Rebelión en Canterlot

La traición de los senadores en Canterlot había llegado muy lejos, habían puesto en arresto domiciliario a Celestia, junto a ella encerrados igual estaban el líder de la armada real, Fancy Pants, y unos pocos embajadores que le habían sido leales a Celestia. Fancy solo observaba a Celestia quien se encontraba acostada y en muy mal estado de salud. la maldición de Keres Luna estaba destruyéndola, su crin había dejado de brillar y solo se opacaba más con el tiempo, su pelaje se notaba maltratado, su respiración era pesada así como sus latidos lentos y en sus ojos, en sus ojos uno podía ver la agonía de la diosa.

Debían salir de ese encierro y lo sabían debía haber una manera de salir, Fancy Pants después de observar a Celestia fue hasta la ventana y observó Canterlot, observó la opresión presente en la ciudad. Sin embargo, el unicornio no perdía ni un poco la compostura esto sorprendió a los otros quienes se acercaron y uno de ellos observándolo detenidamente preguntó:

-De todos tu eres el más tranquilo. ¿No te preocupa lo que pueda pasar de ahora en adelante?

-Caballeros, no estamos del todo atrapados, si no mal recuerdo los planos originales del castillo incluían ciertos pasajes secretos. Además, Twilight y yo supusimos lo que iba a pasar a la larga después de la caída de Luna

-¿Eso quiere decir?

-Existe un plan ustedes confíen en mí, cuando sea el momento adecuado saldremos por los pasajes secretos. -respondió Fancy Pants

Ninguno parecía muy convencido, sin embargo, Fancy confiaba plenamente en que lo que sea que planeaba tendría éxito. Por otro lado, Silk Pants, se encontraba en lo que alguna vez fue el bar donde festejaban el grupo de Clara y Raul. El grupo por otro lado se encontraba en la entrada contemplando el destrozado lugar, Silk los observó todos estaban suficientemente armados, era hora de vengar a los caídos, de recuperar la libertad.

-Ustedes los vieron irrumpir aquí arrestar camaradas nuestros y arrojarlos de la muralla de Canterlot, los vieron disparar a inocentes sin ninguna razón, aplastar revueltas pacificas con sus cañones… aprisionar a nuestra verdadera gobernante. En unos momentos pasara cerca una caravana, con el objetivo de llegar al punto de reunión de la rebelión y emboscarlos. Eso nunca pasara puesto que dicha reunión ni siquiera existe, nosotros seremos quienes los emboscaran.

-Tienen mayor potencia de fuego, más armamento -respondió un pegaso de pelaje naranja y crin negra.

-Nosotros somos más y nosotros tenemos la unión y un propósito justo, tenemos un alma, tenemos el coraje para enfrentar no solo ese pequeño escuadrón si no grupos más grandes que nosotros, todos ustedes saben que unidos podemos vencer y sobrepasar el poder de nuestro enemigo – añadió Silk

-¿Cuándo atacamos? – cuestionó un terrestre

-En dos horas, ellos pasaran por una de las calles principales, robaremos la pólvora suficiente y los cañones que transporten -aclaró Silk

Dicho esto, se ocultaron entre los callejones de la calle principal y esperaron pacientemente. Finalmente cruzó el pequeño escuadron real, solo unos pocos soldados escoltaban los cañones y ninguno tenía armas a corto alcance. Fue entonces cuando se dio el primer disparó, a este siguieron el resto, bastantes miembros del escuadrón fueron heridos en el primer ataque, cuando salieron de los callejones a pelear cuerpo a cuerpo la resistencia fue muy poca. Sin embargo, la paz no duraría mucho y lo sabían ahora que habían atacado pronto enviarían refuerzos.

-¡tomen las armas que puedan y traigan esos cañones! – ordenó Silk

Rápidamente comenzaron a saquear los cuerpos y a tirar de los cañones y las carretas llenas de munición y pólvora. Sin embargo, los refuerzos no tardaron en hacerse presentes, varios pegasos armados con sables envainados y lanzas embistieron a los rebeldes como águila en plena cacería. Varios rebeldes fueron heridos o directamente asesinados, mas, esto no les impido reaccionar y tomando los mosquetes dispararon a los aires derribando a sus atacantes mientras el resto huía con la mercancía. Cuando finalmente estuvieron fuera de rango para un ataque aéreo, los pegasos descendieron, dejaron las lanzas, desenvainaron los sables y se adentraron en los callejones. Los rebeldes tomaron esto como una oportunidad, los emboscaron nuevamente, sin embargo, estos al estar en un estado de alerta les dieron más batalla. El intercambio constante de golpes y bajas comenzó en esos callejones, los que podían ayudaban a sus camaradas contra esos pegasos con los mosquetes. Como dijo Silk debían estar unidos si querían ganar y eso planeaban hacer.

Mientras la ciudad se estremecía al chocar del aceró y el estruendo de cañones y mosquetes fuera de la muralla aun había quienes intentaban entrar, pero ya no por seguridad. Buscaban entrar para derrocar a los traidores, desde la muralla los guardias les disparaban a menudo y el fuego muchas veces les era devuelto. En los anteriores intentos de los guardias por atacar cuerpo a cuerpo habían sido derrotados razón por la cual le habían dado armas a muchos de los rebeldes.

A pesar de esto, la guardia tenia las de ganar, a menudo se mostraban los cañones de la muralla los cuales habían representado ya muchas bajas a la rebelión. Por eso busca armamento Silk, quería capturar la muralla desde dentro antes de que llegara el ejercito de Cadence para dejar el pasó libre, solo necesitaba armamento y una distracción que sacara a la mayoría de los guardias de la muralla.

Una vez se pudieron librar de los pegasos continuaron su camino lo más rápido posible tirando tanto de las carretas como de los cañones, Silk ya estaba apresurado, no quería que el ejército hiciera otro ataque. Aunque ya estuvieran fuera de las calles principales quería ocultar el armamento lo antes posible, esto apenas era el inició del plan y de lo que esperaba su padre como señal para escapar. El resto del camino hasta el lugar donde dejaron los cañones pudieron hacerlo sin problemas, el detalle apareció después de esconder el armamento pues una vez más reapareció la armada.

Silk al verlos empezó a hacerles señas a sus compañeros, estos entendieron y comenzaron a dispersarse, se reunirían nuevamente el día de su ataque, mientras debían esconderse. Silk fue el que más tardo en huir por estar informando a todos, sin embargo, ningún gendarme lo vio, había funcionado la primera parte del plan, faltaba esperar el momento de realizar la siguiente.