HOla! ¿No creen que merezco un rw por ser cumplida ahora? jajajaja Gracias por leer!
Drama, Drama :)
¡DISFRUTAD!
Los personajes de Glee no me pertenecen.
XVIII Parte
A LA MAÑANA SIGUIENTE me levante con dolor de cabeza. La amargura se me había pasado. Pero en su lugar habían aparecido en mis sordas dudas y una tristeza hasta entonces desconocida, como si algo se hubiese extinguido en mí.
-Tienes el aspecto de un conejo al que se le hubiese quitado la mitad de su cerebro – se burlaba Santana.
-No estoy para tus bromas – decía a la par que me levantaba y me metía al baño para una ducha.
La necesitaba, realmente la necesitaba. Sentir el agua helada recorrer todo mi cuerpo. Todo el calor contenido salía. Pequeñas lágrimas volvieron a brotar pero las limpié al instante. No podía permitirme volver a regar otra gota por ella. No hasta ese momento.
Todo este torbellino de sentimientos, totalmente nuevos para mí, me estaba matando. Llegué a creer que mi única salida era el suicidio. ¡Acaso ella lo valía! ¡Morir por ella! ¡Que me salve Dios!
-Te ves terrible – murmuró Santana.
-Santy, tienes que apoyarla – decía Brittany a la par entretenida jugando con algunos peluches.
-Sí, hazle caso a tu novia – me disponía a salir - ¿almorzamos?
-No, ya nos vamos – Santana se levantó y se llevó con ella a Brittany. Sabía perfectamente que tendría una charla… o tal vez no, de todos modos quería evitar toda incomodidad que se presentaría dentro de poco.
Durante el almuerzo observaba a mi padre, que para su desfachatez había decidido venir a almorzar con nosotras. Mi mamá le tenía sin cuidado. ¡Bendita ella, que no sabía lo sucedido! Russell se mostraba con una benevolencia para nada habitual.
Estaba sentada, llena de ansiedad, aguardando a que "mi padre" dijera algo, pero no. Se limitó a verme y sonreírme con ironía. Evitándolo me concentré en simplemente terminar mi plato. Mas su presencia traía a mi recuerdos agobiantes. "¿Debería de hablar con Rachel? – Pensé – Pero, de un modo o de otro, todo se había terminado entre nosotras".
-Quinn, necesito que vayas a entregar unos papeles a la casa de los Berry – mi cuerpo se tensó. El hecho de ir a su casa y tener, tal vez, que encontrarme con ella, no podía.
-Russell, puedes ir tu mismo – la frialdad con la que me encontraba hablando, jamás me lo había imaginado - ¿Acaso estás invalido, que no puedes caminar?
-¡Soy tu padre! – Golpeó la mesa – No puedes faltarme de esa forma el respeto.
-Hace mucho que dejaste de ser mi padre – me levante de golpe de la silla, enfrentándolo.
-No tienes derecho a hablarme de ese modo – amenazó.
-Te hablo como quiero…
-¡Vas en este instante a dejarle los malditos papeles! – los tiró sobre la mesa.
-No quiero – arrastrándome hacia la puerta me tomó del brazo y en su otra mano colocó los papeles.
-Iras y no te moverás de ahí hasta recibir una respuesta – me empujó fuera de casa.
Odiaba mi vida. Odiaba mi familia. Odia a Russell Fabray.
Frente a la puerta me encontraba. No me atrevía a llamar a la puerta. "¿Quién abriría?, y si era Rachel, ¿cómo actuaría? Segundos, minutos… hasta que una voz conocida me hizo voltear.
-¡Quinn! – la voz de un chiquillo hacía eco en mi cabeza.
-¡Sebas! – grité de igual forma y abriendo mis brazos a la par que el para recibirlo en un gran abrazo.
-¿Cómo estás? – me preguntó como gran caballero.
-Perfecta – mentira - ¿Qué es de ti?
-Acabo de llegar de California, estaba con mis tíos.
-¡Vaya que lugar!
-Si es muy hermoso – noté un sonrojo.
-¿Qué sucede?
