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Trial and weds
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El día que me lo dijo tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para soportar las tremendas ganas que tuve de gritarle o golpearla. Me había dicho y dicho a todos poco a poco que el Joker era su novio. El creerlo solo lo fuimos a hacer hasta que los vimos besarse el día que fue arrestado frente al instituto en lo que sería la escena más sin sentido donde un criminal temido, de una apariencia que no se podía tomar en serio salvo por la mirada asesina que se cargaba, tenía colgando de su cuello como un pendiente a una rubia de corta estatura y colitas dueña de una risa aguda y nuevo acento agudo también.
—Ellos jamás nos dejarán estar juntos —se lamentaba lastimosamente en mi cuarto y aún para mis padres ella se estaba volviendo una mala compañía para mí. Aún así yo no quise renunciar a ella porque no sería su amiga de haberlo hecho—. Es distinto si la diferencia de edades es de solo cuatro años. Yo cumplí dieciséis la semana pasada
—Son más de cinco años y no es válido aquí, ¿Cuál es la verdadera edad de ese cretino?
—Pero yo quise hacerlo, solo no pensé que acabaría… ¡Ivy! Ese cretino es mi novio
Con poco interés pregunté:
—¿Acabaría en qué? —retomé su frase. Ella coloreó su rostro insegura.
—No es nada
Cruzada de brazos sentada en su cama la miraba hacer mohines angustiada abrazando una almohada.
—Sabes que no te estoy creyendo nada, ¿qué es? —insistí saber.
Harley revoloteó en su sitio golpeado con la rodilla de su pierna doblada la cama. Al detener su golpeteo me miró.
—Tengo que casarme con él, o no sé… al menos tiene que saberlo
—¿Casarte? Harley, ¿de qué mierda estas hablando…
Al entender lo que intentaba, lo que pretendía implicar, la garganta se me cerró y mis manos se volvieron puños de la ira.
—Harley. No… no puedes… ¿cómo… pudiste? ¿O es que él…
—Él no me obligó a nada
—¡Te llevó en su auto con una pistola en la cabeza!
—¿Cómo se hubiera visto de no hacerlo así? Era su rehén… o algo así
—Harley, ¿cómo puedes excusarlo?
—Digo que no me obligó a nada, todo fue por mi propia voluntad… y fue increíble
Mi corazón se estrujó al oírle.
—El Obeso Anthony dijo que por ser menor de edad no podríamos casarnos si mi familia no consiente, y dados sus antecedentes y que me creen loca no nos lo permitirían
—¿El Obeso Anthony? ¿Quién es ese hombre?
—El abogado de J, así le digo al viejo
—¿Jay? — Harley hablaba del Joker como le gustaba llamarle de cariño además de Puddin.
Harley sopló un mechón de cabello suelto que caía por su frente y haciendo bizcos lo veía caer de nuevo hacia su nariz.
—Le dará la noticia él ya que yo no puedo verlo, ni siquiera puedo pasarle cartas. Lo tratan como animal…
—¿Acaso no es una bestia?
La rubia se sintió ofendida por ese comentario.
—Solo es así con aquellos que lo hagan enojar —hizo una mueca, se cruzó de brazos y me sacó la lengua.
Normalmente sería algo de lo cual podría reírme.
Ahora difícilmente podía sonreír junto a Harley.
Sabes que tu amiga está equivocada, que lo que hace no está bien, que se ha enamorado de un hombre que no solo no le conviene sino que es peligroso. En ningún momento podría haber llamado a Harley estúpida o tonta o ignorante, pero la niña que había vuelto al pueblo regresó con luceros en los ojos y la cabeza hueca.
Es fácil creerle a una persona que está bien cuando demuestra con comentarios inteligentes que nada le ocurre y sus decisiones deben ser respetadas. Pero mi amiga no solo estaba errada y enamorada. Mi Harley había deshecho sus prioridades. No se trataba solo de un capricho. Ella se había obsesionado.
Al Joker se lo habían llevado de Midland y las restricciones tanto de los Quinn como de la policía sobre Harleen eran intensivas.
Lo iban a juzgar en Gotham City donde había cometido la mayoría de sus fechorías, porque, en realidad lo que hizo en Midland se quedaba corto con lo que los medios no habían cubierto y que ni la policía sabía tampoco sobre su carrera. Fue una sorpresa que no lo hubieran llevado al Capitolio.
El nombre en las planas de los diarios que le dieron, impreso en todas las máquinas del Daily Planet, Gotham Gazette y demás prensa fue: ¨Príncipe payaso del crimen".
Se oía lo que pasaba en las audiencias pero no había fotos, todo se llevaba en secreto con algunos dibujos donde tratar de expresar los rasgos de ese hombre en papel y lápiz daba como resultados expresiones aterradoras no obstante cercanas a lo real.
Entonces salió un socio o contratador del Joker, un tal Maroni de Gotham City, un miembro de la Cosa Nostra. Maroni lo había contratado para algunos golpes y se sabía desde mucho antes que el Joker era sicario de la mafia, uno con el que nadie quería meterse pero era necesario. Era como pedirle un encargo a un perro rabioso, no se sabría si en su locura mordería la mano que lo alimentaba.
