HOLA! Bueno esta vez no recibí tantos RW, pero no fue por eso que no he actualizado. Como sea, aquí les traigo este capítulo que muchos desean leer… tal vez…

ACLARACIONES: para Guest: claro que se que Fabray es con a* y no con e* solo que mi computadora la corregía automáticamente y no me había dado cuenta. Gracias por el comentario, pronto tratare de arreglar aquella falta.

*y para los demás que escribieron, también gracias y a aquellos que le dieron –follow y favorite – a esta hisoria.

Sin más que añadir, los dejo y disfruten del capítulo.


Ni Glee ni sus personajes me perteneces

Cualquier parecido a la realidad es pura coincidencia xD


IX PARTE - A

¡QUÉ DÍA! Que más podía pedir de parte del destino. Todo fue, simplemente, perfecto.

Pero que yo hacía gozando de este sentimiento… y, ¿Qué sentimiento era este que estaba experimentando? Era tan fuerte, que no podía controlarlo. Me sucedieron cosas inexplicables pero que el hombre trata de explicar y lo hace de tal manera tan cursi, y eso no va conmigo, por tanto no podría ser, pero lo que sentía tenía similitudes a lo que el hombre describe en las típicas telenovelas románticas.

Duda existencial.

Amor.

Amor, causante de muchos problemas, desventuras, y aunque sea algo imposible o impensable, es el causante de muchas rupturas. Pensar que es lo mejor para el mundo pero simplemente es el primero en llevar a la lucha, pequeña y muchas veces insignificantes, pero al fin y al cabo es una pelea. ¿Y no se supone que el amor es todo lo contrario a la guerra? ¡He ahí la encrucijada!

Mas sin embargo, las personas adoran al amor. Irónico. Estúpido. Detestable.

Claro esto es lo que yo pensaba. Aquel día. Aquellos días. Ahora, es simplemente, el amor, se describe en una sola palabra, un solo significado, un maldito sentimiento. Y el más bello y puro –debería ser así-.

Recostada en mi cama, mirando al techo, ¡taladrando al techo! Con la mirada, como si pudiera traspasarlo, quería observar las estrellas, pero me temblaban las piernas como para levantarme y acercarme a la ventana. Las imágenes de aquella tarde pasaban como si de una película se tratara.

Sonreí estúpidamente.

-¿A dónde nos llevaras Quinn? – pregunto el Sebastián. Mire por el retrovisor y le sonreí.

-Un lugar muy conocido de Lima.

-¿Y hay juegos? – preguntó en un susurro cerca de mi oído

-¿Donde está el interruptor para apagarte, Bas? – soltó Rachel seria, que iba de copiloto. El niño frunció el ceño, se hizo hacia atrás en el asiento y se cruzó de brazos.

-No, no hay – volteé, justo topamos un semáforo en rojo – pero si quieres luego de ir a ese lugar vamos al parque o a donde tú quieras – le sonreí. Poco a poco se fue formando una sonrisa de oreja a oreja en su rostro.

-Siii! – saltó del asiento y a como pudo me abrazo por el cuello. Una bocina se escucho.

-Me- ag- ayu – trataba de decir.

-Sebastián suéltala la estas ahorcando – dijo preocupada. Sentía perfectamente como el color rojo aumentaba en mi rostro.

-lo siento – dijo él con carita de cachorrito apaleado.

-N-no hay problema – dije con dificultad y seguí el camino.

Pocos minutos bastaron para llegar al lugar. Estacioné el auto, y bajamos de este.

-Bre-breadstick – susurró Rachel – que tiene de especial?

-Bueno, es el típico lugar para verte con amigos, charlar, comer, es más hay un pequeño escenario – comentaba – … y creo que hoy hay karaoke – posaba mis dedos por mi barbilla tratando de recordar.

-Rachel! A ti te gusta cantar – grito el niño – ¿podrías cantar?

-¿Es cierto? – pregunté asombrada.

-SIII! Y canta muy bien… A-SOM-BRO-SO –parafraseó.

-Sebas no exageres – dijo ruborizada.

-No exagero! – gritó hacia ella dando saltitos y moviendo sus brazos. Volteó hacia mí y me llamó con el dedo para acercarme – canta increíble no le hagas caso… veras si hoy hay karaoke no se podrá resistir, adora los karaoke – me susurró.

