Tómense lo siguiente como una ADVERTENCIA, este capítulo es el último que tengo editado al menos en esta plataforma, desde el siguiente en adelante está como la primera versión y la verdad no recomiendo leerla si no quieres quedarte ciego , a menos que les guste ser temerarios(?) okey no uhihuifh

En Wattpad estoy siguiéndola capítulo por capítulo, pero pronto seguiré con los demás capítulos aquí.


[ Twists of Life ]

Capítulo 5

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El pesado ambiente que ahí persistía indicaba que en definitiva algo no parecía ir como correspondía y Fey se inquietó al oír que Hinami, la chica con la que entabló plática hasta hace tan poco, resultó estar involucrada con su madre en el problema en cuestión.

Antes de poder abrir la boca para hablar, se quedó con las palabras atoradas en la garganta al momento en que Touka se presentó en la habitación, quien al igual que él, no comprendía lo que estaba ocurriendo.

Confundida al ver los rostros de los demás a su alrededor, Touka preguntó. –¿Qué están haciendo todos reunidos aquí?

–Hoy… ha ocurrido una desgracia. –Contestó Irimi, con la vista pegada a sus pies.

Poniéndose en pie, Yoshimura prosiguió a contar los hechos. –De acuerdo a lo que Kaneki nos ha contado, mientras que Hinami y Ryoko iban por la ciudad, fueron sorprendidas por un grupo de investigadores ghoul.

–¿Investigadores ghoul? ¿Y ellas se encuentran bien?

–Hinami no salió perjudicada, pero la señora Ryoko… perdió la vida intentando protegerla. –Comunicó Kaneki, cabizbajo.

Frente a la información puesta sobre la mesa, poco a poco Touka comenzó a perder la compostura. –¿Vieron... Vieron el rostro de Hinami? ¿Qué se supone que sucederá con ella ahora?

–Debido a esto ya no se encontrará segura estando aquí, es por eso que se ha decidido que lo mejor para ella será enviarla a otro distrito a su tiempo. –Concluyó el mayor.

–¿Enviarla a otro distrito dices?, solo tiene catorce años, no podrá valerse por sí misma. –Exclamó Kirishima, despreocupada de las palabras que pudiesen salir de su boca. –Alejándola de aquí estaríamos exponiéndola a un peligro mayor, los investigadores son más problemáticos en los otros distritos.

–No hay mucho que podamos hacer frente a esta situación, quizás esto sea lo mejor. –Intervino Koma tras presenciar las reacciones de la joven, en un intento por calmarla.

Sin embargo, ella abandonó la habitación hecha una fuera, dando un portazo y dejando a los demás aún más afectados con su ida, después de discutir el tema durante unos cuantos minutos más se dio por finalizada la reunión.

Luego de que se vaciara la habitación, Kaneki se acercó al menor, quien parecía perdido en sus pensamientos. –Hey, ¿estás bien?

–La pregunta correcta sería si ella está bien.

–Está descansando en el piso de arriba, se ha rehusado a salir desde que la traje de vuelta.

–¿De verdad... De verdad es lo correcto sacarla de aquí?, Touka no parecía muy convencida.

Exhalando en un agotado suspiro, Kaneki dijo. –No lo sé, quizás esperar es lo mejor que podamos hacer por ahora. Te mantendré informado en caso de que algo pase.

Luego de despedirse de Kaneki y de retomar su camino de regreso a casa, Fey fue incapaz de dejar fuera de sus pensamientos lo que en Anteiku había ocurrido durante su ausencia, estaba afligido, a pesar de que no pasó demasiado desde que la conoció se compadecía por ella, nadie merecía pasar por un dolor así y la forma en que la vida de su madre le fue arrebatada de su lado era despreciable.

–Fey, al fin llegas. –Lo saludó Wandaba, recibiéndolo en la entrada de su hogar rebozando alegría, pero esta felicidad fue disipándose en cuanto vio la expresión en su rostro. –¿Sucedió algo?, no traes muy buena cara.

–No, no es nada...

–Cuéntame, guardarte las cosas solo te harán sentir aún peor después, hablar no te hará daño.

Dirigiéndose a la sala, ambos se sentaron el uno junto al otro y con la mayor calma que le fue posible, Fey procedió a explicarle los acontecimientos sin dejar un solo detalle de lado, Wandaba era alguien positivo, al contarle estaba esperando que hiciese lo que comúnmente hacía y que le subiese el ánimo.

Al finalizar su relato, Wandaba no formuló palabra durante unos instantes hasta que se atrevió a responder. –Ya veo, así que eso fue lo que pasó. No lo tomes como algo personal, pero... quizás no fue del todo malo después de todo.

