Creo que este sin duda es uno de capítulos que más me costó editar... tenía muchas cositas que ni sabía que había escrito :'P
Literalmente me ponía la música más alta para que la lectura no resonara con tanta claridad en mi cabeza hahaha
[ Twists of Life ]
Capítulo 2
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En el interior de la cocina, Wandaba permaneció haciéndole compañía al muchacho de verdes cabellos, sin apartarse de su lado y entablando conversación mientras que este acababa de preparar lo que consumiría a continuación, siendo un simple emparedado el resultado final y aunque el oso le aconsejó que comiera otra cosa además de eso, Fey se negó, no le apetecía.
Wandaba no insistió más, no tenía intención alguna de forzarlo a hacer algo en contra de su voluntad, sin embargo, al momento en que le dio un bocado a su alimento una mueca se curvó en el rostro de Rune y al notarlo, le preguntó. –¿Qué pasa, Fey? ¿Algo anda mal?
–Yo... No sé, no me parece que esto tenga un muy buen sabor... –Afirmó él, tomando un sorbo de agua que se sirvió instantes después de entregarle dicho alimento al oso, intentando aparentemente pasar el mal sabor que le quedó en la boca.
Extrañado, Wandaba tomó el emparedado dándole igualmente un bocado dispuesto a comprobar su sabor y así corroborar las palabras dichas por el adolescente. Luego de haber masticado y tragado, concluyó. –No percibo nada fuera de lo normal, ¿no te duele nada, Fey? ¿estás seguro de que te sientes bien?
–Sí, lo estoy, pero... hace ya varios días que siento que algo no anda bien conmigo, me siento... extraño.
–¿Extraño? ¿Qué quieres decir?
Fey guardó silencio unos instantes, pensando en las palabras correctas para explicar con mayor claridad lo que en su cabeza rondaba. –Bueno, desde que desperté en el hospital no he tenido apetito, no tenía ninguna gana de comer lo que me daban, por ejemplo.
–Quizás simplemente se deba a haber estado tanto tiempo hospitalizado ¿no crees?, no es como si la comida de los hospitales sea de maravilla. –Comentó Wandaba. –Además estaban tus heridas, estabas tan debilitado que es probable que eso jugara en contra también.
Wandaba no era ciego, sus cinco sentidos se hallaban en perfecto estado, era fácil percibir la preocupación que yacía todavía sobre el joven Rune, ver la expresión en su rostro y el silencio otorgado por él era prueba más que suficiente.
–¿Tienes algo más que quieras decirme, Fey?, no luces muy bien.
–No te preocupes, no es nada que valga la pena contar, son cosas sin importancia.
La respuesta entregada no logró convencerlo en su totalidad, era consciente de la existencia de información que él desconocía y que Fey ha de estar omitiéndole, pero optó por abstenerse de agobiarlo con sus recurrentes preguntas apenas fue dado de alta esa tarde. –Hey, no querría tener que hacerlo, pero el Dr. Arno necesita de mi ayuda hoy, me lo comentó antes de que fuera por ti, ¿estarás bien si te dejo solo por un rato?
–No hay problema, tú solo ocúpate de lo que tengas que hacer. –Contestó Fey. –No puede pasarme nada más estando aquí dentro.
–De acuerdo, prometo que no tardaré demasiado en regresar, llámame si algo pasa.
Al oír la puerta de enfrente ser cerrada y verse en completa soledad sin la presencia de Wandaba para acompañarlo, se sentó en una de las sillas del comedor y allí se quedó, reflexionando unos momentos.
A lo mejor su amigo no erró con sus palabras, cuatro semanas de hospitalización no podía ser considerado como un periodo corto de tiempo al menos a sus ojos, pero de igual manera, aquello no era más que un factor en contra del argumento del oso, su falta de apetito le parecía notoriamente extraño, anormal, dejaba mucho de qué hablar y sin saber qué otra cosa hacer, se esforzó por recuperar los recuerdos de los acontecimientos ocurridos antes del accidente, si es que podía llamarse de ese modo.
Por más que meditara era incapaz de hallar alguna conexión de su falta de apetito con lo ocurrido hace cuatro semanas atrás, es más, no comprendía sus propios esfuerzos por intentar lograr tal cosa, estas no parecían tener relación alguna y eso podría decírselo cualquiera. Después de que transcurrieran unos cuantos minutos, quince a lo mucho, Fey se dignó a levantarse de su asiento y una vez en pie se esforzó por intentar apaciguar tales pensamientos en su cabeza, inhalando y exhalando hasta conseguirlo y luego, sin ningún rumbo aparente salió a las calles, sabía que era irresponsable de su parte salir después de la situación por la que pasó, pero estirar las piernas unos insignificantes minutos por los alrededores no le haría daño a nadie, poner en orden sus ideas era lo único que quería.
Durante su improvisado paseo, más que darle lucidez a sus ideas... Fey yació en blanco, por más que Wandaba intentara darle una justificación lógica a sus problemas no podía aceptarla por completo, ¿no tener ni la más mínima ansia por comer durante un mes era acaso normal, a pesar de la experiencia de la que apenas salió con vida?, no estaba convencido. Además, el repugnante sabor de la comida que le sirvieron durante su estancia era un detalle imposible de olvidar, ocurrió lo mismo cuando intentó comer hace un rato... aquel mal sabor no parecía querer desaparecer de su boca.
