HOLAAAAA! sé que no merezco su perdón pero les traigo buenas noticias!

ESTA HISTORIA YA LA TERMINÉ DE ESCRIBIR ASÍ QUE SUBIRE UN CAPÍTULO CADA 3 DÍAS.

Pero como prometí es capítulo doble. Prepárense para lo que viene ;)


Los personajes de Glee no me pertenecen


XIV Parte

AQUEL DIA, DESPUÉS DE COMER, y caminando a la siguiente clase, vi a Rachel. Para mi desventura nos tocaba juntas "Historia". Aún dolían sus palabras y no podía si quiera mirarla. Logré sentarme al final del salón, ella por lo contrario, siempre era de las primeras en la fila. La clase empezó conmigo distraída. Realizaba bocetos en el que implicaba el nombre de Rachel con corazones, o el mío junto al de ella. ¡Qué ridículo!

-¡Srta. Fabray! – me asusté por su gritó y tiré todas mis pertenencias al piso.

-Perdón ¿qué? – estoy más que seguro que en mi rostro se mostraba en total desconcierto.

-Tienes que referir historias – habló Rachel – que sea de tu invención – dijo al notar mi rostro.

-Ya que por lo que podemos notar, la alumna Fabray tan atenta que estaba – su sarcasmo me irritaba – nos podría hacer el favor de pasar al frente Srta. Berry,

-Con gusto – y antes de levantarse me dirigió una mirada que me fue imposible de descifrar - ¿De qué año puede hacer referencia?

-Oigan ustedes lo que he pensado – dijo Sam Evans – que tal un magnífico palacio. Noche de verano y un baile dado por la reina.

-Muy bien dicho, Sr. Evans – intervino el profesor.

-De donde has sacado esa imaginación? Acaso ves programas para niñitas – se burlaba Santana.

-¿Puede ser de amor? – intervino de inmediato Rachel impidiendo un aquelarre. El profesor se limito a asentir y se acomodó en el escritorio.

-Por todas partes oro, mármol, cristal, seda, lámparas, diamantes, perfumes, flores… todo lujoso – decía una encantadora Mercedes.

-¿Solo te importa el lujo? – retrucó Artie.

-Para nada, es como me imagino son los palacios de esas épocas de príncipes y reinas, etc.

-Bien ¿puedo continuar? – Todos callaron – El baile. Hay una gran cantidad de invitados, todos jóvenes y guapos, valientes y todos enamorados de la reina.

-Entonces ¿no hay mujeres entre los concurrentes? – pregunto Tina.

-Claro que si las hay, déjenme terminar de hablar… Espléndidas y hermosísimas mujeres arribaban en el palacio. Pero los hombres están todos enamorados de la reina, que es esbelta, no tan alta y lleva entre sus cabellos negros una gran diadema de oro.

Miré a Rachel y me pareció que en aquel momento nos dominaba a todos. Sobre su frente blanca, sobre sus cejas inmóviles, se reflejaba un espíritu tan elevado, una inteligencia tan serena y una potencialidad tan imperiosa, que me dije "Tú eres la reina".

-Todos se agolpaban a su alrededor, colmándola de adulaciones. Solo oye conversaciones, oye música, oye risas, pero no mira a ninguno de sus invitados. Seis balcones, que abarcan del techo al suelo del salón, se hallan abiertos y dejan ver un cielo azul constelado de brillantes estrellas y un oscuro jardín con grandes árboles. La reina contempla el jardín. Abajo, entre los árboles, hay una fuente que aparece blanca y alta como un fantasma en la noche. La reina entre el ruido de las voces y el sonido de la música, percibe el rumor del agua; pensativa, se dice: "Todos estos jóvenes son nobles, inteligentes, ricos, me rodean y obedecen llenos de temor mis deseos; todos se hallan dispuestos a morir a mis pies, y yo los domino… y allí, junto a la fuente, próximo al suave murmurar de las aguas, se encuentra aquella a quien amo y es mi dueña. No lleva ricos vestidos, ni piedras preciosas: nadie la conoce, pero me aguarda y está segura de que iré; y no hay poder en la tierra que pueda detenerme, porque anhelo pasear con ella en la oscuridad del jardín, entre el rumor de los árboles y el suave desgranar de la fuente.."

