LUNA ESCARLATA

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Capitulo Dos

Tropezar dos veces con la misma piedra

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Durante unos momentos estuve desorientada, pero poco a poco ubique donde me hallaba. Mi habitación no había cambiado junto a mi cambio de actitud.

Estaba todo oscuro, no entraba luz por la ventana, lo que significaba que era de noche…

Escuche un movimiento proveniente de la mecedora que tenía e inmediatamente me gire en su dirección. Mala idea. Sentía adolorido el cuello.

Me queje en voz alta y lleve mi mano hacia la zona adolorida. De inmediato me llego su voz.

—Creo que te mordí demasiado fuerte.

Vi que Alec estaba sentado en la mecedora. Su actitud indiferente me dejo claro que no creía necesario disculparse.

—¿Qué haces aquí? —indague. Mi voz sonaba un poco débil—. ¿Qué paso?

—Me alimente de ti, pero me detuve antes de matarte.

—¿Por qué no me convertiste? —las pruebas de que todavía era humana eran bastante obvias.

—Tu sangre es tan deliciosa. Me pareció un desperdicio. Preferí conservarte; no creo que al maestro le importe.

—¿Conservar? —repetí. Una furia creciente en mí—. ¿Acaso crees que puedes decidir qué hacer conmigo, como si fuera un objeto sin voluntad?

—Sí.

Su respuesta corta y concisa me dejo estupefacta. Me levante de mi cama para ir a buscar el bate de Charlie (que nunca usa) y golpear a Alec con eso. Pero me levante muy rápido. Vi que todo se movía y me tambalee hacia atrás.

Los resortes de mi cama rechinaron un poco por mi abrupta caída, y yo tuve que parpadear varias veces hasta poder ver con normalidad.

Cuando lo hice note que Alec seguía mirándome con aspecto aburrido. Eso solo aumento mi ira. Pero no intente levantarme nuevamente.

—Malditos vampiros —masculle mientras le daba la espalda y me tapaba con las mantas—. Siempre queriendo rebajar a los demás. Siempre decidiendo mi vida por mí.

—¿Cómo es eso de siempre? —pregunto Alec detrás de mí. Me sobresalte, y cuando lo mire lo hice con reproche.

—¿Y eso a ti que te importa? —espete volviéndole a dar la espalda.

Él no respondió pero sentí cuando se acostó en la cama, para luego rodearme la cintura con su brazo. Escuche que inhalo profundamente en mi cuello.

—Me gusta saber que le preocupa a mí comida —comento al final besando mi cuello.

—Y a me gustaría nunca haber conocido a los Cullen —susurre y cerré mis ojos.

…o.O.o…

El domingo me la pase durmiendo prácticamente todo el día, aprovechando que Charlie se fue a pescar. Estuve muy débil y cansada por la pérdida de sangre, pero todo un día en cama me ayudo a recuperarme. Eso y tomar mucha agua. Además de comer la comida que había sobrado durante la semana.

Extrañamente Alec seguía todos mis movimientos. No me hablaba ni amagaba a ayudarme en lo que hacía, pero me observaba con atención.

El lunes por la mañana me levante un poco más temprano e hice los deberes que tenía pendiente para ese día. Una vez que los termine me duche y cambie para irme al colegio. Charlie ya se había ido a trabajar hacia tiempo.

Cuando llegue al colegio en mi destartalado coche mire a mi alrededor esperando ver a Alec, pero con mi pobre vista de humana no capte nada. Por ahí estaba merodeando en los alrededores, o cazando. La verdad no me importaba.

El día pasó con normalidad. Jessica con su parloteo constante, Mike con su coqueto, Lauren hablando mal de la gente, Tayler hablando animadamente sobre un partido de… algo, y Ben, Ángela y yo comiendo y platicando con tranquilidad.

Al salir volví a ver el estacionamiento esperando ver al vampiro, pero no lo vi.

Llegue a mi casa y apenas entre y cerré la puerta alguien me giro y me aprisiona contra esta.

—¿Qué demonios? —alcance a exclamar justo antes de que unos filosos colmillos se me clavaran en mi cuello. Grite por el dolor, ya que aún no me había curado del todo, y trate de alejar al vampiro. Algo completamente inútil—. ¡Basta! —le grite con desesperación por el dolor que sufría, que iba en aumento.

Alec se alejo. Su boca llena de sangre, sus ojos color carmesí que brillaban intensamente y sus colmillos aún extendidos le deban el toque final para mostrarlo como el vampiro que era en todo su esplendor.

Me deslice lentamente hacia el suelo mientras me ponía una mano sobre la mordedura y trataba de respirar con normalidad.

