Aquí les dejo el siguiente capitulo, siento mucho si me tarde.
Espero que les guste y dejen reviews pues eso me anima a seguir escribiendo o más bien traduciendo.
VALOR SENTIMENTAL
Después de una larga hora de tortura, Tamaki fue a buscarme después de clases y me llevó hasta la habitación donde estaba el club. Él ni siquiera me preguntó si quería ir, y no quería. Planeaba que llegando a casa haría mi tarea antes de la medianoche, pero tal parece que mi plan se fue volando por la ventana y se escapó junto al trabajo en equipo de horas atrás. Me habían dejado tarea de cada clase que había tenido hoy a excepción de la educación física, por lo que iba recorriendo la escuela con un millón de libros en mano, bueno, eran sólo cuatro pero no eran libros pequeños. Cuando llegamos a la tercera sala de música Tamaki me acercó a una silla y él se sentó al lado de mí.
-Entonces ¿cómo fue tu primer día?- preguntó con un tono de emoción, pero curioso.
Levanté mi libro de matemáticas para que lo viera.
-¿Te parece que haría esto en un buen día?- me quito el libro de las manos y lo miró como si fuera un objeto extraño que nunca antes había visto.
-Pensé que eras mala en matemáticas- dijo con sencillez, yo sólo asentí- Entonces, ¿por qué tienes…?
Suspiré y le quite el libro.
-Era la única clase que estaba disponible.
Las grandes puertas se abrieron y dos cabezas rojizas aparecieron de ellas al parecer discutiendo algo. Haruhi venía detrás de ellos murmurando algo para sí mismo.
-¿Qué acaso no se dan cuenta de que mi pequeña hermana no es un súper genio?- gritó Tamaki golpeando la mesa con sus manos, lleve mis manos a la cara. ¿Enserio no pudo haber elegido diferente reacción para expresar sus sentimientos?- ¿Cómo esperan que pueda pasar?
Suspiré y dejé caer mi mano sobre la mesa, abrí la boca para decir algo, pero una voz que no era la mía resonó a través de la sala.
-No te preocupes, le han encontrado un buen tutor- yo sabía que junto con su comentario en su rostro tenía esa estúpida sonrisa.
Sabía muy bien que él disfrutaba cada segundo de tortura que tuviera que pasar por su culpa. Miré mi pila de libros y agarré el de griego, lo abría y pase a la página donde estaba la tarea.
Sentí dos brazos pasar por mis hombros.
-Entonces, ¿quién es tu tutor?-preguntaron dos voces al mismo tiempo.
Trate de ignorarlos y centrarme más en el alfabeto griego, aunque ya lo supiera todo. Uno de los gemelos puso su dedo en mi libro apuntando las palabras.
-¿Qué significa eso?
-Significa que tienes tu dedo sobre mi libro- no soy una gran fan de ambos, pero trataba de ser agradable con ellos. ¿Cuándo fue que me puse de tan mal humor? Fue entonces que aquella sonrisa que tanto odiaba apareció en mi mente. Ah, claro, fue en la clase de física.
-Eso es extraño, ¿no crees Kaoru?
-Sospecho que eso no es lo que dice en realidad.
Los miré antes de decir.
-Lo que en realidad dice es: Elena fue al carnaval y perdió su sobrero, ¿dónde pudo haberlo dejado?
Ambos cruzaron los brazos sobre su pecho.
-Bueno, eso es aburrido- dijeron al unísono.
-¿Por qué no simplemente compra otro sombrero?- mire al gemelo que lo había dicho y en ese instante deseé poder distinguirlos.
-Tal vez tenía un valor sentimental- supuse tratando de hacer que me dejaran en paz un rato, para poder concentrarme y acabar mi tarea. Pues ellos seguían preguntándome el significado de más palabras. Tenía que alejarlos- ¿Pueden por favor ir a algún otro lado? No puedo concentrarme. Me miraron ofendidos, pero de todos modos me dejaron y se fueron a molestar a Tamaki, lo cual me pareció mucho más divertido.
Estaba a punto de volver a mi tarea cuando veo que alguien de pie al otro lado de la mesa colocando sus cosas sobre ella; una laptop, un cuaderno negro y un libro de Calculo Avanzado. No se tenía que ser un genio para saber de quien se trataba, pero no iba a darle la satisfacción de mi reconocimiento.
Se sentó y abrió su ordenador portátil, podía oír sus movimientos mientras trataba de concentrarme. Cada vez que presionaba una tecla el sonido parecía diez veces más fuerte y molesto. Finalmente levanté la vista hacia él. ¡Él estaba sonriendo!
-No puedo creerlo- me quejé.
Él se limitó a levantar una ceja.
¿Hmm?- ni siquiera se molestó en mirarme.
Cerré mi libro, apreté mi lápiz contra la mesa con enojo, y fue entonces cuando la punta salió volando por los aires hasta golpear a Kyouya justo en la frente. Tenía que hacer todo lo posible para no reírme. Kyouya levantó la punta de donde había aterrizado, en su portátil, y me miró a los ojos. Fue ahí cuando no aguante más y comencé a reír y reír mucho y en voz alta. ¡Eso había sido lo mejor que me había pasado en todo el día! Por primera vez en el día me alegre de que se halla sentado a mi lado.
-En realidad no es divertido. Apuesto que no estaría riendo si me hubieras sacado el ojo.
Dejé de reír.
-En realidad, en el ángulo y la trayectoria que el lápiz tenía, era imposible que hubiera golpeado tu ojo y mucho menos sacártelo. Además, para haberte sacado un ojo creo que debía habértelo clavado y no lanzar solo la punta. Entonces, por primera vez desde que lo conocí él pareció sorprendido. Me cruce de brazos y me recosté en la silla- Crees que lo sabes todo. Tú debes saber que estoy increíblemente relacionada con la ciencia- agarré mi lápiz y abrí mi libro de matemáticas- Pero por otro lado las matemáticas son una historia diferente.
