Disclaimer: Nada de los personajes mostrados me pertenecen… Sólo es un juego loco que me invento en mis ratos libres. Todo es obra y gracia de la señora: Stephenie Meyer.
Summary: Han pasado 10 años desde el nacimiento de mi hija, ahora es novia de mi mejor amigo, ¿Y siempre tenían que entrar dos y salir tres? Bueno eso solo les pasaba a las Swan. EDITADA/ DESPUÉS DE AMANECER.
Pov Bella
Bajé las maletas que acechaban la cama, dejando a un lado nuestra muda de ropa para el día próximo, listo para nuestro regreso. Viendo por mi vista periférica, Edward cruzó el umbral de la puerta y una sonrisa enorme adornaba su cara, siendo buena señal.
Me tomó por la espalda y susurró:
-¿Está lista, señora Cullen?
-Pensé que partíamos hasta mañana- distraída por lo último, susurré confundida cuando volteaba a mirar su rostro.
-Renesmee me pidió el regreso para hoy, lamento no haberlo comentado contigo, amor- en su cara claramente se veía una mueca de disculpa. Claro que sí, ya había vuelto a ser la niña consentida de papá, seguramente incluso hasta más.- Está demasiado entusiasmada por contárselo a la familia y ahora que las cosas lograron solucionarse un poco… no desearía volver a echarlo a perder.
-Espera, Edward- pausé mientras colocaba mi mano anular en el pecho de mi esposo.- No has arruinado nada, no te culpes por una reacción inesperada de tu parte y un desliz de nuestra hija.
Asintió lentamente unas cuantas veces viéndome directamente a los ojos, penetrando mi alma y abrazándome fuertemente mientras jugaba con mi cabello, que llegaba poco arriba de la cintura.
Pov Edward
El nerviosismo se hallaba en el aire en el momento que mi hija y Jacob corrían por toda la casa buscando pertenencias que podían olvidar. Sus mentes reflejaban a Billy ansioso y a un Charlie pensativo, excluyendo a mis padres, quienes suponían que estarían encantados con la reciente noticia.
Sostenía a la mujer de mi vida, recargados en el cómodo sillón de la entrada, con nuestras maletas ya listas en el yate, rumbo para partir.
Observábamos con paciencia como corrían despavoridos, buscando un celular que Bella y yo suponíamos saber donde estaba. Siempre era divertido.
Después de lamentos de mi hija y una rendición por parte de Bella, mi esposa les aclaró donde creía había acabado el móvil. Saliendo 30 minutos después.
Después de la faramalla que regresar al aeropuerto contenía, subimos a nuestro avión, con Bella maldiciendo bajo y con cara de muerto –más que de costumbre-.
Cuando por fin estuvimos establecidos cómodamente en los asientos, Bella comenzó con lo que sería un muy largo viaje.
-Edward, ¿Qué casualidad no?- dijo, probándome.
-¿Qué, amor?- respondí con la vista fija en la ventanilla, "ausente" de cualquier reproche próximo.
-Fuimos los primeros en subir y al parecer también seremos los últimos .
-Al parecer…- seguía con mi juego, consciente de que cada palabra que emitía evitando el tema, enfadaría más a mi mujer.
-Además te conocen bien, eh Señor Cullen- replicó de forma cortante ahora.
Murmuré un solo "Hmm" que sabía explotaría la bomba.
-Edward- llamó por mi atención, con cuidado, ladeé mi cabeza para encontrarme con la suya, hirviendo de coraje- ¿Por qué sobornaste a la aerolínea?
Me hice el ofendido, sorprendido por mi buena actuación, practicar más de un siglo funcionaba de maravilla.
-¿De cuántos ceros estamos hablando?- dijo mi esposa recargando su cabeza en el respaldo y cerrando los ojos.
-Algunos…- decidí darme por vencido en vez de someterme a un abstemio indefinido.
-¿Más de cinco?- susurró con reserva, acomodándose en su asiento para la noticia.
-Hmm ¿Tal… vez? – contesté inseguro.
