Bosque

Tonks observó el cielo. Aún no había oscurecido pero la luna llena ya había hecho su aparición. Ella suspiró. Remus se convertiría esta noche, aunque al menos tenía la poción Matalobos. Desearía que él no tuviera que estar solo.

Muchas veces le había visto llegar, totalmente cansado y oliendo a bosque. Repentinamente recordó la poción de Fred y George. Bosque. ¿Tendría algo que ver con Remus? Si se supone que huele a lo que te atrae, era posible...

Una idea fugaz cruzó por su cabeza. Recordó como Sirius le había contado que él, junto con Remus, James y Peter solían andar juntos en Hogwarts, todos como animales.

La idea era atractiva, ¿por qué no? Si él tomaba la poción no le haría ningún daño. Entonces se quedó rondando por la casa, esperando que Remus pareciera dispuesto a salir y cuando lo hizo, ella le siguió, teniendo mucho cuidado de no llamar su atención. Sin embargo, lo vio tomando la poción y luego prepararse para aparecerse.

Tonks se precipito hacia él en el mismo momento en el que lo hizo y sintio la habitual sensación de presión en su cuerpo. Habían llegado a las afueras de Hogwarts.

—¡Nymphadora!

—¡No me llames así!—amenazó ella.

Remus la miró con una mezcla de asombro e irritación. De pronto, para Tonks, la idea de estar a su lado no era tan atractiva. Bueno por supuesto que ella quería hacerlo aún así, pero era claro que él no querría su compañia.

—¿Qué haces aquí?—preguntó.

—Estaré contigo, mientras te transformes—respondió con sencillez.

—Claro que no, es peligroso.

Tonks le dió una sonrisa ladeada, pero no respondió. Lupin comenzó a andar hacia el castillo y ella le siguió. Ambos entraron y comenzaron a ir hacia el Bosque Prohibido.

Sin embargo no se adentraron demasiado cuando él se detuvo, haciendo que Tonks chocará contra el licantropo.

—Debes irte.

—No, Sirius y James te acompañaban cuando eras hombre lobo. Quiero hacerlo.

Remus Lupin casi sonrió. Casi.

—Podría hacerte daño.

—Te vi tomando la poción, además...—entonces ella decidió hacerlo. Cerró los ojos concentrandose y comenzó a sentir la transformación.

Remus vió con asombro como la joven Auror se transformó en un precioso lobo de piel marrón castaño. Sus ojos oscuros lucían increiblemente inteligentes.

De todos modos no pudo seguir mirandola porque su propia transformación comenzaba a efectuar. En unos dolorosos momentos, pronto estuvo convertido totalmente. Él aullo y ella le imitó.

Viendo que no le haría ningún daño—tal como Hermione le había asegurado, luego de que hubiera recurrido a ella—, ambos comenzaron a correr a través del bosque.

Se sentía mal por pensar en esto pero le gustaba aquella situación. Ambos corriendo rápidamente, sintiendo olor a tierra mojada y los distintos tipos de árboles—y además era menos torpe como lobo que en su forma humana—. Le maravillaba sentir la compañia de Remus.

Pasaron un buen rato de este modo, pero finalmente ambos se quedaron sentados, observando el cielo. Tonks se acercó a él todo lo que pudo y pegó sus cuerpos, pelaje contra pelaje.

Él no se movió.

En cierto momento, ella cerró los ojos sin poder evitarlo y se quedó dormida. Cuando despertó, era muy temprano y el cielo estaba azulado todavía, como si todavía no fuera de día pero como si no fuera de noche. Tonks creyó que probablemente era el amanecer.

Pronto vió que Remus estaba en su forma humana, sentado a su lado pero apoyado en el tronco de un arból. Sintió una lenta caricia en su cabeza, pero rápidamente la mano fue retirada.

Tonks se levantó y uso su habilidad nuevamente para estar en su aspecto humano. Remus le miró avergonzado pero ella le dió una sonrisa divertida.

—Puedes acariciarme cuando quieras, aunque prefería que lo hicieras cuando me vea como yo.

—Lo siento...—murmuró él, timido. Tonks se agachó y quedaron frente a frente. Inesperadamente se acercó al licantropo y le plantó un beso en los labios. Dulce y suave.

No pudo evitar pensar en que él olía a bosque; su nuevo perfume favorito.

Cuando ambos se separaron, se levantaron y comenzaron a caminar para salir de los terrenos de Hogwarts. Caminaban a la par y sus manos iban juntas, casi rozandose, cuando ambos las entrelazaron.

—¿No fue tan malo, verdad, Remus?—comentó Tonks, intentando sonar casual pero sin embargo no importaba lo que dijera, volvería a hacerlo.

—No, no lo fue, Nymphadora—admitió, usando su nombre para molestarla. El cabello rosa de ella no se volvió rojo, ni siquiera naranja. Nada podría molestarla realmente.

—No me llames así, Lupin.

Ambos se rieron.