solo
La historia es mía. Algunos de los personajes mencionados pertenecen a Stephenie Meyer.
Summary: un día normal despiertas, tu vida, da un giro de 180°, tus metas se terminan, todo cambia, todo por el dinero, se resume a quedarte simplemente sola.
Bella pov
Terminamos el desayuno, con la mirada de Claire y Emmer puestas en nosotras en todo momento, Emmer nos dio la indicación de que subiéramos a nuestra habitación a alistarnos para ir a conocer al nuevo hombre con el que trataríamos, al subir la escaleras algo capto la atención de Alice, era el cuarto de Emmer, tenía una gran ventana. Era grande y espacioso, repleto de lujos. Con un cuarto como este yo sería feliz. Ingresamos a la habitación, Alice seguía perdida en sus pensamientos.
-¿Qué pasa Alice?- Dice alejándola de sus pensamientos. Dirigió su cara hacia mí. –Veras bella, no es la vida que yo quiero, he de admitir que estoy feliz por alejarme de William, fueron muchos años los que lo soporte, pero no quiero ir mas de hombre en hombre- El rostro de Alice era triste, me miro y sonrió, pero su sonrisa no llegaba a sus ojos.
-Tenemos que irnos de aquí bella- ¿Cómo?, Irnos, pensé. –Bella, ya no puedo soportar más esta vida.- Y ¿Qué planeas? –Ya veras, solo necesito tu apoyo, no puedo hacerlo sola-.
En el transcurso del día, nos arreglamos y probamos diversos vestidos, ninguno me convencía. Al fin opte por un vestido color tinto, con un corte en V en la sección del cuello, acompañado de unos zapatos a juego. Alice en cambio, opto por ese vestido azul que habíamos observado el día anterior. Llegadas las 8, Claire toco a la puerta, nos dijo que en meda hora nos marcharíamos.
-Bella, es la hora de irnos.- Dijo Alice con alegría en sus ojos. –Alice, ¿Por qué estás tan alegre, que no ves lo que sucede?- No entendía su sentido del humor. – Bella, no estoy feliz por el hecho de ir con otro hombre, me refiero a que nos marcharemos de este lugar.-Marcharnos, como si fuese tan fácil, la casa estaba rodeada de seguridad, no sería tan fácil.
-¿Cómo planeas que nos marchemos, si la casa está llena de guardias de seguridad?- seguía sin entender el plan de Alice. –Bella, es tan sencillo, anoche, mientras dormías, observe la casa, por la parte trasera ay un patio, esta cerco, supongo que nadie va seguido por ay, además, los guardias no están cerca.- ¿Cómo es que no note que Alice salió de la cama anoche?, fue un día tan agotador.
–Bella, será sencillo, antes de retirarnos de aquí, nos marcharemos bella.- Faltaba menos de media hora para irnos y Alice no toco el tema de nuevo, creo que solo bromeaba. Dude por un momento el plan de Alice, cuando me dijo: es hora, la seguí, bajamos las escaleras, no había rastro ni de Claire ni de Emmer, ¿Cómo es que no estaban?, seguimos caminando llegamos de una puerta pequeña y empolvada.
–Dile adiós a esta vida.- Fueron sus palabras, pero en mi mente yo seguía pensando en que pasaría si alguien se encontrara con nosotras, Alice abrió la puerta y salimos a la parte trasera de la casa, todo se veía sin vida. Caminamos un poco de tiempo más hasta llegar al final, solo había un pared baja.
-¿Cómo pasaremos esto?,- Nos ayudaremos bella, pero anda, no tenemos mucho tiempo hasta que noten que nos marchamos. Después de varios intentos y algunos raspones en nuestras piernas, por los vestidos, ambas conseguimos cruzar esa pared. -¿A dónde vamos ahora?, no podemos quedarnos aquí, tenemos que escondernos, nos encontraran.- Estaba tan confundida y asustada, no pensaba claro.
-Vamos sígueme- Seguí a Alice por el sendero de la parte trasera de la casa, no podía ver nada, ya había caído la noche, caminamos un poco más, por fin llegamos a la carretera. Mire a lo lejos pero no había casas, solo se observaba la noche, sería una larga noche caminando. No tengo certeza exacta de cuánto tiempo paso, por fin nos encontramos una pequeña casa.
Tocamos a la puerta, abrió una señora, al mirarnos su cara se congelo, no esperaba vernos claro, la señora era de edad ya grande, quizás 50 o 60 años, de piel morena clara, cabello largo y negro, ojos negros. Por fin la señora hablo.
