Suiza sale de ahí buscando a Austria, que está... tocando el violín frente a todo el mundo.

Maravilloso, tocando el violín... Eso acaba de salvarte, Austria, porque Suiza no es tan impulsivo.

Suiza se mueve entre la gente con el ceño fruncido y sonrojado haciéndose camino y cuando llega a enfrente de Austria se detiene con el ceño fruncido y los brazos cruzados.

Austria... le oye y sonríe más cuando lo hace, abriendo un ojo para asegurarse que es él antes de volver a cerrarlos y cambiar a una postura más pomposa e impresionante, aunque un poco más incómoda.

Suiza bufa un poquito pero casi del todo en silencio antes de volver a moverse y esperar pacientemente a que Austria termine, mirándole intensamente ¡y pensando en besos que se pudo haber dado con Hungría o con España! ¡Y con Alemania y con Prusia! ¡¿Cuándo?!

Va a tardaaaaaaaaar porque cuando acaba tooodos vuelve a aplaudir y le piden más.

—Österreich... —intenta interrumpir cuando acaba.

Es inútil porque le piden bises.

Suiza hace los ojos en blanco, y bufa aún más, volviendo a "enfadarse", entre lo que le ha arengado Inglaterra y lo que ya traía de que nadie le haga caso.

Es que... es que no puedes salir con la diva.

¡Pero es que la diva! ¡Ugh! ¿No que querían su dinero? ¡Nunca debió traerle!

Eso decía Austria.

Ya, como siempre se arrepiente. ¡Nunca debió salir de casa!

—Österreich —insiste después del tercer bis y Austria promete a todos que en un rato más, que ahora tiene que descansar.

Suiza espera completamente impaciente pero... Sin hacer nada, con los brazos cruzados hasta que Austria guarda el violín. Se acuerda con el violín de lo que le explicó Lena también de la pieza de la boda y entra un poco en pánico un instante por su iPod hasta que lo siente en el bolsillo interno del saco. Decide que primero lo primero...

Austria le sonríe y se le acerca.

—Primero que nada... —le toma de la cintura, se pone de puntas y tira de él hacia sí mismo dándole un beso en los labios

El moreno levanta las cejas porque además están MUY en público. Y así como se lo dio, el helvético le suelta dando un paso atrás y mirando a otro lado.

—E-Eso no tiene nada que ver con todo lo demás.

Y esta vez es Austria quien se va un poco detrás mientras se oyen risitas y comentarios. Vale, eso lo hace vacilar un poco y volver a abrazarle un poquito, bajando el tono de voz. Porque le ha gustado mucho entender mejor la música de la boda.

—Pe-Pero igualmente estoy enfadado —susurra.

—¿Lo estás?

—Ja. Entre otras múltiples cosas. Tuve un accidente.

—¿Un accidente?

—Fue un accidente. Una chica me besó, pero ya lo resolví. ¡¿Y cómo es eso de que tu besas a Deutschland y a Prussen... Y a Spanien?! ¡¿Y a Ungarn?!

—Was?

—¡Me lo han dicho!

—¿Has besado a una chica?

—Me ha besado una... Ancianita.

—¿Quién? —levanta las cejas.

—U-Una mujer mayor que me acorraló en el pasillo... —se sonroja.

—¿Perdona?

—¡Estás perdiendo el foco!

—Me parece bastante impresionante este asunto.

—¡A mí me parece mucho más impresionante que tu besuquees a todo el mundo todo el tiempo!

—¿Que yo besuqueo a quién?

—A todos! ¡A Deutschland y a Preussen y peor aún a Spanien y a Ungarn!

—¿Cuando?

—¡Recientemente! ¡Todos lo saben!

—Todos menos yo, por lo menos.

—Nein, todos! England me lo dijo y cuando England dice esas cosas es porque France las sabe.

—¿Y te fías de lo que dice France?

—¡Me fío de que France siempre sabe cosas de Spanien! ¿Por qué besas a Spanien?

—Hace como mil años que no beso a Spanien.

—¿Y por qué England dice que estás besando a todo el mundo y yo no me entero?

—¿Por qué has llamado a England?

—Porque me besó esta mujer y no sabía qué hacer.

—¿Y has ido a hablar con England antes que conmigo?

—¡Tú estabas ocupado tocando el violín!

—Tú me has traído aquí y has besado a una mujer... ¿y tú te enfadas conmigo?

—¡No he besado a una mujer! De hecho... De hecho ha pasado otra cosa.

—¿Aja?

—Algo bonito... —le mira a los ojos.

—¿El qué?

—Algo que debió pasar hace tiempo... Pero yo a veces soy un idiota... —traga saliva—. ¿Te has enfadado por lo del beso? No debí contarte.

—¿Debo enfadarme?

Niega con la cabeza.

—¿Yo debo enfadarme?

—Por lo que yo sé, no.

—¿Ha-Has conseguido dinero?

—Ja, seguro.

—Está chica tuya... El primer violín... —se sonroja un poco haciéndose el desinteresado y sintiéndose súper obvio.

—Lena.

—Ella. Estuvo explicándome unas cosas de... Ehm... Ti.

—¿Aja?

—Y de la boda. Creo que se ganó un cheque —se sonroja y no le mira.

—Debió ser un buen beso —se cruza de brazos frunciendo el ceño y deduciendo.

—WAS?!

Le mira por encima de las gafas, significativamente.

—¿Por qué iba a besarme una chica de estas poniendo en riesgo su trabajo y mientras hablamos de nuestra boda, Österreich? —aprieta los ojos.

—Porque le gustas y no creo que una anciana haya intentado nada contigo.