De repente, un intenso aroma pareció inundar sus fosas nasales y casi como si estuviera hipnotizado por tal esencia lo siguió dispuesto a averiguar la procedencia de dicho aroma, apartando así momentáneamente sus principales preocupaciones. Al final de su trayecto se vio en una calle cerrada, sitio donde acabó presenciando la grotesca escena de un evidente ghoul deleitándose de lo que ahora era un cadáver.
Rechistando al percibir su notoria presencia, aquel hombre frenó lo que hacía y dijo. –Si capturar a este tipejo era lo que buscabas, siento decir que llegas demasiado tarde.
Esa breve frase fue suficiente para conseguir que la piel de Fey se erizara y confundido por las palabras que le fueron dedicadas guardó absoluto silencio, retrocediendo unos cuantos pasos inconscientemente mientras intentaba mirar en cualquier otra dirección con tal de no observar aquel cuerpo sin vida que yacía tendido en el suelo, y en ello, su vista se detuvo sobre un charco de agua cercano a él, donde cayó en cuenta de la apariencia de uno de sus ojos, la cual era completamente ajena al otro, la esclerótica de su ojo derecho se ennegreció en su totalidad, mostrando además un fuerte color rojo en su pupila.
Un escalofrío recorrió su espalda al oír cómo la voz de aquel hombre se dirigía a él una vez más.
–Quizás dé mi brazo a torcer esta vez y te permita disfrutar un poco de este sujeto también. –Concluyó gustoso, señalando a su vez el cuerpo inerte a su lado.
–Yo… Y-Yo no creo sea buena idea...
–¿¡Ah!?, deberías estar agradecido ante mi generosidad, ¿cómo te atreves rechazar mi propuesta, mocoso?
Antes de que pudiese defenderse de algún modo, un puñetazo fue a parar al rostro de Fey, a su mejilla específicamente, para luego ser sujetado por su camiseta y aventado con violencia contra un muro, provocando que su cuerpo dejara de tener contacto directo con el piso por unos cuantos centímetros, por mucho que lo intentara, Rune fue incapaz de liberarse del agarre que lo aprisionaba.
Ver la burlesca sonrisa en el rostro de su atacante le hizo recordar inconscientemente a la mujer que inició todo, la muchacha de cabellos morados, se lamentó de haberse cruzado con ella, estuvo en el sitio equivocado y en el momento menos indicado, si tan solo hubiera seguido a Saru ese día... no estaría envuelto en aquella situación por segunda vez. Desde su posición, Rune observó como el puño del hombre era preparado para impactar contra él una vez más, no obstante, antes de que esto ocurriese alguien acudió en su ayuda, atacando de vuelta a quien estaba dispuesto a lastimarlo y apartándolo de él, dejándolo caer al piso y desde allí, lo que Fey divisó fue a una chica de corto cabello azulado a una distancia moderada de él, mirando de frente a su atacante.
Al ver como sus planes fueron frustrados, dicho sujeto no se contuvo e irradiando furia, espetó. –¿Quién te has creído para venir a desafiarme, niñata?, si te atreves a volver a interferir en mis asuntos va a costarte caro.
Sus palabras no parecieron afectarla ni en lo más mínimo, la neutral expresión en su rostro no se vio alterada y de igual manera, tampoco se tomó la molestia de responder ante dichas amenazas. Irritado por su actuar, el hombre se dispuso a abalanzarse sobre la muchacha con tal de demostrar la veracidad de sus palabras, sin embargo, Rune observó surgir algo desde la espalda de quien lo había ayudado, no sabría explicar con exactitud su forma, pero aquella imagen fue bastante clara para darle a entender que al igual que dicho hombre, era un ghoul.
Lo que parecían ser una especie de alas por parte de la joven, según Fey, en cuestión de segundos dispararon una serie de cristales rojizos hacia su oponente, incrustándose en su cuerpo y haciéndolo caer estruendosamente al piso con la sangre brotando de sus heridas. Palidecido, Fey contempló a la muchacha agachándose junto al hombre tendido en el suelo, verificando su ahora inexistente pulso en la zona de su cuello, el impacto generado por tal escena lo dejó helado y su cuerpo se estremecía ligeramente, sentía el temblor de sus brazos y piernas, sin duda había sido rescatado de pasar por un mal rato pero aún así era incapaz de estar tranquilo, la joven ni siquiera había volteado a verlo aún y no la conocía en lo absoluto, no comprendía qué razones la habrían motivado para ir en su ayuda.
Ahogándose en su confusión, Fey oyó alguien más aproximarse hacia ellos y al detener sus apresurados pasos, dijo. –¿Está todo bien, Touka?, te marchaste tan rápido que te perdí el paso. ¿Qué ha sucedido aquí?
–Solo he hecho lo que tenía que hacer, no es necesario que hagas un escándalo por eso.
–No es mi intención hacerlo. –Mencionó el muchacho, quien tras recorrer con la mirada el resultado de los actos de la joven dejó caer sus ojos sobre Fey, su rostro pareció deformarse ante el asombro que acabó por dominarlo, dejándolo sin palabras y a decir verdad, Rune mostró el mismo grado de sorpresa que él, que algo así pudiese ocurrir en medio de tal situación en la que se vio involucrado era lo que menos esperaba.
