Al cabo de un rato, alguien se acerca al helvético, inclinando la cabeza mientras él bebe de una copa de vino dulce que ha conseguido ROBAR de una charola.
—¡Yo a ti te conozco!
—¿A mí?
—¡Seh! ¡Eres el novio! —exclama. Es una chica, lleva la mitad de la cabeza rapada y el pelo oscuro teñido de rubio a la mitad de la melena. Suiza se sonroja un poco.
—¿Tú no eres la chica que me puso maquillaje?
—Rachel —sonríe y le tiende la mano para saludarlo.
—Danke por reconocerme —suelta un poco sarcástico aunque le da la mano y chica, tus manos de músico. Empieza a protestar desde ya o te romperá un dedo. Ella está en el coro, pero igual protesta—. Perdona... —le suelta de golpe y se sonroja un poco más, incomodito, porque esta chica le cae bien.
—Au... que fuerte eres... ¿Cómo estás? ¿Qué haces aquí?
—Me invitaron como inversor y... Bueno, en teoría vine a eso, a que me convencieran de darles dinero. Por lo visto a nadie le interesa una mierda convencerme de nada.
—¡Ah! ¿Cómo qué no? ¡A mí me interesa convencerte!
—Vaya, pues debes ser la única. Mira cómo se le fueron encima —señala hacia la masa de gente.
—Ah, eso es porque nunca viene y... dicen que es el mejor para conseguir más dinero.
—Ya, claro... Pregúntenle a Deutschland... Aunque yo podría darle una cantidad infinita de dinero —JA! Ni tú te la crees—. ¡Y mira cómo me está tratando!
—Anda, ¿y qué puedo hacer yo para que la aportes en mi nombre? Ya que soy la única que te hace caso.
—Es difícil que dé dinero a cosas. No sé, tendrías que decirme por qué Österreich y este lugar necesitan mi dinero.
—Bueno, él no lo necesita, pero nosotros... —se pasa una mano por el pelo—. Esto es... contribuir a las artes es importante, no generamos más dinero pero generamos algo mucho más elevado.
—Eso no sirve. He discutido con él sobre esto mil veces, me parece en parte un desperdicio... Al menos de mi dinero.
—¿Por qué? Creía que te gustaba la música.
Suiza suspira.
—Nein, me gusta la música relacionada con él. Me gusta que él la haga, lo que él piensa con ella, lo que él crea... Pero si alguien más lo hace... Mmm.
—Vamos que te gusta él y punto.
—Nein! —protesta apretando los ojos—. Solo soy un poco más pragmático.
—Pero el arte no trata de pragmatismo.
—Ya, si lo sé muy bien. Es de cosas artísticas y eso... Me desespera un poco.
—¿Por qué?
—Porque oírlo un rato es bonito y relajante pero nada más.
—¿Y nada más?
—Pues no sé qué más hacer luego. Österreich a veces se frustra, y ensaya y se equivoca.
—Pero... ¿y no lo sientes?
—Que se frustre, sí.
—¡No, hombre! —se ríe—. Lo que expresa la música.
Suiza vuelve a suspirar.
—Cuando Österreich compone, siento un poco... Pero menos de lo que debería.
—¿Qué sientes?
—Que estoy oyendo algo perfecto que... Se sincroniza conmigo. Como si mi corazón fuera el metrónomo de su música. Ehm...
—¿En serio?
—Es idiota. Lo sé, lo siento.
—Nein, es increíble, eso no lo he sentido yo nunca.
—Seguramente es solo sugestión por culpa de que Österreich siempre me dice que oye mi corazón —murmura avergonzado.
—Oh, puede que lo haga, a veces les dice eso a los solistas también, pero no era a lo que me refería.
—¿Le dice eso a alguien más? —pregunta levantando las cejas un poquito desconsolado. ¡¿Que le iban a decir ahora?! ¡¿Que también le ponía a alguien más el pelo tras la oreja?!
—Ja, dice que sabe cuándo están bombeando demasiado deprisa y el cuerpo les pide más aire y por eso no pueden aguantar la nota.
—Ya, ya, eso de saber cuándo se bombea más deprisa es su especialidad —suspira—. ¿Entonces a qué te referías?
—¡Pues a sentir lo que trata de transmitir!
