- Es Nick
-Nick?- pregunto Rachel a su padre y el asintió tendré que llamarlo y darle las gracias- dijo sonriente "Quien es él? Y porque le manda regalos?"
-Creo que ya es tarde- dije, mire a mi reloj- si es tarde, Judy se ha de preguntar dónde estoy- me levante- será mejor que me valla
-Si te dice algo me avisas para yo hablar con ella y así no te metes en problemas- dijo el hombre abrazándome- un gusto, de nuevo, fue una linda tarde
-Igualmente, gracias por la invitación
-No hay de que- me sonrió. Dios! Ese Sr. Irradiaba luz a donde sea que estuviera, solo pasaba sonriendo al igual que Rachel.
-Un gusto conocerte Rachel-
-Dime Rach, todos mis amigos y amigas me dicen así. Y tu ahora eres mi amiga o no?
-claro, porque no?... Al menos que tu no quieras ser mi amiga- dije con algo de tristeza
-No seas boba- dijo dándome un pequeño golpe en el brazo- Claro que quiero ser tu amiga- reímos y me abrazo- Siento si te golpee duro
-Realmente no lo sentí le sonreí y esta vez yo le di un beso en la mejilla- Me voy
-Te acompaño a la puerta- dijo Rachel.
-Nos vemos mañana Quinn
-Claro, gracias por lo de hoy Sr. Berry
-Dime Leroy, no me hagas sentir más viejo de lo que soy- Bromeo
-De acuerdo, le-Leroy. Nos vemos.
Me dirigí a mi casa, llegué y Judy solo pregunto porque demore. Pero no dijo nada más. Agradecí en mis adentros por eso. Subí a mi habitación, me sentía algo triste. Sentía ganas de llorar, ¿porque tenía celos? ¿Celos de aquel cachorro que va a tener toda su atención O celos por la persona que le envío el regalo?
Hasta aquí este capítulo. Dejen sus RW si les gusto... a mi parecer me encanto lo que decía el libro xD
