Aquí les traigo el siguiente capitulo!

Espero y les guste.

Pueden dejar reviews si gustan n.n


~Capítulo 5~

"Un día menos"

Natsumi no dejaba de hablar durante todo el camino a Ouran, que es casi media hora en coche de Lobelia.

Su locura es una de las cosas que me gustan de mi mejor amiga, y tiene una gran habilidad, si así se le puede llamar, para hablar de cualquier cosa. Y el tema de ahorita es: Benio Amakusa.

-¡No me agrada esa chica!- Natsumi gritó ten pronto como estábamos lejos de la escuela.- Ella es tan... ¡Uf!

Me reí, Natsumi ha odiado a Benio mucho más tiempo que yo y ella nunca me deja olvidarla.

-¿Qué fue lo que pasó esta vez?- pregunté, ella tan sólo apretó sus manos en puños.

-¿Sabes cómo camina? como si fuera la mejor cosa.

Puse los ojos en ella, mi amiga estaba llena de amenazas vacías. La única amenaza que cumplió fue echarme agua cuando me quedé dormida cuando estaba en su casa.

-Sólo ignórala.

Ella negó con la cabeza y continuó contándome todo lo que ocurrió desde el día que se conocieron en el jardín de niños. Ellas se odiaron a primera vista. Escuche, pero sólo hasta la mitad mientras miraba por la ventana a toda la gente caminando por las aceras. Algunos llevaban bolsas de las compras, otros iban tomados de las manos, algunos niños jugando con sus cochecitos, pero la mayoría parecía estar disfrutando tan sólo del aire libre.

-Estamos entrando en Ouran señorita Emiku, ¿Quiere que la espere a usted y a su amiga?- preguntó quién manejaba.

-No gracias, estaré con mi hermano.- Llegamos a la academia, yo en realidad nunca había visto Ouran, sólo había escuchado de él. Abrí la puerta antes de que conductor pudiera salir a abrirlo por mí. Natsumi me siguió, llevando mi pintura que olvide en la limusina, me la dio y nos adentramos a Ouran. Caminamos por diferentes pasillos y escaleras.

-¿Sabes a dónde vas?- preguntó Natsumi.

Me detuve en seco, no sabía a dónde iba. Todo lo que sabía es que el Host Club se encontraba en la Tercera

Sala de Música. Miré a mí alrededor estábamos en un gran pasillo abandonado, con la esperanza de encontrar a alguien que nos ayude.

-¡Emiku!- me llamó mi amiga preocupada, y como no iba a estarlo si estábamos perdidas en una extraña escuela.

¿Por qué no se me había ocurrido preguntar por el camino?

-¡Emi-chan!- oí una voz familiar llamarme.

Volteé y vi a Honey corriendo hacia nosotras, y seguido sentí un peso sobre mis hombros, Honey me había saltado en la espalda y me hizo girar a su alrededor. Me reí.

-¡No tienes ideas de lo feliz que estoy de verte!

-¿Perdidas?- Pregunto una voz. Miré hacia arriba para ver a Mori allí de pie, con las manos en los bolsillos.

-Así es, todo porque Emi no es lo suficientemente inteligente como para pedir indicaciones. Y como al parecer ustedes la conocen, deben ser del Host Club.- dijo Natsumi muy segura. Honey asintió y me soltó.

-¡Yup! Yo soy Mitzukuni Haninozuka, pero puedes llamarme Honey.- señalo a Mori- y él es Takashi Morinozuka, pero todo el mudo lo llama Mori. ¡Somos primos!- Natsumi sonrió.

-Yo soy Natsumi Ishida.- Puso su brazo alrededor de mi hombro- Somos mejores amigas.

-De alguna manera- dije en tono de broma- ¿Chicos podrían mostrarnos cómo llegar al Host Club?

Ambos asintieron y nos llevaron por el pasillo que estábamos y el siguiente tramo de escaleras. La habitación estaba justo enfrente de nosotros. Debimos haber pasado por lo menos tres veces anteriormente. Honey abrió las puertas y varias voces de chicas se oían por toda la habitación. Honey nos guío dentro de la habitación y nos sentamos frente a una mesa que estaba lleno de diferentes tipos de pasteles.

