Disclaimer: Nada de los personajes mostrados me pertenecen… Sólo es un juego loco que me invento en mis ratos libres. Todo es obra y gracia de la señora: Stephenie Meyer.
Summary: Han pasado 10 años desde el nacimiento de mi hija, ahora es novia de mi mejor amigo, ¿Y siempre tenían que entrar dos y salir tres? Bueno eso solo les pasaba a las Swan. EDITADA/ DESPUÉS DE AMANECER.
Pov Bella
Me sentía una intrusa en aquél vehículo. Jacob manejaba un viejo modelo –el cual no dejó que reemplazáramos hace algún tiempo- con Nessie a su lado, la mano fija en su pierna. Había pensado en reclamar, pero sabía que pasó mucho más que eso para llevarlos a ésta situación…
Llegamos al hospital con tiempo de sobra a pesar del molesto auto de mi yerno. Nessie lucía nerviosa y al mismo tiempo demasiado cómoda para ser verdad.
Aguardamos sentados en la recepción del consultorio, la chica que tomaba las llamadas mandaba miradas furtivas a nosotros en lapsos de cada 20 segundos. "Por qué será" me repetía cada vez que eso pasaba.
¿Así lucía yo cuando era humana? ¿Se me deslizaba la baba de igual manera? Tal vez, pero estaba segura que nunca los había mirado con tanto desdén y envidia.
"Éramos demasiado bellos para nuestro propio bien" como Emmett decía en cualquier situación que involucraba humanos fisgones. Tal vez había comenzado a creerle, aunque aún no me era del todo común que los humanos se derritieran cuando yo pasaba.
Pero Edward, bueno era él otro caso… Habíamos estado involucrados en varias escenitas de excesivo filtreo por parte de la población femenina; al menos unas 60 dentro de la última década. Jasper era el contador oficial y el que mantenía las apuestas a raya. Afortunadamente yo no había tenido demasiados problemas ya que no estaba más en primer lugar, me habían desbancado al segundo aquella tarde en el parque cuando una parvada de señoras acosaron a mi Edward.
Una nerviosa voz me sacó de mis cavilaciones, raspando su garganta y llamando a pasar con una seña al consultorio.
-Mamá, ¿No vendrás?- Ness me miraba interrogante al momento de levantarse del asiento, frunciendo el ceño volvió a preguntar.
¿Se suponía que podía pasar? Siempre pensé que era algo que solamente hacían las parejas.
-¿Enserio, hija? Pensé que deseaban…
-Deseo que entres, mamá- cortó Ness tajante.
No necesitaba más invitación. Con una gran sonrisa abandoné mi lugar contenta, además de las razones obvias, de poder evitar más miradas curiosas y sonrisas hipócritas.
Caminé dando pequeños brincos de emoción que eran invisibles ante el ojo humano. Estaba demasiado entusiasmada y claramente mis afines lo notaron cuando una sonrisa divertida ocupó sus bocas.
Pese a que el entusiasmo ocupaba mi ánimo, una parte de mí nunca olvidaba a mi vampiro, quién seguramente en estos momentos seguiría averiguando ciertas cosas. Aunque su excusa, respecto a los nervios que Renesmee obtendría si hubiéramos venido todos, ahora parecía carecer de sentido, viéndose tan pasiva conforme entrábamos al dispensario.
El doctor, cuyo nombre desconocía pero Carlisle había aconsejado, entró al consultorio, con la cabeza baja en unos archivos que suponía era el historial médico de mi hija. En cuanto nos ubicó a través de las gafas, nos dedicó una sonrisa enorme y con paso apresurado tendió la mano colocando una sonrisa honesta en su boca.
-Perdón por el retraso, debes ser Renesmee Cullen. Un gusto, Richard Greene, para servirles.
Después de una sencilla sesión de saludos el cincuenteno médico hizo preguntas de rutina a mi hija, cosas que ella podría haberse evitado ya que todos en casa conocíamos las respuestas. La parte tediosa pasó de forma sencilla y ni siquiera nos inmutamos cuando tenía que confesar su edad, todo estaba calculado.
-Esto parece en orden, Renesmee- sonrió el entusiasta doctor- Ahora trataremos de ver al retoño. Tendrás que colocarte en la camilla del siguiente apartado.
