Disclaimer: Nada de los personajes mostrados me pertenecen… Sólo es un juego loco que me invento en mis ratos libres. Todo es obra y gracia de la señora: Stephenie Meyer.
Summary: Han pasado 10 años desde el nacimiento de mi hija, ahora es novia de mi mejor amigo, ¿Y siempre tenían que entrar dos y salir tres? Bueno eso solo les pasaba a las Swan. EDITADA/ DESPUÉS DE AMANECER.
Pov Bella
Regresamos a la casa mucho antes del amanecer, nos habíamos demorado demasiado, aunque la preocupación del momento había dejado de ser Renesmee y sus inesperadas acciones, ahora yo tenía en mente otra que no dejaba de rondarme la cabeza.
Kaure y Gustavo vendrían hoy, a decir verdad era un extraño nerviosismo dado a que por lo general no me ponía ansiosa por la opinión humana, y menos, externa a mi familia. Pero ella había sido relevante en el comienzo de mi embarazo, me dio seguridad y confianza para tener a mi hija, por lo tanto influyó, mucho.
Al pisar el marco de la puerta principal oímos ronquidos, eran de Jacob por supuesto, lo que supusimos que Renesmee siguiera durmiendo. Decidimos no despertarlos, eso sí, asegurándonos primero donde había dormido el "chucho" citando a Edward.
Por suerte habían decidido tomar un sabio consejo y aceptar las consecuencias de sus acciones de manera madura.
Nos duchamos, arreglamos y preparamos un ligero desayuno para nuestros reprendidos invitados. Cuando Jacob despertó fue en busca de mi hija, sin caer en cuenta que nos hallábamos ahí cuando pasó. Debía de estar muy ansioso… y bueno , a decir verdad, nosotros y nuestros inmóviles cuerpos, teníamos un exagerado parentesco con estatuas de decoración.
Oímos pequeñas risas de nuestra hija y un "Buenos días" acompañado de un beso. Edward había estado más callado que en toda la noche anterior, supongo que la situación no había dejado de ser algo tensa.
Cuando Jacob y Renesmee aparecieron en la cocina, separados por una notable distancia, nos saludaron y fueron a sentarse a su respectivo banco de la barra.
Entablamos una ligera conversación sobre lo que haríamos el resto del día y la visita por parte de la limpieza.
Notablemente en una etapa de la conversación, Edward se puso tenso y su cara enmarcó una mueca de disgusto.
Le pregunté con la mirada el porqué de la situación y lo único que alcanzó a responder fueron leves murmuros.
-Jacob se pregunta si va a ver una segunda vez- dijo apenas audible, escuchando sólo yo, cuando mi hija y yerno encontraban un nuevo tema de qué hablar.
¿Cómo pensaba eso? Sólo él era capaz, ¿Acaso quería que le arrancaran la cabeza? Y no simbólicamente, eso era claro.
-Esa es su decisión- contradije demasiado fuerte para que los dos pudieran oír- pero al final se que harán lo correcto.
Y esa había sido una segunda advertencia, dibujando una sonrisa un tanto escalofriante en mi semblante.
La garganta de mi hija hizo un extraño ruido al momento de pasar saliva y volver a su comida. Había entendido el mensaje.
-Chicos, por cierto, Kaure y Gustavo… no hablan nada de inglés- dije volviendo a mi papel de "madre- Bella" normal- por lo tanto si necesitan alguna ayuda con algo, no duden en preguntar.
Dije más por Jacob, sabía que mi hija tenía muy buenas bases del idioma y no le vendría alguna dificultad. Jacob por lo tanto… solo sabía saludar, preguntar por alimento y despedirse.
Edward y yo oímos unos motores a distancia, tales que en cuanto más se acercaban, más nerviosa estaba.
-Bella, todo estará bien, no hay nada de que preocuparse- Me susurró Edward en mi oído claramente viendo como me tocaba las manos.
Se alejó de mi para colocarse detrás de la puerta, esperó el tímido timbrido y abrió, un poco antes de lo que llamaríamos "normal".
-Hola, Buenos Días- dijo mi esposo con un perfecto portugués.- pasen, aguardábamos por ustedes.
Cuando la muda Kaure apareció ante mi relativamente nueva visión, logré captarla de verdad, no aquellos rasgos indígenas y pocos reconocibles de mi humanidad, ahora recordaba de verdad. Y recordar es vivir.
