Noche sin estrellas.

Dash llegó cojeando y tambaleándose hasta Sweet Apple Acres, tocó a la puerta del granero y Applejack acudió, Al abrirla y ver a la pegaso con el pelaje maltratado, la crin desordenada y llena de golpes, se sorprendió enormemente y preguntó:
-¡¿Dash que ha pasado?!
La herida pegaso quiso pronunciar el nombre de Fluttershy, pero el dolor la venció y cayó desmallada, por suerte su amiga la atrapó antes de que tocara el suelo. Applejack la llevó a dentro y la acostó. Casi al final del día la pegaso despertó, sus heridas estaban vendadas, pero su pelaje aún se notaba maltratado como su crin desarreglada. Al levantarse se asomó por la ventana de Sweet Apple Acres para ver un pronto atardecer
"cuanto pase dormida" – pensó

Dash comenzó a caminar hacía la salida del cuarto y salió encontrándose a Applejack quien la observó pensativa y preocupada, se acercó a ella y le preguntó:
-¿Qué fue lo que paso?
Dash no supo que responder, como decirle a Applejack sobre Shy, sería provocarle el mismo dolor que ella sintió. No se lo podía decir, así que solo explico cómo fue todo, dijo que la asesina era un vampiro, pero omito totalmente el nombre de Shy.

Cenó con Applejack y al termino de esto partió de la granja, sabía que la granjera no le había creído del todo, que ella sabía que algo le ocultaba, pero no hubo pregunta alguna. La pegaso partió en silenció. Por otro lado, Spitfire volvía a entrar a su oficina, ahora sola regresando de una triste labor que no se atrevía a mencionar.
La pegaso se sentó ante su escritorio observó toda su información sobre la asesina y colérica tiró todo del mismo escritorio, incluyendo libros, lapiceros y un trofeo. Nada en esa oficina tenía el valor de lo que había perdido, aun no lograba contener sus lágrimas cuando entraron unos cadetes a la oficina con sus uniformes.
-¿Qué es esto? -preguntó Spitfire.

-Señora, no queremos seguir en sus filas, si ese demonio pudo contra dos de los mejores es claro que nosotros no podremos hacer nada- aclaró uno de ellos dejando su uniforme en el escritorio.
detrás de este cadete los demás hicieron exactamente lo mismo y se marcharon Spitfire pensó: "cobardes, hipócritas cobardes. Mi situación ya no se puede poner peor"
Spitfire se calmó un poco y pasó su vista por todos los cuadros de la oficina todas las medallas y las fotos grupales, hasta que llegó a la foto en la que estaban ella Fleetfoot y Soarin. Se levantó y se acercó a ese muro, tomó entre sus cascos la fotografía y sentándose en el suelo la abrazó. Entonces su vista volvió a subir viendo en el estante los miles de trofeos que consiguieron juntos, como voladores y como fuerza aérea. Nada de eso parecía importar ya, solo eran objetos que no le regresarían a sus preciados compañeros y amigos.

Spitfire volvió al escritorio con el cuadro y de un cajón saco un viejo registro enterrado entre documentos, eran el resto de las fotos que tenía con sus dos camaradas. Su melancolía solo fue interrumpida por la puerta abriéndose una segunda vez, unos gendarmes entraron a su oficina. Al entrar el oficial de estos, se dio el lujo de esperar algún signo de respeto de la pegaso, pero solo recibió su mirada.

Este gendarme se quitó el casco dejando ver su larga crin negra y su pelaje gris. Y observando a la pegaso dijo fríamente:
- Spitfire, he venido para relevarla de sus deberes, permanentemente.
Spitfire, se levantó y preguntó:
- ¿Qué?
-Su incompetencia para detener los eventos de las últimas semanas nos han revelado lo incapacitada que esta para estar al mando de la única defensa de esta megalópolis flotante.
- Esto es un insulto, una afrenta en mi contra y justo cuando estoy en los días de luto, la muerte pasó dejando dolor a su paso y ustedes vienen a dudar de todos mis esfuerzos y de lo que perdí en el intento ¡Mire, observe todos estos documentos en el escritorio y los que se han regado por el piso! Aun con tanta información sobre este caso se atreve a insultarme.
-Dejaste escapar al culpable, le diste prioridad a salvar a una pegaso que de todas formas iba a morir.
-¡¿Es que acaso querían que dejara morir sola a una compañera, a una amiga?!
- Tu corazón te vuelve débil, una baja es lamentable, pero solo es una cifra
- ¡Bastardo! -gritó Spitfire en un estallo de cólera y al mismo tiempo sacando a una velocidad impresionante una pistola de chispa de uno de sus cajones y apuntándola al oficial que ordenó impresionado:
-¡Mosquetes!

