Disclaimer: Nada de los personajes mostrados me pertenecen… Sólo es un juego loco que me invento en mis ratos libres. Todo es obra y gracia de la señora: Stephenie Meyer.
Summary: Han pasado 10 años desde el nacimiento de mi hija, ahora es novia de mi mejor amigo, ¿Y siempre tenían que entrar dos y salir tres? Bueno eso solo les pasaba a las Swan. EDITADA/ DESPUÉS DE AMANECER.
Pov Bella
"No, no, no, ¡No! ¿Por qué me tenías que fallar ahora escudo?" Me susurraba mientras intentaba volver a acomodarlo, soltándose en el momento menos apropiado, llamándolo sólo de una forma: Karma.
-¡¿SU… QUÉ?!- Edward gimió desconcertado, para que poco después su semblante fuera decayendo, haciéndome pensar que ésta vez sería más una bomba de implosión emocional que un estallido en el que miles de gritos formarían parte, a sabiendas que a comparación… la última sería mejor.
Edward permanecía quieto, pero con su semblante fraccionado en miles de sentimientos, pocas veces lo había visto tan furioso y tan tranquilo a la vez.
Mi hija, quien estaba sujeta del brazo de Jacob, empezaba a balbucear oraciones sin sentido y carentes de seguimiento. Estaba aterrada por su reacción venidera.
Jacob, quien hasta ese momento había permanecido inmóvil, pareció darse cuenta del alboroto que se estaba causando a su alrededor, para levantar la vista a Edward con firmeza y susurrarle:
-Edward, entiendo que estés molesto. Pero no permitiré que Renesmee se aflija más, menos aún en el estado en que se encuentra.
Renesmee pronto calló sus balbuceos para convertirlos en grandes sollozos que salían desde su garganta.
Los ojos de Edward vagaron por toda la habitación, pareciendo reaccionar ante el estallido que hubo a su alrededor, hasta que de un momento a otro se centraron en mi, pareció decirme todo con su mirada.
Pronto se alejo de la habitación corriendo demasiado rápido para siquiera darnos oportunidad de comenzarlo a seguir.
Cada segundo que corría lejos, mi corazón se aguadaba más, haciéndose pequeño y llorando internamente, maldiciendo a los "Dioses" de raza vampírica no permitirnos llorar nuestras penas.
Los segundos pasaron mientras oía como Edward seguía corriendo sin rumbo, advirtiendo que en sus ojos abordaba la tristeza marcada, pero aún más, la culpa.
Después de unos cuantos segundos más de reflexión, decidí alzar la vista para mirar algo que me destrozaría el alma. Mi hija yacía sentada en el piso de la cocina, recargada contra la barra y en los brazos de Jacob, llorando a mar abierto, susurrando palabras de desaliento para sí misma.
Mi corazón estaba dividido con mi hija y esposo, a sabiendas de exentarme a tomar partido me decidí mostrar condescendiente con ambas situaciones, sintiendo en el pecho la aflicción de los dos como propia.
Mis extremidades fueron discretamente a apartar a Jacob, envolviendo a Nessie en mis brazos y sosteniendo un cálido abrazo de su parte, del cual recibí finalmente una blusa llena de mucosidad, seguida de una frágil sonrisa para continuar con más lamentos.
-Mamá, no quiero estar disgustada con mi papá, pero amo a mi hijo y no lo cambiaría por nada… - me repetía sin cesar.
-Mi niña, yo hablaré con él. Pero también debes de entenderlo, no es fácil enterarse de éstas noticias, mucho menos una que nunca pensamos oír.
Jacob, ahora parado, permanencia recargándose en la barra de la cocina, pensando con las manos cubriendo su boca y sobando su frente cada cierto tiempo, reflejando zozobra.
-Bella, necesitas hablar con Edward, solucionar las cosas- En sus ojos había un atisbo de sentimientos irreconocibles, pero algo me decía que no podía prever nada bueno.
Asentí suavemente en el momento que mi húmeda hija levantaba su rostro y enseguida buscaba el de su prometido. Me levanté de la baldosa en un ágil movimiento y salí de la casa corriendo con complejo de chita, con el oído agudo por si lograba escuchar indicio de la presencia de mi marido.