Miles de pensamientos navegaron mi mente, surcando mi memoria y haciéndome perder en un espacio infinito de emociones reconocibles, de hace varios años.
-Es un gusto verla de nuevo- acaricié la mano de Kaure en un pequeño apretón, observándola más de cerca. Había envejecido, eso era evidente, pequeñas arrugas comenzaban a fijarse en sus mejillas, donde antes no había rastro. Su cabello había sido amenazado por, el ahora, blanquecino tono.
Kaure seguía muda y demasiado sorprendida por su intensa mirada. Después tendría un muy larga plática con mi vampiro que parecía morir de carcajadas por dentro, cosa que solo denotaban sus ojos.
Hasta ahora no me había percatado de la presencia de Gustavo, que permanecía parado alado de su mujer, con una sonrisa tímida asomando su rostro y tendiendo, de un momento a otro su mano hacía mi.
En él los cambios eran menos notorios que en su mujer, las canas apenas lograban asomar sus mechas y una pequeña barriga había surgido. 12 años no pasaban tan a la ligera, y como no pasaban sin sucesos, yo había decidido instruirme un poco con mi profesor favorito, aprendiendo el idioma – y otros más- que en estos momentos me era tan útil.
La apreté con cuidado, no demasiado familiarizada con los humanos ajenos a mi madre y padre.
Kaure lanzó una mirada de infierno a su esposo que pareció demasiado divertido con la situación y entonces ella pareció apenada que yo notara su reacción.
-Buenos días, como siempre es un gusto- expresó Kaure, tomándome por sorpresa y hablando por fin.
Edward llamó su atención, comenzando con las indicaciones de limpieza, ellos decidieron seguirlo, desapareciendo por el pasillo.
Hasta ahora no me había percatado de la nula presencia de Jake y Nessie, que suponía, seguían en la cocina.
-Creí que deseaban conocerlos- sugerí entrando a la cocina y comenzando a ordenar todo, sin verlos directamente a los ojos.
-La verdad- susurró mi hija, que llevaba su trasto al fregador- Preferiría dejar la hazaña para cuando estemos presentables.
Era verdad, seguían en pijamas y estaban un tanto revueltos. Debían al menos estar normales si considerábamos que ellos no esperaban ver al pequeño "demonio" que habitó en mi y a su novio, el licántropo más grande que pudimos encontrar.
Jacob y mi hija corrieron cada quien a su habitación en cuanto terminaron de lavar sus platos y ordenarlos. Habíamos decidido salir a dar un paseo en yate y parar a un picnic por algún lado de la orilla que nos pareciera lo suficiente diferente a lo acostumbrado aquí en la isla.
Edward apareció antes de que mi hija cerrara la puerta de su habitación. Haciéndome compañía antes de lo previsto.
-Ya podemos ir alistando las cosas, amor- susurró acercándose a mi y besando la comisura de mis labios. Oh, Edward porqué eres tan provocativo, así nunca saldríamos de aquí.
-Edward, ya basta, ¡Nunca saldremos de aquí! – le reclamé con pequeñas risas mientras depositaba pequeños besos en mi cuello, al momento en que yo apoyaba mi cuerpo a la barra.
Por alguna fuerza divina, decidió parar en el momento necesario, segundos más… y yo sería quien lo violara ahí mismo.
Entre risas y juegos decidimos comenzar a acomodar la canasta con la comida para Renesmee y Jacob, incluyendo hasta un poco más.
-Creo que deberías ir a cambiarte, cariño- me susurró Edward mientras el comenzaba a ubicar los utensilios dentro de la canasta color chocolate- Te alcanzaré en un segundo.
Asentí con un movimiento de cabeza y me dirigí al cuarto principal, donde Kaure y Gustavo limpiaban nuestro desastre de días atrás, aunque a decir verdad no se comparaba para nada con el de 12 años antes.
-Señora- me susurró Kaure en el momento en que apenas pisaba la habitación, dirigí mi mirada caída hacía ella, sorprendida- Me alegro de que esté viva.
Eso me había dejado helada -aún más de lo normal- no esperaba tal confesión, aunque suponía que había estado especulando sobre mi estado actual, me sorprendía su sinceridad.