-Oh, Edward, ¡vamos!- dijo ya enojada- ¿Por qué rentaste un avión?
-No había vuelos…
-¡Podíamos esperar! ¿Estás consciente de cuánto dinero es ESO?
-Era una emergencia, Bells, disculpa- dije mirándola, intentando deslumbrarla y hacer que olvidara el pequeño capricho.
-Espera, si lo rentaste… ¿Dónde quedó el soborno?- cuestionó de nuevo, algo confundida y evitando olímpicamente mi "mirada hechizante" como solía llamarle. Tal vez sólo esté perdiendo el toque.
Nunca pensé en convertirme un hombre al que su mujer lo gobernaría tan fácilmente, aunque estaba más feliz por que eso pasara, más de lo que hubiera imaginado.
-No había ninguno disponible- farfullé, en voz baja y muy poco audible.
Cuando recité las últimas palabras, mi adorable y rabiosa Bella parecía contar hasta diez, conteniendo su coraje por unos minutos antes de hablar.
-¡Dejaste a gente sin vuelo!- explotó no pudiéndose controlar, esa era mi Bella.
Preferí ahogar mi risa contenida por el enfado que mi pequeña esposa emitía, cambiándola por una mueca de disculpa, que claramente agradaría más a Bella.
-Sólo por unas cuantas horas, su vuelo será repuesto más tarde, además, será gratuito- dije con mostrando mis dientes en una perfecta sonrisa de complicidad, con la esperanza de que mi ostentosa donación a la aerolínea que "ofrecería" vuelos gratuitos sirviera de algo.
-No debes gastar tanto dinero en cosas así…
-Prometo no ser tan impulsivo, mamá- contesté en forma de excusa, sintiendo que Esme era la que me reprendía- Salvo si es una emergencia
Bella pareció sonreír por debajo de la máscara que contenía su enojo, acurrucó su cabeza en mi hombro y suspiro exasperada.
-Está bien, te perdono, Eddie- masculló, tal y como Esme hacía de vez en cuando.
El avión decidió despegar momentos después, pasadas las 8 pm, regalándonos un hermoso crepúsculo desde las alturas. Conforme lo observábamos por la ventanilla el enojo de Bella parecía ceder, mirando pensativa al vacío.
Alcé mi vista por arriba de los asientos que tenía un avión comercial, tratando de ubicar a mi hija con pensamientos incoherentes y a su mascota.
En lugar de reprochar la renta que efectué por la aeronave, deberían de agradecer, ya que de otro modo no hubieran permitido el acceso de Jacob a este nivel.
Después de unos cuantos movimientos más, ubiqué a Ness a nueve filas atrás de nosotros, dormida en los brazos de Jacob, quien también dormitaba profundamente.
Bella sacó un libro de su bolsillo, dispuesta a leer un viejo ejemplar. No podía creer lo que estaba entre sus manos, Emily Brontë y su sueño de Cumbres Borrascosas habitaba en ellas, siendo el mismo que le había obsequiado años atrás.
Dispuesto a dejarla leer, traté de concentrarme en la tarea que mi hija me había dejado.
-Papá- susurró Ness cuando estábamos lo suficientemente lejos de la casa- He cometido muchos errores últimamente, pero éste no es uno de estos.
-Hija, yo... lo sé. Entiendo que ames a tu hijo, pero éste no era el mejor momento para tener uno, a tu corta edad- aclaré mis pensamientos colocándolos en las palabras que toda la noche me habían asediado.
-Tal vez sólo no es tu momento. Yo estoy lista para recibirlo- contestaba firme, sin temores, sin dudas. Por un momento no supe que contestar. Tal vez tenía razón.
-Te tendrás que casar con Jacob antes de lo previsto- corté de inmediato, evitando la aclaración anterior y poniendo un punto que sabía le llamaría la atención lo suficiente.
-Lo sé, pero no pudiera estar más feliz. Sólo quiero que tu estés bien...
Caminábamos por la arena, a una distancia aceptable, no queriendo lastimarla más de lo ocurrido.
