Caminos del odio
Spitfire se encontraba entre los arboles había sacado varios de los libros que utilizo para informarse de los vampiros, encontrando varios datos de último momento. La espada solar que poseía no iba a matar a Shy solo la debilitaría, sin embargo, un golpe con la misma si la mataría no por su capacidad solar, si no por su capacidad divina. En ningún libro mitológico o folclórico encontró nada que sostuviera la idea de que la luz del sol pudiera matar a un vampiro, eso era una creencia vana de algunos. Lo único que haría la luz ultra violeta es debilitar al depredador nocturno, siendo más vulnerables durante el día. Esto era un punto a favor de Spitfire, pues al luchar contra la vampiresa con la espada recuperada de Celestia el brillo solar de la misma rebajaría los poderes de Harrapair.
Spitfire siguió leyendo, algunos libros venían ilustrados con retratos de los vampiros, desde los siervos hasta los Nosferatu, Shy era un vampiro superior, pero su poder no alcanzaba el de un Nosferatu se necesitaban siglos de antigüedad para que un vampiro alcanzara ese estado. Sin embargo, Shy si tenía el gen para volverse uno aún estaba a tiempo para matarla.
Una vez terminada su lectura Spitfire comenzó a guardar las cosas, pero entre todas, cayo una pequeña foto que llevaba consigo, Spitfire la tomó y la observó. En la foto estaba ella en sus tiempos de cadete junto a todo su grupo, en la foto se encontraban a su casco izquierdo Soarin y a su casco derecho abrazándola con un ala Fleetfoot. Al verla de inmediato apareció una sonrisa en su rostro acompañada por una lagrima que recorrió su rostro, la sonrisa se borró siendo remplazada por una mirada de odio que alzo hacia la luna roja. Acto seguido desenvaino la espada de Celestia en la cual vio reflejado su ojos y para sí misma dijo:
-Pronto todo se habrá acabado, el reinado de terror de Fluttershy se acaba cuando esta espada atravesé su corazón y todos los que murieron sean finalmente vengados… -dicho esto pegó su frente a la espada y cerró los ojos.
Taylor aún seguía a Clara cuando se encontró con las cantimploras abandonadas en una roca cerca del rio. Taylor se confundió un poco y se acercó a las mismas, cuando tuvo una en su casco Clara hablo.
-Bonne nuit… traître
Taylor al escuchar a Clara dejó la cantimplora y se dio la vuelta lentamente hasta tenerla de frente. Clara ya tenía su rapier desenvainada, estaba parada en dos patas y su mirada era fría y oscura, su levita azul se encontraba abierta al igual que la camisa elegante que tenía bajo la misma.
-Le reine du monde… -dijo Taylor burlón- al fin te tengo enfrente. ¿Sabes cuánto tiempo estuve cazándote a ti y a tus amigos en Canterlot? Eran un verdadero fastidio, pero llego a su fin, pronto cada revolucionario estará muerto y cuando te vean muerta será más fácil someterlos, eres una fuente de moral muy importante para ellos.
-Silence! Solo desgastas tiempo y saliva con tus patéticos discursos traître -sentenció Clara acercándose a Taylor.
-Solo una cosa más, hoy acabare lo que inicie cuando te vi por primera vez en las calles de Canterlot -declaró Taylor.
Clara levantó una ceja ella sabía perfectamente que esa no era la primera vez que la había visto. ¿Acaso Taylor no recordaba a la hija del pony que asesino a traición? Si este era el caso, Clara lo usaría a su favor. La unicornio con sed de venganza alzo su rapier en contra de Taylor y sentenció:
-Je te tuerai Taylor… cette est mon vengeance
Taylor sin entender lo que Clara decía se lanzó contra ella, Clara bloqueó con rapidez y contra-atacó con rabia, lanzando tajos constantes a Taylor el cual solo pudo bloquear los ataques. Apenas tuvo la mínima oportunidad Taylor regresó la ofensiva, Clara logro desviar el ataque y continuar atacando. Así comenzó un intercambio de ataques constante, en el que Taylor intentaba desesperadamente acertarle un tajo o una estocada a Clara, pero en su último intento Clara lo contra-atacó con un tajo infringiéndole un corte no muy profundo en el rostro. El pegaso viéndose sorprendido por la maestría de Clara retrocedió llevándose un casco al rostro antes de ponerse en guardia nuevamente diciendo:
-¡Tu no eras tan buena! ¡fui entrenado en la armada real, debería ser mucho mejor que tú!
