Lena dirige a Suiza por dentro de los pasillos y los camerinos a una sala de estudio donde hay un reproductor de música y espacios cerrados y aislados de sonido, con mesas para grabación.
—Mein gott... Esto no lo conocía —mira alrededor
—Es... un pequeño estudio de grabación ¡Solo te he traído aquí porque me has pedido eso y vas a donar dinero!
—Ya, ya... ¡Solo digo que no había venido! —levanta las manos y se sonroja un poco.
—¡Bueno, pues no es como yo quiera que estés aquí!
—¡No es que vaya a hacer nada malo ni a robarme nada!
—¡Más te vale!
—Was? ¡No es como que se me ocurriera siquiera robar aquí! —se rebusca entre la ropa y saca de ahí dentro un iPod. EL iPod que trae a todos lados con su navaja suiza.
—Bien, porque obviamente TODOS iban a saberlo —se lo quita de la mano con un movimiento brusco.
—¡Con cuidado! —chillonea preocupado por su iPod aunque sin ir detrás de él—. Y deja de acusarme de ladrón.
—Sé perfectamente cómo tratar los aparatos que hay aquí, idiota, no tienes que decirme —replica yendo a conectarlo para que se reproduzca.
—¡No me llames idiota!
Ella bufa y no responde, haciendo que suene. Suiza se sonroja y cruza los brazos.
La mujer se cruza de brazos, le mira de reojo y se sonroja. El rubio los descruza al notar que han hecho lo mismo a la vez, sonrojándose un poco más.
—¿Qué puedes oír aquí?
—La música que he oído una y mil veces, cosas que me recuerdan a MI la boda, pero...
—Nein, escucha con atención, es el inicio de una historia, está aquí hablando de tu padre y de su infancia... por eso son los sonidos así con un montón de percusión y con ritmos tribales.
—¡Ohhh! —alza las cejas impresionado.
—Los dos violines sois vosotros ¿Los oyes? Se mantienen durante toda la pieza. Ahora son muy agudos relacionándose con la infancia en contraste con lo grave de los tambores.
Suiza abre la boca y se sienta dónde puede, cerrando los ojos.
—Son muy similares y se solapan uno con el otro, todo el rato suenan casi a la vez... más adelante irán separándose cada vez más y de hecho el tuyo tendrá una evolución más grave, pero falta mucho para eso. ¿Qué crees que siente cuando oyes esto?
—Que no entiendo nada... Eso creo que siente —susurra deteniéndose un poco de la silla—. No me había dado cuenta de ello.
—¿Cómo no vas a entender? ¡Esta es la parte más fácil!
—Es que para mí solo suena bonito. Pero los dos violines; es perfectamente claro.
—Escúchalos, ¿qué hacen?
—Juegan. Hablan, se susurran... Seguramente uno le canta al otro y ese otro le cuida...
Le mira de reojo y parpadea porque eso no lo acababa de entender ella, pero suena muy apurado.
—¿Sí oyes? ¡Es... Uno es él y el otro yo! —Sonríe un poco—. Esto es aún más bonito de lo que era.
—Sí lo oigo —piensa que de hecho, ella está tocando uno de ellos
—Es suave y a la vez... Es que... ¡Dime más! —sigue así, te dará un gran cheque.
—Bueno, él insistía en hacer muy muy fuerte la percusión aquí, estaba intentando que se oyera imponente y atemorizante.
—Eso es por Vater quizás. Muchas veces nos moríamos de miedo los dos... Quizás éramos mayores y la ruptura...
—Nein, mira... —echa adelante un poco la música adelante—. Fíjate ahora, han desaparecido los tambores y se han añadido instrumentos de viento muy graves, esto es la muerte de su padre.
—Ohhh, siempre me parecía esa parte algo muy oscuro y triste...
—Exacto —sonríe un poco.
—Pero es la muerte de Vater —abre los ojos e inclina la cabeza—. ¿Tú como sabes esas cosas?
—Yo estoy tocando ahí, en eso que oyes... en general suele darnos indicaciones sobre cómo quiere que suene o qué quiere que interpretemos.
—Y qué quería que interpretaras... ¡Esto es justo lo que necesitaba! Vamos, sigue así.
—L-La siguiente parte es... es mi preferida, fue muy difícil de hacer y la repetimos muchas veces, pero es sublime.
—¿Cuándo nos separamos? —Suiza se revuelve en su lugar, nervioso—. La siguiente parte me angustia, ahora entiendo por qué.
—E-El violín más grave es el que tocaba yo, me hizo cambiarle las cuerdas y es el que te representa a ti...