-Renesmee, siento que las cosas han sucedido demasiado rápido, parece que sólo han pasado días de cuando tu madre te trajo a éste mundo, esos recuerdos se acentuaron cuando llegamos a la isla, no puedo asimilar el hecho de que serás madre, además, no conté con tanto tiempo para meditar que podría ser abuelo como un padre... Y me preocupa la forma en que suceda tu... tu embarazo- dije por fin- A tu madre no le fue nada fácil y por tus síntomas algo prematuros supongo que el tuyo no será del todo normal. También lamento si te he ofendido, mi actitud de ayer no fue la mejor.
-Oh, papá, lamento hacer esto más difícil de lo que hubiera sido en diez años. Espero que aceptes esto... Y logres perdonarme - Empezó a sollozar y corrió a mi lado para abrazarme, empapando mi camisa con sus lagrimas al momento en que yo sobaba su espalda.
-Ya lo he hecho...- dije sosteniéndola en mis brazos, respirando sobre su cabello y descubriendo que el tiempo algún día nos diría por qué era el momento adecuado.
El viaje transcurrió lo más rápido posible, con Bella a mi lado así era siempre, alivianaba mi vida entera, no sólo las horas que pasáramos en un avión. Por otro lado mi hija se levantó cinco veces al baño, tres para hacer del baño y dos para devolver la poca comida ingerida, haciendo que Bella acudiera a su encuentro hasta el final del pasillo, antes que Jacob arribara.
Cuando llegamos al aeropuerto y nuestra familia nos esperaba reunida en la sección de llegadas. Al verlos me recordó a las series tétricas de comedia que rondaban en los 60´s, donde todos los familiares vestían de negro, sobrios, con sonrisas enormes y una actitud frugal.
Alice y Esme eran las mas fogosas, dando pequeños saltos desde su lugar para tratar de vernos. Jasper, Rosalie y Carlisle estaban igual de entusiastas en sus mentes, reflejándolo poco con una sonrisa. Emmett, era Emmett, gritaba y saltaba desde su lugar, llamando la atención de mi hija, planeando avergonzarla con nuevas bromas que había estado preparando, según él "No pudiendo desaprovechar el viaje donde fuiste concebida".
Alice me llamaba en su mente, daba gritos de emoción internos, que hubieran puesto en ridículo a pacientes con convulsiones, estaba eufórica.
"Edward, veo…" empezó mi hermana gritándome con la mirada, sospechaba, más bien, podía asegurar la condición de mi hija.
Negué con la cabeza, cortándola y dándole una sonrisa, susurrando un "Después".
-Edward, Bella, chicos- gritaba Alice dando saltitos desde su lugar llamando nuestra atención.
Mi hija corrió a los brazos de Rose, quien la esperaba ansiosa, repitiendo lo anterior con Alice y Esme.
-Querida- olfateó Rosalie- ¿Por qué hueles tan mal?
Mi hija pareció ofendida por un segundo, estrechando su entrecejo en busca de respuesta.
-No soy yo esta vez- se excusó Jacob, quien últimamente no se tomaba tan a pecho las bromas de la rubia y las que la mayoría hacíamos sobre el hedor que emanaba éste.
-Vomité varias veces, tía, eso es todo, he estado algo incómoda del estomago.
La mente de Rosalie empezó con la ardua inspección de mi hija, preguntando cosas a velocidad vampírica, a lo que Ness sólo atinaba a poner los ojos en blanco, claramente sabiendo el por qué de sus síntomas
Buscando a mi esposa me topé con Emmett que tomaba a Bella en brazos, despegándola del suelo y susurrando a su oído.
"¿No habrás enviado solicitud a la cigüeña de nuevo, verdad Bellita?"
Estúpido Emmett.
-¡Emmett!- Bella rezongó avergonzada. A lo que el aludido sólo levantó las cejas y exponía enormes carcajadas.
Después de una ronda de abrazos de toda la familia, decidimos comenzar a avanzar hacia los automóviles, no me concentraba en ninguna plática, la mente de todos parloteaba, cosa que su boca imitaba. Resolví la problemática tratando de ignorar todas las voces tan familiares que asomaban por mi cabeza, bloqueándolas y concentrándome en la oyente.