-Tuve una buena maestra traître, se llama Spitfire ¿la conoces? – cuestionó Clara apuntando nuevamente su rapier hacia Taylor
Al escuchar la respuesta de Clara Taylor se lanzó colérico contra la misma, Clara bloqueaba y desviaba los ataques de Taylor con facilidad, este en lo único que pensaba era en matarla y recuperar su orgullo, esto entorpecía sus movimientos, puesto que estaba desesperado y frustrado. en el último ataque que realizo Taylor, Clara aplicó una de las enseñanzas de Spitfire, bloqueó la espada de Taylor al mismo tiempo que giró su cuerpo para acercarse a su oponente alejando la hoja de la espada de Taylor de sí misma, mientras ubicaba una de sus patas traseras detrás de las de Taylor y lo empujaba con su casco libre. Taylor cayó desarmado al suelo, sin embargo, su desesperación lo hizo arrastrarse hasta su espada tomándola de nuevo y levantándose. Enfadado atacó a Clara solo para que esta sostuviera su casco armado y con su rapier le infringiera un corte en el costado, una vez soltó a Taylor este se tambaleo llevándose un casco a la herida. Sin embargo, no paso desapercibido para el que Clara tuvo un tiro limpio para acabarlo de una estocada y sin embargo, solo lo hirió.
-¡Planeas humillarme! ¡Eres escoria no eres nada comparada conmigo, estoy en lo más alto de la guardia, una palabra mía podría mandarte a la prisión de por vida, no puedes hacerme esto! ¡Yo soy la ley! -sentenció colérico
-¡No valen de nada tus medallas en esto Taylor!-sentenció Clara
En este punto reinició el choque de las espadas, los ataques de Clara eran limpios y certeros mientras los de Taylor eran torpes y predecibles. La confianza que tenia de que se enfrentaría con alguien de menor capacidades de lucha que si mismo se habían esfumado y su valentía lentamente se convertía en miedo. Sin embargo, la adrenalina y la furia lo hacía mantener el combate. En cuanto a Clara, el odio y la sed de venganza la tenían controlada, mas, había aprendido a controlar sus emociones de manera que no la entorpecieran en el combate. En cada ataque que daba pasaba por su mente como una película el momento en el que asesinaron a su padre y la ejecución de su gran amigo.
Inesperadamente Clara dio un fuerte tajo con su rapier y Taylor cayó al suelo con un nuevo corte en su hombro. Taylor se levantó rápidamente retrocediendo considerablemente y cuestionó:
-¡¿Por qué no puedo derrotarte?!
Clara no contesto a esto solo se quedó estática, Taylor se acercó mínimamente y Clara reaccionó furiosa apuntando su rapier en su contra.
-¡Todos estos años he tenido tu maldito rostro gravado a fuego en mi memoria traîtor! ¡todos estos malditos años! – sentenció Clara.
-Tu no me conoces…-respondió Taylor.
-Se mas de ti de lo que crees desgraciado -añadió Clara.
En ese momento Taylor la observó a los ojos… en esa mirada llena de odio pudo ver algo familiar, algo que lo asustaba. Taylor negando con la cabeza volvió a atacar a Clara, esta se defendió atacándolo aun con más brutalidad, Taylor apenas podía ver como se movían las espadas. Los ataques de Clara pronto lo obligaron a retroceder hasta que se tropezó cayendo sobre su lomo y apuntando patéticamente su espada contra Clara.
-¡¿Quién eres?! -cuestionó Taylor horrorizado.
Clara bajó su espada clavándola al suelo y se quitó su levita seguido de su camisa, dejándole ver a Taylor sus cicatrices. Taylor no comprendía nada Clara tomó nuevamente su espada y cuestionó:
-¿Aun no me reconoces?
