Siento de nuevo la demora, pero aquí les traigo el siguiente capítulo espero que lo disfruten tanto como yo y dejen muchos reviews, ya que eso me anima a seguir, tratare de subir el próximo capitulo dentro de un par de horas más, para compensarlas el dejarlas esperando tanto mucho por el nuevo capitulo.
Así que nos leeremos en el próximo capitulo, de verdad espero ver algunos reviews es en verdad me anime a seguir.
Capitulo 11
~Cuaderno de dibujo~
Después de golpear accidentalmente a Kyouya en la cabeza con mi lápiz y dejarlo boquiabierto por mi increíble conocimiento de la ciencia básicamente me quede sola, sobre todo porque habían abierto el club y comenzaron a recibir a sus clientas, así que todos estaban ocupados, sin embargo, no me quejo en absoluto. Me puse mis audífonos y encendí mi mp3, The Gummy Bear Song comenzó a reproducirse por mi mente mientras pensaba sobre lo que haría para mi proyecto en la clase de Artes. El Sr. Ijiri dijo que podía no hacer nada ya que los demás estaban por acabar sus proyectos. Comencé a dibujar algunas cosas en la portada de mi libro de historia; un juego de té, el conejito de Honey, un unicornio volador que dejaba un rastro de arco iris. Mire por toda la habitación, mis ojos veían a todas aquellas chicas presentes y por ultimo aterrizaron en el alto y silencioso, Mori. Él estaba sentado junto a Honey, cuidando del pequeño chico quien a medida que hablaba con las chicas a su alrededor y se comía el pastel que tenía en manos.
Saque mi cuaderno de dibujo de mi bolsa y puse una página en blanco, y comencé a dibujar ligeramente su postura perfecta, su uniforme de la escuela, su cabello y por último su rostro. No tengo idea de porque la mayoría de las personas decían que nunca tenía expresión alguna en su rostro, yo lo veo más como pensativo, como si pensara en cualquier cosa. No me di cuenta de que estaba distraída mirándolo hasta que sentí como alguien me arrebataba mi cuaderno de dibujo de debajo de mi brazo.
Inmediatamente me quite los audífonos y mire hacia arriba para luego encontrarme con los gemelos y Tamaki mirando mi dibujo.
-Creo que a alguien le gusta un Host- dijo uno de los gemelos en voz alta y con una mirada maliciosa en los ojos.
Negué con la cabeza y se encogió de hombros.
-Simplemente tenía que encontrar algo que dibujar para mi proyecto y él fue el primero a quien vi- los gemelos como era de esperarse no me creyeron, pero Tamaki si, entonces me di cuenta de mi hermano me creería todo, incluso si le dijera que el Monstruo del Lago Ness es real estoy segura que él insistiría en que todos viajáramos a Escocia para verlo- ¿Por qué ustedes dos insisten tanto en molestarme y quitarme las cosas?
Se miraron el uno al otro y sonrieron.
-Es divertido.
Me levante de la silla y puse mis manos en mi cadera, algo que no hacía muy a menudo a menos que estuviera molesta.
-¿En serio? ¿Pueden devolverme mi cuaderno?- ellos negaron con la cabeza y salieron corriendo hacia Mori con mi cuaderno en mano.
Volví a sentarme pues yo no quería tener que perseguirlos, la última vez que lo hice hubieron quejas sobre cosas estúpidas que aún no pasaban, así que deje que se lo llevaran, después de todo Mori se enteraría de ello, ¿no? Quiero decir, que sería muy obvio cuando andan llevando mi libreta por todas partes con el dibujo de su cara en ella. Miré a Tamaki quien no se había movido de donde estaba, me miró con sus ojos violetas y me di cuenta de que no quería que Mori viera el dibujo todavía. Tamaki pareció comprender lo que pasaba por mi mente y antes de que pudiera decir algo rápidamente fue a donde estaban los gemelos, y les arrebató la libreta de sus manos justo cuando estaban a punto de mostrárselo a Mori.
Les dijo algo, pero no puse la suficiente atención como para comprender sus palabras, mire a Mori ¿Por qué tenía que dibujarlo precisamente a él? Claro que fue al primero que vi, pero ¿por qué no a Honey o alguien más? Sentí un pequeño golpe en la parte superior de mi cabeza que me saco de mis pensamientos, esperaba ver a Tamaki allí de pie, pero en su lugar fue Haruhi quien estaba a mi lado.
-Hola. Umm… ¿por qué me golpeaste?
Él se echó a reír, ¿por qué se veía y sonaba tan femenino? Él levanto sus manos para mostrarme mi cuaderno de dibujos.
-Pensé que querrías esto de vuelta- me levanté y lo abrace.