-No se volverán a ir, al menos no sin nosotros- amenazó Esme, quien iba abrazada de Bella.
-Claro que no, mamá- dije mientras sobaba su espalda por arriba de la mano de mi esposa.
-Los echamos de menos- continuó papá- no imaginan qué es tener vacía la casa…
Subimos nuestro equipaje a los vehículos que aguardaban por nosotros. Emmett, Bella, Alice y yo fuimos en el carro del primero, mientras que los demás subían a la camioneta de Esme.
En cuanto cerramos las puertas del auto Alice hizo un puchero.
-Bella, ¿Por qué no llamaste?- comentó haciendo una fingida cara de tristeza, no pudiendo evitar lo gozosa que estaba su mente, no sólo por nuestra llegada.
-Lo sé, lo siento, Alli- se disculpó mi esposa bajando la vista, abochornada.
Emmett explotó en las risas que contenía… y que tenía previstas.
-Parece que a los dos tortolos aún les gusta revisar la economía del país- prosiguió con la vista fija en la carretera.
-Emmett, sabes que no me refería a eso- dijo Bella ahora más apenada, hundiéndose en su asiento.
-Ya deja de molestar, idiota- salió a defender Rosalie, también riendo por su broma.
Aunque aún parecía poco creíble, la amistad que Bella y Rosalie habían formado era inevitable, los lazos fueron estrechados definitivamente en el embarazo de Bella, Rose por fin aceptando que ella era parte de nuestra familia y una amiga de verdad para ella.
Minutos después de poder salir el transitado aeropuerto, sentía la mirada que Alice enviaba hacía mi, me distraía, dando cierto miedo en verdad... ella lo sabía y quería confirmarlo ahora.
Pareció pensarlo un rato, pensando si preguntar era lo más conveniente y decidiendo postergarlo hasta llegar a casa. Ya que a juzgar por su cara, entendió la mía de clara advertencia.
Bella participaba en la conversación dándome pequeños formularios de preguntas mentales, a lo que sólo negué con la cabeza y volteé hacia a la ventana, viendo como el sol aparecía, evitando más pláticas silenciosas.
El camino siguió sin menores contratiempos, observando la densa nieve que reflejaba la pequeña población de Alaska, añorando nuestro cálido Forks. Conversamos el resto del camino sobre los cambios que había en la Isla y Brasil en general, manifestando el deseo de regresar en breve y ahora junto a toda la familia.
Bella se mostraba algo ansiosa, moviéndose constantemente en su asiento por las razones que habíamos acordado con Renesmee y Jacob, estableciendo que al llegar a casa la noticia estaría resuelta para todos.
Aunque si estuviéramos en competencia, yo sería sin duda el nervioso ganador.
¡Hola Chic s! ¿Qué les pareció el cap.? jajaja siempre las dejo en suspenso, pero sé que así me aman más. ¡Perdón por la demora! Y también me excuso si les ha parecido que va un poco lento, pero así me parece que es la mejor manera de llevar la historia sencilla y clara. Decidí dejar un capítulo completo para la reacción de la familia, ¡Así que obvio no se lo pueden perder!
Gracias por todos los reviews, como siempre me ayudan a seguir :)
Hildiux, Moni Camacho, Renesmee Black Cullen 1096, Maka Targaryen, Daluar, Alexandra Bellamy Pattinson, mlsalamank: Muuuuchas gracias por el apoyo y el aliento para seguir. También entiendo sus dudas y espero que con este cap. se logren disolver un poco :D. Ale74: Sí, es probable que piensen eso de la Isla! jajaja y como dices, con este capítulo quedó más clara la parte de Ness- Edward y su relación sobreprotectora :3
ACTUALIZACIONES: CADA 5/6 DÍAS, SIN FALTA.
Dejen Reviews ya que es lo más satisfactorio que un escritor pueda recibir (tanto buenos como malos, lo importante es mejorar). Espero que ustedes la disfruten tanto o más como yo la he disfrutado escribiendo.