Seguí corriendo, hasta que me perdí entre la maleza, desesperada seguía sin dar con rastro de Edward.
Lejanos cinco minutos de continuar buscando en el relegado bosque, oí que algunos animales huían rápidamente del lugar, atinando solamente a escapar de un depredador, como Edward.
Me adentré más sobre esa dirección, guiada por los suaves trotes de los animalillos.
Hasta que mi vista logró captar una silueta demasiado familiar para mi. Mi corazón se logró estrujar aún más cuando vi que Edward estaba en la misma posición que su hija. No cabía duda que sufrían de los mismos males hasta en estas situaciones.
Tendido bajo un árbol en las penumbras del bosque, su cuerpo reposaba en el tronco, mientras mantenía las manos sobre su mecha rojiza y murmurando levemente.
Mientras más comenzaba a acercarme, entendí que los murmullos eran dirigidos hacía mi, apreté más mi marcha hacia mi vampiro con la intención de consolar una gran parte de su corazón, que sin duda estaba en peor condiciones que el de su hija.
-Bella, por favor, no quiero hacerte daño- susurró con la voz cortada, sollozando y por un momento creyendo ver lagrimas.- Vete, Bella, por favor, nuestra hija te necesita.
Por un momento me sentí congelar, Edward nunca me había pedido que lo dejase, ni por un minuto, mi cara cayó milisegundos después de pronunciar esa oración, sintiendo que mi pecho se oprimía más.
Ignorando sus desplantes melancólicos, seguí dando paso hacia su dirección, hasta que después de variados pasos, logré tenerlo entre mis brazos, acunándolo igual que a mi hija hacía unos minutos.
-Corazón, nunca vuelvas a decirme eso- murmullé para Edward- Me partirías el alma si lo pidieras de nuevo. Tu sabes que siempre estaré para ti.
Sentí como mi vulnerable esposo se removía en su lugar, tomando paso en mis piernas y recargando cómodamente su cabeza entre ellas, mirando a las estrellas.
-¿Por qué no mencionaste lo de… el embarazo de Renesmee? Pudiste haberme previsto- me cuestionó en una fracción de segundo con el semblante un poco más relajado, disfrutando del momento ahora que todo parecía estar más claro.
-No podía hacerlo, tu lo sabes- decía mientras cepillaba sus mechones con mis manos, removiendo todo de su lugar y disfrutando del tacto- No era mi noticia.
Él pareció bufar, ahora permanecía con los ojos cerrados, por lo que adiviné, tenía una campaña naval dentro de si mismo, eligiendo que pensamiento gobernar su mente.
-Bella, fui demasiado descortés con nuestra hija, pero debes entender que no fue por el bebé- comentó al final de un análisis de varios minutos. Sabía que mi mirada reflejaba ansiedad, deseando que continuara– Pero esto es tan difícil, no esperaba ver a mi hija convertirse en madre tan pronto, parece irreal. Además, cuando Jacob comenzó a proyectar imágenes del nacimiento de Renesmee… no lo soporté, no sabemos que consecuencias pueda traer este embarazo para ella, en el momento, tú no fuiste la más afortunada.
Después de un corto examen a sus palabras, noté que una parte de mi parecía aliviada de que sólo fuera preocupación y no furia, demasiada aliviada para ser verdad.
-Ella es mucho más fuerte que de lo que yo lo era, además los metamorfos no causan estragos hasta una edad avanzada, no hay de qué temer Edward- Planté después de un momento de silencio. Sus facciones iban cambiando, lanzándome una mirada acusatoria, seguida de una mueca torcida, continuada ahora por una sonrisa de mis favoritas.
Ante la idea apenas propuesta por mi mente, solté una risita, la cual sacó de sus cavilaciones a mi esposo.
-Edward, para de ocultarlo, estás tan emocionado por la idea de ser el viejo abuelo cascarrabias- me carcajeé con los ojos ahora llenos de ilusión.
Mi gruñón vampiro seguía sopesando la idea, dejando escapar ligeras risas de su boca, no pudiendo contenerla más, acompañándome después con largas risotadas de emoción.