Al dar esta orden cuatro Mosquetes apuntaron contra Spitfire mientras esta apuntaba al oficial. Este se calmó y subestimándola dijo:
- Dispara y estos cuatro mosquetes acabaran con tu vida.
- observa mis ojos, ve mi dolor y mi cólera en ellos y dime: ¿Te parece que me importa morir?
Esta respuesta le heló la sangre, comprendió en la situación que se encontraba y retrocedió un poco. Al verlo retroceder sus cuatro gendarmes se confundieron y bajaron la guardia, al hacer esto Spitfire disparó. La bala paso rozando al oficial y terminó su trayectoria en el cerrojo de la puerta.
hecho esto Spitfire dejó la pistola se quitó su uniforme y lo dejó en el escritorio.

Salió de la oficina cerrando de golpe la puerta tras de sí, esos pasillos vacíos en los que antes caminara victoriosa ahora eran su sendero de la derrota. La pegaso caminó lentamente hasta salir del edificio y para su tormento, ver como unos cadetes cargaban el cuerpo de Fleetfoot en un ataúd de cristal, para darle su entierro. Spitfire observó la escena un rato hasta que unos cadetes le dirigieron la mirada, pero en vez de miradas de respeto y admiración, recibió rechazo. Spitfire agacho sus orejas y se fue cabizbaja de ahí, ahora se le había despojado de todo lo que le había pertenecido.

En Ponyville, Dash ya estaba por llegar a su hogar cuando fue interceptada por Twiligth que al ver su estado no pudo hacer más que preguntarle:

-¿Dash, que te pasó?
Rainbow no contestó pues se quedó mirando la carriola con la hija de Shy en ella jugando con una sonaja. Al notar como la pegaso miraba con tal frialdad a la pequeña Twilight se interpuso entre ella y Hope preguntando a la vez:
-¿Qué te pasa?
Dash pasó su mirada a Twilight y sin contestar siguió caminando, al llegar a su casa se encerró hiso unas maletas y fue a la estación del tren, compro un pasaje para el siguiente día, destino a Canterlot. Nunca se imaginó a si misma viajando a Canterlot por su propia cuenta, nunca fue un destinó en sus planes, ahora era diferente.

Spitfire por su parte había llegado a su hogar, una casa de tamaño considerable con todas las comodidades que uno pudiera desear. Lo había tenido todo, había tenido un gran rango y millares de fans, las mejores amistades y ahora no lo quedaba más que una casa enorme para una sola pegaso con el corazón vacío. Nunca en su vida se había sentido tan sola, acabada, abandonada y pronto seria olvidada. Todo esto era sin tomar en cuenta que probablemente muchos la culpaban, por haber fallado, por no haber detenido al criminal.
En ese momento Spitfire tomó una gabardina marrón y volvió a salir solo se dirigió hasta la esquina de su casa donde había una botica. Una campana informo al boticario de la entrada de un cliente, se apresuró a atender hasta que vio a Spitfire.
Este le dio la única mirada compasiva que había recibido en todo el día y le dijo:
-¿Qué necesitas Spitfire?
-Dame el veneno más sutil que tengas.
-Spitfire, siempre te he dado las mejores medicinas, remedios y otras cosas que no encontrarías en una farmacia, tengo venenos, pero sabes que es ilegal venderlos – alegó el boticario
-No te angusties, cuando haya sido usado no quedara testigo que pueda decir que tú vendiste la esencia letal – añadió Spitfire.

El boticario sin saber que decir fue por el veneno que provocara la muerte más piadosa y se la entregó a la pegaso. Spitfire agradeció y salió de la tienda observando el pequeño frasco con el liquidó que la libraría de su noche eterna. "piadoso liquido asesino, lo único que pido de ti es que acabes de una vez con el dolor y la desesperanza" pensó Spitfire. Después de esto regresó a su hogar solo para encontrar la puerta pintada con la leyenda: "debías protegernos" a la pegaso no le afecto pues eso ya lo esperaba, entró a su casa y encontró una carta que habían pasado bajo la puerta. La pegaso tomó la carta y la abrió. Lo que decía la carta fue suficiente para partirle el corazón. Esta decía simplemente: "recuerda el lunes atte: Fleetfoot"

La pegaso no había podido regresar a su casa en dos días, esa carta había sido para recordarle el día que conoció a Soarin y a Fleetfoot.

Spitfire, corrió hasta encerrarse en su alcoba y sacó el frasco que contenía el veneno. Estuvo apuntó de tomarlo cuando pensó: "¿Qué estoy haciendo? Añoró que el dolor pare, añoró estar alado de mis compañeros de nuevo, pero aun no puedo partir, no cuando la asesina sigue con vida y si ella me mata a mí, al menos deben saber donde quiera que estén que lo intente y si logro vengar a mis amigos, este veneno será lo que me envíe con ellos ya sin más que hacer aquí" así lo decidió: aun no podía partir. Rainbow, Spitfire sabía que esa pegaso iría tras la asesina.
Spitfire guardó su veneno en una pequeña caja de madera tomó una pequeña maleta, guardó unas cosas incluyendo el veneno y partió con la misma gabardina. Si Rainbow creía que esa era solamente su cruzada estaba equivocada.