Guerra en la frontera 1° combate

El frio norte de Equestria había sido bañado en sangre cada paso que daba el ejercito de Taylor lo daba sobre sus compañeros caídos de otros ejércitos. En el suelo había cráteres hechos por las balas de cañón, se veían los disparos marcados en barricadas y en edificios. Por cada soldado del imperio que se encontraban muerto había cinco de la guardia real, nada podía salir bien de esa guerra. Si Taylor no había alcanzado su rango de manera legal era por algo, la razón era su cobardía , falta de inteligencia y genio estratégico, no tenía nada de lo que se requería en un líder. Sin embargo, el anhelaba el poder, lo deseaba y hacia cualquier cosa por obtenerlo y mantenerlo.

Sin embargo, al ver eso no pudo nacer en él un miedo más grande que el que tenía… o al menos el creía que no podía estar más asustado. Taylor ordeno a su armada seguir avanzando hasta que todos se detuvieron cuando comenzaron a escuchar los cascos marchando muy cerca de la zona. Todo el ejército observó al frente en la oscura niebla apareció la figura de un alicornio, Cadence, al verla solo a ella el ejército se confió y se calmaron mostrando una sonrisa, muy pronto para confiarse. Justo detrás de Cadence de la niebla comenzaron a salir en línea miles de cañones tirados por ponis de cristal terrestres, eran en total dos filas de cañones, detrás de estos comenzaron a verse hileras que parecían infinitas de soldados imperiales. Legiones enteras seguían a su reina de cristal,

El ejercitó de Taylor al ver esto comenzó a retroceder lentamente y su general simplemente se quedó congelado, pasmado como una estatua en el mismo lugar. Taylor estaba aterrado y su pánico solo aumento cuando empezó a escuchar la banda de guerra, el ejército finalmente visible se detuvo a la orden de Cadence y los instrumentos dejaron de tocar. La alicornio le dio la mirada a Taylor y este bajó las orejas y agacho la cabeza retrocediendo unos cuantos pasos. Cadence dio unos pasos hacia él y sentenció:

-¡prepárense!

Todo el ejército desenvaino sus sables y apunto sus mosquetes, al igual como apuntaron los cañones. Taylor hizo una sonrisa nerviosa mientras seguía retrocediendo y dijo:

-¿cle… clemencia?

Cadence lo observó un momento y levantó una ceja, Taylor removió un poco la tierra con su casco justo antes de que Cadence ordenara:

-¡Abran fuego!

El disparo sincronizado de los cañones y mosquetes causo tal estruendo, que más de uno se sobresaltaron al escuchar, la tierra y fue azotada por la fuerza de los cañones. El ejército de Taylor se replegó y este hizo lo mismo, pero hacia un lado totalmente distinto, una vez seguro se reunió con las tropas y desesperado ordenó:

-¡Cañones! ¡Carguen los cañones montón de inútiles!

Los pocos cañones que tenía fueron posicionados, pero no dudaron mucho, las andanadas interminables de los imperiales derribaron cada cañón, los tiradores no dejaban siquiera que se posicionaran los soldados de Taylor y el resto solo buscaba cobertura desesperadamente. Cuando finalmente estaba completamente desorganizado el ejército de Taylor, Cadence alzo su espada, un arma con dos hojas una arriba y otra bajo, ambas muy afiladas, gruesas pero delgadas.

-¡Acaben con los traidores! -Ordenó Cadence.

Así las tropas de combate cercano se acercaron e iniciaron el combate cuerpo a cuerpo, el valle helado fue ambientado por el chocar de las espadas, el sonido de la carne al rasgarse, los gritos de furia de los guerrilleros y los gritos mortíferos de los caídos. Taylor blandió su espada un poco, pero vio que no iba a lograr mucho así y ordenó desesperado:

-¡Reagrúpense inútiles!

El primero en obedecer la orden corrió hacia él, pero a medio camino una bala le atravesó la cabeza. Taylor al ver esto dijo:

-Buen intento inútil.

Al final solo pudieron reagruparse dos escuadrones y acompañado por estos Taylor huyo de la batalla, ya a distancia suficiente voltearon a ver la zona donde sus compañeros estaban siendo masacrados por los imperiales. La moral de los dos últimos escuadrones disminuyo mucho al ver esto, sus compañeros y amigos cayendo uno a uno. Uno de sus soldados finalmente le dijo:

-te… tenemos que regresar… general

Cadence se adentró en la batalla Taylor mismo vio como la alicornio blandía la espada doble acabando con quien se le cruzaba, la vio acabar a algunos de sus soldados de un solo ataque sin detener su embestida dentro de la batalla. Un corazón tan cobarde y rastrero como el de Taylor jamás podría guardar un poco de valentía, ni la agonía de los soldados que murieron a su mando, ni las palabras de los que quedaban lo hicieron cambiar de opinión el miedo lo controló, como un buen cobarde ordenó:

-No, no, hay que retirarnos… busquemos otro ejercito con el cual podamos refugiarnos, esta batalla está acabada.

Uno de sus soldados al escuchar esto enfadado se le acercó y sentenció:

-¡No tienes honor!

Taylor al escucharlo decir esto desenfundó su pistola de chispa y le disparó sin pensarlo, justo en la cabeza. Hecho esto observó al resto y sentenció:

-¡Alguien más!

Nadie pronuncio una sola palabra, solo se quedaron cayados algunos lo observaron con odio y desprecio otros solo bajaron la mirada. Al no obtener respuesta Taylor enfundó la pistola y dijo:

-Ahora obedezcan

Hecho esto su armada se retiró, Cadence una vez terminada la batalla busco entre los cuerpos el cadáver de Taylor, al no encontrarlo supo que se había escapado.