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Farewell

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En su mano había un anillo dorado y uno de plata con un diamante gigantesco, sin embargo sus ropas eran unos jeans deslavados y una sudadera, las botas eran de campaña llenas de lodo. Ni siquiera se había recogido el cabello en coletas. Su maquillaje corrido porque había llorado.

Así apareció Harley a mi puerta dos meses después de haber ingresado al programa de protección a testigos. Le habían dado una nueva identidad y había podido vivir con su novio en total libertad siempre y cuando cortaran lazos con toda la gente que conociera, y eso me incluía a mi también.

Aún así el dolor de la pérdida fue más fuerte que obedecer a los cerdos de azul. No sé si él la golpeó, no sé si ella rodó por las escaleras, no sé que pasó, solo sé que estaba destrozada por haber perdido a su bebé.

Se lanzó a mis brazos y me dijo que había escapado. Tenía tantos golpes y rasguños que de no haber controlado mi ira la habría golpeado también por haberse ido con ese hombre y abandonarme. Si le gustaba la violencia también podría tratarla mal.

Pero no se lastima a quién amas, así que solo me mordí el labio y la dejé llorar en mi pecho.

Me pregunto por qué nos enamoramos de aquel que nos hará daño.

No importa que Harley tenga todo mi corazón, ella está enceguecida por ese payaso que solo juega con sus sentimientos.

Se hospedaba en el Hotel Milton-Lane del centro del pueblo. Ya saben quién es ella pese a firmar con un nombre falso. Nadie le habla, los pobladores prefieren ostratizarla que admitir su existencia. Aunque a ella no le interesa lo que los demás piensen de ella sino solo narra sus preocupaciones y miedos conmigo.

Me congratulo de ser la única persona en la que confía.

Logré convencerla de volver a la escuela.

Viene a contarme en todos nuestros cafés del mediodía que pese a la gran pérdida que experimentaron juntos por el aborto su novio la ha cuidado como a su propia alma, que realmente la ama pero que en público prefiere mostrarse frío y distante. Yo no puedo creerle. Ella tampoco hace mucho intento para convencerme porque no convence a nadie de que el Joker sea una buena persona y mucho menos cariñoso. Serán solo imaginaciones suyas, febril ensueño de su enamoradiza juventud, nunca verdad. Jamás verdad. Nadie lo creería así la más ínfima parte sea cierta.

Ella era mi botón de rosa floreciendo conmigo. Ese bandido la arrancó de donde solo yo podía protegerla. Es casi como si la hubiera mancillado.

Normalmente Harley se pone patines para regresar a la casa de sus padres que ha heredado y no le interesa vender. Su pareja la siguió al pueblo y no la instó a irse con él. Viven juntos como hienas, creo que también han estado abusando de substancias o por lo menos en el alcohol ambos se han sumido.

Otras veces él pasa a recogerla de la escuela mal encarado y molesto. Pita en su convertible despintado como loco. Detesta verla conmigo porque se parece mucho a mí. Es igual de celoso que yo. Él la quiere solo para él tanto como ella fue mía alguna vez.

Ahora es Harley la depositaria de sus secretos, y él de los suyos. Mi amiga ya no confía en mí como antes. Pero solo habla conmigo de lo que no puede hablar con él. No es cómo si me interesara saber cómo es en la cama aún si ella tenía interés en contármelo. Harley necesitaba contarme lo feliz que era con él y lo mucho que se amaban. Las estrellas en sus ojos, sus desagradables suspiros, la mirada al infinito pensando puras tonterías románticas y esa mueca estúpida que ponen todas las mujeres cuando están enamoradas… esa muñeca hueca que había quedado de mi amiga después de haberse liado con ese criminal no era la que se había ido con él, repito, era aquella que entrega todo por amor y se ve despojada de sus mejores atributos.

El amor es estúpido, irracional.

Al ver sus efectos en mi amiga sé que jamás querré enamorarme o tener hijos, mucho menos casarme.

Yo no quiero enamorarme, pero ¡oh desdicha mía tan cruel! ¡Cuánto amo a Harley! Mi mejor amiga, mi alma gemela tal vez. Y mi corazón, la luz de mi vida, hoy yace en la cama con un tipo horrible y abusador que hace de ella lo que quiere cuando quiere.

Mientras tenía una paleta en la boca mirando hacia la un punto indefinido en mi jardín conmigo haciendo una tiara de flores para su cabeza mi amiga me dijo:

—No sé si será dentro de un año, pero cuando termine la escuela intentaremos de nuevo ser padres

Me quedé en silencio resistiendo las enormes ganas que tenía de gritarle e incluso lanzarle la pala de jardinero que tenía a un lado.

—Tu novio no es la clase de persona que embonaría como padre de familia

—Es la clase de hombre que me atrae, el hombre que amo y el hombre que me ama

—Harley, no creo que tú misma me estés diciendo esto porque ni tú misma lo crees

—¿Acaso sabes lo que él y yo tenemos? ¿Nos has visto juntos? ¿Has visto cómo somos en la intimidad?

La sola imagen me daba asco.

Antes de poder refutar cualquier cosa ella acarició los anillos de su mano y mordió su paleta.

—Ivy, imagínalo, es un bebé, una criaturita que se parecerá a mí y a él… ¿acaso no es maravilloso?

Lágrimas saltaron en sus ojos y se puso a llorar desconsoladamente en el porche ajardinado de mi casa.

No soporté verla sufrir por la tontería mas absurda de la que hubiera oído hablar.

—¡El que ya seas activa sexualmente no implica que tu cuerpo esté lo suficientemente maduro para tener un hijo Harley! Follar no es lo mismo que tener un hijo

—Oh Ivy… ¡Ivy…! ¿Cómo ha pasado esto? —fingía no oír lo que le decía —¡Yo quería tenerlo! Quiero una parte mía y del hombre que amo

—¿Esa es tu escusa para traer una vida a este mundo? ¿Quieres atraparlo con un hijo?