-¿Podemos ir a tomar un helado?
-Claro, porque… ah! Pero tengo que entregarle esto a tus papás y tengo que esperar una respuesta – dije con desilusión.
-No hay problema, dáselo a Jaime para que el se lo entregue a mis papás – me los quitó de las manos y vi como se alejaba en dirección al carro en donde había llegado y de él salía el mayordomo. Un pequeño intercambio de palabras y el estaba de regreso - ¿lista?
-Por supuesto.
¡Qué suerte! ¡Qué bendición!
Su llegada me había transformado en una chiquilla. Corriendo tras de él, de un lado a otro. Gritando y brincando. Nos encontrábamos ahora en un columpio. El sentado en la tablilla mientras yo lo mecía.
Se parecía a su hermana: los ojos, particularmente, eran idénticos. Me sentía contenta en su compañía, todo él, tan pequeño, desbordaba una alegría inexplicable; y al mismo tiempo una indecible amargura me iba dominando.
Entonces el recuerdo regresaba. ¡Maldita memoria! Porqué no simplemente olvidaba todo y me evitaba este tormento. "Pero ayer… nunca lo creí de ti" pensé, e inevitablemente lágrimas volvían a caer.
-Sebastián – escuché a mi espalda. Me paralicé. Claro que aún no estaba preparada para verla. Nadie lo estaría – Papá te llama, Jaime te está esperando.
-Noo, pero si estoy con Quinn – hizo berrinche.
-Solo ve – su voz era fuerte pero temerosa.
Silencio. Un ambiente concurrido y sin embargo silencio era lo único que escuchaba. Quería desaparecer y evitar cualquier tipo de conversación con Rachel. Mis lágrimas corrían con tal violencia que al poco tiempo se convirtió en un sollozo. Al parecer alarmó a Rachel, que ya se encontraba frente a mi.
-¿Qué te ha ocurrido? – preguntó con delicadeza.
Y como yo no respondí ni cesaba de llorar, ella quiso besar mis húmedas mejillas. Pero yo corrí mi rostro, murmurando entre sollozos:
-Lo sé todo. ¿Por qué te has burlado de mí? ¿Por qué utilizas mi amor?
-Soy culpable ¡Muy culpable! – añadió juntando nuestras manos. Sentía un pequeño temblor - ¡Cuanta perversidad, cuanta maldad, cuanta picardía hay en mí!... Pero jamás me he burlado de ti, jamás Quinn. Te quiero, realmente que lo hago ¿acaso no presientes cómo y por qué?... pero después de todo ¿Qué sabes tú?
Su actitud bipolar volvía a desconcertarme. ¿Qué podía responderle? Ella estaba ante mí mirándome. Yo le pertenecía de pies a cabeza en cuanto me miraba… pero ¿ella a mí?
Sin querer escuchar su verborragia emprendí camino hacia la casa de los señores Berry. Aún tenía que ir por la respuesta. ¡Maldita sea! Parecíamos dos extrañas, con temor a que una hablase y explotara una bomba. Caminaba más rápido para llegar lo pronto posible pero tal parecía que el camino se había ampliado de tal forma que no quería que llegara nunca a destino.
Ella fue la primera en entrar a su casa y llamando a su padre se acomodó en la sala. Debatía entre sí entrar o simple esperar a que alguno de los señores Berry apareciera y me dijera tan dichosa respuesta.
Lo que sucedió a continuación fue extraño. Jaime bajó con un sobre y me dijo "Puede usted abrirlo como no" en un susurro. Quedé intrigada y alejándome de aquella casa, abría el sobre.
"Estaríamos más que encantados con su propuesta"
Era lo único que decía en aquel trozo de papel. "¿Qué propuesta sería esa? – pensé – ¿Qué otra desdicha me traerás Russell?"
"I think of you ev'ry night and day, you took my heart and you took my pride away i hate myself for loving you, can't break free from the things that you do, i wanna walk but I run back to you that's why I hate myself for loving you."~ Joan Jett
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Sin mas, nos leemos dentro de 3 días!
L s quie s!