Los futuros padres asintieron ansiosos, olvidando toda la tensión que habían estado acumulando por el estudio y sus altas posibilidades de que no pudieran observar algo… o a alguien.
Minutos después, Renesmee permanecía serena, parecía al borde un sueño profundo cuando el doctor Greene hizo su aparición en el rectángulo que mantenía alejado el consultorio del ecógrafo, dando una gratificante intimidad.
-Veremos si lo logramos observar algo, por lo que pude charlar con Carlisle, debes de estar alrededor de un mes. No se preocupen, haremos las pruebas clínicas con muestras de sangre para resultados exactos.
Había permanecido en mi silla, desde la cual tenía vista plena de la inexistente imagen mostrada en la pantalla.
El doctor ordenó que retirara la ropa en la zona de su vientre y cuando así lo hizo comenzó a aplicar el frío gel, con el cual Renesmee no escandalizó. Vivir rodeado de fríos tenía una que otra ventajas.
Los ojos de mi hija estaban clavados en el monitor, impacientes y deseantes de que éste pudiera reflejar a su hijo.
-¿Puede ver algo doc.?- Jacob no estaba mucho mejor, al borde del colapso sostenía con más fuerza de la necesaria la mano de mi hija, mientras Richard movía impaciente la esfera en su estómago.
-Es algo confuso, pero puede ser porque aún es muy pequeño, aunque podría asegurar que tienes más de dos meses, querida.- Lucía pensativo, traté de buscar una señal de alarma en su voz o movimientos, pero todo me previno a que era algo más común de lo que pensábamos, casi como un embarazo cualquiera - ¡Oh! Aquí está, se estaba escondiendo.
Señaló una pequeña mancha de tonalidades amarillentas y rojizas, sin demasiada definición y algo escueto, aunque el equipo médico dictaba ser de última tecnología.
Mi hija empezó a hiperventilar y eso sólo suponía que las lágrimas no tardarían en llegar.
Permanecí en mi sitio, no quería alterar la esfera tan delicada que se estaba formando. Comencé a sonreír cuando por fin pude encontrar una forma más o menos definida para el feto. Tenía razón, el bebé lucía de más de dos meses.
Inquieta, anoté en mi mente los datos más importantes que el doctor nos proporcionaba de forma aleatoria, tales que más tarde llegarían a manos de Carlisle.
Después de un par de palabras por mi parte en adulación completa a mi nieto.
Nieto, que raro se oía. Que familiar se sentía el calor abrazador en mi pecho. Ya lo amaba.
Mi hija bajó de la camilla y seguimos con una chispeante sesión de abrazos de mi parte, y por parte del doctor una receta médica que citaba sus medicamentos correspondientes; dejamos el consultorio entusiastas y con una orden para los próximos análisis clínicos de la planta de arriba.
Por razones que un vampiro debería de considerar, decidí desistir de la tarea que acceder al piso de sangre fresca me proporcionaba. Salí del edificio con aire nuevo y una gran sonrisa, no podía esperar para contarle a Edward.
Como si leyera mis pensamientos, literalmente, empezó a sonar mi móvil.
-¡Edward! El bebé se pudo ver- grité por el móvil antes de escuchar siquiera su saludo- Oh, estoy tan feliz, parece que nuestra hija no sufrirá... ¿Qué has investigado? ¡Espero que no sea nada malo! Casi lo olvido, el doctor mencionó algo así sobre tener más de dos meses… ¿Crees que pueda ser cierto?
En el lugar en que debían de acomodarse mis respuestas, unas risillas abordaron la línea, Edward estaba muriendo de risa. Y sabía que si no fuera tan débil y aquél no fuera mi sonido favorito en el mundo, me hubiera enojado.
Cuando por fin parecía calmarse a lo lejos, comenzó a hablar.
-Hmm veamos…Eso es estupendo, amor. Yo estoy igual de feliz. No hemos dado con información alguna, aún. ¿Dos meses? Bella tu crees que ellos, antes…- me cuestionó tragando saliva por los pensamientos que de repente venían a él, empecé a negar con la cabeza riendo.
-No, Edward, tú lo hubieras visto… Ha de ser cosa del… bebé.
