Capítulo 1 renacer.

Hacía ya un año desde que el entierro de Flutteshy, si bien sus amigas aun no olvidaban ese atroz día, siguieron adelante y como se puede esperar sus vidas volvieron a la normalidad. La potrilla hija de la difunta había vivido cómodamente con Twilight, sin embargo a Twilight el futuro le preocupaba, un día tendría que decirle lo que le paso a su verdadera madre y en ese momento ya la amaba como si fuera su propia hija.

Las demás continuaron sus vidas con normalidad, Rarity atendió a su propia hija tres años mayor que Hope, AJ siguió con sus labores en su extensa familia, Dash prosiguió con sus entrenamientos de vuelo para llegar a cumplir un latente sueño.

Era apenas el cuarto mes del año y todo parecía ir en orden, nada perturbaba la paz usual de Equestria, Twilight se tomaba si papel de madre muy enserio, no dejaba de atender a Hope ni un segundo. A donde fuera Twiight la llevaba con ella, no podía dejarla con nadie más, le daba de todo. La única sombra latente para ella era la casa que Fluttershy había dejado en abandono, su jardín antes lleno de vida con los animales de la pegaso ahora era un desierto y el interior de la casa era un desastre.

Esa casa en su estado de deterioro hacia ver más aterradora la entrada a Everfree, le daba un toque lúgubre. Por otro lado, Pinkie a diferencia de sus amigas, cada mes iba a la cripta donde se encontraba el lugar de descanso eterno de Shy y siempre le dejaba una flor, al igual que sin falta le dedicaba unas palabras. Mas, esto no apartaba la energía y alegría habitual de la poni rosada.

Era el doceavo día del mes, el sol se comenzaba a ocultar mientras Twilight acostaba a la niña, en presencia de su amiga Applejack, esta observó como Twilight realizaba su labor con tal cariño que no se contuvo en decir:

-Estás haciendo un gran trabajo Twilight, estoy segura que Fluttershy te lo agradecería.

Al oír el nombre de la madre original una extraña sensación le invadió el corazón, sin embargo, no dio muestra de esto ultimó. Acabó de acostar a la pequeña y respondió:

-Es una buena potrilla, estoy segura que hubiera hecho muy feliz a Shy.

Twilight no pudo evitar pronunciar esto último con la voz quebrada, Applejack lo notó y acercándose a abrazarla le dijo con un tonó de consuelo:

-Todos la extrañamos Twilight, pero ella nos hubiera querido felices, hay que serlo por ella, por Fluttershy y por Hope

Applejack señaló a la potrilla en su cuna de cristal acurrucada en su manta, la cual era de un color purpura suave y se encontraba bordada en un hilo dorado al igual que tenía las iniciales "HS" marcadas con la misma tela. La pequeña era una pegaso de color verde muy claro y la crin igual a la de su madre y sus ojos de color cian. Ambas sonrieron y Twilight dirigiendo su mirada a su amiga le concedió un ademan afirmativo, después de esto ambas se retiraron dejando la alcoba de la pequeña en que había entrado en un profundo sueño. Una vez fuera del cuarto permanecieron ahí ambas, hablando.

Cuando finalmente llegó la hora de que partiera la poni granjera y Twilight quedo completamente sola, ese dolor al corazón volvió. Un dolor surgido del hecho de creer una verdadera hija a una hijastra, del hecho de cuidar a la hija de una de sus amigas, pero querer negar el hecho que no era su hija. Un hueco se había llenado en ella, como si hubiese sido una necesidad no saciada nunca.

La noche cayó y con ella la calma azotó el pueblo, el siguiente día era aquel que Pinkie Pie tenía planeado hacer su visita mensual a su amiga fallecida, sin embargo, antes asistiría a la fiesta de Hope, curioso era que el mismo día que había elegido visitar a Shy era el mismo que murió un año atrás. Le tenía algo genial preparado a la pequeña y esperaba que todas lo disfrutaran ya que debido a sus distintos empleos y sueños ya no podían pasar tan a menudo juntas.

Al amanecer del día siguiente Pinkie Pie no vaciló en salir directo al castillo de Twilight, la emoción y la alegría la guiaban como era usual. Al llegar solo se encontraban en el castillo Twilight y Dash, quienes hablaban con tranquilidad, al momento de su llegada. Las tres se dieron un confortante abrazo y unas palabras que expresaban el cariño que cada una sentía por esa amistad.

Al paso de esa hora fueron llegando las demás mientras Pinkie se encargaba de adornar y jugar con la pequeña. Los demás invitados de comenzaron a llegar lentamente. Cuando la fiesta pudo dar inició como es debido la confundida cumpleañera fue llevada hasta su primer pastel, al cual Pinkie colocó las velas y acercándose a la pequeña dijo:

-¡mira tus primeras velas que emoción! Desearía recordar las mías, un momento tan mágico, solo tienes que pensar en lo algún deseo y pedirlo

La pequeña miró intermitentemente a Pinkie y al pastel aun confundida y de la manera más tierna se llevó un peluche al rostro ocultando este. Twilight no pudo evitar sonreír de una manera tan maternal al ver esto, que llegó a pensar: ¿quién dice que no soy su verdadera madre? ¿Quién osara decírselo? Al fin y al cabo, Flutteshy ya no existe.