-Creo que deberíamos regresar- intervine con la voz aún cargada por las risas, mientras él fruncía el seño como niño, deseando quedarse más tiempo.
Esta vez pasé de atender a sus caprichos, a sabiendas de que tenía que afrontar la situación con su hija, que postergándolo no lograría sacarle adelante.
Todo el camino parecía que jalaba a un bebéque no quería obedecer a su madre en una situación que no le fuera agradable, pero aquí estaba Edward, opacando al bebé,y él solo.
Cuando entramos a la casa, vi a un Edward más viejo. Cuando de verdad llegabas a conocer a una persona, no era necesario fijarse en su apariencia física, menos aún si vives con uno que jamás envejecerá, por tal motivo me había hecho experta en ser lectora de ojos. Los suyos mostrándome cansancio, queriendo descargarlo y la única solución: hablándolo.
Lancé una mirada de advertencia a mi marido, tal que mostraba mis intenciones hacía él, las cuales eran claras: hablar largo y tendido con Renesmee.
El rápidamente captó mi mirada, comenzando a buscar a Ness, suponiendo que se encontraba en su habitación.
Cuando llamó a la puerta parecía acongojado, algo tímido y temeroso. Pero sabía mejor que eso cuáles eran sus sentires: haber herido a su hija e insultando para quien ahora ella vivía.
Cuando Jacob entreabría la puerta, observamos a una joven demasiado dormida, pareciendo absorta por la situación sólo si no lograbas ver las manchas de llanto que posaban sobre sus mejillas, las que finalmente hicieron que Edward se estremeciera y cerrara la puerta deseando buena noche.
Esa noche la pasamos en vela, analizando las situaciones, que en ningún momento mostraban riesgo para ella. Nosotros, aún sin quedar contentos con los resultados, decidimos que lo más conveniente sería volver a casa lo más pronto posible, para que Carlisle pudiera determinar las medidas necesarias a la situación.
Edward optó que, cuando su hija despertara por la mañana, lo primero que haría sería hablar con ella. Lo segundo, avisar que regresaríamos a casa.
Por la ocasión recientemente presentada, permitimos que nuestro futuro yerno durmiera en la habitación equivocada, por lo visto todo los nuevos acontecimientos cambiarían algunas cosas. Sólo me preguntaba con cuanto tiempo disponíamos antes de que el bebé naciera ¿1 mes, cómo yo? ¿4 meses, tal vez? ¿Los 9 enteros? Lo dudaba.
Mi esposo pasadas las 9am y aún sin movimiento por la casa, decidió levantarse a cocinar el desayuno, aunque no lo expresara con palabras era más que claro que era una oferta de paz y disculpa, sobre todo porque cuando el cocinaba se refería un evento algo divertido o especial, no creyendo que esto fuera muy divertido, lo ignoré y suponiendo que era la última, mi mente empezó a merodear mientras Edward se ausentaba de la habitación hacia la cocina.
Mi mente se dirigía hacía Rosalie, la cual sin duda sería la más entusiasmada con el suceso, aunque claro que la adorable "bisabuela" no quedaría atrás, mucho menos la loca tía-comprahólica- Alice. La primera apenas estaría a tiempo para nuestro regreso, ella y Emmett regresarían hoy, en unas cuantas horas, así como Alice había llegado ayer.
Aunque considerando que no le había marcado a Alice -como prometí-, tal vez sería bueno considerar postergar nuestro regreso a unas semanas más… pensando en mi sanción con la cual Alice me mataría por la poca comunicación con ella, verdaderamente sintiéndome culpable por ser yo la ociosa que no pudo llamar a quien busca de su pasado entre los escombros.
Cuando la mesa estuvo en su lugar y en orden, decidí ir a tocar la puerta, despertándolos alrededor de las 11 am, mientras Edward esperaba impaciente sentado en un banco alto de la cocina con la vista fija en la nada.
Regresé cuando mi mensaje estaba completo, para que después de mi se oyeran pasos en seco, lentos.
Fui a tomar a Edward de la espalda, relajándolo y comenzando a trazar círculos a lo largo de su espalda.