–¿Eh, qué intentas decirme con eso?

–Los ghouls han sido un grave problema con el que hemos tenido que lidiar desde hace tiempo, mucha gente inocente ha muerto por su causa. –Haciendo una breve pausa, Wandaba inhaló un poco de aire y continuó. –Sería conveniente para la sociedad que ellos no estuviesen, aunque eso incluya a quienes has conocido.

Rune nunca pensó que Wandaba sería capaz de darle una respuesta tan fría con respecto a un tema tan delicado como ese, escucharle decir aquello lo dejó estupefacto y a decir verdad, era la primera vez lo que oía hablar así.

Indignado, se levantó de su asiento y lo encaró. –¿Cómo es que puedas pensar de esa forma, Wandaba?

–No he dicho nada del otro mundo, muchos han de tener la misma mentalidad que yo y lo sabes, no sé de qué te sorprendes tanto.

–Pero es ridículo, no puedes meter a todos los ghouls en el mismo saco diciendo que no sienten remordimiento por atacar a los demás, no todos son así.

–¿Qué locuras estás diciendo, Fey?

–Hasta hace unas semanas pensaba exactamente igual que tu, que los ghouls eran seres despreciables y sin escrúpulos, pero ahora sé que hay excepciones, que hay ghouls que lo único que quieren es vivir en paz y encajar.

–¿Acaso no estás escuchándote?, lo que dices no tiene sentido, no importa por dónde lo mires.

–Tampoco tiene caso juzgarlos a todos, solo te dejas guiar por tu odio hacia ellos.

–¿Y acaso no tengo justificación para eso?. Lo lamento, pero no puedo compartir el mismo pensamiento que tu. –Incrédulo de las palabras que el chico estaba dedicándole, Wandaba se apresuró en replicar. –Los ghouls son más que problemáticos y lo mejor para todos sería que desaparecieran, ellos no merecen existir siquiera.

En consecuencias de las constantes replicas ofrecidas por el chico de catorce años, la paciencia de Wandaba llegó a su punto más alto, agotándose. Para él, las frases que Fey estaba formulando eran imposibles de comprender, carentes de lógica.

Sosteniéndole la mirada, Fey respondió. –Entonces eso también me incluye a mi, no olvides que al igual que ellos, soy un ghoul.

Wandaba enmudeció, la sensación que acababa de recorrer cada centímetro de su cuerpo era similar a recibir un balde de agua helada siendo derramada sobre él. –No, tu caso es diferente... te has convertido en eso debido al accidente donde te viste involucrado.

–Pues eso es lo que soy ahora y sabes bien que no puedo cambiarlo, aunque así lo quisiera. Yo... No toleraré que hables así de quienes conozco como si fueran viles monstruos, ellos son distintos al resto.

Sin nada más que agregar, Fey giró sobre sus pasos y abandonó la sala, dejando al oso sumergiéndose en la soledad entre las cuatro paredes que lo rodeaban, pasmada y a su vez avergonzado por las palabras que de su boca brotaron, el enfado del momento se deshizo de toda habilidad de razonamiento y por ello llegó a incluso ofender al chico al que tanto cariño le tenía, y no se sentía orgulloso de eso.

Mientras tanto, Rune yacía en su habitación intentando hallar la calma que le fue arrebatada por la discusión que había tenido en el piso de abajo, pero al no conseguirlo, se empeñó en pensar en una solución sustentable para ayudar a Hinami y así evitar que fuese enviada a otro distrito.

Estarse quieto era una acción imposible de realizar, caminaba de un lado a otro pensando qué podría hacer, pero tras lo ocurrido aquel día creyó que sería mejor aguardar a que las aguas se calmaran y dentro de un par de días iría a ver directamente a aquella persona con la que tanto necesitaba hablar.

Una vez que dejó que unos días transcurriesen y se levantó por la mañana del sábado, esta resultó ser más incómoda de lo que creyó, pues al despojarse de sus pijamas y alistarse para salir a las calles ni él ni Wandaba intercambiaron palabras, la discusión que tuvieron la tarde del otro día dejó cierta pesadez en el aire. No obstante, optó por no darle importancia de momento y salió de casa, caminando a paso acompasado hasta la cafetería y al llegar solo encontró a Touka allí presente.

–Solamente estoy yo, viniste más temprano esta vez.

Efectivamente, tanto Kirishima como Rune eran los únicos en el interior de la cafetería, algunas sillas aún permanecían de cabeza sobre sus mesas y Touka parecía estar ocupándose de alistarlas antes de abrir las puertas, eran apenas las nueve y cuarto cuando llegó.

