Ojo del hurracan
Rainbow y su equipo se encontraban en Ponyville cerca del bosque acampando, faltaba solo un día para la fecha acordada por Dash y Shy. El grupo se encontraba preparando varias cosas a la entrada de Everfree, cargaban barios barriles de pólvora y además combustibles, a Marable Pie no le daba buena espina lo que quiera que tramara Rainbow algo le decía que los condenaría a todos, sin embargo, nadie la escuchaba. Rainbow repartió todo esto en un área circular entre los árboles, área cuidadosamente elegida para el combate. AJ observó cuidadosamente donde ponían el material volátil y al ver la pequeña salida que dejaba se acercó a Dash y le dijo:
-¿Planeas prenderle fuego? Esto es una locura Dash, no podremos escapar
-Tranquila el fuego solo intervendrá en caso de una derrota inminente -respondió Dash
-¿Cuál es tu plan exactamente? -cuestionó Applejack
-Si no podemos ganar nos replegaremos lejos del circulo y le prenderemos fuego dejando atrapados aquí a los vampiros, el fuego no está lo suficientemente cerca de los arboles… así que no se expandirá. Además, por si fuera poco, al borde de aquella pared rocosa haremos una barricada con árboles caídos, rocas y ramas con suficiente resistencia – explicó Dash
-Bueno, tal vez si pensaste esto antes -comentó Applejack
El equipo siguió su tarea construyó su barricada, guardo suficientes provisiones y se preparó Psicológicamente. Al medio día ya se alzaba una buena defensa con suficiente terreno para moverse dentro de la misma.
Por otro lado, se encontraban Clara y Spitfire, a medio camino de Ponyville, habían parado en un pequeño prado, donde se encontraban haciendo sonar el acero. Ambas estaban practicando, Spitfire le enseñaba nuevos movimientos tanto defensivos como de ofensiva, ambas espadas chocaban consecutivamente, la espada de Spitfire con la rapier de Clara. La espada de plata que tenía Spitfire, era de un diseño clásico para una espada, la hoja era delgada, pero resistente y afilada, contaba con guarnición y pomo esculpido a cuerno y un mango de cuero agradable al tacto. La rapier de clara como ya se ha descrito antes poseía mango de plata con zafiros adornando la tasa de la espada. El ultimo choque de ambas espadas hiso que Clara perdiera el equilibrio y cayera, la unicornio solo soltó un suspiro, Spitfire envainó y le ofreció su casco a Clara.
-Terminamos por hoy y felicidades, hasta ahora llevas un buen avance.
Clara sonrió y tomando el casco de Spitfire se levantó y envainó de igual manera y agradeció
-Merci Spitfire
-¿Por qué? - cuestionó
-Por dejarme acompañarle y por enseñarme -contestó Clara.
Spitfire sonrió y pusó su casco en el hombro de Clara, a pesar de las veces que ya lo había pensado no podía dejar de meditarlo, en el otoño de su vida es cuando le es enviada una valiosa amiga que, a pesar de no llenar los vacíos de su corazón, tampoco la dejaba sentirse sola de nuevo. Sin embargo, Spitfire no olvidaría la promesa que hizo con la muerte de Fleet, solo necesitaba que Dash dejara su cruzada o… muriera en ella. En su mente Spitfire no dejaba de repetir: "se prudente Dash, abandona ahora"
Por su lado Shy no se había quedado atrás en su caverna les hablaba a sus siervas las cuales estaban alineadas perfectamente como si fueran soldados. La vampiresa caminaba frente a ellas imponente mientras decía:
-El enemigo que vamos a enfrentar nos ha seguido desde siempre, han estado tras de nosotros a la distancia y han tenido el coraje de desafiarnos. Nadie se opone a mi poder, nadie. Dash y su pequeño grupo de "héroes" creen que pueden derrotarnos, creen que su plan es infalible. Matamos a la monarca de la noche, derrotamos batallones de la guardia, Dash no es nada… pero tampoco la voy a subestimar. ¡Octavia que información obtuviste de la vigilancia de anoche!
-las noches pasadas los vi en ponyville, obtuvieron pólvora en grandes cantidades y mucha. También logre ver mosquetes y gran cantidad de municiones por lo que pude escuchar de plata, saben que nos hace daño, eligieron una zona específica del bosque que marque en mi mapa, aunque no sé qué harán con todo su material – explicó Octavia.
-¡Lyra, conseguiste lo que te pedí! – sentenció Shy
-Conseguí, tres mosquetes, varias pistolas, provisiones y tres espadas – aclaró Lyra
Shy sonrió y sus siervas parecieron entender que su monarca tenía un plan probablemente tan terrible como los últimos entre cascos. Shy no se pudo contener más y comenzó a reír. ¿Qué oscuro plan se ocultaba en su interior? ¿Qué crueldad podía estar preparando? De la nada Shy dejo de reír y con una voz amenazante dijo:
-Una batalla más y ya nadie se volverá a oponer a mi… ¡Equestria está en mi poder y nada podrá hacernos frente jamas!
Dicho esto, se soltó a reír con una risa tan siniestra como amenazante, estaba convencida de su victoria… no iba a perder por nada
