Una sola palabra: Disfruten!


Ni glee ni sus personajes me pertenecen.


Parte XIII

DESDE AQUEL MOMENTO COMENZÓ MI VERDADERA TORTURA. Me exprimía el cerebro, meditaba, observaba a Rachel en secreto, pero constantemente. En ella había aparecido un cambio; era evidente.

Empezó a faltar a algunas clases, daba largos paseos por el campus. No se dejaba ver de sus amigos y, durante largas horas, permanecía encerrada en su cuarto. Aquello no le había ocurrido nunca. Aún rondaba por la casa su amigo Nick. Me era muy suspicaz su actitud, tal vez algo paranoico.

Ese día Rachel me había llamado pidiéndome que le prestara los apuntes de las clases a las cuales había faltado. No mucho tiempo hacía que había recibido su llamada y yo ya me encontraba al pie de su pórtico. El mayordomo me atendió y me dejo pasar.

-¿Porqué rondas tanto por aquí? – dijo Nick una vez que nos hallamos solos en la sala de los Srs. Berry.

La voz estridente de Rachel retumbaba por toda la casa; sin duda estaba discutiendo con su padre.

-Sería mejor que estuvieras estudiando; y en cambio, ¿qué estás haciendo aquí?...

-¿Cómo puedes saber si yo estudio o no? – respondí con cierta altivez, aunque no sin cierto azoramiento.

-No intento discutir… tengo que decirte que has elegido pésimamente – rascó su barbilla - ¿No te das cuenta de lo que es esta casa?

-No comprendo – respondí.

-¿No me comprendes? No me sorprende – rió – Tienes la piel delicada, este aire es nocivo; créeme, podría perjudicarte.

-¿De qué manera? – evitaba su analogía.

-¡Pues de la manera más sencilla! Cuanto sientes ¿es útil y conveniente?

"Pero ¿qué es lo que siento? – me pregunte a mí mismo, aunque conviniendo a si Nick tenía razón.

-¡Ay Quinn! – prosiguió como si en aquellas palabras algo muy dolorosa para mí - ; no puedes disimular; cuanto ocurre en tu alma, gracias a Dios, que aun se puede leer en tu rostro… - ¿De qué estaba hablando? ¿Él sabría? – apretó los dientes – pude huir, pero si no fuera tan estúpido. En cambio, tu eres inteligente y a pesar de eso, no te das cuenta de lo que ocurre a tu alrededor.

-Pues ¿Qué ocurre? – interrogué rápidamente. Incluso tenía la ligera sospecha de que él sabía lo que sucedía, pero por otra parte, pensé que estábamos en diferentes sintonías.

Me miró con aire compasivo.

-Es necesario que te lo diga… en una palabra, te repito – dijo alzando la voz – que esta atmósfera no te conviene.

-¡Tú que sabrás que es lo que me conviene y que no! – me exalté.

-Se encuentra a gusto, se respiran gratos aromas como en un invernadero, pero no se puede vivir en él – dijo tranquilo.

No pude responder a eso por Rachel bajaba por las escaleras y su padre detrás, exclamó:

-¿Por qué haces esto? – preguntó dolida.

-¿Qué malas consecuencias puede traerme? – mostró poca importancia.

-¿Malas consecuencias? A ti es más que obvio que no, pero a mi sí… ¡Herirme! Como por ejemplo – se le notaba que en su garganta se había formado un nudo y le costaba hablar. Me sentía impotente por saber que hacer.

-¡OH! – simplemente expresó su padre.

-¿Qué sucede? – noté preocupación en Nick.

-¡Mira a tu alrededor! ¿Realmente es muy grata la vida?... ¿es muy bella? ¿crees que yo no comprendo, que no siento? – Su mirada pasó primero en Nick, luego a su padre y por ultimó sus ojos cayeron en los míos. Sentí su vacio.

-La vida tiene tanto valor como para no exponerla un instante a un peligro, para el simple hecho de obtener ciertas satisfacciones… felicidad, en este caso

-¿Felicidad? Para ti será – se mostraba frustrada.

-¿Por qué ahora te pones así? Cuando ya llevamos haciendo esto varias veces – sacaba un tabaco y lo encendía.

-Porque ahora encontré una razón de ser. Soy feliz. Pero no de la forma en la que tu la buscas – quería llorar. Lo sé. Su vulnerabilidad se sentía a kilómetros.

¡Está enamorada!, pensé.

-No es felicidad lo que has encontrado. Solo son caprichos tuyo. Lo comprendo, a tu edad es normal – se sentó en el sofá de una sola persona y cruzó sus piernas. Rachel comenzó a reírse nerviosamente.

-Eres un pésimo observador. Yo no estoy para dármelas de caprichosa. Para la edad que tengo soy mas inteligente que tú… pienso varias veces antes de cometer la misma estupidez – lanzó con cizaña.

-Rachel no te permito que me hables así – amenazó.

-Toda la desgracia en mi vida es culpa tuya – gritó y salió corriendo de la casa.

Todos nos quedamos paralizados. Luego reaccioné y me levanté rápido.

-Será mejor que yo valla – dijo Nick levantándose y caminando hacia la puerta.

-Lo que ella necesita es una amiga no un amigo – contraataqué.

-En cierto – intervino el Señor Berry – Quinn ve por ella – rió por lo que dijo. No hice caso y salí corriendo tras ella.