-¿Qué hacen solas a estas horas de la noche?- Su voz era delicada, ladina y tranquila. –Sentimos interrumpir su noche, tenemos horas caminando y solo encontramos esta casa.- Al ver la cara de Alice y nuestra explicación, la señora nos invitó a pasar, su casa era acogedora, tenía un toque rustico, mesa, sillones y muebles, todos de madera, al centro de la sala, en la pared, observe una chimenea encendida, el calor era una sensación deliciosa.
–Pasen, adentro está helando, tomen asiento jovencitas, ¿Gustan un chocolate caliente?- Me sentí feliz, recordé lo que era tener una familia. –Claro, gracias- Contestamos al unísono. -¿Cuál es su nombre?- después de que nos acogió al menos quería saber cuál era su nombre. –Sara Warner, Mucho gusto señoritas, ¿Cuáles son sus nombres?- Nos dedicó una sonrisa tierna y amable.
-Alice, mucho gusto y ella es bella- Señalo hacia mí, estreche mi mano para saludarla, la noche transcurrió, le explicamos la razón del porque caminamos tantas horas, vestidas de esta forma y a estas horas de la noche, Sara se ofreció a dejarnos estar aquí hasta encontrar un lugar más seguro donde estar, me pregunto si Emmer, se habrá dando cuenta ya de nuestra ausencia, no nos han buscado, tengo miedo pensar que pasara, algo que ha recorrido mis pensamientos desde que dejamos la casa es ¿Quién era el hombre con el que nos llevaría?. Nunca lo sabría, no volvería con Emmer jamás.
La señora Sara nos dejó dormir en el cuarto de invitados, nos comentó que su esposo el señor Benjamín, no llegaría hasta el día siguiente, pero que ella le explicaría nuestra situación. Nos contó un poco sobre ella, me impresiono el hecho de saber que a sus 50 años, nunca fue capaz de concebir, pero aun así su esposo nunca la abandono, eso debe ser el amor.
A la mañana siguiente, desperté un poco desorientada, tarde un poco en analizar lo que en realidad pasaba, me levante de la cama y observe a Alice durmiendo en el otro extremo de ella.
Después de acerarme un poco, baje a encontrarme con Sara, ella estaba en la cocina con un señor su cabello comenzaba a tornarse de color blanco, supuse que sería Benjamín, su esposo el se encontraba sentado en la silla principal de la mesa, no me acerque, solo espere hasta que Sara noto mi presencia, me señalo con la mano que me acercara, aun con temor lo hice, el señor Benjamín levanto su mirada hacia mí, no me miro con recelo, me sonrió con una sonrisa cálida y agradable.
-Buenos días, mucho gusto, soy Benjamín Warner.- Extendió su mano para saludarme, la tome cortésmente y conteste, -Buenos días, soy Isabella Swan.
- Alice bajo momentos después a unirse a nosotros, Sara nos comentó que tenía algo de ropa que nos podría otorgar, además de invitarnos a desayunar, ella tenía un don espectacular para cocina. Un dolor comenzó en mi pecho, al recordar que no goce de esto con mis abuelos.
Sara nos otorgó algo de ropa cómoda, no era la que esperaba, un par de faldas largas y unas blusas a juego, aunque no era el atuendo más moderno, nos ayudaría a pasar desapercibidas, mientras encontrábamos el lugar exacto en el que estábamos.
Llegada la tarde, Benjamín nos mencionó que iría al pueblo más cercano, ambas optamos por acompañarlo, tomamos nuestros vestidos y tacones. El viaje fue largo, Benjamín es un señor muy amigable, de esta manera el viaje fue interesante.
Al llegar le preguntamos donde nos encontrábamos. Nos dijo que en Woodhaven, cerca de Brooklyn, donde estaba mi antiguo hogar, al llegar, Benjamín menciono que si regresaríamos a su casa nos encontraba en una hora en este mismo lugar, le agradecimos la estancia, pero era momento de buscar algo más.
Caminamos buscando algún lugar donde pasar la noche, caminamos cerca de 40 minutos, lo mejor sería regresar con Benjamín, caminamos de regreso, al verlo nos alegramos.
-Chicas, creía que preferían estar en otro lugar.- Ambas nos sentimos avergonzadas por el cambio, en regresar con ellos.
-No tenemos donde quedarnos.- Contesto Alice, con sus ojos comenzando a humedecerse.
