Estoy de humor y por eso heme aquí volviendo a actualizar. DOS DIAS SEGUIDOS. EXACTO.
He de recalcar que esto es una ADAPTACIÓN! o más o menos. Del libro original, no va tanto la idea que tengo pero si el drama y los diálogos. Así que por ese motivo es así de confuso, es más ni yo he terminado de leer el libro. Se el final si pero no leí todos los capítulos, y voy adaptando la historia de acuerdo a lo que tengo planteado. Espero que con esto se aclare.
Gracias por los rw y los followers nuevos.
Sin más disfruten.
Ni glee ni sus personajes me pertenecen.
XIV Parte
LOS DIAS TRANSCURRIAN y Rachel cada vez estaba más triste t más incomprensible. Un día fui a su casa, por que volvió a pedirme las anotaciones de las clases a las que había faltado, la encontré sentada en una silla de la pequeña isla de la cocina, con la cabeza apoyada en una esquina de la mesa.
Se levantó al sentir mi presencia... Tenía el rostro inundado de lágrimas.
-Has llegado - me dijo sonriendo entre su llanto - Acércate.
Acepté la invitación y ella llevó sus manos a mi cabeza, descendió hasta mi nuca y empezó a mover sus dedos lentamente entre mis cabellos. Pero ese movimiento lente se tornó brusco. Tiraba de mi cabello.
-Me estás lastimando - pude decir, al fin.
-¡ah! ¿te hago daño? ¿Y no me lo haces también a mí? - adujo.
-¡Ah! - exclame yo de pronto. Se dio cuenta que me había arrancado un mechón de cabellos.
-Yo.. lo siento - se llevó una mano al rostro sorprendida -¿Qué he hecho?... Quinn, esa no fue mi intención. Apretó cuidadosamente el mechó y lo enrolló en su dedo formando una sortija - Colocaré tu mechpon en un guardapelo y lo llevaré siempre - dijo mientras en sus ojos temblaban aún las lágrimas -; te consuela un poco - murmuró - ahora vete, deja tu cuaderno y vete - me dio la espalda.
Sentía alivio pero a la vez frustración. ¿Quién se creía? TODO lo importante en mi vida. Claro que lo sabía. No podía ocultárselo, sin duda, caía en cada una de sus redes tantas veces como ella las quisiera lanzar y luego simplemente abandonarme. Tenía el poder sobre mí. Sería su títere si ella deseara que lo fuera.
Cuando volví a casa me aguardaba un disgusto. Mi madre había tenido un altercado con mi padre. No escuché el tema de conversación, y no me interesó demasiado; lo que me alarmó fue que al final de la discusión, mi padre me mandó a llamar y me expresó su descontento por mis frecuentes visitas a Rachel. Respondí a el que no debería de importarle lo que haga o deje de hacer, ya que nada anteriormente le había importado con respecto a mí y ahora me viene a decir que no le gusta que visite a Rachel. Me río en su cara. Me marché molesta a mi habitación.
La lágrimas de Rachel me habían trastornado. No sabía que pensar de ellas y estaba próxima a llorar también.
Yo no pensaba ya en nada ni en nadie. Me perdía cpn mis ensueños y buscaba los lugares más solitarios, pasaba todo el tiempo bajo las gradas del campo de futbol, cuando salía de clases tomaba rutas largas a llegar a mi casa. Solía trepar el gran árbol, cerca de mi ventana, me sentaba allí y así sentía todo el peso de mi desdicha, del abandono, de la soledad, en forma de darme lástima a mí misma; y estas amargas sensaciones tenían a la vez, algo tan dulce que me embriagaba.
Un día me hallaba sentada en lo más alto del árbol, mirando a lo lejos, mientras el viento golpeaba fuerte en mi rostro. De pronto sentpi algo que no era un ráfaga de aire ni nada semejante, sino como el aliento que se advierte por la proximidad de una persona. Miré hacia abajo y vi a Rachel con un vestido gris claro y una cinta celeste que adornaba su cabeza. Me vio y se detuvo.
-¿Qué haces ahí, tan alto? - me preguntó con una ingenua sonrisa - Bien - prosiguió - siempre estás diciendo que me quieres tanto; pues si realmente es así ¿porqúé no saltas desde ahí enseguida?.