Algo bueno saqué de observarla a diario. Siempre terminaba en el mismo parque a unas cuadras de su casa. Ahí la encontré, sentada en un banco , llorando. El corazón se me hizo trisas. Me acerqué lenta y pausada, ágil como una mosca. Si una mosca, son los insectos más perspicaces. Me senté silenciosa. Y dejé que sola se abalanzara hacia mí.

Así lo hizo.

Mi corazón ahora saltaba de alegría.

-No lo entenderías. Jamás – comenzó hablando. E inicio mi tortura. ¿de qué hablan todos que yo no sé? – Lamento haber hecho que me persiguieras hasta aquí. Pero te lo agradezco infinitamente.

-No tienes porque agradecer – susurré mientras pasaba mi mano de arriba hacia abajo por su espalda. Levantpo su mirada.

-Claro que sí… Eres la major persona que en la vida he conocido – desvió su rostro – me destroza saber que llegaré a causarte daño.

-No digas eso – voltee su rostro – Sé que no lo harías – sentencié.

-Claro que sí ¿acaso no me oyes? Te lo acabo de decir – dijo azorada – No soy la persona quien crees que soy – se alejó de mi volviéndose donde inicialmente estaba.

-Entonces dime, porque sinceramente no entiendo de lo que todos hablan. Todos me dicen que porque no me alejo de ti. Que aun estoy a tiempo – estaba desesperada por una respuesta – de hacerlo. Que es intoxicante el hecho de que siga ahí. Que me voy a enfermar ¿De qué? ¿Por qué?

-He dicho que no lo entenderías – sonó molesta.

-Si me lo explicas lo haría – hable suave para tratar de convencerla.

Pero nada. Silencio fue lo que recibí. Miraba al más allá y yo me deleitaba con los retoques que daba el sol en su rostro. Su hermoso rostro. La hacían ver un angel aquellos rayos. En definitive sería una pintura Hermosa, un retrato de dioses.Más silencio. Sin embargo no me quejaba. Su presencia me llenaba. Inmensa felicidad y agonía. Amaba el dolor si con ello implicaba el estar cerca de ella. Pues haría lo que fuese. Suficiente no tenía. Necesitaba más. Si más dolor. Solo eso me llenaba.

Su figura, pues eso era lo único que era ella en esos momentos: un cuerpo sin alma; se levanto y a paso pausado camino por las calle y yo tras ella. Minutos bastaron y llegamos a un pequeño lago. El sol empezaba a menguar y el paisaje era hermoso. Tan rápido pasa el tiempo cuando estoy con ella y no es suficiente. Se recostó sobre el pasto. Vi su rostro, su semblante tranquilo. Por fin en tanto tiempo sentí paz, armonía, danzaba mi alma. El tiempo pasó y con él, el cielo también. Un hermoso paisaje se asomó. El sol se había puesto y seguían aún, muy altas en el cielo, grandes nubes rojizas.

-¿A qué se parecen las nubes? - preguntó y sin aguardar respuesta, dijo - Yo creo que se parecen a las velas purpúreas que arrastraban las naves áureas de Cleopatra cuando iba en busca de Antonio - "¡Ah!... ¡Está enamorada!" volví a pensar

-Como Polonio en Hamlet... todos admitimos que las nubes se parecen exactamente a aquellas velas, ninguno de nosotros podríamos haber referido a ellas como tal, excepto él - amaba su amplio conocimiento por aquellas historias y por más. Por tanto me había buscado tiempo para aprender de ella y así poder sorprenderla.

-Lo mismo digo yo - susurró.

-" Aimons donc, aimons donc ! de l'heure fugitive, Hâtons-nous, jouissons ! L'homme n'a point de port, le temps n'a point de rive Il coule, et nous passons ! " - interrumpí el silencio. Más o menos lo grité y ella me quedó viendo, pero al final sonrió. Claro que lo entendió - Gran poeta: Alphonse de Lamartine, se que me entendiste, y creo que lo conoces - alcé una ceja haciendo que se riera - ¿te he dicho que me gusta cuando ríes? - se que se sonrojó.

-¡Oh, sí, amémonos, pues, y gocemos del tiempo fugitivo, de prisa! - gritó ella. Lo sabía! Lo conoce. Mi corazón vuelve a latir en un ritmo que desconozco. No llega ni a parecer una taquicardia - Para el hombre no hay puerto, no hay orillas del tiempo, fluye mientras pasamos.

-Es la verdad ¿no crees?...

-"A thought once uttered is untrue. Dimmed is the fountainhead when stirred: drink at the source and speak no word. Live in your inner self alone within your soul a world has grown, the magic of veiled thoughts that might be blinded by the outer light, drowned in the noise of day, unheard... - hizo una pausa - take in their song and speak no word"

-Fyodor Ivanovich Tyutchev, Ruso, lo he leído varias veces...

No se dijo más. La noche cayó. Poco después me volví a casa... mis labios, involuntariamente murmuraban: "Está enamorada, pero ¿de quién?


"There's a white light and it's calling me and it's promising ecstasy, but I don't wanna go to heaven If you're going to hell i will burn with you"

.-Lea Michele


¿Qué les pareció? Quinn está perdida en el limbo y yo tambien, más o menos. Espero que este capitulo halla sido de su agrado.

Los invito a leer mi otra historia.- s/8172877/1/Te-quiero-solo-a-ti

Sin más. Hasta la proxima.

Besos.