Un rayo de esperanza
La vampiresa se encontraba en su gruta acostada en unos mantos acariciando la crin de su hija que se encontraba durmiendo bajo un hechizo de su madre. Shy le había lanzado este hechizo que la hacía soñar maravillas con ella solo mientras conseguía un lugar al que ir donde estarían seguras, donde podrían vivir en paz. Al ver a su hija, los ojos de Shy cambiaban a su color original, como si estar con ella de verdad la trajera de vuelta a la vida. Por primera vez en mucho tiempo Shy se sentía en paz, se sentía viva nuevamente, sin embargo, no lo estaba, nunca lo estaría. La condena del vampiro era vivir por siempre, vivir a costa de la sangre de otros, vivir constantemente amenazado, Shy había hecho todo para eliminar a todo el que amenazara su vida. Pero si no fuera por su hija se sentiría más vacía que cuando estaba verdaderamente muerta, por primera vez la vampiresa observaba el cielo nocturno preguntándose: ¿acaso tener tanto poder me daba derecho a hacer lo que hice? El mundo se teñía de colores distintos nuevamente ante los ojos de Shy, cuando estaba viva el mundo parecía un campo peligroso en el que necesitaba ser defendida, para el final de su vida al sentir el pronto amor de una criatura se sentía fuerte y por primera vez sentía verdadero valor para vivir…
Cuando revivió como vampiresa su cuerpo era distinto, sentía una extraña sed que no tardo en saciar y después sintió un poder que jamás había sentido, recuerda que el primer probar de poder la volvió loca, la desquició de tal manera que solo quería probar más. Así fue durante un tiempo hasta que descubrió todo el que podía ser una amenaza para su creciente poder y se encargó de eliminar estas amenazas. El gozo no le duro mucho pues después recordó la tragedia que la volvió un monstruo y nació el odio, un odio que acrecentó su poder, pero también su locura. Sin embargo, con este odio nació el amor a su hija los deseos incontrolables por vivir junto a ella por criarla y darle la mejor vida, mas, su hija nunca probaría el vampirismo no la dejaría caer en eso. Ahora ya terminada su venganza y con su hija junto a ella, se cuestionaba terriblemente si en verdad había sido justa su venganza, si en verdad debió abusar del poder como lo hizo… Shy sentía una entidad más fuerte que ella, podía sentir a Keres Luna y le temía, sabía que iría tras ella y que, si la llegaba a encontrar, sería su final. Ella había sido portadora de una cruel venganza y ahora temía a la misma, así que, sin pensarlo, saco un libro en blanco y comenzó a escribir, gracias a cierta información que saco de Mary sabía que Spitfire también estaba tras ella y debía tener todo listo para cualquier cosa, todo en orden.
En Canterlot las tropas imperiales fueron recibidas con gozo sin embargo estas se apresuraron a montar una poderosa resistencia tanto fuera de la ciudad como en los sectores de la misma el pueblo confundido se dirigió al castillo cuando vieron a Cadence correr hacia el mismo.
La emperatriz entró hasta los aposentos de Celestia donde encontró a Fancy Pants, al batpony Umbra y a Celestia. Cadence informo inmediatamente a Celestia de todo lo que se avecinaba, esta levanto la mirada y dijo.
-Solo necesitamos resistir, tuve visiones, Spitfire sabe en donde esta Harrapair, si Spitfire vence, Equestria se salvará, Keres Luna desaparecerá al haber sido vengada.
-¿y si falla?- cuestionó Umbra.
Todos permanecieron en silencio un momento hasta que Celestia respondió
-Si falla, Keres Luna vendrá a buscarme hasta que me de muerte, cuando no detecte mi poder no tardara en detectar el de la vampiresa y cuando lo haga ira tras ella. Si yo muero, el sol quedará segado para siempre al igual que la luna, Equestria tendrá que pasar por una era de desesperanza donde no existirá ley alguna, donde soñar será solo un lujo de los más afortunados y morir una bendición.
-En ese caso hay que resistir el ataque de Keres Luna e implorar que Spitfire no sea derrotada… -alegó Cadence
Acto seguido, todos se dirigieron a sus puestos, Cadence al salir del castillo observó a Shining y al pueblo de Equestria mezclado con su ejercitó, la emperatriz avanzo hacia ellos y pronunció:
-¡Equestrianos! ¡escúchenme con atención! ¡En poco tiempo Keres Luna nos atacara, esa temible criatura que ha asolado Equestria desde su nacimiento, sin embargo, hemos demostrado ser más fuertes que cualquier adversidad, debemos alzarnos una vez más! ¡Únase a mí y luchen por su hogar, por todos y cada uno de sus seres queridos, alzar nuestras banderas hasta el cielo, seremos el rayo de luz que ilumine toda la oscuridad, seremos el escudo que defienda nuestra libertad y nuestras creencias, seremos la flama de la esperanza que jamás se consumirá, en menos de lo que cualquiera de ustedes espera habrá una horda infernal comandada por una diosa caída en la entrada de Canterlot! ¡Pero, no nos rendiremos, lucharemos hasta el último de los nuestros en pie, esta será la última batalla, la batalla por Equestria, la batalla por recuperar el día y la noche como los conocemos! ¡Vamos Equestrianos Luchemos una vez más y consigamos la victoria! ¡Por Equestria! – sentenció Cadence alzando su arma.
Todos los presentes hicieron lo mismo contagiando a todos como una ola de euforia en la que todos terminaron gritando: viva Equestria, por la victoria. Las banderas ondearon una vez más por toda Canterlot, mientras el pueblo y la armada se agrupaban para su última y más gloriosa batalla.
Por otro lado, Spitfire y Clara finalmente se encontraban frente a la entrada de la gruta de Shy, estaban en el vientre de la bestia. La cruzada se acercaba a su final, pero ¿sería el final del terror o la muerte de la esperanza?