-Parece, ¿Razonable? Tenemos tanto que saber. Apuesto a que en Brasil tienen dicha información. ¿Crees que sería conveniente ir?
¿De verdad teníamos que volver a Brasil tan pronto? Yo quería hacer lo mejor para mi hija, pero no sabía si yéndome era lo ideal.
-No lo sé, cariño. Ness nos necesita aquí e irnos no sería tan buena idea ¿No lo crees? Además mi sexto sentido de madre presiente que mientras no haya dolor, no habrá complicación alguna.
A través de la línea se escuchó un leve suspiro, claramente ahora preocupado y no pareciendo que mis palabras hubieran ayudado de algo.
Nessie y Jake me alcanzaron en el auto, justo al momento que colgaba el teléfono. Apenas pasaba de las 9 am y nos quedaba todo un día de compras con Alice.
Pero por algún extraño motivo, no me parecía tan desagradable…
Jacob acordó con la "psíquica" que cambiaríamos de automóvil con ellas sobre la carretera, dado a que saldríamos del pueblo argumentando la escasa ropa que aquí disponíamos.
Esme, Rose y Alice acechaban impacientadas en el vehículo, aún a sabiendas que tardaríamos menos de la mitad del tiempo establecido en llegar, pero sobre todo sorprendiéndonos por la compañía de Esme en aquella excursión, argumentando que no podía perderse el día de compras de chicas… y bebé.
En cuanto entramos al ostentoso cacharro de Ali, todas nos abordaron con preguntas relacionadas a la cita. En sus ojos brillaba la emoción y suspiraban rebosantes de esperanza.
Ness les enseñó las fotos que el doctor le había obsequiado, repartió una a cada una y por último, una para mí.
El pequeño guisante me miraba, parecía definirse mejor en el papel y empezaban a formarse sus extremidades con lujo de detalle, había una extraña sombra que tapaba sus pies, siendo probablemente la edad poco avanzada del pequeño.
Alice al terminar de hojear las fotografías, arrancó con ímpetu, dando por comenzado nuestro día de mujeres. Comenzamos a platicar efusivas sobre los preparativos que el bebé atraería, así como la inminente boda que se llevaría a cabo para que el éste pudiera tener un padre vivo… o hermanos.
-Mamá, me da tanto gusto que quisieras acompañarnos- Renesmee tomó mi brazo y se acurrucó cariñosamente en él. Dicha costumbre la adoptó cuando era apenas una bebé y siempre la seguía utilizando en momentos de entusiasmo.
-No me lo hubiera perdido… además, te amo demasiado para dejarte sola con esa duende y sus recientes ayudantes- reí, haciendo que todas en el auto comenzaran con otra ronda de risas y balbuceos por doquier.
Alice aparcó en un lugar bastante cerca de la entrada, Nessie no había terminado de bajarse del auto cuando comenzó a susurrar para sí misma.
-Hay tanto que ver y con tan poco tiempo- Poniendo un dedo en su boca y luciendo pensativa, conocía esa cara y no era nada buena- Ness, necesitamos comenzar por tu ropa, no noto pancita, pero no dudes que pronto llegará.
Gritaba efusiva, lo que provocaba que nuestros nuevos vecinos del vehículo de alado la miraran extrañados.
-Lo sé- se sonrojó la aludida y se afianzó a mi brazo en señal de apoyo, me guió para que comenzáramos a caminar dentro del centro comercial que mantenía un adecuado nivel de gente para pasar inadvertidas.
-Duende, no más de lo previsto- previne con un guiño y riendo para mí.
Sí, cómo no.
-Claro que no hermanita, nunca.
-Seguro- dije con sarcasmo.
La primer tienda que visitamos era enorme y exclusiva de maternidad, nunca antes me había percatado siquiera que existían éstas. Maravillosamente Esme insistió en comprar más ropa de la que Alice había previsto, la última totalmente emocionada. Duramos en ella poco más de hora y media y 47 cambios de ropa. Pobre de mi Ness.
Al salir Alice portaba orgullosa 14 bolsas ella sola de "felicidad empaquetada", como solía llamarla. ¿Cómo explicaríamos que una mujer como ella puede con eso y más? Sin contar las que Rose sostenía con igual gracia.
