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Runaways
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Difícil a lo que pueda creerse proviniendo del Joker mismo, ese día pese al número de heridos no hubo ninguna baja ni suya ni civil ni de ningún otro tipo, pero sí hubo magia, magia cuando la bóveda vio arder el papel moneda y otra papelería monetaria, pero jamás se supo lo que ocurrió con los diamantes almacenados, aún las piezas de arte y objetos invaluables para los dueños de una caja bancaria permanecieron intactos, en cuanto al resto del edificio fue vandalizado. Solo los diamantes se esfumaron.
Según las noticias el Joker se había encerrado y aguardaba a su negociador seguro de la pena de muerte a la que estaba condenado por todos sus delitos anteriores. Sus secuaces estaban nerviosos, pero su líder se mostraba tan fresco y seguro de sí mismo haciendo burla de su rapto de clientes del banco que nadie podía hacer nada.
Ante lo impredecible no había nada más que hacer que aguardar armados hasta los dientes.
Me enteré en las noticias de la situación en medio del distrito comercial de Midland Town, mis padres no me permitieron salir de casa para acudir al lugar y no los culpo por haber tomado esa decisión si se trataba del Joker el que estaba amenazando con hacer estallar el edificio entero y otro más si no acudía pronto un negociador con él.
Nadie sabía lo que quería ni lo que quiso ni qué lo habría hecho enojar, si pasó algún pensamiento por su cabeza al momento de hacer lo que hacía lo único real fue que desnudó al negociador y lo amordazó cual cerdo a la puerta como advertencia al equipo S.W.A.T. de hacer de su muerte una escena lo suficientemente explícita en cadena nacional para hacerlos ver como unos ineptos, pero de sus peticiones nada se tenía en claro.
Pasaron horas angustiosas mientras se debatía entre enviar otro negociador o atacarlo, solo que la cantidad de personas que había adentro era considerable para hacer perder la reelección al alcalde y el respeto a la policía.
El Joker para tan joven, lucrativa y ágil carrera criminal había sido lo suficientemente astuto para protegerse de forma íntegra junto con sus hombres rodeándose de rehenes para que no hubiera punto limpio a los francotiradores. Todos le daban la espalda y así no se sabía si alguno de los criminales estaban apuntando a sus cabezas con el arma o podrían atacar a uno de ellos. Pero lo más notorio en la televisión fue que él estaba hablando con la única persona del círculo que lo protegía de que le volaran la tapa de los sesos de entrar S.W.A.T. por la puerta delantera, aquella enfrente de él cara a cara; y esta era una chiquilla campirana rubia de coletas. Nada más y nada menos que Harleen, quién visiblemente nerviosa platicaba quién sabe sobre qué cosas con un sujeto que sujetaba un arma en sus manos y la miraba extrañamente interesado.
¿De qué podrían estar hablando una adolescente y un asesino criminal? Nadie podría asegurarlo porque a ratos se le veía molesto y en otros riendo a carcajadas, quizás burlándose, pero los dos se veían entretenidos. Mi Harley debió estar temblando de miedo.
A veces sujetaba su barbilla como si quisiera decirle algo a susurros, exhalando su aliento sobre los labios de mi amiga, en otras sujetaba su cabello como si fuera a darle una paliza sin importarle su género, y a la otra cuando pretendió besar su mano la tiró al piso porque un francotirador abrió fuego por la orden que recibió de matarlo.
El criminal libró el disparo, y en medio de su acción jaló a Harley en el proceso rodando los dos en una extraordinaria situación donde no se sabía si quería usarla como escudo humano o que ambos libraran los disparos, solo que él empezó a disparar como respuesta al intento fallido del francotirador.
Lo primero que ocurrió para desconcertar en el enfrentamiento y que obligó a detenerlo fue un apagón en la ciudad producido por una explosión en la planta de energía dejando medio poblado en la oscuridad y a los medios bastante imposibilitados de seguir transmitiendo el atraco al banco al menos a los locales.
Una segunda explosión ocurrió en un puente a los cinco minutos, y la tercera en la calle del Banco de Midland donde un socavón gigante hundió al equipo S.W.A.T. y demás patrullas produciendo un mayor número de heridos.
El Joker entonces usó máscaras de gas junto a sus secuaces, salió ileso de los francotiradores al haber chantajeado a uno de ellos secuestrada su familia para que eliminara la amenaza a los demás—incluido al que intentó matarlo al principio—, y así pudo lanzar gas lacrimógeno a los clientes y empleados del banco y retornar a su Impala con la notable característica de que se fue sin nada de dinero del robado y habiéndose deshecho de los diamantes y demás joyas por el drenaje como orden a sus secuaces.
¿Tuvo sentido alguno el crimen?
Solo quiso hacerse publicidad y poner en ridículo a autoridades y cuerpos de emergencia.
¿Tenía razones para llevarse a alguien de rehén?
Sí. Era un seguro por si intentaban atacarlo de nuevo.
¿Tenía que ser precisamente Harley?
Bueno. Esta parte yo aún no puedo entenderla. Ya sea que era mujer o una chiquilla le daba más méritos al rescate, más necesidad, y por ende más protección.
En el banco que dejaron atrás además de vidrios, objetos personales, casquillos y basura en el piso había quedado abandonado un ejemplar de Romeo y Julieta pisoteado.
En el Impala una muy asustada Harley miró hacia la cámara de los medios una última vez mientras el Joker se hacía paso entre el tráfico escaso conduciendo como loco, solo para que la velocidad y negligencia lo llevara a chocar con una columna en el desnivel de la Avenida Webster haciéndose trizas al instante en una maniobra mal calculada.
Con la noticia dada por el helicóptero de las noticias me quedé sin aliento después de un miserable grito de pánico en la estancia de mi hogar. Grité descontrolada, estuve inconsolable y me tiré al piso jalando mi cabello.
Mi mejor amiga se desvaneció, y con ella se fue el remanente de una vida de convivir juntas como hermanas.
Siempre, y lo diré hasta mi muerte, sostendré que fue él quien me la arrebató. Ese bandido hijo del diablo, el maldito y obsceno Joker.
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