Apenas se dio cuenta de lo que acababa de pensar se dio media vuelta su mirada arrepentida de su pensamiento y sintiéndose indigna de ver esa escena. La fiesta siguió hasta tarde, con gran alegría.

En el cementerio de Ponyville, oculto entre arboles por temor a que su lúgubre aspecto opacara el vivo color del pueblo, ocurría un extraño evento. En una de las criptas se comenzaba a escuchar un sonido, como si alguien rasgara madera. Esto siguió hasta que uno de los ataúdes cayó al suelo por el movimiento en su interior y abriéndose al impactar con el suelo. En el piso quedó recostada de perfil con la rosada crin cubriéndole el rostro la difunta Fluttershy. Sin embargo, algo era distinto en ella y no era la típica palidez de los muertos que ya era notoria, no. Sus alas habían cambiado de forma, carecían de plumas y parecían más las alas de un murciélago, con una espina que daba el aspecto del ala de un dragón.

El cuerpo permaneció inmóvil en el frio piso, hasta que una de sus patas se movió con agresividad, palpando el suelo. Al acto el otro casco delantero hizo lo mismo, la pegaso comenzó a alzarse haciendo crujir sus huesos que habían pasado tanto tiempo inmóviles y extendiendo sus largas alas. Una vez de pie la su crin desordenada, fue apartada por ella misma mientras levantaba su cabeza. Una vez de pie, en una posición que le hubiera impuesto temor incluso al corazón más valiente, la difunta abrió sus ojos, estos se habían tornado tan rojos como la sangre y feroces como los de un dragón. Así fue como la que antes estuvo muerta regreso a la vida, su corazón no latía, en sus venas no había sangre y su cuerpo no poseía el calor de un vivo. A pesar de esto todos sus sentidos funcionaban, sin embargo, su mente aun no captaba lo que pasaba y no se aclaraba del todo, lo único que sabía la no muerta es que tenía sed.

En su garganta tenía una curiosa sensación, con su mirada busco algún liquidó, al encontrar agua apartada en una urna se lanzó a esta y bebió, pero su sed no se fue. Fue entonces cuando a sus oídos llegó cierto sonido, un palpitar. Su cruel mirada fue dirigida a la dirección de dónde venían. No provenía de otro lado que del exterior.

La desorientada Shy se guío por el sonido del viento para encontrar una salida de ese sitió un hueco hecho en una esquina del techo de la cripta. La no muerta, salto hasta esta pared y la escaló hasta salir por este hueco como si fuera una veloz serpiente.

La pegaso ahora transformada en un mortal depredador caminó medianamente agachada por el techo de la cripta y al hacerse visible en el techo de esta, extendió sus alas cubriendo la luz de la luna y atrayendo la atención de la desprevenida poni rosa. Pinkie que no tenía mucho de haber llegado ahí, alzó la vista y soltó la flor que cargaba creyendo que sus ojos la engañaban. No podía ser que su amiga Fluttershy hubiera vuelto a la vida.

-¿Shy?-pronunció Pinkie retrocediendo un poco por temor.

Fue muy tarde cuando se dio cuenta que esa ya no era la Fluttershy que llegó a conocer. En el castillo de Twilight, todos los invitados ya habían partido, solo quedaban las dos presentes al inicio Twilight y Dash, mas, no sería por mucho pues Dash ya se ponía una chaqueta marrón de los wonderbolts para partir a su morada.

-Dash, sé que probablemente exageró, pero ve a ver como esta Pinkie, debe estar en la tumba de Fluttershy.

Dash miró a su amiga y le hizo un ademan afirmativo antes de partir. En su andar Dash observaba las calles de Ponyville que le traían tantos buenos recuerdos. La memoria melancólica puede ser cruel con el deseo que da de volver a esos días, pero también es conmovedora y gentil, al permitir a uno recordar tan bellos momentos.

La pegaso cian siguió su camino hasta llegar al cementerio donde pronunció el nombre de su amiga, al no recibir respuesta Dash se adentró en este y volvió a llamar. Una vez más repitió el proceso anterior, pero esta vez se dirigió hasta la cripta, en la cual fue embestida por una misteriosa sombra más veloz que cualquier cosa que ella hubiera visto antes. El ala de esa cosa, tan afilada como una espada, pasó rasgándole el rostro a la pegaso que cayó al suelo sorprendida.

Dash soltó un grito de dolor y se llevó sus cascos delanteros a su ojo izquierdo, sin embargo, el dolor se esfumóo cuando llegó a su mente Pinkie Pie. La herida pegaso se levantó aun manteniéndose una pata en el ojo y gritó:

-¡Pinkie pie!

Por desgracia en esta acción también logro ver, a su amiga, tirada en el suelo frente a la cripta, tan pálida que se diría que le habían succionado toda la sangre del cuerpo. Dash quedó un momento inmóvil antes de girarse lentamente y observar la dirección en la que se había ido lo que sea que hubiese acabado con su amiga. La criatura había escapado en dirección a Clousdale, Rainbow la hubiera seguido, pero en cambio corrió hasta Pinkie y levantó su cuerpo inerte antes de abrazarla y lamentarse el no haber llegado antes.