–Lo sé, yo... vine porque necesito hablar de algo contigo, Touka.

– ¿Hum? ¿Sobre qué?

–Sobre lo del otro día, lo de enviar a Hinami a otro distrito, creí que sería mejor buscar una opción más razonable para ella.

–Comprendo tu punto, pero ¿por qué vienes a discutir ese tema conmigo?

–Quedó más que claro que tú tampoco estás de acuerdo con la decisión que el señor Yoshimura tomó.

Tras retirar una silla de una de las mesas y dejarla en contacto con el suelo, Touka suspiró. –Entiendo a dónde intentar llegar, pero ya me encargué de ese problema por mi cuenta.

–¿Eh, qué es lo que estás queriendo decir con eso?

–Estoy diciendo que no es necesario hacer nada más, dejémoslo en que me encargué de unas cuántas cucarachas. –Respondió ella, cruzándose de brazos. –Ya no será necesario enviarla lejos de aquí, pero si deberá mantenerse a raya un tiempo hasta que los investigadores dejen de seguir su rastro.

Fey habría replicado, pero la atención de ambos se vio atraída hacia la puerta tras oír cómo esta era abierta, anunciando así la llegada de un tercero.

–Vaya, creo que no he sido el único que decidió levantarse temprano hoy. –Bromeó Kaneki, agregando además un rápido movimiento de muñeca, saludándolos. –¿Sucede algo?

–No en realidad, solo hablábamos.

–Lo que dijiste antes... ¿Eso significa que estuve preocupándome sin ninguna razón? –Dijo Rune con la perplejidad plasmada en su rostro, haciendo que la muchacha volteara a verlo,

–No lo creo, supongo que tenías tus motivos para hacerlo, pero ya no es necesario que sigas haciéndolo.

Con la reciente información que le fue entregada una vez que dialogó unas pocas palabras con la muchacha, Fey se dio cuenta que el martirio mental que pasó había sido en vano, ya que según Touka, una solución ya tuvo lugar en dicho asunto. A pesar de que sus intentos por ayudar resultaron innecesarios, en su interior sintió gran tranquilidad.

–Estuvieron discutiendo sobre lo sucedido ayer por la noche, ¿no es verdad? –Interrumpió Kaneki.

Tras oír dicho comentario por parte del mayor, Fey se apresuró en preguntar. –¿Qué es lo que pasó ayer?

–¿Ah, Touka no te lo contó? –En respuesta, Rune negó con la cabeza.

Sin dejar escapar algún detalle, Kaneki narró los acontecimientos que se supone que tuvieron lugar a altas horas de la noche anterior, revelando que tanto Touka como Hinami fueron acechadas por un investigador y que según explicó, fue quien se llevó la vida de la señora Ryoko, y anteriormente, de su padre.

–Así que a eso te referías cuando dijiste haberte encargado de unas cucarachas.

–Hice lo que me pareció mejor. –Interrumpiendo el curso de la conversación, la chica cuyo tema giraba a su alrededor hizo acto de presencia, frotándose los ojos con sus dedos.

–¿Qué tal te sientes hoy, Hinami? –Preguntó Kaneki, sonriéndole con amabilidad a la menor.

–Un poco mejor... Eso creo.

–Nos hiciste pasar un buen susto ¿sabías? –Respondió Touka, acariciando la cabeza de la joven con afecto. –Bien, Kaneki y yo saldremos un momento, volveremos enseguida.

Luego de que ambos cruzaran la puerta del local, únicamente Fey y Hinami quedaron en el interior de este, sin ninguna otra compañía, aquella era la segunda vez que se encontraban solos desde que comenzaron a dialogar hace unos días.

Volteando a verlo, Fueguchi sugirió. –¿Deberíamos ir adentro?, podríamos hablar un rato... Si quieres.

–Eh, ¿te parece bien?, no era mi intención venir y molestarte desde tan temprano. –Se disculpó Rune, apenado.

Enseñando una débil sonrisa, Hinami dijo. –No estaría proponiéndolo si así fuera.

Con Fey siguiéndole desde atrás hacia los interiores del edificio, lo dejó momentáneamente a solas esperando en otra sala con la justificación de querer arreglarse un poco al sentirse algo desaliñada esa mañana. Rune, mientras aguardaba por su regreso no dejó de pensar en la actitud de ella frente a su situación actual, hace apenas unos días había perdido a sus padres y ella no lucía afectada, no como debería.

–Ya regresé, ¿te hice esperar demasiado?

–Para nada, no pasó mucho desde que te fuiste.