-Tranquilas, pueden regresar conmigo, quédense el tiempo que sea necesario.- Tomamos camino de regreso a su casa, nuestro nuevo plan seria buscar trabajo. Al llegar a su casa. Sara nos recibió con una sonrisa tierna, me alegro saber que estaba feliz de vernos.
-Vengan a comer, deben estar hambrientos.- Nos acercamos al comedor, Sara tenía preparado una sopa casera, se veía deliciosa.
-¿Cómo les fue chicas?- Pregunto Sara, tomando asiento al lado de Benjamín.
-Bien gracias, recorrimos la cuidad en busca de trabajo, pero aun no encontramos nada.- Dije comiendo un poco de mi sopa. –Isabella, la perseverancia es el mejor amigo, encontraran un trabajo pronto.- Esperaba que eso sucediera, no es que no me agradara vivir con ellos, son agradables, pero esperábamos encontrarlo pronto. –Esta sopa esta deliciosa Sara, muchas gracias.- Alabo Alice el platillo, era cierto, estaba deliciosa.
-Me alegra que les agradara, ¿Apetecen un poco más?- Gracias Sara, que amable es, la comida a estado deliciosa.- Todos terminaron, Alice y yo tomamos camino al patio trasero de su casa. Al llegar nos sentamos en una banca de madera. Su patio estaba repleto de flores, la señora Sara tenia buen gusto.
-Bella, crees que encontremos trabajo pronto.- Pregunto Alice, tomando una rosa y acercándose a aspirar su aroma. –Claro que si Alice, no me gustaría irme de aquí Sara y Benjamín, son personas muy agradables, pero es más responsabilidad para ellos.- En eso tenía razón, que pasaría con Emmer, ¿Aun nos está buscando?, y ¿Si nos encuentra?
-Mañana volveremos al centro y buscaremos.-
El día transcurrió lento pero agradable, ayer cuando llegamos, no me percate de la presencia de un piano de cola en su sala, Benjamín comenzó a tocar una melodía era tan agradable escucharlo, pero me resulto triste recordar a mi padre, cada vez que escuchaba sus dedos sobre las teclas.
-Que hermosa melodía Benjamín, ¿Cómo se llama? – Me intrigaba saberlo, era tan agradable escucharlo.
-Moonlight, querida, Beethoven, siempre fue para mí un ídolo en el piano, cuando yo era pequeño, mis padres escuchaban su música, yo crecí escuchándolo, ahora tengo el orgullo de interpretar algunas de sus canciones.- Que dicha, poder interpretarlo de esa manera, aunque me costó admitir que en mi mente sonaba esa melodía, la cual me recordó lo triste que era mi vida en estos momentos.
-Mi padre es fan de sus interpretaciones, me hubiese gustado aprender a tocarlo, pero me agradan unas cosas diferentes, mi hermano, el si aprendió a tocar el piano desde que tenía 15 años, me encantaría que pudieran escucharlo tocar.- Menciono Alice, sus ojos se humedecieron, recordó a su familia, era triste pensarlo, yo tampoco tenía a la mía.
-Alice, ¿Cómo es tu familia?- Pregunto Sara, se encontraba sentada en un pequeño sofá que se encontraba al lado del piano.
-Vera Sara, tengo dos hermanos, ambos son tan lindos, Emmet, es el mayor, él es, dice mi madre, un desastre.- En sus ojos se notó un brillo que no había visto antes.- Edward, es el más relajado, siempre dedicado a sus proyectos. Mi padre, es el abogado, es un gran hombre, siempre ayudando a los más necesitados y mi madre, ella es mi ejemplo a seguir, es de un corazón noble y bondadoso, usted me recuerda mucho a ella señora Sara.- Alice miro a Sara y se acercó a abrazarla, comenzó a llorar.
-Tranquila querida, no llores, regresaras con tu familia.- Trato de darle aliento, Alice sufrió más tiempo bajo las manos de William, no sabía de lo que él fue capaz de hacerle el tiempo que estuvo bajo sus encargos.
El día transcurrió de manera rápida e interesante, mañana volveríamos a ir al centro de la cuidad para seguir en busca de un trabajo. Cenamos con Sara y Benjamín, son tan amigables, al estar con ellos me siento en un hogar.
Ingresamos a nuestra habitación, tome una ducha rápida, me coloque un blusón de Sara para dormir mas cómoda, seque mi cabello, al recostarme en la cama, perdí la noción del tiempo, me quede dormida.