—¡¿Por qué diablos hiciste eso?!

Se acuclillo frente a mí y me sujeto del mentón para que lo mirara a los ojos. Me sentí intimidada, pequeña y débil, frente a la intensidad de su mirada.

—¿Todos los humanos te miran con tanto deseo como ese chico? —interrogo, gruñendo. Lo mire confundida.

—¿Qué chico?

—Ese humano de cabello rubio, que no paraba de seguirte a todos lados.

—¿Mike? Es solo mi amigo, y aunque él me pidiera que seamos algo más nunca aceptaría. No me gusta.

—Mejor así, soy muy posesivo con mis cosas.

—Yo no soy una cosa, soy una persona.

—Eres un humano, es lo mismo.

—No, no lo es —proteste indignada—. Alec, deja de tratarme así porque juro que un día me voy a vengar de ti.

Entonces ocurrió algo totalmente inesperado: Alec rio. Una risa divertida que transformo por completo su expresión, haciéndolo lucir incluso más hermoso. Su semblante amenazante se esfumo, sus ojos resplandecieron con humor y una sonrisa apareció en su rostro.

—Quisiera ver eso.

Una sonrisa maliciosa se formo en mi rostro. —No lo veras. Vas a estar muerto para cuando puedas darte cuenta.

Alec me miro intensamente a los ojos, pero no me acobarde. Le mantuve la mirada, desafiante, y entonces el sonrió.

—Me gustas Isabella. Me gustas mucho —declaro, sorprendiéndome. Parpadee para salir del shock inicial que su declaración me había provocado.

—¿Qué?

—Me gustas —repitió, y después me beso. Un beso lento y sensual que luego se volvió más urgente, más apasionado. La posición en la que estábamos, él de cuclillas y yo sentada en el suelo, no era la más cómoda del mundo por lo que decidió tomarme por la cintura y levantarme del suelo. Tuve que rodear su cintura con mis piernas y su cuello con mis brazos.

De repente sentí una corriente de aire y al instante estaba sobre algo suave y cómodo. Me separe de Alec para recuperar el aliento y observe a mi alrededor. Estábamos en mi habitación, en mi cama.

Alec fue a mi cuello y lo lamio donde había rastros de sangre, de su brusca mordida anterior.

—No me muerdas —susurre con voz temblorosa—. Por favor.

—Esta vez seré suave —contesto él también en voz baja.

—No… Alec, por favor… me duele —suplique. Él me miro a los ojos por unos momentos y yo recé para que me hiciera caso.

—Bésame —ordeno repentinamente.

—¿Qué? —indague con confusión y sorpresa.

—Bésame Bella —repitió demandante. Me mantuve quieta, dejándole claro que yo no lo haría a menos que me lo pidiera. No iba a acatar una orden, por Dios. Yo no haría nada que no quisiera, que se me impusiera. Al final se rindió ante mi terquedad—. Bésame —pidió esta vez y no pude resistirme ante el tono de voz suplicante y anhelante. Lo bese de forma suave, con dulzura, y Alec nos giro para que yo quedare sobre él en esta ocasión.

Estuvimos así por un largo tiempo, besándonos y acariciándonos pero con tranquilidad. Por primera vez Alec me estaba tratando con ternura.

Después de un tiempo empecé a adormecerme y Alec me acuno en sus brazos hasta que me quede profundamente dormida.

…o.O.o…

Me desperté siendo abrazada, contra un pecho duro y frío pero extrañamente acogedor. Me acurruque más contra Alec, mi mejilla apoyada en donde debería palpitar su corazón, que no lo hacía de seguro desde hacía siglos.

No sé cuánto tiempo pasamos allí, en la misma posición y sin hablar, pero no intente romper el silencio. Mantuve mis ojos cerrados y mi respiración acompasada, aparentando dormir. Me gustaba estar entre los brazos de Alec, y no sabía que ocurrirá si se daba cuenta de que estaba despierta. ¿Volvería a dejarme de hablar, ignorándome hasta que volviera a alimentarse de mí o hasta que le diera otro ataque posesivo?¿Me besaría? No podía decirlo con exactitud. Yo quería disfrutar de ese cómodo silencio y fingir de que era mi novio quien estaba en mi cama y me abrazaba, él cual no me trataba como un mero objeto sino que me valoraba y no se creía superior…

—Se que estas despierta.

Suspire. Ahí estaba de nuevo ese tono soberbio. ¿No podría durar mi fantasía solo un poco más? "No", me respondió una vocecita en mi cabeza, "Eres Bella Swan, querida".

Estúpida vocecita que sonaba como yo.