Taylor no podía reconocerla se le hacía tan familiar, sin embargo, no lograba adivinar quién era. Le parecía un fantasma, un pony muerto hace mucho, asesinado por su espada.
-Déjame refrescarte la memoria Taylor, 24 de septiembre… en el camino hacia Canterlot, un carruaje derribado en el que iban una potrilla y su padre – explicó Clara.
Estas palabras, silenciaron a Taylor quien comenzó a temblar dejando caer su espada y negando con la cabeza.
-No, no puede ser.
-Te olvidaste de mi Taylor – añadió Clara apuntándole con la espada.
-Se quién eres, te conozco -dijo Taylor horrorizado.
-di mi nombre… -sentenció Clara.
-Clara… tu eres Clara Belle… -respondió Taylor.
-¿Recuerdas lo que me hiciste? -cuestionó furiosa Clara.
Taylor no quería contestar a esto, al ver esto Clara lo tomó del cuello lo azotó contra el piso poniendo la punta de su espada contra la garganta del traidor y gritó:
-¡¿Recuerdas lo que me hiciste?!
-¡Yo mate a tu padre y usurpe su lugar! – respondió Taylor rompiendo en llanto, temblando de miedo en los cascos de Clara.
-¿Por qué no debería matarte ahora mismo? -cuestionó Clara presionando la punta de su espada contra la piel de Taylor.
Taylor solamente balbuceaba intentando salvar su pellejo, pero no lograba pronunciar nada entendible. Lo que Clara tenía en sus cascos era un mediocre intento de pegaso aterrado como un potrillo indefenso, sin embargo, el rencor dentro del corazón de Clara era fuerte y quería sangre. Clara deslizó la punta de su espalda por la piel de Taylor hasta que llegó al estómago, dejándole un corte medianamente profundo en todo el pecho. En este punto Taylor comenzó a suplicar clemencia entre lloriqueos, pero Clara estaba segada, lentamente comenzó a sumir la punta de su rapier en Taylor haciendo gemir de dolor a este. Todavía no entraba ni la mitad de la espada cuando Spitfire apareció y dijo:
-Es suficiente Clara…
Clara aun escuchando a Spitfire no se detuvo, Spitfire se acercó a Clara, la abrazó y le dijo al oído:
-Clara, solo observa a tu victima… está destrozado y además están tras él los imperiales los escuche venir, no tienes por qué ser tú la que lo mate, el será ejecutado…
Clara comenzando a llorar detuvo el avance de su espada, pero no la saco.
-¡El mató a mi padre y a mi amado!- sentenció Clara entre llanto.
-Lo sé y tienes todo el derecho a odiarlo, de despreciarlo, pero si tú le arrebatas la vida, serás la misma bestia que él fue… solo calma Clara -dijo Spitfire aun abrazándola y tomando lentamente sus cascos retirando lentamente la espada del cuerpo de Taylor.
Cuando la punta de la hoja salió completamente Spitfire tranquilizando a Clara le quito la espada y el unicornio se abrazó a ella soltando en llanto. Spitfire se había vuelto más que una maestra para ella. Taylor, tirado en el piso se llevó un casco a su herida y recordó en efecto que el imperio lo perseguía aún. Fue cuando se percató del terrible error que había cometido, pudo haber escapado, haber sido libre y por orgullo decidió enfrentar a Clara. El terror a una ejecución publica venció el de morir a manos de Clara y antes de que se fueran le suplico a Spitfire.
-¡No, no me dejes así! ¡Mátame! ¡Mátame!
Spitfire solo lo miró y le dejó una pistola en el piso, antes de irse aun abrazando a Clara quien había recogido su ropaje. Taylor se arrastró hasta la pistola una vez se alejaron Spitfire y Clara, se la puso contra la cabeza y presionó el gatillo… pero, el arma no se disparó. Taylor se quedó paralizado en ese mismo lugar dejado caer la pistola, seria capturado, no estaba ni siquiera en condiciones de huir y si no recibía atención medica moriría, era su fin y él lo sabía perfectamente. Los imperiales no tardaron en encontrarlo y llevárselo.
