Hola! Actualizo antes porque no estaré el fds en casa y para que no se queden en duda - os quiero! - y así me odien más jajajaja!
¡EMPIEZA LA CUENTA REGRESIVA¡
Respondo a los RW:
SakuraC319: no es imaginación ni tuya ni mia xD jajajja sigue leyendo y lo descubrirás.
Pao Vargas: ¿sería bueno que eso sucediera no? pero veamos que es lo que pasa en este capítulo :)
Guest: lo que sucede entre Rachel y Russel es algo que se sabrá en el último capítulo. Paciencia es lo único que pido.
Trataré de responder a los rw, no lo hago porque a veces subo los cap de mi tab así que disculparan quienes no hayan recibido respuesta antes.
Agradezco por quienes escriben! Así sea para dejarme su odio o su amor por la historia.
Sin más que añadir. DISFRUTEN!
Los personajes de Glee no me pertenecen.
XIX Parte.
ME VEIA EN GRAN CONFUSION, fue un periodo de fiebre, una especie de caos en el que giraban, como en un torbellino combatiendo entre ellos: sentimientos, ideas, temores, esperanzas, ilusiones, amarguras. No me adentraba en mi espíritu porque sabía estaría en una batalla que no me encontraba dispuesta a solucionar.
La semana que siguió a mi infortunada demanda de mi padre hacia la casa de los Berry fue apresurada, limitándome a vivir de día y a dormir durante la noche. No quería saber de nada ni de nadie. Esquivaba la presencia de mi padre, pero a Rachel se me hacía imposible, de algún motivo, manera o forma, la veía en el instituto, compartía clases con ella y trabajos de grupo, he ahí el resultado de mis súplicas por tener que estar cada segundo a su lado.
Su presencia me quemaba como el fuego, más no quería saber qué naturaleza era el fuego que ardía y me consumía, pues para mí era grato arder y consumirme de aquel modo. Me entregaba a todas sus influencias, me distraía con mis recuerdos y cerraba los ojos ante el porvenir.
Aquel martirio no hubiera durado mucho, pero cuando menos lo esperaba, un carro apareció lanzándome a otra carretera.
Un día, al llegar a casa, a la hora de comer, tras un paseo bastante prolongado me encontré con la novedad de cenar sola. Mamá no se encontraba bien; no tenía ganas de nada y se había encerrado en su habitación.
Por el aspecto de la sala deduje que horas antes hubo alguna disputa ¿entre quienes? Los muebles desordenados, unos vasos rotos y un papel arrugado… Me acerqué a recogerlo y al leer las primeras palabras quedé asombrada.
Una nota que decía que Russel tenía algo con Rachel y que se rumoraba se habían comprometido, para resumir. Ahora podía imaginarme toda la escena en la sala. Russel llegando y Judy en el mueble. Mi madre reprochándole sus infidelidades, no hacia ella, porque realmente ya no le importaba, más bien era por la decepción: creía que con quien se suponía estaba saliendo le iba todo perfecto y esta vez se quedaría ya con una sola mujer. Pobre de ella que ahora tendrá que aguantar toda humillación. Pero ahí no quedaba, Russel tuvo que haberse alterado y capaz de gritarle y querer agredirla. Me asusté, y sé que mi madre habrá llorado, mucho más si él se atrevió a amenazarla.
Todo esto, tuvo lugar, gracias al anónimo de la nota. No imagino quién haya podido escribirlo. Sin esto, tal vez todo el asunto hubiera quedado oculto por un poco más de tiempo hasta que ya todo se hubiera llevado a cabo y él estuviera en algún otro país.
Corrí a echarme a la cama de tantas suposiciones y de una casi verdadera.
No sollocé, no me desesperé, no me asombré, de no haberlo imaginado antes hubiera estallado; ni si quiera me hallaba furiosa con Russel. Todo lo que ocurría era superior a mis fuerzas, aquel descubrimiento repentino me había aniquilado… todo había terminado. Todas mis flores habían sido arrancadas y yacían junto a mí pisoteadas y dispersas.
Al día siguiente mi madre me dijo que se iría a ver a su hermana. Por la mañana había llegado Russel, fue a su cuarto y allí se entretuvo largamente. No sé lo que le habrá dicho pero luego de eso Judy ya no lloraba, se había calmado.
Por la tarde se marchó. Quedé sola. Salí a caminar y al pasar por el jardín ni me atreví a mirar hacia su casa. Un paseo largo, lento y desolado. Llegando el anochecer llamé a Santana. No quería regresar a mi casa, más soledad no me sentaría bien.
-Lo sé todo – dijo de un largo silencio en su habitación – no me imagino el dolor que estés sintiendo, realmente que no y me siento mal por no haber estado a tu lado.
-No tienes nada que lamentar, San – miré hacia la ventana buscando alguna estrella, pero el cielo estaba tan oscuro que no se lograba divisar brillo alguno – las cosas son así para mal o tal vez para bien – empezaba a divagar en mis pensamientos – tal vez me ilusioné tan pronto que la realidad me golpeo muy fuerte en el rostro para despertarme. ¿Qué se le puede hacer? Solo me toca aceptar mi desventura.
-No puedes estar así de deprimente – se sentó a mi lado – ya se que eso de tratar de levantarte el ánimo no funciona pero esta vez lo haré diferente – se levantó de golpe – viajaremos a la casa de campo… si, es verdad que con ella ya estuvimos ahí y creo que la pasaste de maravilla pero tómalo como una forma de dejarlo todo en el mismo lugar en el que comenzó.
No sonaba mal su idea. Así que nos fuimos. Era mejor viajar de noche: menos tráfico, rápido se llegaba. Claro que también iba Brittany. Con la música a todo volumen. No recordaba cuando fue la última vez que me sentía así de libre, alegre, despejada y sin nada que me atormentara. Llegamos y de inmediato nos dirigimos al lago. Nos despojamos de nuestra ropa y nos tiramos. El agua estaba tan fría que temblaba, pero estaba bien. Estuvimos metidas ahí por un largo tiempo, sin fijarnos ni importarnos la hora nos divertimos.
Varias horas más tarde y ya en la casa de campo con una taza de chocolate en las manos y viendo una película, tomé mi celular. Tenía varias llamadas perdidas de Judy, por lo que decidí devolverle la llamada.
-Hola, mamá ¿Qué pasa? – llamé la atención de Santana.
-Nos mudamos a Florida con tu tía
-¿Qué?
-Arregla tus cosas… mañana sale a las 6pm tu vuelo.
-Pero ¿Por qué? – al parecer mi cuestionamiento la molestó.
-Es una orden! - y colgó.
-Me voy – dije en un susurro.
-¿Qué dijo tu mamá? – preguntó preocupada.
-Nos mudamos a Florida con mi tía.
-Esto no puede ser.
-¡Ya lo sé! – Grité irritada – no entiendo, en qué momento se ha tomado la libertad de tomar esa decisión, ¿acaso no pensó en mi, mis estudios, mis amigos? La vida que ya tengo formada. Esto no puede estar pasando – no aguantando más me eché a llorar y Santana empezó a consolarme.
¿Será que la conversación que tuvieron Russel y Judy en el cuarto tiene que ver con esto? No lo sé! Jajaja averígüenlo en el sgte. capítulo… tal vez.
¿les gustó? Espero que sí!
Por favor no se olviden de dejar un RW!
GRACIAS A LOS FOLLOWS Y FAVORITES, QUE SIGUE TENIENDO ESTA HISTORIA.
Sin más que añadir nos leemos pronto!
Besos!