A la mañana siguiente, sentí un destello de luz entrando por la ventana, con algo de trabajos abrí los ojos, mire hacia el otro lado, Alice no estaba en la cama, ¿Dónde se habrá ido?, me arregle y baje, Alice se encontraba con Sara, fue una imagen tan bella, Alice estaba haciendo galletas con Sara. Es una gran mujer, nos ha ayudado tanto.
-Que bien huele.- Alabe las galletas que estaban sobre la mesa. Alice me dedico una sonrisa. –Toma una, Alice las casino, están deliciosas.- Tome una, mi paladar degusto esa sensación del sabor dulce, era deliciosa. –Alice, están deliciosas, no sabía que cocinaras tan bien.- le sonreí. –Mi madre me enseño cuando era pequeña.- Me dedico su encantadora sonrisa.
-Me gustaría ir de nuevo al centro de la cuidad a buscar un trabajo, ¿Me acompañas Alice?- Dije mientras tomaba otra galleta. –Claro bella.- el camino al centro de la cuidad, fue más corto que ayer, Alice y yo planeábamos ahorrar un dinero para mudarnos y comenzar de nuevo, juntas.
Al llegar al centro caminamos unos minutos, algo capto mi atención, al cruzar la calle, una pancarta en las estanterías de una tienda solicitando empleadas.
-¡Alice!, mira, solicitan empleadas, anda vamos.- Entramos en la tienda y nos recibió una joven, se veía amigable, su cabello era largo y castaño, era alta, su piel blanca y sus ojos color verde.
-Buenos días. Bienvenidas a Meyli´s, ¿En qué puedo ayudarlas?- Fue amable con nosotras, comenzaba a agradarme. –Observamos la pancarta afuera, nos gustaría solicitar el empleo.- Menciono Alice, dedicándole una sonrisa a la señorita.
-¡O claro!, pasen conmigo.- Caminamos al fondo de la tienda, entramos en un pequeño salón, en el se encontraba un escritorio, un pequeño sofá y algunos muebles de madera, detrás del escritorio se encontraba un joven sentado, tenía su mirada fija en su computador, al captarse de nuestra presencia desvió su mirada asía nosotras.
-Buenos días, ¿Qué pasa Amanda?- Dijo el hombre poniéndose de pie, era alto, moreno, su cabello era negro y sobre su traje se notaban sus marcados músculos, que hombre, noto que lo observaba, desvié la mirada. Me sonroje.
-Adelante. Me presento, mi nombre es Geremy Tayler, soy el dueño, me gustaría realizarles algunas preguntas, tomen asiento por favor. ¿Ambas solicitaran el empleo?- Nos dedicó una sonrisa a ambas a la vez, incluso el acento de este hombre tenía un toque de sensualidad, si obtenemos el empleo, esto será interesante. Alice seguía anonada sin mencionar nada, tomamos asiento en la sillas situadas frente a su escritorio. Comenzó a hablar.
-Muy bien, ¿Cuáles son sus nombres señoritas?- No solo era atractivo, no resistiría ver su rostro. –Alice Cullen, un gusto.- Ahora si hablas Alice, tengo que admitir que estoy igual de perpleja que ella. –Isabella Sawn.- Dije estrechando mi mano.
Geremy comenzó a hablar. – Muy bien, como ya habrán notado, somos una agencia de viajes, contamos con deferentes sucursales, en la que nos encontramos ahora es la principal, me gustaría saber si ¿Cuentan con disponibilidad de horario?- Pregunto.
-Estamos disponibles ante cualquier horario.- Conteste por ambas. –Muy bien, ¿Han trabajado antes en una agencia de viajes?- Como contestaba ante eso, no había tenido muchos empleos, el último fue en una pizzería situada cerca de mi universidad. – No, pero estoy dispuesta a aprender lo que sea necesario.- En verdad necesitaba este empleo.
-Y ¿Usted señorita Cullen?- Dirigió su mirada a Alice. – La verdad es que no, nunca he tenido un empleo, mis padres son un poco anticuados, para ellos dedicarme al estudio era lo principal.- Recordé que Alice me había dicho que su familia era de grandes ingresos.
-No hay problema, podemos otorgarles la capacitación necesaria, les daré una explicación en lo que consiste. Tomaran dos semanas de capacitación, Amanda se encargara de ello, si realizan todas las actividades planteadas en esas semanas el empleo es suyo. – Dos semanas ¿Qué?, tendríamos que hablarlo con Sara, no creo que le agrade la idea de mantener en su casa a dos desconocidas, tanto tiempo.