-Estábamos esperando a Honey- dijo una chica del otro lado de la mesa.

-Y a ti también Mori.- dijo otra.

Honey sonrió.

-Yo estaba esperando a Takashi después de que terminó el kendo.- Mori asintió con la cabeza. Me di cuenta de que Mori en realidad no hablaba mucho. Honey nos miró a Natsumi y a mí.

-¿Les gustan los pasteles?

Natsumi asintió con la cabeza con fuerza.

-Yo podría comer pasteles cada comida de todos los días.- Me reí entre dientes.

-Y sin embargo, tiene una dentadura perfecta, estoy impresionada.- Ella me golpeó ligeramente el brazo y se echó a reír. Honey me miró.

-¿Emi-chan, a ti te gusta el pastel?- me preguntó.

Yo realmente no quiero responderle, pero tenía que hacerlo.

-En realidad no. Lo siento.- Su sonrisa se borró al instante y me sentí horrible.

-¡Oh, Emiku!-dijeron dos voces desde el otro lado de la habitación, me di la vuelta para ver a Hikaru y Kaoru.

Miré a Natsumi que ahora tenía la cara llena de pastel, puse los ojos en blanco y me levanté. Y me dirigí a ellos, ambos colocaron sus brazos sobre mis hombros. El de la derecha, a decir verdad no sabía quién era, tomó la pintura de mis manos.

-Mira Hikaru, hemos encontrado a una artista.- dijo por lo visto Kaoru. Hikaru asintió.

-¿Qué haremos con esto?

Lo quise agarrar, pero Kaoru lo puso fuera de mi alcance.

-¿Lo quieres? ven y consíguelo.

Estos gemelos son demasiados infantiles. Los perseguí por toda la habitación, pero no era justo, sus piernas son más largas que las mías y con esta estúpida falda larga se me complica demasiado. Corrieron pasando al lado de Kyouya, quien estaba escribiendo en su computadora portátil, y pasaron por Haruhi quien servía un poco de té. Después dejaron de correr ya que Tamaki estaba de pie delante de ellos, mirando mi pintura. Yo me quede detrás de los gemelos.

-¿Puedes darme mi pintura, por favor?- él me miró, luego a los gemelos.

-¿Sabían ustedes que esto es de mi hermana menor?- se preguntó.

-La verdad Tamaki, yo soy mayor que tú por dos meses.- le señalé.

Oí a las chicas susurrar cosas acerca de cómo no sabían que Tamaki tenía una hermana. Miré a las chichas, al parecer eran las que Tamaki había estado atendiendo previamente.

-Sí, yo tampoco- oí decir a una.

Tamaki me entregó mi pintura de nuevo.

-Gracias- le sonreí y me aleje.

Me acerqué a Haruhi, hasta el momento la única persona normal en este club.

-Hola Emiku.- me saludó con una sonrisa afortunadamente no había chicas con él, así que no hay nadie que me diga nada.- Así que ibas enserio con lo de Lobelia.

Asentí con la cabeza y me acomodé el cabello detrás de la oreja.

-Sí, confía en mí, esto no es realmente algo de lo que mentir.

-Entonces, ¿Por qué no te transferiste a Ouran inmediatamente?- preguntó con curiosidad.

Miré a Natsumi, que seguía comiendo pasteles con Honey, ella es mi mejor amiga, la única persona del mundo que sabe todo sobre mí.

-No podía irme sin decir adiós.- le dije en voz baja.

Él asintió con la cabeza a modo de comprensión. Hablé con Haruhi hasta que las últimas clientas atravesaran las puertas del club. De hecho él era un tipo muy interesante, pero había algo en él que se me hacía familiar. Pero no importa no me acuerdo.

-¡Emi! Tengo que trabajar en mi proyecto ahora, así que quédate quieta- dijo sacando sus pinturas.

Me reí de ella.

-Natsu, ¿cuántos pasteles has comido ya?- estaba sentada en una silla frente a mí, sus piernas temblaban y parecía que tenía que correr alrededor del edificio un par de veces.