-Uhmm, gracias Kaure- dije un poco indecisa, sin saber que contestar sinceramente.
-Sé lo de su hija- prosiguió sin dejarme acabar, su cara demostraba que más tarde se arrepentiría de sus palabras- Ella está aquí, la vi en la cocina accidentalmente. Yo sabía por su mirada que no se desharía de su bebé. Pero era a usted la que no esperaba ver.
-Gracias- susurré cerca de ella para que nadie más (aparte de Edward, claro) se enterara de nuestra conversación- Lamentamos no poder venir más seguido… Nos hubiera encantando volver, pero las circunstancias no fueron las más apropiadas.
Dije tratando de cambiar un poco el rumbo de la conversación. Sabía que aunque yo no comentara nada más acerca de mi hija, ella estaría al tanto de todo, sus leyendas estaban basadas en niños mortales- inmortales.
El esposo de Kaure, que hasta ahora se había ausentado de la habitación, regresó con una bolsa de plástico, vacía, esa acción hizo que Kaure dejara su posición de charla y comenzará a moverse, tomando los artefactos necesarios para la limpieza del baño y escabulléndose hasta allí. Aparentemente la bolsa de Gustavo era para depositar todo el contenido sobrante de las otras noches. Si en estos momentos aún conservara mi humanidad, definitivamente la hubiera perdido, ardiendo mi cuerpo en vergüenza por tales sucesos.
Después de unos minutos más Kaure y Gustavo salieron del cuarto y yo regresé a mi tarea inicial en el cuarto, comenzando a registrar mi segunda maleta, que Alice había decidido organizar por mi, sorprendiéndome aún más que en la primera. No sabía porqué seguía maravillándome de los alcances de mi cuñada. Edward llegó en el momento justo de mi colapso.
-No logro acostumbrarme, Edward…- dije haciendo un puchero, tomando el bonche, que el estilo asemejaba más a cereal de frutas para niños, que a un montón de bikinis demasiados coloridos.
-¿A qué mi amor?
-A Alice no se le escapa nada- y le enseñe el bikini color azul cielo.
-Ya la conoces, y gracias a Dios que no se le escapa…
-Lo sé, pero lo peor es que hay uno de cada color- y le enseñe el puño de bikinis de colores.
Se limitó a encogerse de hombros, riéndose por lo alto e ignorando olímpicamente mi puchero. Sabía muy bien que consecuencias podría traer si lo atendiera como era debido y a mi me gustaba.
Después de minutos decidiendo que color del arco iris usar, le tendí a mi esposo su bañador a juego con el mío, que ridículamente, Alice también había combinado.
Después de unos minutos más, Edward y yo salimos algo acalorados de la habitación, decidiendo posponer nuestra intensa actividad para más noche, cuando no hubiera turistas asustadizos que vagaban por la casa entera en un sigilo demasiado cauteloso.
Jacob aguardaba sentado en la sala, chocando escandalosamente su pie en el suelo, inquieto y aburrido. Parecía estar listo, con su indumentaria necesaria para nadar en el agua cálida de la isla.
-¿Y mi hija?- llamé su atención cuando Edward se dirigió a la cocina por la canasta de comida.
-Fue al baño, no tarda en llegar- la cara de Jacob era de total serenidad, la vida, menos Ness, le pasaba de noche y él parecía no notarlo. Había cambiado tanto, aquel muchacho con el cual solía arreglar motocicletas, había madurado, convirtiéndose en alguien más calmado y sosegado de lo que nadie llegó a pensar.
Mi hija hizó su aparición segundos después de que yo profesara un suspiro. Ahora que la situación se había relajado, deberíamos retomar nuestra rutina de vacacionistas con isla propia, o sea sin preocupaciones de ningún tipo, relajándose hasta no recordar nuestro nombre.
Kaure y Gustavo, hicieron su entrada antes de retirarnos, decidiendo que era el momento para presentar a nuestra primogénita y su peculiar novio.
-Kaure, ella es Renesmee y Jacob, su novio- llamé su atención con voz firme, mi nerviosismo había pasado a desaparecer después de aquella corta e inesperada conversación en mi habitación.
-Es un gusto- exclamó Gustavo mientras cada uno le daba una respectiva mano a los dos.
Después de una despedida cortés, los dos humanos pasaron a retirarse para continuar con su limpieza general.
-Que amables- comentó Jacob.