-Buenos días…- susurró Edward con voz caída y dejando un espacio en silencio- Les hemos preparado el desayuno.
-Bueno, Edward les ha preparado el desayuno- impuse, dando el crédito a quien de verdad lo tenía por la sorpresa, bueno la sorpresa no era exactamente el desayuno, sino el "Edward preparó…"
-Vaya, Gracias- dijo Jacob tocando la espalda de Ness, quien se encontraba parada y mirando el suelo.
-Ehm, sí, gracias- por fin habló mi hija un tanto insegura y con un ligero atisbo de conmoción.
-Ness- llamó su atención Edward- me gustaría hablar contigo al termino de tu desayuno.
Mi hija levantó la vista del plato humeante recién servido, para asentir y seguir comiendo.
-Chicos, necesitamos comentar algo- divagué tratando de alivianar el momento con algo que inevitablemente pasaría. Cuando sus vistas se colocaron en mi, proseguí- Dado a las circunstancias recientes, creemos que lo más conveniente será regresar a casa. Necesitamos que Carlisle revise a Ness y elabore un diagnóstico pertinente, además suponemos que habrá demasiados interesados con la noticia…
Mencioné lo último con ojos curiosos, mientras que los mi hija y Jacob brillaron de entusiasmo, sabía que cada uno estaba tan entusiasmados de poderlo compartir.
Les pareció una noticia espectacular poder ir a anunciarlo a nuestra familia lo mas pronto posible, aunque fácilmente sabía que extrañarían estar aquí.
Ness parecía ansiosa y lenta al momento de masticar el bocado, haciéndolo pausado, sin levantar casi la vista y aún menos hablar.
Cuando Renesmee no pudo retrasar más del encuentro, susurró unas ligeras palabras, anunciando que había terminado y podían conversar.
Me dirigió una suave mirada de apoyo y pude observar que seguía intimidada.
Mi hija se paró con ayuda de un Jake que no la dejaba ni a sol ni a sombra, saliendo por la puerta de la terraza, para que Edward fuera a sus espaldas.
Mientras yo estaba concentrada en si podía o no escuchar algo, Jacob llamó mi atención con una divertida sonrisa burlona en la cara, mientras picaba algo de fruta con su tenedor.
-Que buena madre, Bella. ¿No se supone que deberías ser tú la que me exigiera mantenerme al margen?
-Cállate, Jacob- Disimulé una mirada de odio, que sólo pudo convertirse en una carcajada de complicidad, pareciendo otros adolescentes de nuevo.
Después de unos minutos más de risas y por lo tanto exagerada distracción de parte de Jacob, para que yo no lograra oír nada, me rendí. La charla duraría más de lo que pensaba.
Me dispuse a terminar de empacar mis últimas pertenencias, mandando a Jacob a la misma labor con su equipaje.
Pasados escasos treinta minutos, se escucharon risas a lo lejos, detectando que eran Nessie y Edward que venían rumbo a la casa y el último tomándola por los hombros; almacenando la inesperada imagen en mi mente, sonreí.
¡Hola chicas! ¿Qué les pareció el cap.? Sé que está tranquilito, pero debe de haber capítulos que compensen toda la acción. Los días de publicación se retrasan un día, en vacaciones eran muy sencillo escribir seguido, pero con el colegio es muuuy pesado, espero me entiendan. Gracias como siempre por sus reviews a: abusadora, Saha Denali, Sakura Michel, I KISS YOU, Alexandra Bellamy Pattinson, Renesmee Black Cullen, Maka Targaryen, Sky TwiCullen: Muchísimas gracias por sus reviews, su apoyo incondicional y mil disculpas por dejarlas así de picadas :)
Ale74: Gracias por tomarte siempre la molestia de analizar los caps. y hacérmelo saber. De verdad espero que la historia sea lo que confías.
ACTUALIZACIONES: CADA 5/6 DÍAS, SIN FALTA.
Dejen Reviews ya que es lo más satisfactorio que un escritor pueda recibir (tanto buenos como malos, lo importante es mejorar). Espero que ustedes la disfruten tanto o más como yo la he disfrutado escribiendo.