No había terminado de pronunciar estas palabras cuando ya había saltado del árbol, como si alguien me hubiere empujado. Llegué al de pie; pero el golpe fue muy violento y no pude permanecer erguida, caí, y por unos momentos perdí el conocimiento. Cuando volví en mí, antes de abrir los ojos, sentí a Rachel muy cerca. Se había arrodillado, tomó mi cabeza y la puso en sus piernas.
-Quinny - dijo inclinandose sobre mí y su voz llena de una indecible angustia - ¿por qué me has hecho caso?... Te quiero, sí; levantate, por favor.
"¿Acaso estaba en el cielo?". Pensé con ensoñación. Sin duda, jamás olvidaría aquel momento. Me sentí tan querida como cuando niño recibe el juguete que ha pedido a "Papa Noel" Inmensa felicidad indescriptible.
Su pecho jadeaba junto al mió, podía escuchar el ligero latído acelerado de su corazón. Sus manos acariciaban mi cabeza y de pronto ... ¡Oh Dios! - sus frescos labios comenzaron a cubrirme de besos... encontraron los míos... gloriosos cinco segundos. Pero ella notó mi animación y levantándose rápidamente, dijo:
-¡Vamos Levántate!... ¿Qué haces ahí entre el polvo?
Me levanté.
-No me mires de ese modo... ¿Acaso no diferencias las tonterías? - aunque me retara no podía eliminar la inmensa sonrisa en mi rostro y mis ojos que lo decían todo - no me mires así - volvió a reprochar - sacúdete el polvo. Vete, y no te atrevas a ir a verme - Simple y tranquila se marchó. Como si nada.
No podía mantenerme en pie. Me dolía la espalda, la cabeza me daba vueltas; pero la sensación de felicidad que experimentaba no lograba dejarme sentir el real dolor que sufría en mi cuerpo. nunca había llegado a sentir, tal sentimiento, en mi vida. Hasta aquel día.
-Disculpe mi estimada, que la interrumpa. ¡No me creo que haya hecho semejante cosa! - decía en todo su asombro.
-Tiempo después me replantee lo mismo. Incluso llegué a pensar que era una total tonta. Pero no son de esas cosas que se hacen por amor?
-Usted lo ha dicho… Ahora le pido, por favor, continue.
Aquél día me sentía tan feliz y orgullosa, conservaba tan viva la sensación de los besos de Rachel en mi cara, recordaba con tal voluptuosidad cada una de sus palabras, me mecía descansadamente aquella inesperada dicha, que me angustié a la idea de que no podría verla. Me parecía que no podría esperar una mayor ventura del destino; y que era ya preciso respirar a plenos pulmones por vez postrera y después morir.
Pero en los días siguientes, cuando me dirigía a su casa, por motivos de negocios entre su padre y el mío, me invadía una turbación muy grande, que trataba de ocultar bajo pura modesta naturalidad. Rachel me recibía con calma, sin emoción alguna; solamente me preguntaba si no tenía algún moretón en el cuerpo. Mi modesta naturalidad desapareció como por encanto. La calma de Rachel obró sobre mí como los efectos de una ducha helada. Comprendí que a sus ojos no era más que una amiga y eso me pesó harto en el alma.
Rachel se paseaba de arriba y abajo por su casa y sonreía cada vez que me miraba. Pero su pensamiento se hallaba muy lejos de mí, bien claramente lo veía. Quería preguntarle sobre lo que había pasado días atrás pero su continuo movimiento me lo impidió. Me rendí y tomé asiento en la espera de regresar con los papeles que mi padre me había mandado a recoger. Nick entró preocupado.
-Rachel no encuentro los papeles que pidió tu padre – sintió mi presencia - ¿no entiendes verdad? – Tenía un gesto de reproche.
-¿Qué papeles son? – gritó desde la otra habitación.
-Algo de un contrato…
-¡Ah! Creo que el documento original lo tiene…
-Me temo…
-¿Qué temes Nick? – camino por la sala hacia él. No dijo ni una palabra – Siendo así se lo pediré a Russel Fabray.
Aquel era el nombre de mi padre, y mi asombro que ella lo dijera tan sencillamente y con ligereza, como si lo conociera de mucho, como si fueran buenos amigos; como si estuviera segura de que mi padre condescendería enseguida en darle lo que quisiera.
Bien creo que ahora más o menos se sabe la raíz del problema ¿no? yo ya lo voy entendiendo.
Imaginación, piensen lo peor, que es lo que viene después.
Sin más espero tener tiempo más tarde y subir el sgte capítulo de esta historia y les agradará mucho: saber por qué pasan las cosas (?)