-Pero si no entendiste nada- contraataco mi hija con una sonrisa de sincera diversión.
-Lo sé, pero se veían amables- contestó con voz de suficiencia herida, dando pie para que Ness y yo tornáramos los ojos en blanco, y mi hija emitiera un suave golpe en la cabeza del lobo.
-¿Nos vamos?- sugirió mi esposo después de que los reclamos falsos del licántropo cesaran, apareciendo en la entrada de la cocina, con la canasta en mano.
-Sí, vamos- devolví la sonrisa y caminamos rumbo a lo que pintaba ser un gran día.
Dos semanas habían transcurrido ya desde el incidente embarazoso con nuestra hija y yerno, la situación poco a poco había ido enfriándose, hasta por fin parecer olvidarlo.
Nos quedaba poco tiempo en isla, dado a que en una semana habíamos decidido regresar. Un mes lejos de la familia comenzaba a hacernos estragos, además de que Billy había pedido compañía de su hijo para asistir a su cita con el doctor, por lo tanto Jacob necesitaba estar a tiempo.
En este tiempo habíamos decidido volver a Brasil y cubrir otras áreas del mismo país, del cual mi hija y Jacob habían quedado encantados, no queriendo regresar ni a la isla misma. Por suerte decidimos no prestar demasiada atención a su opinión y decidimos regresar después de seis días en el continente.
Seguida de una sugestiva sesión con mi vampiro favorito, bajamos un rato a observar el amanecer, que febrilmente extrañaríamos tanto.
Sin embargo inesperadamente escuchamos a Renesmee en la cocina, con apremio, buscando algo desesperadamente, que por lo visto no encontró con tiempo suficiente antes de que yo arribara a su costado.
-Hija, ¿Necesitas ayuda? ¿Porqué estas levantada a esta hora?
Hizo una mueca para que pasados unos segundos decidiera comenzar a hablar.
-Vengo por un poco de agua, muero de sed- Mi hija hizo otra mueca, parecía irritada por algo.
-¿Qué más te ocurre, Ness?- pregunté preocupada, su semblante se veía claramente mal.
-Toda la noche la he pasado acalambrada, ya le he dicho a papá y Jacob que no quiero más paseos, me siento sumamente agotada, pero tu sabes porqué lo hacen…- comentó volteando los ojos y dándome una pequeña sonrisa, tomó mis manos y las apretó, dándome un fuerte abrazo y reconociendo que mi hija estaba volviendo a ser claramente la misma después del incidente.
-Lo peor de todo es que llevo días sintiéndome abatida, mamá, tal vez no sea el mejor momento… pero, mi periodo no ha llegado.
Algo en mi interior se sumergió hasta el fondo, cayendo y haciendo explosión directamente hacía los pies, como un baldazo de ponzoña helada en la piel de mis extremidades.
¡Chic ssss! Ahora si me tarde un poquitín más, no trataré de justificarme pero el Internet de verdad que ha estado lento. ¡Pero mejor coméntenme que les pareció el cap! ¿Cuánto a que no se lo esperaban? Debía de recompensarlos por ser tan buenos lectores y aquí está. Supongo que saben que el capítulo que viene será épico ¿No? Pues no se lo vayan a perder por nada del mundo. ¡Hoy si me pase con el cap! 27,000 palabras, uyyyy.
Muchas gracias por todos los favs, follows y visitantes pero siempre en especial a todas las que han dejado reviews:
Sakura Michel: Gracias a ti por leerlo! Me da gusto que estés disfrutando la historia :D
Hildiux: Sí! Edward está muy cambiado, pobrecillo lo ha necesitado por todas las circunstancias! Ya veremos en el futuro donde quedarán los vulturisss…
Numafu: Muchas gracias, bonita! :)
Ale74: ya se! A ninguno se les pasó por la cabeza tal idea, me imaginó si a Alice tal vez… ¿Qué chistoso, no? Estoy súper emocionada por empezar a escribir acerca de todo lo que conlleva el embarazo de nuestra semi vampiro favorita :3 Gracias por comentar y nos estamos leyendo.
Renesmee Black Cullen 1096: Me parece que este capítulo resolverá todas tus dudas! Espero que lo disfrutes.
ACTUALIZACIONES: CADA 4/ 5 DÍAS, SIN FALTA.
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