—Parece que te gusta abrazarme como si fueras un koala —comento. Oh. No me había dado cuenta que también rodeaba su cintura con mi pierna. Avergonzada, me aparte de él un poco, lo suficiente para verle el rostro. Su expresión era algo altanera y había un brillo divertido en sus ojos color borgoña. Mis mejillas empezaron a calentarse, y para evitarlo rememore algún hecho desagradable. "Edward abandonándote en medio del bosque, sola y con el corazón destrozado". Ok, ese recuerdo hizo que la vergüenza desapareciera y mi corazón ¿doliera?. No, doler no. Fue más como si me advirtiera: no te encariñes otra vez con un vampiro, no seas idiota.

Me separe por completo de Alec, me senté y me frote los ojos, disgustada conmigo misma. Había olvidado que los vampiros solo se interesan por ellos mismos.

Mire al reloj en mi mesita de noche y maldije un poco al ver que eran las diez de la mañana. Ya era tarde, no tenía sentido ir al colegio. Al parecer la sangre que bebió de mí Alec ayer me dejo más débil de lo que imagine.

Me levante, tome una toalla y un conjunto de ropa de mi cómoda y me encamine hacia el baño para darme una ducha; pero antes de salir, con mi mano en el pomo de la puerta, mire sobre mi hombro a Alec, quien seguía tirado en mi cama.

—Si te has alimentado de mí… ¿Cómo es que la ponzoña que dejas al morderme no me cambie? —hasta el momento no me había dado cuenta de ese detalle.

—Fácil —dijo, imperturbable—. Siempre, al final, bebo la ponzoña que deje en tu organismo con un poco de tu sangre.

Tenía sentido. Edward hizo lo mismo después de que James me mordiera. Por impulso volví a preguntarle lo mismo que unos días atrás. —¿Por qué no me conviertes?

Alec frunció el ceño.

—¿Por qué la insistencia en ese tema? No lo hare. Tu sangre es demasiado deliciosa.

Ahora fui yo la que frunció el ceño.

—¿Tú… —¿Cómo había dicho?— …maestro sabe que podría tener un don? Quizás le interese y…-

—No —su tono tajante me sorprendió—, no, Aro podría… —suspiro—. Vete. Cuando termines de darte una ducha te explicare algunas cosas.

Me fui, dejándolo solo, sin decir nada más. Quería escuchar lo que tenía para decirme, y entre menos tardara con mis necesidades humanas mejor.

…o.O.o…

Cuarenta y cinco minutos después estaba sentada al estilo indio en mi cama. Mi cabello atado en una coleta, llevando una camiseta blanca algo suelta y un pantalón negro de algodón. Estaba en mi casa y quería estar cómoda.

Alec, parado frente a mí , evaluándome con la mirada. ¿Por qué? Ni idea. Luego se sentó junto a mí y yo tuve que reacomodarme para poder verlo de frente.

—Pertenezco a la guardia Volturi, aquellos vampiros que se encargan de mantener el orden, proteger el secreto de la existencia de nuestra especie.

—Eso ya lo sé —le interrumpí—. Me lo dijiste tú.

—Calla y espera hasta que termine de hablar —ordeno. Obedecí, pero solo porque podía matarme en menos de un parpadeo. Diez segundos como máximo—. Hay tres líderes, maestros o amos, que son: Aro, Cayo y Marcus. La guardia cumple la función de protegerlos a ellos, rastrear a los vampiros que ponen en peligro la revelación de nuestro secreto a los humanos y, la mayoría de las veces, matarlos —no supe con exactitud el por qué de la aceleración de mi pulso; de mi miedo repentino—. A ti te íbamos a matar y hacerlo parecer un accidente —trague duro—. A los Cullen van a someterlos a un juicio.

—¿Por qué? —la pregunta broto de mi boca antes de poder detenerme. Ante la mirada de Alec sentí la necesidad de defenderme—. Digo, si me asesinan se resolvería el problema ¿no? No tendrían que hacerles nada a los Cullen. Fui la única a quien le dijeron la verdad.

—Le harán un juicio porque desde hace tiempo Aro espera que los Cullen cometan un desliz. Porque —dijo al notar que abría mi boca para indagar la razón— hay dos individuos que llaman su atención. Él desea que se unan a la guardia la vampira que puede ver el futuro y su pareja, el empático estratega.

—¿Alice y Jasper?

Asintió. —Sí. El error que el clan cometió al confesarte el secreto es la excusa perfecta para decidir si matarlos o no. Aro convencerá a los otros de hacerlo, pero ofrecerá a esa pareja la opción de unirse a sus filas. A cambio dejaran vivir al resto del clan.

Me tomo unos momentos procesar lo que acababa de oír. "Aro. Cullen. Juicio. Alice y Jasper. Matarlos. Opción. Vivir".