—Ah... ¿No has sentido eso de sincronizarte?
—Lo he sentido al cantar en perfecta armonía con el coro, pero no con el corazón.
—A decir verdad yo creía... —empieza y se sonroja un poquito.
—¿Aja?
—Que Österreich la había compuesto acompasada conmigo, pero ahora que dices lo del corazón resulta obvio pensar que... Bueno, los corazones en general suenan a diferentes ritmos, solo es una pieza musical con un ritmo normal.
—Ah, no, seguramente lo hizo, suele hacer esa clase de cosas, por eso su música es súper complicada y súper sutil, es muy difícil de entender.
—¿Lo crees?
—Nein, nein, no lo creo, lo sé. Hay un chico por ahí... no recuerdo el nombre, que sí que la entiende, pero no viene mucho por aquí. Pero para los demás es muy difícil.
—Italien.
—Ah... no lo sé, quizás sí sea él, un chico así súper guapo, que se ríe un montón y... sí que creo que es italiano, sí. Que siempre está coqueteando por ahí... no sabía que lo conocías, a lo mejor ha venido hoy también.
—Nein, no creo que haya venido.
—Canta súper bien, tiene una voz súper dulce... Si me cantara al oído en susurros te juro que se me caían las bragas.
Oooojos en blanco
—Y no conoces a su padre, creo que es aún peor.
—¿En serio?
—Y más dispuesto a cantarte al oído como le hagas caso... A ti y a todas. A la vez.
—Ah, nah, entonces no mola, además, seguro que es demasiado mayor. Prefiero a chicos como tú entonces, que me hacen caso solo a mí.
—¡Yo no te hago caso solo a ti! Y soy el esposo de tu jefe —protesta un poco y se sonroja aunque la chica no le desagrada—. Aunque ni parece en realidad...
—Vale, vale, no te pongas nervioso —se ríe—. Con lo guapo que va, que ha venido hasta con el traje de novio... aunque el otro día le quedaba mejor.
—Le queda perfecto igual... —susurra Suiza mirándole y pensando que hace solo un rato le había abrazado, desnudos y le había dicho que le quería. A pesar del sonrojo, sonríe.
—Aun así el día de la boda estaba como más radiante... pero bueno, volviendo al asunto. Sí sabes a lo que me refiero con sentir lo que quiere transmitir, ¿verdad? Es decir, la música trata de expresar sentimientos que son difíciles de expresar con palabras, incluso estados de ánimo, de eso se trata. En general es fácil, una música alegre significa sentimientos positivos, una triste son sentimientos más oscuros, como un cuadro de unas flores en un jardín o de un paisaje lluvioso de un cementerio.
—El problema es con música como la de mi boda, que es evidentemente alegre y que yo debería de... Entender más cosas. O música que no es de él pero cómo la expresa, o más difícil aún, cómo la dirige, debería hacerme entender cosas.
—Es que... es de sentir, sí y es que está en general expresando cosas muy complejas y... además él, de forma muy compleja. Bueno, yo no le conozco demasiado pero... espera, ya verás —toma a Suiza de la mano y tira de él—. ¡Lena!
—Oh, mein gott... —Suiza aprieta un poco los ojos con ese nombre.
—¡Lena, Lena, mira quien está aquí! —exclama Rachel cuando por fin la encuentra, hablando con una de las ancianitas antes mencionadas.
—¿No ves que estoy ocu...? —empieza ella a protestar con ese tono de riña imitando a Austria y se me muere la frase en la boca cuando ve a Suiza, que se sonroja de manera inevitable por lo que Austria le ha explicado.
—Ahm... Ehh... Ha-Hallo.
—Lena, Schweiz está pensando en invertir, pero estaría más inspirado para ello si entendiera la música de Herr mandamás —explica Rachel y Lena se sonroja cuando Suiza se sonroja.
—Es Herr Österreich —riñe ella.
—Bueno, sí, cómo sea, el caso es que tú eres quien le conoce más, así que...—se pone tras Suiza y lo empuja hacia ella—. Explícale.
Suiza sonreiría con el asunto de Herr mandamás de no ser porque está muy nerviosito.
—S-Solo si quieres hacerlo... —balbucea Suiza.
—W-Was? —vacila ella, pero Rachel ya se está yendo, así que mira de nuevo a Suiza y se sonroja un poco.