—¿Por qué no? ¡Tú mismo bromeabas sobre eso hace un rato! ¡Ella me explicó sobre la música de la boda!

—Bromeaba, tú lo has dicho.

Suiza le mira a los ojos y le toma la cara con las manos.

—Was? Me da lo mismo, porque hoy me he enterado de cómo escuchar la música de la boda.

Pone los ojos violetas en blanco porque bastante le crispa que le hayan tenido que explicar.

—¡Eh... Eh! Mírame —le acaricia un poco una mejilla—. Te casaste con alguien muy poco hábil, pero no insensible.

—Estás en racha esta noche, Schweiz.

El nombrado se humedece los labios y mantiene la mirada fija en sus ojos.

—Estoy consiguiendo decirte un montón de cosas incorrectas, pero el trasfondo es muy importante.

—Estás haciendo un montón de cosas de dudosa utilidad.

—Estoy intentando entender un poco mejor nuestros fallos y nuestros aciertos. Y mis inseguridades y las tuyas... —elige las palabras con cuidado.

—Trayéndome a un evento que no quería asistir, preguntando algo que no quería que preguntaras, besándote con una persona de mi confianza y luego viniendo enfadado a acusarme de quién sabe qué con media Europa. No sé si quiero tanto tu dinero, sinceramente.

Se le queda mirando unos segundos más con esa lista de cosas y luego baja la mirada verde. Era verdad que no quería venir, que había arruinado seguramente a la pobre chica y además Inglaterra...

—No pensé que iría así la noche en lo absoluto —susurra—. Lo siento.

Austria se pasa una mano por el pelo y suspira.

—Y pregunté porque... Mi cabeza dura no le hace justicia a lo que tú quieres decirme... Y yo quiero saber qué quieres decirme. Cada palabra.

—Así nunca vas a aprender y siento que destruyes mi trabajo, porque para eso, para explicártelo, nada más podría haberte explicado en vez de componer todo eso.

—No pienses que destruyo nada, bitte —le toma de la mano—. A veces pienso que tienes razón cuando dices que soy un cabrero venido a más... No se aprender a ser sensible y parece que cada acción que tomó para intentar apréndelo te llevas pensar algo que creo que va llevarme a que esto no funcione.

—No he dicho que lo piense, he dicho que lo siento... pero en fin, dejémoslo, el mal ya está hecho y no se va a deshacer así.

Suiza asiente un poquito.

—¿Qué puedo hacer para compensar la sarta de cosas que han ido mal hoy?

—Debería mandarte con Maximilian a que compres todo cuanto te venda.

—Igualmente voy a hacerte un cheque.

—No sé con quién tienes que hablar para eso.

—A Maximilian o a Lena o... A Rachel. Bitte no corras a Lena, creo de verdad que fue un malentendido.

—¿Y qué hago con ella? ¿La dejo como si no pasara nada y me diera igual o fuera yo un infeliz que no supiera?

Suiza le mira agobiado.

—Mándala un mes a Amerika, a la filarmónica de Chicago o de New York.

—¿Un mes de vacaciones?

—¡Que lo pague ella! Vale, no ahí, a Russland.

—No puedo obligarla a pagar un mes en el exilio, solo puedo decirle que aquí no vuelva en un mes, es decir... vacaciones.

—Es buena violinista.

—Pero no es muy lista, eso está claro.

—Quizás podrías decidir esto en unos días con la cabeza fría.

—Por eso quiero que lo decidas tú.

—¿Qué tal que fue mi culpa? Que yo le di a entender a ella de alguna manera que decididamente no sé cuál fue, que...

—¿Tú culpa?

—Ja, que yo le hice pensar que podía acercarse a mí así...

—Es decir, ¿tú la provocaste?

—No a propósito pero estábamos hablando y yo quise ser amable... Y había bebido un poco de más.

—¿Has bebido de más?

—Tomé unas copas de vino dulce...

Se quita las gafas y se pellizca el puente de la nariz.

—Hemos llegado y me han apartado todos. ¡Pero no estoy borracho!

—¿Entonces porque has propiciado que Lena te besara?

—Solo he hablado de más. Me he sentido bien hablando con ella porque en general no suelo hablar con nadie y ella y la otra chica, Rachel, me hablaban de música y de cosas en vez de solo pasar de mí como suele hacer la gente.

Le mira, escrutándole.

—Me gusta tu gente, me siento bien con tu gente. Relajado como contigo y quizás le dije cosas que podrían haberse interpretado como algo más.

—Así que además te gusta.

—No ELLA.

—Pero la has besado.

—Es que decir que la he besado suena a un acto con intención o una respuesta real de mi parte. Yo solo existí ahí sorprendido hasta que vi que pasaba y me quite.

—Así que ella fue quien te besó, pero dices que la incitaste.

—Le dije cosas como que tú seguramente habías visto cosas especiales en ella y... Que seguro tenía otras habilidades, pensaba en cosas financieras.

—Cielos.

—Como estábamos hablando de ti, de la boda y luego de música... ¿Sabes? No pensé para nada en ese doble sentido hasta que pasó y, pobre chica debe pensar que yo soy un loco que va por ahí incitando a las chicas y luego consigo que las corran.

—Entonces vamos a que le cuentes lo que ha pasado y le pidas disculpas.

Suiza traga saliva y le mira a los ojos. Se sonroja.

—Vale, es lo mejor.

Austria asiente y hace un gesto para que el rubio pase delante. Y sí, era lo correcto. Pero joder...

Pasa delante sonrojándose y buscándola entre la gente. Creo que está escondida entre los inversores intentando fingir que esto no ha pasado. Y esto va a ser el castigo de ambos.


No olvides agradecer a Liana su edición y beteo.