—¿Y Edward? —yo misma me sorprendí ante mi pregunta—. Edward tiene el don de leer la mente de los demás ¿A Aro no le interesa?

—No. Su don es muy parecido al de Aro, en cierta forma, solo que él se entera lo que pasa en el presente, en ese instante, y sin requerir del tacto. En cambio, Aro puede saber el pasado de una persona pero al tocarla.

Un silencio profundo se instalo en el dormitorio.

—Yo no te he transformado —la voz de Alec me saco de mis pensamientos— debido a que después tendría que llevarte con Aro y los demás. Si llegas a tener un don que le sea útil a ellos te van a obligar a unirte a la guardia, quieras o no. No voy a permitir eso.

Sentí algo cálido en mi pecho al escuchar eso. Enterarme de que le importo a Alec, que quiere protegerme, me provoca un poco de alegría aunque no lo admitiría en voz alta.

—Por eso mismo —continuo—, debo irme de aquí pronto.

—¿Qué? —solté en un jadeo.

—Si me quedo mucho tiempo por aquí comenzaran a sospechar que ocurre algo. O si regreso allá y Aro ve mis recuerdos, se enterara de que posiblemente tienes un don e irá a por ti. Además, desde hace un tiempo he tenido la idea de abandonar la guardia, pero soy una herramienta importante y Aro no me dejara ir fácilmente. Me ha dejado venir a… asesinarte —dijo la palabra con desagrado, lo que aumento mi alegría— y venir desde Italia para tratar de crear la apariencia de libertad. Sé que no soy libre allí, por eso me iré. Me esconderé, y si mandan a Dimitri (tiene el don para rastrear) tras de mí lo matare. Supongo que así me dejaran en paz. Lo único que lamentare es dejar atrás a Jane, mi hermana; pero a ella le gusta formar parte de la guardia..

Después de eso ninguno de los dos volvió a hablar del tema, como si fuera un pacto tácito, y nos sumimos en una especie de rutina: yo, haciendo mi vida cotidiana (colegio, trabajo en Newton´s, cocinar para Charlie, etc.), y Alec, siguiéndome a todos lados pero manteniéndose oculto de los demás, alimentándose de mí sin excederse o ser demasiado brusco con sus mordidas y abrazándome al dormir.

Pero lo más extraño de todo no era vivir con un vampiro como si fuera normal, sino las sesiones de besos y caricias que cada vez se volvían más intensas, que cada vez dejaba que fueran un poco más lejos. Aunque un punto a favor de Alec (además de ser muy bueno besando) es detenerse cuando se lo pedía.

Quizás, solo quizás, él…

Estas cometiendo el mismo error otra vez, Bella, me interrumpía siempre mi cerebro para no terminar ese pensamiento, Estas idealizándolo; y además divides tu vida en dos: la humana, con familia y amigos, y la sobrenatural, con un vampiro que ni una sola vez ha demostrado sentir algo más que atracción física por ti.

¡Ya lo sé!, gritaba internamente, ¡Ya lo sé! Pero no podía hacer nada. Si Alec no quería dejarme en paz por voluntad propia no podía hacer nada. Si le decía que se largara y él se ponía agresivo, hiriéndome o matándome… Yo no podía despedazarlo y quemarlo, o defenderme ante un ataque. No era ni fuerte, ni rápida… ni coordinada.

Y no quería que se marchara; aunque él parecía que no tenía problema en irse, porque unas semanas después se fue. ¡POOF! Desapareció sin decir adiós o dar explicaciones.

¿Quién diría que soy tan crédula como para imaginar que Alec podría ser diferente? ¿Para tropezar dos veces con la misma piedra?

En esta ocasión, me dije infundiéndome ánimo, No estás enamorada del maldito vampiro.

No estaba muy convencida de ello, pues sentía que si no estaba ya enamorada había estado encamino a enamorarme de él.

Por lo menos esta vez no me permitiría caer otra vez en la depresión.

Eso es algo… ¿verdad?

Fin del capitulo

¡Hola! Acá les traigo otra capitulo. Intente publicar antes pero tuve un problema con el capítulo: lo escribí de dos formas distintas, pero al final opte por esta versión. Espero que les haya gustado ^^ ¡Muchísimas gracias por sus reviews, alertas y favoritos! Me hizo feliz que la historia tuviera tanta aceptación para haber sido el 1 capitulo.

De regalo de navidad -atrasado- también publico un Alec POV's del primer capítulo. Y siendo sincera también lo escribí porque el Alec de mi cabeza quería salir xD

Besos y feliz navidad atrasada! El domingo o lunes a mas tardar publico :3