-¿Están de acuerdo?- Me agrava la idea de tener un empleo, pero no podía oponerme, no estaría sencillo encontrar otro empleo. Alice me dedico una mirada, se encontraba en la misma situación que yo, acento con mi cabeza hacia Alice, ella tampoco sabía que contestar. – Estamos de acuerdo.- Dijo Alice.
-Si están de acuerdo entonces, las esperamos mañana a las 8:00 am, Un gusto conocerlas. Señorita Swan.- Estrecho su mano para despedirme. –Señorita Cullen.- Despidió a Alice. Salimos de su oficina, nos encontramos con Amanda, estaba hablando al teléfono.
-Esperamos su confirmación sobre su futuro viaje, le atendió Amanda Grace, Agencia de viajes Meyli's agradece su preferencia.- Colgó la llamada y dedico su mirada a nosotras.
-¿Y bien?- pregunto. –Regresaremos mañana por la mañana, tomaremos dos semanas de capacitación, entonces sabremos si estaremos contratadas.- Dijo Alice dedicándole una sonrisa.
-Me parece perfecto, entonces las esperamos mañana.- Nos dedicó una sonrisa, Amanda era amigable. No tenía palabras, Geremy, era muy joven para ser dueño de tantas sucursales como el mencionaba. Debe ser agradable.
El transcurso a la casa de Sara fue agradable, Alice y yo platicamos sobre cómo era nuestra vida antes de conocernos. Me agradaría conocer a su familia, me conto que Emmet, su hermano mayor, era la alegría de su hogar, siempre tomando el lado bueno de las cosas. En cambio Edward su hermano siguiente, era más dedicado a sus estudios, con excelencia académica, pero más reservado que Emmet.
-¿Y tus hermanos, que estudiaban?- Indague un poco más en la vida de Alice, yo soy hija única, nunca sabría lo que es tener un hermano mayor.
-Mis hermanos.- Continuo Alice.- Estaban cursando su último año de universidad, ambos estudian Derecho, el sueño de mi padre era que ellos dirigieran la empresa en su lugar, recuerdo que él siempre me decía que estudiara Derecho, pero no era lo mío, yo prefiero las modas, lastimosamente no poder terminar mis estudios.- Tranquila Alice, yo tampoco termine, pensé. -¿Y tú bella?-.
-Estaba cursando mi último año en Medicina. Alice, ya verás que saldremos de esta y recusaremos nuestros estudios.- No me percate de la rapidez que paso el tiempo, llegamos a casa de Sara, el señor Benjamín nos llevaba a la cuidad y después nos regresábamos con él. Por su trabajo en el centro no le resultaba difícil regresar con nosotras.
-Hola querido.- Recibió Sara a su esposo con un beso en sus labios, ambas desviamos la mirada para no incomodar a la feliz pareja. – Chicas que gusto verlas, ¿Encontraron algún empleo?, Vamos a la mesa, es hora de cenar-.
Caminamos a la mesa, le ayudamos a Sara a preparar y le platicamos nuestra nueva oportunidad de empleo.
-Claro, la agencia de viajes, como no lo recordé, tienen más de dos semanas solicitando empleadas, lo lamento chicas, disculpen.- En realidad no había necesidad de una disculpa, ella hacia más por nosotras por acogernos sin conocernos.
-Conozco al dueño, el señor Billy Tayler, dejo al mando a su hijo hace al menos un año, debido a un accidente automovilístico que sufrió, ahora esta postrado en una silla de ruedas, tengo entendido que no volverá a caminar, ahora él se encuentra con su esposa en New York, su esposa dirige las sucursales en aquella zona y su hijo se mudó para estar al mando de estas, les dará el empleo, es un gran joven y tienen que admitir, el joven Geremy es atractivo.- Ambas reímos, observe de reojo como Alice se sonrojaba, claro que era atractivo.
La cena transcurrió platicando sobre nuestro futuro empleo, mi mayor temor era la incomodidad que sufriría Sara al tenernos más tiempo con ella, pero no fue, resulto encantada con la idea de ayudarnos, además, estuvo dispuesta a ayudarnos en cualquier cosa que necesitáramos. Le ayudamos a recoger los platos de la cena y asear la mesa, subimos a la habitación, Alice se ducho primero y luego yo. Me recosté, mañana nos esperaba un gran día. Confiaba en las palabras de Sara, en que nos darían el empleo, en verdad lo necesitábamos.
Mil gracias por leer, no olviden dejarme sus Reviews, me alientan a seguir la historia… Nos leemos en el próximo capitulo