Ness se relajó sentándose en una banca, dando un fuerte trago a su botella y guardándola de nuevo en su bolsa. Esperábamos con entusiasmo las tres sentadas, simulando estar igual de cansadas que mi hija.
Cuando pensaba que la tienda de maternidad era la más grande del centro comercial, o más bien del país, mis ojos toparon con la boutique más tierna que hubiera visto en mi vida, y era total y completamente de bebés.
Había prendas pasteles, veraniegas, invernales y hasta unos agraciados vestidos de primavera. Sin recordar que vivíamos casi siempre rebasando los cero grados, sólo de pensar en mi nieto usando el pequeño overol del escaparate, se me enternecía el corazón.
Más tiempo duré observando la tienda a distancia que lo que tardamos en entrar dirigidas por Alice, que parecía perturbada mental corriendo por todos lados y gritando para llamar nuestra atención sobre alguna prenda en especial. Utilizando adjetivos como: adorable, encantador, de ensueño y demás verdades sobre las exquisitas piezas.
Ness se había decidido por sólo comprar prendas neutrales, hasta poder determinar el sexo del bebé. A lo que Rose se negó rotundamente y argumentaba que las resultantes del sexo opuesto solo serían donadas.
…
Decir que de haber sido humana estaría sin pies para aquellos momento, sería poco.
Ese día había sido el más largo que había tenido en toda mi vida- existencia – eternidad.
Nessie cayó rendida recargando su cabeza en mis piernas en cuanto regresábamos a casa. El crepúsculo no había abandonado hacía algunas horas, pero aún le llevábamos ventaja a la cena.
-Ali, muchas gracias- le dije a abrazándola cuando nos estacionamos en la entrada- Todo fue maravilloso. No eres tan temible comprando ropa de infantes.
Los hombres habían estado tan preocupados -o ansiosos de ver las pruebas de Ness- que habían comenzado a llamar cada 20 minutos pasadas las 7:30 pm. Aunque claro, siempre sobraba la idea de que sólo haya sido exageración por parte del futuro abuelo.
-Edward vendrá dentro de un minutos a ver por qué no entramos, está de verdad impaciente… ¿No puede esperar otros 100 años más?- dijo lo último para si, mi cuñada.
-Entremos antes de que quede más frío- comenté para mí con una sonrisa.
De inmediato mi vampiro favorito hizo su necesitada aparición. Dándome de manera muy grata la bienvenida y un par de voces carraspeando, con diversión, a sus espaldas.
-Chicos- comencé cuando Edward y yo despegamos nuestros labios- ya que están aquí, serían de gran ayuda.
-No te creía capaz de aguantar todo un día de compras con Alice… y sin mí.- un seductor en potencia, así describía a Edward Cullen. Aún con las miles de bolsas que colgaban de sus estilizados brazos, parecía que en cualquier momento acariciaría mi mejilla.
Dejé la respuesta en el aire y caminé a casa con una sonrisa extasiada.
Dejamos a Ness recostada en la casa grande, acompañada del centenar de bolsas coloridas y adornadas,
Su respiración se sostenía acompasada y libre. Estaba feliz.
Bajamos al primer piso y observamos con vehemencia como todos se encogían en una minúscula bola para poder observar la pequeña foto que Esme sostenía con orgullo.
A las cuantas horas dejamos la enorme construcción para avanzar a nuestro hogar Lo sorprendente es cuando encontramos a Jake en el camino, bajando de su auto con una pinta de terrible cansancio. ¿De dónde venía?
-¿Dónde estabas, lobo?- cuestioné de forma irónica.
-Oh, ya sabes… torturando a caperucitas en el bosque, chupasangre.
Rodé los ojos, estaba algo impaciente por llegar a la cabaña y comenzar con mis actividades nocturnas con mi vampiro.
-Me transformé… pero pude detectar a la manada cerca, así que cambié inmediatamente dejando a todos sorprendidos. Sería una espantosa forma de enterarse que serán tíos.
-Ya veo… La ida a Forks sigue en pie, ¿No?- murmuré pensativa. Tal vez era una invitación más cerrada de lo que habíamos pensado.