Calló Rachel.

-¿Es una… invención? – preguntó maliciosamente Santana.

-¿Ella? – preguntaron casi al unísono algunos de los presentes.

-Pues si bien, las reinas, reyes, príncipes y princesas se casan, muchos ya son previamente emparejados, por motivo de familia. Hay que tomar en cuenta que muchos no agradan de la pareja con quien la junta porque está enamorado de alguien más y ¿Quién puede negar alguna reina o princesa se halla enamorado de una mujer?

-Muy bien, Srta. Berry. Ha defendido muy bien su historia y cabe recalcar que esta también estuvo esplendida. Pero dentro de poco suena el timbre así que es mejor que ya se retiren.

Su relato me había dejado pasmada. Teniendo mi mente en otro planeta, me encontré caminando tras de ella. Estuve a pocos segundo de tropezar con ella pero pude evitarlo. Mi razón no estaba, solo un cuerpo moviéndose sin rumbo, decidí que era mejor saltarme las clases que restaban y retirarme a casa.

Llegando mi madre pregunto que hacía ahí tan temprano por lo que dije que me sentía mal y había ido a enfermería y que ellos me enviaron a casa.

Estuve mucho tiempo sin poder dominarme, tan solo acostada en mi cama, mirando el techo; el cuento me atormentaba. "¿Encierra alguna alusión?", me decía. "¿Y a qué o a quién aludía? Y si realmente contenía una alusión, cómo podía ella… ¿Acaso sería yo? No, no; es imposible…" , me dije volviéndome del otro lado.

Pero recordaba la expresión del rostro de ella durante el relato; recordaba su cambio conmigo, y me perdía en quimeras… "¿Quién es?" Estas palabras que veía escritas en la oscuridad se asomaban continuamente a mis ojos. Extendiéndose sobre mí como una nube asfixiante, mientras aguardaba de un instante a otro el estallido del trueno.

Aquel epíteto me ardía en el alma; intenté borrarlo, y con tal objetivo oculté mi cabeza bajo la almohada; me sentía airada y al mismo tiempo, ¡qué cosa no me hallaría dispuesta a hacer, qué no hubiera dado por hallarme en el lugar de la afortunada mortal de la fuente!"

"Ella" Eso atormentaba más. Podría ser yo, como no lo podía ser. La sangre me hervía en la venas; pensaba en el jardín, en la fuente, hacia la cual me sentía atraída con una fuerza irresistible. Me levanté y salí. La noche era oscura; apenas se divisaban los árboles: del cielo caía una ligerísima brisa.

Atravesé el jardín; el leve rumor de mis pasos me asustaba y me animaba a la vez. Me detuve y aguardé. Oía los latidos frecuentes de mi corazón. De pronto, a pocos pasos de mí apareció una figura femenina, ¿o fue una aparición?

Miraba yo intensamente en la oscuridad, conteniendo la respiración.

-¿Quién está ahí? – balbucí imperceptiblemente

"¿Qué es esto? ¿Oigo pasos o son los latidos de mi corazón? ¿Es eso una risa contenida, el crujir de las hojas o un suspiro junto a mi oído lo que oigo?"… Si tenía miedo.

Una claridad iluminó un instante la noche; en el cielo apareció como una raya de fuego. Era una estrella errante.

-¡Rachel! – intenté gritar, más el grito quedó inarticulado en mis labios.

¡He ahí otro beso suyo!

¿Cómo esperaba ella que la quisiera de otro modo, si me daba motivos hasta para seguir adelante?

Junto a mi todo quedó inmóvil, como suele ocurrir durante la noche. Los grillos habían cesado en su canto monótono; se oyó solamente el ruido de una ventana que se cerraba. Aguardé aún; luego me volví a mi cuarto.

Sentí una extraña irritación, como si hubiese acudido a una cita y, tras aguardar mucho tiempo, la suerte no me hubiese sido propicia.


"You said i´m sorry believe i love you but not in that way" ~Sam Smith.


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Sin mas, nos leemos dentro de unos pocos minutos en el siguiente capítulo!

L s quier s!