Paraíso e infierno

En el castillo de la amistad donde antes se reunían los elementos de la armonía ahora había dos historias distintas ocurriendo al mismo tiempo. La princesa tenia pesadillas cada noche, visiones cada día, sentía dolor en cada visión como si fueran reales, lo mismo pasaba en cada sueño. Por más que lo intentaba no lograba librarse de ese mal que la asolaba, sus hechizos no le daban la respuesta, no tenía magia capas de anular una maldición que desconocía completamente. La inteligencia de la alicornio día a día se iba deteriorando transformándose lentamente en locura. Esquizofrenia, paranoia, amnesia, son solo unos ejemplos de lo que estaba desarrollando la princesa Twilight Sparkle.

Por su lado Hope vivía cada paraíso existente en sus sueños, sentía una presencia a menudo a la que le temía, sin embargo, también se sentía atraída hacia ella. En cada sueño el ángel que ella ahora llamaba madre la consolaba, la protegía, mas, hasta ahora en ninguno de los sueños había podido verla. Lo más que conocía Hope de su ángel, era su voz angelical, esa voz con la que le cantaba y la hacía descansar, de igual manera conocía su silueta.

sin embargo, cada noche le hacia la misma pregunta: ¿Cuándo me dejaras conocerte? Y siempre la era la misma respuesta: pronto mi pequeña…

cada noche Hope esperaba volver a escuchar a su ángel cantarle, a hablarle y consolarle, le temía, pero, añoraba tanto conocer a ese ángel. Una noche el sueño inicio distinto en vez de una alcoba elegante o un jardín de flores se encontró en medio de un jardín cuyo lado derecho e izquierdo tenía unas hileras de árboles, ambas hacían un camino frente a ella que daba a un enorme castillo gótico de techos azules y paredes blancas, cientos de ventanas, un portón elegante de madera y en los tejados del mismo recorría un hermoso patrón de flores. Una mariposa negra bajo de este tejado y se posó en la nariz de Hope, la pegaso quiso estornudar, mas, la mariposa se quitó antes de que lo hiciera y voló hacia la puerta del castillo. Una vez se acercó lo suficiente al mismo este se abrió dejándola entrar, Hope la siguió.

Una vez dentro del castillo las puertas se cerraron detrás de Hope y a sus oídos llegó el canto de su ángel, esto la hizo sonreír y con entusiasmo siguió el sonido de la voz. Las paredes blancas del castillo estaban decoradas con marcos y soportes dorados, además los azulejos rojos del piso que le daban un toque señorial. La voz guio a Hope hasta un gran invernadero lleno de flores de todos los tipos y decorado con bellas esculturas y columnas además de la fuente central. Hope se paralizo, el escenario frente a ella la asombraba, sin embargo, la misma voz la saco de su transe diciéndole:

-Acércate hija, no me tengas miedo.

-¿Mama? -cuestionó Hope mientras obedecía aquella voz.

Apenas camino un poco la presencia finalmente se hizo presente frente a ella, desde el otro lado de la fuente, saliendo de entre los rosales Hope distinguía a la pegaso amarilla de crines rosas acercarse, portando un lindo vestido blanco y una corona de flores que incluía un velo transparente que cubría el resto de su crin. Los ojos azules de Fluttershy se detuvieron en Hope, le sonrió y está ya sin ningún miedo corrió en dirección hacia ella. Shy al verla acercarse extendió sus largas alas dejando ver su bello plumaje y cuando Hope dio el abraso Fluttershy la rodeó con sus alas y le dijo:

-Al fin estoy contigo mi pequeña, esta soy yo.

-Mama, no… no sé qué decirte, no sé cómo expresar lo que siento al verte por primera vez -dijo Hope

-No digas nada solo ven mi pequeña -respondió Shy

Shy la guio lentamente a través de ese laberinto de flores, Hope estaba fascinada, de todos los sueños que había tenido en ninguno había tenido un escenario semejante y su ángel, su madre, le parecía lo más bello de aquel lugar. Ahora que la veía, que la sentía y la escuchaba cantar tan cerca no se quería despertar, quería que ese sueño le durara para siempre. Finalmente llegaron a un área del invernadero perdida entre las flores, donde se reunían muchas mariposas negras y en el suelo se encontraba una cobija roja llena de cojines del mismo color, aquí se sentaron ambas y Shy paso una de sus alas por encima de Hope.

-Al fin me tienes aquí mi pequeña, pero escúchame: Iré por ti, quiero que vengas conmigo, que compartas mi poder y mis maravillas, en unos días Hope te reunirás verdaderamente conmigo, tu verdadera madre. Sin embargo, para que esto se cumpla tendrás que hacer lo que yo te diga. -explicó Shy

-Pide lo que quieras madre, obedeceré -respondió Hope perdida en los ojos de Shy.

La vampiresa sonrió. Por otro lado, Twilight había evitado lo más posible dormirse, sin embargo, esto no evitó su sufrimiento pues una nueva alucinación la atacó. Reflejada en la ventana del castillo, Twilight vio la escena descrita, Shy y Hope abrasadas, pero, Twilight no vio a una Fluttershy angelical, lo que vio fue a una vampiresa con el pelaje maltratado y opaco, los ojos carmesís colmillos cercanos al cuello de Hope una sonrisa maliciosa alas demoniacas y un vestido negro portando una corona de huesos. En lugar de ver flores coloridas lo que Twilight vio fue únicamente un tipo de flor, rosas negras. La alicornio colérica se levantó y con su cuerno le disparo al vitral haciéndolo añicos, lo último que escucho fue la risa burlona de la vampiresa y su voz susurrándole:

-Ella es mía Twilight