-No sé, tres, cuatro, ¿acaso importa?- Puse los ojo en ella- No me pongas esos ojos, se perecen a los de la señorita Hanari, y te harán ver horrible en la pintura.- Me reí de ella.

-Está bien, adelante. Píntame como quieras.- ella frunció el ceño- Cuando tu cara se vea mal, no vengas llorando a mí.

Ella saltó de su silla.

-¡Pero Emi! ¿Cómo puedes decir eso? ¿Acaso no me quieres?- me levante y me acerque a ella. Tomé su rostro entre mis manos.

-Tú, Natsu has comido demasiado pastel en un sólo día. Estás algo hiperactiva en este momento ¿Quieres que te lleve a casa?- ella negó con la cabeza.

-No, no quiero ir a casa, quiero terminar mi proyecto antes de mañana.

-¿Y por qué hasta mañana?- preguntó Tamaki, acercando su rostro haciendo que estén a escasos centímetros del de mi amiga, lo cual provoco que Natsumi se sonrojara violentamente. Le pellizque una mejilla.

-¡Aww! Mira cómo te sonrojaste, estás más roja que un jitomate debido a mi hermano- dije provocando que se sonrojara mucho más. Me aleje de mi amiga y mi hermano para unirme a otros anfitriones que estaban en distintos lugares de la habitación. Decidí ir con Kyouya y Haruhi que estaban frente a una mesa. Al sentarme Kyouya se subió los lentes.

-Sabes, las clientas dieron algunas quejas sobre ti.- Haruhi me miró como disculpándose.

Crucé los brazos sobre mi pecho.

-¿Enserio? ¿De qué se quejaron exactamente?- repliqué. Bajo la mirada a su computadora, escribió algunas cosas y luego me miró.

-Comentarios groseros, comportamiento desagradable, cosas de ese tipo- cerró los ojos al igual que su computadora.

Yo entrecerré mis ojos.

-¿Y qué, si puedo preguntar, era tan grosero y odioso de mi parte? Todo lo que hice fue hablar con Haruhi todo el tiempo que estuve aquí.

-Ellas no especificaron.

Los dos nos miramos a los ojos.

-Entonces esta queja no vale.- Kyouya pareció sorprendido por lo que dije- lo único que sé, es que debieron molestarse.

-¿Por qué tenían que molestarse?- me preguntó con calma. Abrí la boca para responder, pero no sabía exactamente que responderle.

Él sonrió.


Al menos Natsumi salió de buen humor después de ver el Host Club. Yo, por otra parte no dejaba de pensar en lo que se habrían quejado las clientas. Todo lo que hice fue entrar, sentarme con Honey por al menos dos minutos y luego hablar con Haruhi. De lo única que se podría haber quejado era, el escándalo que hice al perseguir a Hikaru y Kaoru. ¿Cómo eso puede ser un comentario grosero? Tal vez un comportamiento desagradable, y como soy una chica y los gemelos chicos tal vez lo vieron algo ofensivo. No lo sé.

Tamaki me dijo que no me preocupara por eso, pero no podía olvidarlo. No puedo evitarlo. Después de que dejamos a Natsumi en su casa, nos fuimos a mi antigua casa por mis demás cosas. No quedaba mucho, sólo unas cuantas cajas que estaban en la sala de estar. Esta iba a ser la última vez que estaría aquí, en la casa donde crecí, donde di mis primeros pasos. Ahora estaba en venta, cualquiera la compraría. Cualquiera podría comprar esta casa y convertirla en lo que deseara.

Tamaki trató de hacerme sentir mejor al salir de casa, me gusta que, aunque sólo nos conozcamos desde hace poco más de un día pueda contar con él. Y a pesar de que es dos meses menor que yo, para mí él es el hermano mayor que siempre he deseado.

Me fui a la cama sabiendo que tenía un día menos para decirle a Natsumi que no iba a asistir a Lobelia después de esta semana. Un día menos para estar con todas mi amigas allí. Pero por el lado bueno, un día menos para ya no volver a ver el Zuka Club controlando las cosas.