-¿Que se traen entre ustedes? – pregunto con los brazos cruzados.

-Nada – sonreí y le guiñe el ojo.- acto reflejo. – y si entramos ya?

-Si ya tengo hambre – dijo el niño tocándose la barriga.

Nos adentramos en el lugar, una mesera nos recibió, nos llevó a una mesa: me senté de un lado mientras que los hermanos Berry se sentaron frente a mí, y nos entregó el menú.

-En un momento regresare para tomarles el pedido – dijo amablemente.

-Es acogedor el lugar – acotó Rachel.

-Es INCREIBLE! – gritó Sebastián llamando la atención de algunos de los presentes. Yo reía mientras Rachel tenía su rostro serio.

-Hey! – Llamé su atención haciendo que me viera fijamente a los ojos, poniéndome ligeramente nerviosa - ¿por qué tan seria? No te conocía así… espera! Tú no eres Rachel Berry – bromee. Soltó una carcajada – Así me gusta – dije sin pensar logrando que apareciera un ligero rubor en sus mejillas.

-Lo siento – volteó hacia su hermano quien sin darme cuenta o más bien: darnos, había entablado una conversación con una pequeña jovencita a quien vi se ruborizó por algo que le decía él – es mi hermano y lo quiero, pero a veces se pone muy pesado y eso me molesta.

-No ha sido molestia alguna tu hermano, me agrada, es super divertido

-Claro como a ti no te deja en vergüenza – sonaba enojada.

-Nada de vergüenza, además no debería importarte lo que los demás piensen – estire mi brazo sobre la mesa para alcanzar su mano y posarla sobre esta.

-Ese no es el punto – sentenció quitando su mano de encima de la mesa.

-Me podrías decir, por favor, que te pone tan mal – dije preocupada. Dios! En pocos días transcurridos y ya me preocupaba, o sea en realidad sería normal, somos amigas, pero ninguna persona me había preocupado tan rápido y por algo simple, que ella.

-No me gusta llamar la atención – susurró. Pensé unos segundos.

-Mmm… ya arreglaremos eso, ¿ok? – ella asintió aun sin mirarme.

-¿Puedo tomar su orden? – pregunto la chica que hace poco minutos nos había recibido.

-Si, por supuesto. Yo quiero una lasagna… - mire a Rachel preguntándole con la mirada si se había decidido por algo.

-Una ensalada – le entregó el menú – Sebastián que quieres de comer?

-Una hamburguesa… - decía sin voltear con la mirada fija en la niña – que sean dos

-Sebastián, tu solo no te alcanzas con una hamburguesa y quieres dos – le reprochó. Este se volteo a vernos y luego me hizo una seña con los ojos, haciéndome reír.

-Si, que sean dos hamburguesas. Nada más, gracias… por cierto que sean tres colas y una ¿botella de agua? – pregunte mirando a Rachel quien asintió – ahora si nada más, gracias – le indiqué a la chica y esta se retiro.

-No deberías de hacer todo lo que te pide – dijo frustrada y cruzándose de brazos.

-Solo lo hago porque quiero… y – le hice una seña para que se acerca pero negó con la cabeza – por favor – susurré. Suspiró y se acerco sin más – lo hice porque… – señale a Sebastián – se nota que a él le gusta ella y quería apoyarlo, ya sabes su primer amor… - se quedó pensativa mientras que yo aprovechaba esa situación para poder admirar su rostro que cada vez pareciera que aparecía algún nuevo detalle.

-Gracias – musitó – iba a preguntar porque pero me vi interrumpida por la chica que ya traía la comida.

-Rachel, Quinn – nos llamó Sebastián – ella es Stephanie – dijo tímidamente.

-Hola! – saludo efusivamente la niña.

-Mucho gusto – saludé. Sonó mi celular – Si me disculpan un momento – me levante – por favor, siéntense – señale el lugar del que me había levantado para que ambos se sentara – ya regreso.

-Me agrada – escuche de la niña.

-A mi también, Quinn es increíble – dijo Sebastián. Solté una carcajada mientras contestaba.

-De que tanto te ríes y porque no contestabas rápido – empezó enojada.

-Lo siento mamá – dije sarcástica – Que quieres López?

-Y si quiera un "Hola ¿como estas?" Por eso es que el mundo está tal y como es! – dramatizó.