—Eh... Ehm... Es solo a veces que me cuesta trabajo entenderle.
—Uhm... ¿qué es lo que no entiendes?
—Cuando dirige un concierto... Como saber exactamente qué quiere decir.
Se revuelve un poco nerviosa y piensa en ello unos segundos humedeciéndose los labios.
—¿Es que no tienes ninguna sensibilidad o qué?
—Ehm... Tengo poca. Quizás más bien es solo que quiero entender de manera demasiado clara.
Lena hace los en blanco.
—Was? ¡Lo siento, yo no soy artista como ustedes pero me gustaría entenderles!
—Vale, mira... es difícil, ¿de acuerdo? Esto es más entendible si nada más el compositor o interprete te explican lo que pretenden, aunque la mayoría detestan explicarlo porque significa que no han hecho lo bastante bien su obra.
—Eso mismo pasa con Österreich pero no es que él no haga bien su obra, solo yo soy un poco duro de mente.
—Bastante duro de mente, diría yo —protesta—. ¿Qué crees que puede estar expresando él?
—E-Es que... Una cosa es... Lo que yo quisiera que expresara y otra lo que realmente expresa.
—Ah, encima tenemos que lidiar con tus inseguridades y con las suyas. No me extraña que hayas tardado tanto en casarte con él.
—Was? ¿Cuáles inseguridades suyas?
—¿Cómo que cuáles?
—Ja, has dicho que tienen que lidiar con sus inseguridades. ¿Cuáles?
—¡Pues las que él tiene! ¿Por qué crees que su música es tan difícil de entender? Parece una contradicción de términos, pero es así.
—¿Él es inseguro y por ello su música es difícil de entender? —¡Esa es toda una revelación!—. Y tú sí... Pero... ¿Por qué es inseguro? ¿Inseguro con qué? Él siempre sabe perfectamente lo que quiere-
—¿De veras consideras extraño que alguien no quiera ser completamente revelador al mostrar sus sentimientos?
—Nein, solo que... Pensé que justamente los expresaba con música para que fuera no tan claro.
—Nein —ojos en blanco—. La música solo es un medio, igual que las palabras, el mensaje puede ser tremendamente evidente y revelador o puede estar más encriptado.
—Nada con Österreich nunca es tremendamente evidente ni revelador. Y... ¿Tú entiendes? ¿Sabes desencriptar lo que dice?
—A veces... igual que en un idioma, hay signos que son comunes y que siempre implican lo mismo cuando se usan de forma recurrente que ayudan a entender que está aportando.
—¿Y tú podrías ayudarme a distinguirlos y traducirlos?
Ella le mira y... respira profundamente.
—No es una ciencia y no siempre funciona igual, es muy sutil... y complicado, pero elige una pieza y veremos qué podemos hacer.
—La música de mi boda.
—La música de tu boda habla de ti, desde luego y como se siente contigo.
—Es que yo asumo que se siente muy bien y... Bueno, algo de eso si nos casamos, pero debe haber algo más intrincado en una pieza tan larga. Algo que, no quisiera yo perderme solo por no entenderlo.
—Mmm... ¿Tienes por casualidad la grabación? En realidad esto puede resultar un poco largo...
Hombre que si no la tiene.
—Ja, siempre la... Ehm... Bueno. Aquí la traigo por pura casualidad en el teléfono. Pero tengo prohibido mostrártela con las bocinas del teléfono... —se rasca la mejilla y le mira —. Entiendo, es un ejercicio que tomaría mucho tiempo de tu parte.
—Vas a... ¿entonces vas a aportar dinero si te explico esto? —pregunta de repente nerviosa, completamente falta de tacto. Suiza se humedece los labios.
—¿Cuánto dinero? ¿Es deducible?
—Ehm... no lo sé...
Suiza hace los ojos en blanco. Son músicos, no tienen ni idea de finanzas.
—Ustedes Österreicher no saben nada de finanzas, MEIN GOTT! —protesta—. Ala, te daré algo de dinero. Ja.
—Vale, vamos —asiente poniéndose nerviosa por llevarle a un lugar más privado.
Suiza mira a Austria por última vez pensando que no va siquiera a notar que se ha ido y ahí se va tras la chica.
No olvides agradecer a Liana su edición y beteo.