Suiza asiente mordiéndose el labio.
—Y después desaparezco, supongo.
—S-Se supone que es una... una discusión, y t-tenía que interpretar tu fuerza y tu agresividad y tu determinación, se supone que cada vez iba perdiendo la inocencia y fue muy difícil, no salió igual aquí con Herr Österreich que luego cuando toqué con Hans en la iglesia.
—De las muy pocas veces que he querido saber tocar el violín en mi vida... Es esta. Pero... Es que debía explicarme esto...
—Supongo que esperaba que lo entendieras...
Suiza aprieta los ojos.
—Es que lo he escuchado cientos de veces...
—¿Y?
—Y ahora me hace más sentido... Mucho más sentido.
Sonríe un poquito ella. Suiza la mira de reojo bastante agradecido.
—Ehm... l-luego entra Marcel con la guitarra y yo pasé a tocar la viola al fondo, como parte de la armonía.
—Ese es el idiota de España. Eso sí había pensado. ¡Siempre que hay guitarrita tiene que ver con él! ¡Pero ahora hace mucho más sentido! ¿Tú crees que todo mundo entendió esto así, tal cual, durante la boda?
—No, no todo el mundo...
—Pero yo debía haberlo entendido mejor —baja un poco la cabeza.
—¿Qué entendiste?
—Entendí que... Es lo mejor que he oído nunca, lo más bonito y complicado. Y que soy yo y lo que yo significo para él. Y que puedo oírlo cientos de veces sin que me canse y... Que es como si estuviera junto a mí aunque no esté pero... No algo tan tangible como nuestra historia.
—Él decía... todo el tiempo...—empieza, no muy segura de decírselo—. En realidad la historia solo es el hilo conductor sobre el que montar las distintas piezas —opta por cambiar de tema.
—¿Decía todo el tiempo que la historia es el hilo conductor? ¿Qué tipo de piezas?
—Nein... decía que…
—¿Aja? —la mira con sus profundos ojos verdes. El chantaje a Lena que no sabe que le hace, ella se sonroja y se echa un poco para atrás.
—Que tú ibas a pensar que era... perfecto, que era lo mejor que habías oído nuca, fuera como fuera.
Suiza se sonroooooja.
—Ja, ya me ha dicho eso a mí también y posiblemente tenga razón pero no creo estar exagerando cuando digo que es una pieza muy buena aunque a él no le guste del todo...
—En realidad él decía que quería que tú no estuvieras equivocado.
—Yo le dije que conociéndole a él y sus habilidades, no tendríamos problema alguno en que yo me equivocara. Supongo que significan muchos gritos frustrados porque él cree que las cosas no son tan perfectas como deberían...
—Es un buen resumen.
—¿Cómo conseguiste ser tú la favorita?
—Was?
—Eres la favorita de Österreich, la única que puede tocar el Stradivarius. Debes ser sumamente talentosa —se levanta y se le acerca un poco.
Ella parpadea y se sonroja otra vez.
—¿O no?
—W-W-Wa... Aaas?
Se encoge de hombros el suizo.
Lena traga saliva y de repente le siente muy cerca y muy... a solas en una sala insonorizada. Lo que te podría hacer… Si fuera latino... Y se estuviera enterando de algo. Y es que está todo el mundo fuera y esto sería súper excitante.
—Me imagino que Österreich supo ver al instante tus características y habilidades. A mí me tomaría mucho tiempo.
La violinista se humedece los labios.
—Pero seguramente si te las buscara te encontraría habilidades ocultas —asegura refiriéndose a que seguro tiene habilidades matemáticas o financieras o con las armas o algo así. Cierra los ojos y hace un gesto con la mano maravillado de sus nuevas habilidades sociales.
Ella traga saliva y es que no se atreve a acercarse casi a Suiza pero...
—Todo mundo las tiene, cosas... Útiles de las que a mí me gustan
Es que... de repente se levanta y le besa. Suiza abre los ojos DECIDIDAMENTE tomado por la mayor y más absoluta sorpresa. Así abiertos como PLATOS. ¡Porque esto nunca, nunca le pasa a él! Se queda como siempre bastante inmóvil e impresionado porque Francia además le tatuó en la frente que uno NUNCA debe quitarse de un beso.
Ella parpadea porque no se lo devuelve.
Él levanta suavemente una mano y se la pone suavemente en el pecho... Lo cual no sé si resulte peor, Lena se sonroja muchísimo más y trata de abrirle un poco los labios y profundizar.
Suiza lo hace solo un poquito, le roza la lengua con la suya por instinto.
No olvides agradecer a Liana su edición y beteo.