-¡Muchas gracias!- no quería dejarlo ir, él ha sido muy bueno conmigo desde que lo conocí. ¿Por qué no pensé en dibujarlo? Lo solté y tomé mi cuaderno- ¿Cómo conseguiste esto de Tamaki?
Haruhi sonrió de forma cómplice.
-Tengo mis caminos- me limité a asentir y me senté, mis ojos miraron el dibujo.
-Esos gemelos estúpidos ensuciaron toda la página- murmuré para mis adentros mientras trataba de arreglar mi dibujo, sentí que Haruhi ponía una mano en la parte de atrás de mi silla y miraba por encima de mi hombro.
-Eres muy buena- dijo y sentí el rubor venir sobre mi cara, odiaba que sucediera cada vez que elogiaban mis dibujos- Siento mucho que los gemelos arruinaran tu dibujo.
Lo mire y le sonreí.
-No esta tan arruinado por suerte. Lo mancharon con el lápiz cuando se lo llevaron, es todo- dibuje suavemente sobre las líneas de Mori. Por encima de su uniforme, sus ojos, sus labios. Sentí que Haruhi acercaba una silla y la colocaba a mi lado mientras se sentaba.
-¿Dónde aprendiste a dibujar tan bien?- me preguntó.
Sonreí para mis adentros antes de contestar.
-Yo sólo lo herede de mi mamá, ella era aún mejor, la mejor que he visto en mi vida. Ella podía dibujar una cara tan simple y que se vea como si estuviéramos en una galería de arte- lo miré y tenía una mirada extraña en su rostro- ¿Estás bien Haruhi?- puse mi mano sobre la suya, tenía las manos suaves. Él sonrió.
-Sí, yo estaba pensando en mi mamá, ella murió hace años- apreté su mano suavemente, yo sabía que no quería escuchar un "Lo siento" yo no lo querría después de que mi madre falleció, parecía sorprendido por mi falta de palabras. Yo no dije nada, sólo mantuve mi mano sobre la suya. Probablemente más para mí que para él ahora.
-¿Por qué ya no vives con tu mamá?- preguntó con curiosidad.
Sentí que mis ojos picaban con lágrimas.
-No es importante- mi voz se quebró un poco y yo tenía la esperanza de que no se diera cuenta. Él tomó suavemente mi barbilla y me hizo mirarlo, una lágrima se deslizó por mi mejilla y Haruhi la limpió, deje escapar un tembloroso suspiro- ella murió hace dos semanas y como su último deseo, ella quería que conociera a mi padre. Él me acogió porque vivía sola- Haruhi no dijo nada y eso me puso feliz.
Haruhi no tuvo más clientas el resto del día, al igual que la primera vez que había estado aquí en el Host Club, así que se sentó a mi lado mientras intentaba de arreglar mis dibujos. La última invitada salió por la puerta y sentí un par de brazos alrededor de mí otra vez.
-Les juro que los mato a los dos si vuelven a tomar mi cuaderno de dibujos- les gruñí y los miré amenazante. Si había una cosa con la cual protegía mucho, era mi cuaderno de dibujos. Es para mí lo que los diarios de otras chicas son para ellas. Extraigo mis sentimientos y mis sueños.
-Cálmate, tal vez deberíamos llamarte "La Reina de las Sombras"- dijo uno de los gemelos.
-¿Cómo puedes compararme con eso…?- busque la palabra correcta, pero sólo se me ocurrió una- ¡Jerk!- él apareció justo cuando la palabra salió de mi boca.
-¿Acaso un "idiota" te ayudará con las matemáticas?- dijo con calma. Había intentado hacer lo de matemáticas antes, antes de que todas las chicas llegaran, pero simplemente no pude.
Seguí riendo al recordar la expresión de su cara después de que mi lápiz lo golpeara. Crucé los brazos.
-Sí, ¿cómo sé que me estás diciendo las cosas correctamente? ¿Hm? Tal vez quieres hacerme ver como una idiota.
Se ajustó las gafas antes de decir.
-Si ese fuera el caso, yo no tendría que esforzarme.
No podía creer lo que había dicho. Estaba a punto de levantarme cuando sentí una mano en mi hombro. Miré hacia arriba para ver a Tamaki, entiendo que él estaba tratando de actuar como el hermano mayor sobreprotector, pero en este momento yo quería que desapareciera durante unos diez minutos y así podría patear el trasero engreído de Kyouya, pero me recosté en la derrota.
-Seguro que tendrá esa estúpida sonrisa- dije en voz baja, lo miré y efectivamente, allí estaba. Saque mi libro de matemáticas de mi bolsa y lo abrí una vez más-Sólo enséñame- le dije con impaciencia.
