Perdonen el retraso, pero aquí les dejo el siguiente capitulo, espero que lo disfruten y sigan poniendo reviews!
Gracias a aquellas personitas bellas que han dejado reviews, eso de verdad me anima a seguir con la traducción!
Frotar codos con el rico arrogante
Después de todo resulta que en esta escuela lo que más me gusta es escuchar a mi maestro de historia. Él es un hombre muy cool y suele bromear sobre cualquier tema. Sin olvidar la pintura que sigue siendo y será por siempre mi único amor, sin importar dónde se encuentre mi lienzo. El griego es probablemente la mejor lengua que alguna vez he intentado aprender, el profesor deja mucha tarea si me preguntan, mi primer día en aquella clase y ya tenemos tres páginas que hacer.
En física avanzada no me fue muy bien, tuvimos que juntarnos en parejas, nuestro compañero de laboratorio sería con la persona que nos sentamos a un lado. Entré a clase unos minutos después de que la campana sonó, había conseguido tiempo libre y había bajado a explorar la escuela un poco. Tan sólo había un asiento vacío y era nada más y nada menos que al lado de Kyouya Ootori. Si creía que encontrarme en el mismo pasillo fuera de clases con él era malo, sentarme junto a él y compartir una mesa daría como resultado una cierta tensión. Tome asiento junto él a su derecha y fue entonces cuando supe con certeza de que trabajar con él subiría mis nervios, é estaba a mi derecha y yo a su izquierda y lo único que nos separaba era tan sólo un par de centímetros. Lo primero que teníamos que hacer era encontrar la velocidad de pequeño coche que se movía gracias a una batería. Yo me encargue de ir por el coche y el cronómetro, mientras que él establecía los puntos de partida y parada sobre nuestra mesa. Bueno, al menos hacíamos un pequeño trabajo en equipo. Cuando regresé a nuestra mesa todo estaba listo para comenzar.
-Así que… ¿quieres medir el tiempo o lo hago yo? ¿O es que ya sabes las respuestas? Ya que pareces saber todo lo demás- por supuesto, mi gran bocota tenía que ser la que arruinara nuestro trabajo en equipo.
Agarró el cochecito de mi mano, sin arrebatármelo ni nada, simplemente lo tomó con calma de mi mano. Eso era algo que yo odiaba de él, siempre tan calmado, nadie puede estar tranquilo todo el tiempo. Kyouya se llevó el coche hasta el punto de partida y pulso el botón para iniciarlo.
-¿Estás lista o debo esperar a que termines una pintura?- sí, creo que acabo de ver nuestro trabajo en equipo saltar y salir volando por la ventana.
-Sólo hazlo.
Y así lo hizo, puso el pequeño coche sobre la mesa y dejó que avanzara sobre la línea trazada.
-10.52- escribí el tiempo de inicio mientras lo decía.
Después de sacar la velocidad inicial no volvimos a dirigirnos la palabra, aunque mi verdadero problema inició cuando llegó la hora de calcular la velocidad. No tenía ni la menor idea de que había puesto él en la distancia, y la distancia era un factor importante para sacar la velocidad.
-¿Cuál fue la distancia?- él no me respondió.
Traté de ver su cuaderno, pero él puso su brazo encima.
-Enserio Kyouya, sólo dime la distancia.
-Tal vez deberías haber estado aquí cuando hice las medidas- fue lo único que respondió.
Apreté mi lápiz con fuerza, tenía tantas ganas de encajarlo en su ojo. Suspiré y me volví hacia él haciendo la mejor sonrisa que pude. Puse mi mano sobre su hombro.
-Kyouya, ¿puedo ver la distancia?- suspiró y quito si brazo del cuaderno para que pudiera verlo.
¿Cómo podría ser que la distancia hubiera sido tan obvia? ¿Tres metros? Vi una sonrisa aparecer en su rostro. Él sólo quería ver que haría yo para obtener la distancia.
-¿Feliz?- me preguntó.
No le contesté y tan sólo me puse a escribir el resto de los cálculos asegurándome de golpearlo con mi codo cada que tenía oportunidad.
La educación física estuvo bien, odiaba que no pudiera hacer lo que todos. Tenía que tener cuidado con mi rodilla, incluso después de la cirugía de hace unos años, nunca se curó del todo bien, por lo tanto era muy frágil. Traté de hacer el mayor tiempo posible mientras me ponía la ropa de gimnasia. No había manera de que fuera a pasar al séptimo periodo.
Después de educación física seguí Algebre II, caminé lo más despacio que pude y tomé el camino más largo, hasta que finalmente me hice a la clase. El profesor se presentó como el señor Kakinomoto y antes de comenzar con la clase me dijo que quería hablar conmigo.
-He sido informado que usted no había tomado una clase de Algebra II con anterioridad- asentí con la cabeza para confirmar la información que le habían dado- Así que le he conseguido un tutor hasta que usted esté al corriente con el resto de la clase.
Asentí con la cabeza, otra vez.
-Gracias, ¿puedo preguntar de quién se trata?
-El señor Ootori- miré alrededor de la habitación para ver a Kyouya sentado en la última fila- Asumo que ustedes se conocen.
-Sí, somos compañeros de laboratorio- el señor Kakinomoto sonrió y asintió con la cabeza. Al parecer él pensó que era una bueno.
-Entonces estoy seguro de que no le importaría que se siente a su lado- yo quería oponerme, pero no pude.
Para ser franca siempre me han enseñado a ser respetuosa con mis mayores. Me limité a asentir y me dirigí al asiento junto a la persona más arrogante que he conocido. El señor Kakinomoto comenzó la lección y sentí que mi cerebro poco a poco comenzaba a derretirse