Una vez que Hinami se sentó frente a él, se instauró un silencio que Fey estaba dispuesto a romper, pero ¿qué podría decir?. Por un lado, preguntarle cómo se sentía con respecto a lo ocurrido en las últimas horas no le parecía demasiado adecuado, la respuesta sería más que evidente y por otro lado, le parecía completamente fuera de lugar comenzar una conversación ignorando sus sentimientos como si nada hubiese pasado, eso solo lo haría ver como alguien insensible.

Hinami tampoco estaba mostrando mucho esfuerzo por su parte, por lo que Fey, aún dudoso de sus palabras, dijo. –Lamento lo de tu madre.

–No lo sientas, creo que en cierto modo me esperaba que algo así sucediera algún día, todos los días nos enfrentamos a situaciones como esta.

–Me sorprende cómo estás llevándolo, era tu madre después de todo. –Apenas dijo aquello quiso abofetearse mentalmente, temiendo que sus palabras sin tacto de por medio pudieran haberla ofendido.

–Lo sé, me sentí muy deprimida al principio, pero luego de pensarlo... me sentí mejor, un poco. –Respondió ella, esbozando una sutil sonrisa. –En serio.

No sabía por qué, pero se le hacía más que difícil poder confiar en las palabras de Fueguchi, sabía que podía haber gente que se recuperase de la muerte de un cercano con mayor rapidez de lo habitual pero esto era demasiado, era su madre, Ryoko Fueguchi había muerto hace tan solo unos días y su hija no parecía mostrar lamento alguno, ante tal situación Fey sacó sus propias conclusiones.

–¿Por qué actúas de esa forma?

–¿Eh, cómo dices? –La sonrisa en sus labios había sido esfumada en su totalidad, demostrando la confusión que en su rostro se plasmó.

–No quiero escucharme insensible, pero has perdido a tu madre, tu actitud debería ser totalmente distinta, no me cuadra que lo hayas asimilado y tan rápido.

–Ya... Ya te lo dije, nuestra vida es así, podemos morir cuando menos lo esperemos.

Cabizbaja y con sus manos entrelazadas, Hinami comenzó a juguetear con sus pulgares. –¿Qué otra cosa puedo hacer?, llorando no conseguiré traer a mi madre de regreso.

–No, no lo hará, pero tampoco está bien que estés escondiendo lo que sientes en verdad. –Levantándose de lugar Rune caminó hacia ella, sentándose a su lado. –Llorar no es ninguna inutilidad ni signo de debilidad.

–¿Acaso tú no piensas eso? –Preguntó Hinami, aún con la vista sobre sus manos.

–No lo creo, más bien pienso que es mejor llorar cuando tienes la oportunidad, si guardas tu dolor solo acabarás sintiéndote peor después, estás haciéndote daño a ti misma.

Hinami no contestó, pero en cambió, volteó mirar a quien yacía a su lado y dejó caer su cabeza sobre su hombro, ocultando su rostro. Fey enmudeció, estupefacto por las acciones tomadas por la joven y permaneció inmóvil en esa posición hasta que la oyó decir. –¿Está... Está bien si me quedo así por un rato?

–Sí, si lo necesitas para sentirte mejor... está bien.

En cuanto dio su respuesta a sus oídos llegaron los casi inaudibles gimoteos de Hinami, demostrando así el verdadero dolor que había estado ocultando, que todo ese cuento que intentó venderle hace un rato no era más que un simple disfraz.

Rune se ahorró sus palabras, dejándola llorar todo lo que en su interior estuvo guardando, fingiendo una fortaleza que en verdad no poseía y así continuó hasta que minutos después, Fueguchi cesó su llanto y creó distancia entre ambos, alzando su cabeza.

–Perdón, creo que me dejé llevar…

–No te preocupes, yo te orillé a eso de todos modos. –Comentó Fey y sonriendo con sutileza, preguntó. –¿Cómo te sientes?

–Bueno... Mucho mejor ahora que hablé contigo.

–Solo he hecho lo que me pareció correcto. –Comentó Rune, enseñando una débil sonrisa.

Hinami frotó con suavidad sus ojos, limpiándose las lágrimas que habían estado deslizándose por su rostro. –¿Deberíamos regresar ya a la cafetería?, probablemente Touka y Kaneki ya están de vuelta.

–No perdemos nada con ir a revisar. –Rió Fey y a continuación ambos se levantaron de sus asientos y abandonaron el cuarto.

Haber podido serle de ayuda a Hinami para sobrellevar mejor el fallecimiento de sus padres aunque un poco lo tranquilizó, sintiéndose aliviado tras haber estado preocupándose tanto los últimos días. El amor de una madre o un padre era algo que él desconocía en todos los sentidos, pero si conseguía ser una ayuda para ella, estaba bien para él.