-Hey! Ya no exageres… y dime ¿donde estas y porque escucho mucho ruido y música de circo? – López donde te has ido a metes, pensé-

-Pues el parque de diversiones a arribado en Lima y ¿tu quién crees que es la primera persona en estar haciendo cola para los juego?

-Britt – reí sabía que Santana solo estaría ahí por ella, no había otra razón alguna para que ella estuviera en aquel lugar – Aww que tierna Santy, por acompañar a su noviecita al parque de diversiones – bromee haciéndola enojar.

-Calla Fabray! Primero, no me digas Santy. Segundo britt no es mi novia…

-Pero bien que deseas que así fuera – irrumpí su habladuría sabiendo que se iba a ruborizar al soltar aquel comentario

-Tercero, deja de ser cursi… y sí si quisiera que fuera mi novia, ya! Santy, quien quieres que sea tu novia? – escuche a britt al otro lado. Sabía que se había metido en problemas y por mi culpa así que tendría que sacarla d este.

-Ponme en altavoz – espere pero nada –López que me pongas en altavoz! – le ordené

-Ya no grites Fabray! … Estas en altavoz

-Hola Britt – dije dulcemente.

-Hola Q, que sucede?... Sabes a quien Santy quiere de novia?pregunto inocentemente

-Claro que lo sé… Es a Megan Fox, sabes perfectamente que Santana se muere por ella.

-ohh claro - dijo no muy convencida hubo unos segundos de silencio – Q, vas a venir al parque de diversiones, este año hay mas juegos! – dijo animada. Adoraba su forma de olvidar o simplemente dejar pasar las cosas tan rápido

-Claro, porque no. En unos momentos estoy por ahí.

-Gracias Quinn – dijo Santana – Nos vemos al rato – y colgó.

Regresé con una sonrisa en el rostro. La cual creció aun mas cuando vi a Sebastián que tomaba de la mano a aquella niña por debajo de la mesa y esta se ruborizaba.

-¿Que les parece si luego de comer vamos al parque de diversiones? – pregunte una vez que estuve cerca de ellos. Sebastián salto, literalmente del asiento y me abrazó.

-¿Stephanie puede ir?

-Claro, porque no – me alcé de hombros.

-Stephanie, ¿quieres ir? – preguntó él.

-Si me gustaría, pero tengo que preguntarle a mi mamá

-Vamos a preguntarle! – dijo tomando su mano, reí a carcajadas viéndolos como se perdían por ahí y tomaba asiento.

-¿Que tal la ensalada?

-Está bien que hallas accedido a comprarle otra hamburguesa, pero aceptar también llevarla a ella al parque de diversiones. Es mucho Quinn.

-No hay ningún problema Rachel – le di un bocado a la lasagna. Estaba demasiado rica.

-Vas a gastar más dinero. Es más siento que con la comida ya es demasiado. Si me permites por favor pagar aunque sea mitad y mitad – negué con la cabeza.

-Eso sí que no! De lo poco que me ha enseñado mi… mi padre. Es que si uno invita uno mismo paga. Y no tengo ningún problema con ello, en serio Rachel.

-Pero…

-Sin peros. Solo disfruta ¿ok? – asintió – y si quieres cualquier cosa, un helado, lo que sea, solo pídemelo y no acepto un no por respuesta a mi orden.

-Está bien.

-Así me gusta… y por favor sonríe un poco… me gusta tu sonrisa – dije a la vez que me ruborizaba y ella también.

-Gracias…

Termine de comer. Y justo después regresaron Sebastián y Stephanie, el primero totalmente emocionado porque la mamá de la niña había dicho que sí. Pague la cuenta bajo la atenta mirada de ruego de parte de Rachel. Salimos del lugar.

Próxima parada:

Parque de diversiones.


Que tal? Jajajajaj se que muchos me quieren matar porque no termino de contar este día, pero adoro hacer sufrir a las personas. No me odion por favor.

Y para que no me asesinen, subiré la continuación de este capitulo

ESPERO QUE LO HAYAN DISFRUTADO, TANTO COMO YO AL ESCRIBIRLO.

Por favor dejen sus RW los necesito para vivir!... ok exagero pero realmente me sacan una sonrisa al leer sus RW… espero que para este capítulos hayan muchos y para el siguiente también :3…

Adios! Y nos leemos en unos minutos.