Hola! Aqui les traigo otro capitulo más, fue más rápido porque esta más corto y no tenía nada más que hacer.

Agradezco los comentarios, que me animaron a subir el capitulo dos, me da gusto que les este gustando la historia tanto como a mi.

Bien las vere en el proximo capitulo, espero que sea pronto.


~Aprendiendo con el Rey de las Sombra~

Kyouya se pasó sus dedos por su cabello con frustración.

-¿Estás haciendo esto a propósito, verdad?- preguntó como si estuviera a punto de arrancarse el cabello por la frustración.

Levanté la vista del problema que había escrito para mí. Sinceramente, quería decir que sí que estaba realmente haciéndolo a propósito, pero no. Realmente soy muy mala para las matemáticas.

Negué con la cabeza.

-No te dijeron que tan sólo estaba en Álgebra II antes, ¿verdad?

Kyouya se inclinó sobre la mesa para así señalar el problema y explicar paso a paso. La verdad yo todavía no entendía.

-¿Cuándo se supone que deba añadir el número o restarlo?- pregunté sin entender aún.

Kyouya tan sólo me miró como si estuviera loca o estúpida, o ambas cosas.

-Oh Dios mío, ¿hablas en serio?

Por mucho que disfrutara verlo perder el control, me sentí un poco mal, pero no lo suficientemente malo como para que actúe como si estuviera bromeando, porque realmente no lo hacía. Tamaki quien estaba sentado frente a mí, de repente se puso de pie.

-No puedo creer que todas la otras clases de matemáticas estén llenas- salió corriendo seguido por los gemelos, Honey y Mori.

Parpadeé en respuesta y luego miré a Haruhi, me sorprendí de que se hubiera quedado. Haruhi se acercó al asiento vacante que Tamaki había dejado.

-Por lo menos sus intenciones son buenas- dijo mirándome.

Me encogí de hombros y miré los problemas de matemáticas frente a mí.

-Más vale que consiga algo a cambio- le dije. Recogí mi lápiz y escribí un "2", segundos después deje chocar mi cabeza en la hoja- Mi cerebro no podrá aprender más de esto.

-Sólo ha pasado un día- mencionó Kyouya, le di una patada por debajo de la mesa haciendo que dejara escapar un pequeño grito de dolor, lo cual hizo que me sintiera satisfecha conmigo misma.

-No estoy de humor para tus comentarios. Mi cerebro está en quiebra- dibujé líneas al azar en el borde del papel, así es como están casi todas mis tareas cuando me aburro, medio cubiertas de garabatos- ¿Por qué sigues tratando de "ayudarme"? ¿Por qué te importa?

No lo mire, estaba ocupada dibujando un pequeño hombre y a su lado un dama.

-El profesor Kakinomoto me pregunto si quería hacerlo.

-Pero no tenías que decir que sí- dije mirándolo confundida.

Mire a donde Haruhi, pero él ya no estaba. Levante mi cabeza, él no estaba al igual que los demás, era extraño ya que no lo oí levantarse de su lugar. Mire de nuevo a Kyouya y él me miraba de forma extraña.

-¿Estás bien?

-Sí, estoy bien- dijo sonriendo, puse mis ojos en los suyos- estuve de acuerdo en ser tu tutor porque…

-¿Pensaste que sería divertido ver mi cerebro explotar?- pregunte interrumpiéndolo, aunque mi comentario no fue tan divertido ya que él me fulmino un poco con la mirada. No sé porque pero su mirada me divertía. ¿Por qué me fulminaba con la mirada? Tan sólo fue una broma inofensiva, nadie resultó herido. Él ya no dijo nada y debo admitir que tenía curiosidad por saber que iba a decir, volví a mirar a mis pequeños dibujos- ¿Cuál es tu problema conmigo?- lo mire por el rabillo de mi ojo, él parecía estar pensando en la respuesta lo cual me sorprendió sobre todo porque no me di cuenta de cuando me empezó a preocupar.

Él pareció pensar a fondo su respuesta antes decir.

-Eres insistente, manipuladora…- me reí.

-¿Cómo soy manipuladora? Insistente lo entiendo, pero manipuladora… No sé de qué hablas.

Él sonrió, pero no es una sonrisa satisfecha lo cual me asustó ¿quién se imaginaría que un sonriente Kyouya daría más miedo que uno enojado?

-Lo sé todo sobre ti Emiku- estuve a punto de decir algo y no muy agradable, pero me di cuenta de algo.

-¿Cómo me llamaste?

Su sonrisa volvió a aparecer.

-Emiku es tu nombre, ¿no?

Por supuesto que era mi nombre, pero era la primera vez que reconocía que tenía uno.

-No estaba segura de que en realidad lo supieras y dudo mucho que lo sepas todo de mí, yo apenas sé todo sobre mí.

Kyouya se recostó en su silla antes de responder.

-¿De verdad quieres saber si sé todo sobre ti?

Por supuesto que quería comprobar si era cierto.

-¿Cuándo es mi cumpleaños?

-Naciste el 7 de Febrero a las 2:53 a.m.

Correcto.

-Eso fue fácil, ¿Cuándo fue que comencé a jugar fútbol?

Se cruzó de brazos.

-Una vez en el parque, el entrenador del equipo de fútbol te vio y te recluto para que formaras parte de su equipo.

Correcto de nuevo, pensé que nunca lo sabría.

-¿Cuál es el color favorito de mi hermana?- él sonrió con su sonrisa sabe lo todo.

-Tú no tienes hermanas, sólo un medio hermano, Tamaki.

Negué con la cabeza.

-Te equivocas, es el morado, resulta que tengo dos hermanos, tres hermanas y un Tamaki- dicho esto Kyouya descruzó los brazos y su sonrisa fue cambiada por un ceño fruncido.

Al fin había algo que él no sabía.

- Natsumi, Kiyo, Aika, Kou, y Toshiaki Ishida.

-Eso no cuenta- negó rápidamente- ellos no son realmente tus hermanos.

-Eso dices tú, pero siempre han estado allí para mí, son mi familia y amigos. Haría cualquier cosa por ellos y viceversa, suena como una familia para mí.