HOLA DE NUEVO :) ...DRAMA! Se viene el drama... ok más de lo que ya hay en esta historia. Tal vez con este ya se imaginen que es lo que sucede. Sin más que añadir. Disfruten :)


Los personajes de Glee no me pertenecen.


XVII Parte

¿CÓMO ES POSIBLE QUE TODO CAMBIEN DE UN SEGUNDO A OTRO? Fue la pregunta que me atormentaba ese día. Lo que sucedió me destruyó el alma. ¡No vale la pena! Se me endurecía el corazón. Insólito homicidio. ¡Está todo manchado de sangre…!¡Si ella supiera!

"¿Cómo es que has cambiado Rachel?" me preguntaba y recordaba cuando la conocí, parecía un ángel caído del cielo, inocente, inofensiva. Ahora estaba más que segura que esas palabras no la describían ni un céntimo.

Había decidido realizar una fiesta a pedido de Santana. No quería, pero ella tenía razón, necesitaba despejar mi mente y que mejor que una fiesta. Judy, no pudo estar más que de acuerdo, ella también había notado mi ausencia.

Compramos todo y todo estaba listo para esa noche. Me vestí "adecuada" para la situación. Realmente me sentía muy exhibicionista, vuelvo a agradecer a Santana: quien se había obsesionado con hacerme sentir mejor, y lo mejor según ella era que consiguiera una cita.

No sería una fiesta común entre amigos, claro que no. Santana se había encargado de invitar a gente que si quiera conocía para tener más posibilidad de que yo conociera a alguien esa noche.

Todo corría a la perfección, ningún altercado. La música a todo volumen, gente riendo y disfrutando. Muchos "bailando" si es que a eso, cualquier cosa que hagan, se le podría llamar baile. Me encontré con algunos amigos y conversamos. En uno de esos instantes en que te colocas a ver a todo mundo disfrutar logré divisar un pequeño cuerpo que se deslizaba entre los demás.

"¿Podría estar loca?" Por supuesto que aun no lo estaba. Decidí ir tras ese espejismo que me llevó hacia las escaleras donde por arte de magia se había esfumado. Frustrada volví por un trago y esta vez me puse a conversar con Santana y Brittany.

-¿A que no sabes a quien vi por ahí? – molestó Santana.

-¿A quién? – dije sin mayor interés.

-A Rachel… - literalmente escupí mi bebida.

-No puede ser – estaba en asombro. Y podría decirme que no estaba loca, era ella a quien había visto hace un momento.

-Sí, también la vi Quinny – intervino Britt.

-¿Quién la invitó? – vi sus rostros de sorpresa.

-Pensé que la habías invitado tú – contestó Santana contrariada.

-Claro que no! – estaba más que exaltada.

-Tal vez vino con alguien – indujo Britt.

-Es verdad – atiné a escuchar a Santana. Ya me encontraba alejándome de ellas porque ahora volvía a ver un espejismo. Pero esta vez no era Rachel.

Sino Russell.

-¿Qué haces aquí? Nadie te invitó – me interpuse en su camino.

-Nadie tiene que invitarme para tener que venir a mi propia casa – sonaba molesto.

-Judy no está

-No eh venido por ella… tengo otros asuntos que atender – y sin dejarme hablar subió las escaleras.

Tenía mucho coraje por la impunidad que tenía sobre mi padre. Así que me introduje en el alcohol. Trago tras trago, sin descanso. Quería no sentir dolor, desprecio, tristeza, enojo. Ya mi alma no podía con tanto.

Rachel se me volvió a aparecer como espejismo pero le eché la culpa al trago. Debía de estar alucinando. La fiesta seguía y mi estado de ebriedad aumentaba. Santana trató de presentarme a tantas personas como pudo y las rechacé a todas. Solo quería a una, gritaba. ¡Rachel!.

Pequeños rayos de sol empezaban a gritar su aparición en el alba. Ya casi no habían personas en mi casa. No sabía cómo había llegado a mi habitación, pero ahí estaba. Todo daba vueltas y yo sentía una furia incontrolable. Busqué entre mis cajones y saqué una navaja. No entendía porque lo hice pero no importaba. Salí de mi habitación en busca de algo que aun no sabía pero mi razón sí.

Primero entré en la habitación de mis padres, nada. Camine lento hacia las escaleras cuando de golpe se abrió la puerta de la habitación de invitados, Russell. Me escondí detrás de algo a como pude haciéndome bolita. Se detuvo en la puerta sonriendo con ironía, se arreglo el pantalón y se hizo a un lado.

Mi vista se nubló. No pude hacer nada, quedándome así, con la boca abierta. ¿Podría ser ella? No, no tendría que ser. ¿Qué hacía aun aquí? Y más aún ¿Qué hacía en un mismo cuarto con Russell? El hecho de imaginar tantas posibilidades hacían que me diera nauseas. Mi cabeza dolió de tanto pensar. Mis ojos se inundaron de lágrimas. Y aun creyendo que esto no podría ser peor. Mi padre depositó un casto beso en sus labios.

Fue la gota que derramó el vaso. Quería morir en ese instante no aguantaba. Suspiré pesadamente, quería asesinarlo pero mi cuerpo no reaccionaba. Primero bajo ella y luego caminó el con naturalidad.

Tengo que descansar, me dije. Corrí de inmediato a mi habitación sin fijarme en que había soltado la navaja. Acostándome en mi cama tratando de olvidar lo que había pasado, lo que acababa de ver, no podía conciliar el sueño. Estallé en llanto hasta decir basta.

Más sin embargo, mi subconsciente tenía preparado para mi otra cosa. No podría ser peor que soñar con mi padre junto a Rachel y ambos burlándose de mí. ¿Cómo podría ser tan estúpida? Me veía a mi misma riéndose. Era un sinfín de dolor.

-¡Quinn! – Escuchaba gritar de una voz desconocida - ¡Quinn despierta! – pero era como estar en coma en mi propio sueño.

-¡QUE CARAJOS! – grité tratando de respirar y limpiándome el rostro.

-No te despertabas así que tuve que hacerlo – se alzó de hombros.

-Pero todo un balde de agua! ¿en serio Santana?

-jajaja bueno no, pero era mi única oportunidad y tu llanto me estaba desesperando.

-¿llanto?

-También gritabas, Q – dijo Britt

- Toma – me entregó la navaja – la encontré en el piso por el cuarto de invitados.

¡Ese cuarto! No, creí era una alucinación, Creí era un sueño. ¿Por qué Dios?. Y entre lágrimas me levante.

-¿A dónde vas? – pregunto molesta Santana.

No respondí y solo me dirigí a esa habitación. Con dolor moví la perilla y entre. Olor a … si, ya no cabía duda. Mi mente daba vueltas, pero lo que me confirmó aun más aquel evento fueron un par de medias que en definitivamente no eran de mi padre… y un sostén… ¡Por Dios eso si que no era de mi padre!

Lloré de nuevo y creo que me desmayé.

"¿Por qué volvéis a la memoria mía, Tristes recuerdos del placer perdido, A aumentar la ansiedad y la agonía De este desierto corazón herido? ¡Ay! que de aquellas horas de alegría Le quedó al corazón sólo un gemido, Y el llanto que al dolor los ojos niegan Lágrimas son de hiel que el alma anegan."


"Now you say you're sorry for bein' so untrue" .~ julie London


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Sin más, nos leemos dentro de 3 días!

L s quier s!