—¡El quiere un hijo también!

—¡Cómo si pudiera creerte Harleen!

Su rostro se constriñó en la expresión mas adolorida posible, casi como si sus ojos me dijeran desde adentro que su corazón en esos momentos estuviera rompiéndose por mis palabras.

Harley se puso de pie después de secarse las lágrimas. Tomó las ligas de sus muñecas y se peinó de coletas como siempre le había gustado, su cabello había crecido.

—La antigua Ivy me habría creído, y apoyado —se acomodó la chamarra de mezclilla.

Sentada en los escalones tampoco quería mirarla si había empezado a llorar por igual.

—La antigua Harley se habría burlado de los fanáticos del Joker

Ella cruzó el portal de vidrio en la entrada y desapareció en la hierba hacia el camino.

Al mirar al piso encontré la diadema de flores sin terminar que le estaba haciendo, la estrujé entre mis manos arrancando los pétalos de cada flor y la lancé lejos. Me puse a llorar tan dolida cómo me había dejado en mi invernadero casero, mis manos se pasearon por toda mi cara.

Cuando mi madre salió a ver lo que pasaba me encontró llorando, se mostró asustada.

—¿Pero qué te ha pasado mi niña?

No entendí que preguntaba por la sangre en mi cara hasta que me vi las manos, las espinas me habían perforado la piel.

Todas las rosas son así, bonitas, exuberantes, y llenas de espinas.

Sé que Harley fue a llorar a los brazos de su novio por la amistad perdida, creerá que la he traicionado y él le regalara alguna cosa que la haga dejar de llorar y así desembarazarse de la situación, algo como una motocicleta o una excavadora para ella sola, pero no puedo apoyarla con un plan tan descabellado como lo es irse a destruir la vida con un hombre malo.

Todos los besos, abrazos, todas las caricias ya no serían para mí. Harley y yo dormíamos juntas y abrazadas en nuestras pijamadas, pero ahora no se trataba de mí con quién compartía la misma cama, ya no era conmigo con quién compartía su calor, ni me hacía cosquillas, ni acariciaba mi cabello o besaba mi mejilla.

Harley ahora le pertenecía al Joker, él la tenía para sí, con sus brazos en su cuello, sus labios sobre los suyos. Era él quién le hacía el amor todas las noches. Yo en su vida ya no era casi nada.

¿Cómo recuperar lo perdido?

¿Cómo curar lo que se ha roto?

Me negué por mucho tiempo a aceptar su relación. Harley salió un día de la escuela con su novio llevando un papel arrugado en la mano. Era un certificado de educación diciendo que había cursado el high school y tenía recomendaciones para la universidad. Gotham University, esa era la dirección que quería tomar.

Yo iba entrando a detención al edificio cuando vi a la pareja abrazada salir caminando. La miré y ella me devolvió la mirada, más el rencor en nuestra comunicación visual me impidió hablarle. Sé que a Harley le dolió.

Antes de salir se apartó de su novio y me persiguió. Mi corazón dio un vuelco y una pequeña, ilusa esperanza de que ella hubiera recapacitado, me invadió.

—Ivy, por favor, ya no voy a verte, no quiero acabar en malos términos contigo

Sin poder controlarme de llorar me mordí el labio.

—¿Y lo vas a dejar? —me negué a mostrarle mi cara llorosa.

—No, claro que no. Lo amo

Las mujeres enamoradas son tan idiotas…

—Pero no es tan malo cómo crees. Ivy, sabes que yo no tengo dinero para la universidad, pero él quiere pagar mi carrera, quiere que estudie. ¿Acaso eso no es prueba de que me ama?

—¿Y los golpes Harley? Él te golpea

—Él es violento, pero me quiere…

Intentar discutir con ella sería el equivalente de Galileo queriendo convencer al Vaticano de que la tierra no era el centro del universo sino que giraba alrededor del sol.

Mi último recurso fue tomar su rostro entre mis manos y besarla. Sería la última vez que sus labios serían míos.

Ella se sorprendió, pero no se atrevió retirarse, después de eso me miró con una sonrisa sumamente triste.

—Yo te amo Harley, y aún así vas a dejarme

Mi amiga besó mi mejilla borrando la lágrima que bajaba por mi piel.

—Yo también te amo mi Hiedra Venenosa, pero no me puedo quedar a tu lado

Dicho esto tomó mi barbilla y me dio otro beso, uno suave y marcado apresando mi labio superior dos veces. Me dio un abrazo y se alejó.

—Iremos a Gotham, voy a estudiar o quizás haremos de la ciudad un infierno, aún no lo sé… —me dijo.

Caminó hacia su novio y solo se detuvo para decirme.

—Cuídate Pammy, tu vida también será grandiosa, no dudo de ello

Regresó a los brazos del Joker y este me miró. Su cabello verde crecido, sus ojos vidriosos de maníaco homicida, su nariz puntiaguda, rasgos angulosos, pálido como la cal, esos horrendos dientes amarillos, y aquella maldita sonrisa. El me regaló esa maldita sonrisa mientras tomaba a Harley de la cintura como su propiedad y se largaban de la escuela después de amenazar al director para que graduara a su novia esa misma tarde. Solo quiso burlarse de mí haciéndome saber que por mucho que fuera su amiga él había terminado por robarle el corazón, y bajo ninguna circunstancia se lo iba a devolver, mucho menos su conciencia o lucidez.

Harley cruzó las puertas del instituto, se subió a ese auto con él y desapareció de mi vida. Me dejó atrás y no iría a volver a hablar conmigo.

Había terminado por perderla.

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