-No necesitan preguntar. Sería genial que le echaras una vuelta a tu padre, Bells, el viejo dice que lo tienes abandonado, aunque tampoco le creería tanto si fuera tú. Sue lo cuida a muerte.
Mi estómago se revolvió al pensar en mi cansado padre, aunque los años pasaran en él, aparentaba seguir siendo el mismo oficial de policía fuerte como un roble.
-Charlie… sí- comenté en un suspiro. Edward apretó mi mano en señal de apoyo.
- Está bien. Iremos a Forks, tenemos cosas que hacer…
Una sonrisa involuntaria se coló en mis labios, recordando nuestra plática del día anterior.
Jacob murmuró un "Ok" con exagerados movimientos de boca y entrando a la casa grande para así nosotros poder continuar con nuestro ansiado recorrido.
…
Eran las 5 am cuando alguien tocó a nuestra puerta.
-Edward- supliqué- alguien toca.
-Que espere- masculló en un murmullo.
-¡Edward!- ahora hablaba en grititos sordos.
Me encontraba sentada en la cama tapándome con las sábanas cuando mi esposo "corrió" a abrir la puerta.
-Voy- dijo rezongando como típico humano deseante de dormir un poco más.
Se puso los pantalones de la pijama y con el torso desnudo abrió la puerta.
No alcanzaba a oír nada.
-¿Papá?- preguntó una voz demasiado conocida, claramente sorprendida.
Renesmee. Oh por Dios.
-Edward- dijo Jacob.
Era Jacob. Claro que era él.
-Eh… este hija, per… Jacob- dijo Edward tartamudeando.
-Papá… venía a quedarme con ustedes… Todos fueron a cazar y Jake… bueno él tiene cosas que hacer… Ehm. Pero no importa…
Me cambie rápidamente y me dirigí a la puerta para tratar de componer lo poco que quedaba.
-Hola chicos, ¿Qué hacen aquí tan temprano?
-Bueno, le decía a papá que…
-No no importa Ness lo cancelaré, bueno nos vamos…- dijo Jake tomando aire y soltándolo con fuerza.
De repente se perdieron de vista entre el bosque con demasiada velocidad.
-Vaya…
-Sí, algo incómodo- dije, de repente sólo se escuchaban las voces de los chicos pérdidas en el bosque.
-No puedo creerlo… Jacob… ¡Jacob!- decía mi hija.
-Algo incómodo realmente.
-Cómo pueden… agh, ni pensarlo.
-Por eso estás aquí.
-Pero, ¿Aún?
-¿Qué creías que hacían en las noches? ¿Leer?
De pronto se perdieron sus voces y no pude oír nada más. Edward y yo nos vimos en cuanto nuestras risas comenzaron a bullir.
-¿Escuchaste eso? Obviamente sabían que oíamos.
-No importa, mi vida- me dijo y me abrazo levantándome del piso y besándome tiernamente en los labios para después descender hacia el cuello.
-Aún recuerdo cuando tu corazón latía- me dijo cambiando de tema y posando su cabeza en mi pecho, esperando que mi muerto corazón tartamudeara de repente y comenzara su marcha normal de hace algunos años. No regresaría.
-Yo igual, pero no puede ser mejor que esto- Levanté su cabeza y comencé otro beso.
-Concuerdo totalmente- dijo entre labios.
Al día siguiente, o más bien, unas horas después, decidimos que era la hora de sacar los pasajes que nos llevarían a Forks.
¡Hola! ¿Qué les ha parecido el cap.? A mí me gustó. Les debo una disculpa muy grande, pero no pude actualizar por diferentes motivos. Mil gracias a aquellos que siguen leyendo ésta historia a pesar de lo incumplida que es su autora jaja Aprecio mucho todos los consejos, reviews, favs, follows y visitantes.
Gracias en especial a Cullen-21-gladys, Keyra, Hildiux, Daluar y el anónimo; que dejaron sus reviews :)
No pondré fecha estimada de actualización, pero prometo no demorar tanto como ésta vez.
Dejen Reviews ya que es lo más satisfactorio que un escritor pueda recibir (tanto buenos como malos, lo importante es mejorar). Espero que ustedes la disfruten tanto o más como yo la he disfrutado escribiendo.
