Tulipanes
Tonks entró en la cocina y observó el pequeño jarrón que ella había colocado allí el día anterior.
Ayer había pasado por la casa de sus padres. Ted—su padre—le había dado seis tulipanes rosas, al igual que a su esposa Andrómeda; eran las flores favoritas de las dos mujeres.
Hoy, Tonks descubrió que ya no había media sino una docena de tulipanes. Acercó su nariz a los tulipanes y aspiro su delicioso aroma floral.
La madre de los Weasley entró en la cocina y comenzó a preparar la cena.
—Molly, ¿quién trajo más flores?
—Creo que Remus, querida—respondió vagamente y luego vio la sonrisa de Tonks, lo que la hizo sonreír también.
—¿Sabes? Sirius estaba estaba a su alrededor, molestándolo como siempre y Remus lucía sonrojado.
—¿Crees que las trajo por mi? Son mis flores favoritas.
La señora Weasley se encojió de hombros, mientras movia su varita cortando unas calabazas.
Realmente Tonks dudaba que hubiera sido Sirius quien le dijo sobre las flores, sino que más bien pensaba en los gemelos Weasley, a quienes les había dicho que olía tulipanes en la poción de amor. Aún así no contradijo a Molly, se quedó en silencio observando las flores.
Era fácil para ella asociar los tulipanes al amor. En su casa siempre había en el comedor o en la cocina ya que siempre—o al menos, desde que tenía memoria—su padre le traía de esas.
La metamorfomaga sentía que quizás había olido aquellas flores en la Amortentia porque le recordaban al amor que sus padres sentían; se respetaban, se preocupaban el uno por el otro y se apoyaban pese a todo.
Tonks deseaba algo así.
La voz de Molly la sacó de sus cavilaciones.
—Creo que te quiere, Tonks. Pero debe ser difícil para él, siempre fue algo solitariio debido a... bueno, ya sabes, su licantropía.
La joven Auror le sonrió, desanimada; Lupin no parecía comprender que ella le amaba por quien era, no pese a ello. No sabía como explicarle que no le importaba la edad ni el dinero, que sentía que junto a él podría ser feliz y eso era suficiente.
Más tarde, a la hora de la cena, ella quedó entre Remus y Ginny. Cuando terminaron de comer, Hermione y Ginny comenzaron a pedirle que cambiara su nariz y ella accedió, haciendo las favoritas de ellas. Sentía la mirada de Remus sobre ella y por el rabillo del ojo vio que este sonreía divertido.
Cuando todos se habían levantado, él lo hizo y antes de que pudiera subir las escaleras, Tonks le tomó del brazo para impedirle que suba.
—Las flores... gracias.
—No sé de que flores ha...—comenzó pero ella le cortó.
—Sirius me lo dijo. Gracias, son mis favoritas—ella se pusó de puntillas de pie y le dió un beso en la mejilla. Remus, no contento con el gesto, se acercó y le acarició la mejilla para luego besarle.
Desde la invención del beso han habido sólo cinco besos que han sido calificados como los más apasionados, los más puros. Pues bien, éste los supero a todos.
N/A: Esto no salió tan bonito como esperaba pero ya está. Tampoco quería usar la última frase porque es una de mis preferidas de La princesa prometida (mie película favorita) y quería guardarla por si escribo algún otro fic de ellos, pero como no es mía bueno ¿qué más da?
Gracias por leer
Lunática.