El que esta información fuera de conocimiento de los mejores investigadores de Gotham no significaba que la prensa lo supiera, y en el momento en que se supo en toda la nación ocurrió, primero, que nos enteramos que el Joker era aún más peligroso de lo que se presumía, y segundo, que bien podría ser él un chivo expiatorio de muchas cabecillas criminales.
El juicio del Joker llevaría tanto tiempo que para el primer trimestre de Harley la primera parte del juicio empezaría.
Era ridículo verla usar vestidos y blusas de corte imperio. En su familia la miraban como un fracaso aunque volverse trabajador de la construcción y ama de casa eran los más grandes alcances de los Quinn.
No me extraña que osen llamarnos a nuestra clase Basura Blanca.
Harley de vez en cuando recibía mensajes del Joker donde ella gritaba como niñita emocionada diciendo que se preocupaba por ella ya que le pedía constantemente que tomara su dosis diaria de ácido fólico.
Yo nunca me tragué que a él le importara mi amiga, y meses después recibiría la evidencia que confirmaría mis sospechas.
En Gotham hubo una serie de homicidios todos horribles y apurados, hubo una ola de miedo en el bajo mundo de la ciudad, callaban a mucha gente y todo estaba relacionado con Maroni, pero todavía más, creían que iban a llegar a descifrar quién era en realidad la cabeza de la mafia. Como un nuevo Cara Cortada, el actual.
No sé qué trato haya hecho realmente el Joker con la mafia, pero si se supo que trato hizo con la policía. Él decía ser solo un soldado utilizado por alguien más y que era ejecutor pero que en realidad su vida peligraba. Aseguraba además —según Harley me dijo—, que su identidad se había perdido pero que en realidad se debía a que ya no tenía a nadie más a quién perder pero que ahora había alguien. Y que esa era su novia menor de edad que de paso había embarazado.
No sé cómo en medio de tantas carcajadas pudo engañarlos. Quizás porque se atrevió a llorar o creyeron que su risa era nerviosa por el peligro que pudiera correr la que ahora decía era la única persona que le importaba en el mundo.
El hecho de que hayan secuestrado a mi amiga para hacer ver sus declaraciones reales fue el acto más despreciable.
Si soy sincera no sé si lo haya hecho Maroni, algún otro miembro de la mafia o los propios hombres del Joker. Pero para mí fue él.
Después de esto apareció un hombre que decía ser parte de una empresa privada de seguridad llamado Johnny Frost quién seguía a Harley a donde quiera que ella fuera. Entonces la empezaron a llamar la "chica del jefe", apodo que desprecié todavía más. Frost era hombre del Joker.
En cuanto al secuestro Harley mató a un hombre en defensa propia con un cortaplumas, lo metió en su ojo hasta el cerebro. No la pudieron acusar al haber escapado por su propios medios.
Finalmente no sé porqué razones o si fue a causa de tantas mentiras que parecieron ser ciertas pero encontraron a Maroni culpable, no solo documentos, testigos que declaraban y después eran matados o se suicidaban, fue un horror generalizado cuando en redadas encontraban montones de cadáveres de clientes y criminales en la posición en la que les había quedado al morir en los bares y otros negocios que iban a registrar.
Si tenían al Joker habían detenido su juego perverso porque no había dudas de qué él era un criminal. Pero desde que lo habían capturado él mismo les había advertido que habría fuego y sangre.
Pese a los disturbios no entendí lo del fuego hasta que la Torre Wayne ardió en llamas.
Maroni se ahorcó en su celda y atraparon al que sería la cabeza siguiente del imperio criminal después de él. Los periódicos lo anunciaban como el golpe contra el crimen del siglo. Se vanagloriaban orgullosos.
Y con tanta fama, tanto peligro que corría Harley cuando Frost mató a dos hombres que penetraron en la casa de los Quinn obligando a la policía a colocarla en una casa de seguridad, fue que la historia del Joker fue creída.
La versión oficial dicta que lo mandaron a un manicomnio donde jamás volvería a ver la luz del día.
Lo que en verdad pasó fue que toda la familia de Harley fue masacrada mientras dormía y huérfana pasó a ser responsabilidad del Estado.
Aunque hice la suposición de que habían sido los hombres del Joker los que habían cometido aquel asesinato Harley no lo creyó y dejó de hablarme.
El día que rompió la ley del hielo que me había impuesto en la calle llegó una camioneta blindada rodeada de varios policías deteniéndose en la casa de seguridad. Recogieron a Harley y a Frost y un grito se oyó en el asiento trasero seguido de una carcajada inconfundible.
Ella se despidió de mí en una llamada telefónica.
—¡La paciencia valió la pena Ivy! Está libre, estoy con él. ¡Nos vamos juntos!
Se oyó una ronca voz, una carcajada compartida entre los dos y la comunicación se cortó.
Lo que sea que el gobierno le haya prometido al Joker se lo entregó, no importaba que su chica fuera menor de edad. Se fue con ella.
Creí que no iba a volver a saber de ellos. Pero al igual que Harley se equivocaba al creer que su novio era el hombre perfecto igual fui capaz de equivocarme al creer que no volvería a verla jamás.
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