Antes me había olvidado de poner el Disclaimer así que acá esta…

Twilight no me pertenece, yo solo uso sus personajes en mis historias.

Nota:Hay dos párrafos en este capítulo que extraje de Amanecer, lo aclaro para no robar crédito de eso a la autora, Stephenie Meyer.


LUNA ESCARLATA


Capitulo Tres

Fuego


…o.O.o...

Estaba sumida en una oscuridad aplastante, una que no me permitía ver ni oír ni sentir… ni recordar. La desesperación crecía en mí a cada minuto, o lo que supongo que era un minuto. Estaba completamente desorientada en esa oscuridad.

Intente recordar cosas sobre mí, pero no lo lograba. Aunque algo en mi interior me decía que era importante recordar; recordar y despertarme. Había dejado algo pendiente y era de suma importancia. Alguien me necesitaba, alguien a quien yo quería y apreciaba. ¿Pero quién? Yo ni siquiera podía acordarme de mi nombre.

De repente cada célula de mi cuerpo (que hasta ese momento no había podido sentir) cobro vida propia. Un calor abrasador me inundo.

Calor, calor, hacia muchísimo calor.

Sentía que mi cuerpo estaba ardiendo, que estaba en llamas y que explotaría de un segundo a otro.

Fuego.

Sentí el pulso latir detrás del fuego que arreciaba ahora en mi pecho y comprendí que había encontrado mi corazón de nuevo, justo cuando hubiera preferido no hacerlo. Deseaba alzar los brazos y desgarrarme el pecho hasta abrirlo para poder arrancarme el corazón, cualquier cosa con tal de desprenderme de esta tortura, pero mi cuerpo no respondía a mis mandatos.

El fuego despidió más calor y quise gritar, suplicar a alguien que me matara antes de vivir un segundo más con aquel dolor.

Quema. Quema. Quema.

No sabía cuánto tiempo estuve así. Solo que poco a poco empecé a recuperar mis sentidos y la conciencia de mi entorno. Estaba sobre algo suave y frío, un viento helado golpeaba contra mí. Era algo refrescante contra el fuego que recorría mi cuerpo, aunque no lo aplacaba.

Además de eso no pude captar nada más. Ningún sonido, ni olor. Nada. Era como si estuviera sola. ¿Entonces por más que suplicara nadie podría acabar con la agonía que sentía?

Súbitamente el ardor ceso y el frío lo reemplazo. El alivio me inundo…, pero solo unos momentos. Ahora hielo corría por mis venas y me estaba congelando.

Frío. Frío. Frío.

Justo cuando creía que me moriría por congelamiento el fuego reapareció y comenzó una lucha contra el hielo, provocándome un martirio. Era como si por mis venas en vez de sangre fluyeran ríos de lava, y cada pocos instantes filosos cuchillos de hielo me cortaran por distintas partes: piernas, brazos, manos, pecho, cabeza.

Fuego Helado.

Finalmente mis cuerdas vocales funcionaron. Grite, grite con todas mis fuerzas. Mi garganta se estaba desgarrando por gritar tan fuerte, y además la sentí reseca. Pero no quería tomar agua, ansiaba otra cosa para calmar mi sed. Ansiaba beber otra cosa.

Alguien o algo me tomo por los hombros (creo) y me empujo hacia abajo. "¿Hacia abajo? ¿En qué posición estaba?"

—Cálmate —me ordeno una voz—. Ya casi acaba; resiste un poco más.

Me forcé a mantenerme quieta y callada, esperando paciente a que aquello terminara. Quizás el dueño de la voz me dijo eso porque acabaría conmigo por piedad, o mi cuerpo no resistiría más y me iba a morir pronto. Como fuere, parece que mis plegarías de que esta tortura acabara fueron escuchadas.

El fuego se encogió, concentrándose en aquel órgano vital para el ser humano, con una oleada final insoportable. Esa llamarada fue contestada por un profundo golpe sordo, que sonó como a hueco. Mi corazón tartamudeó un par de veces y después latió sólo una vez más.

Durante un momento, lo único que pude comprender fue la ausencia de dolor.

Y entonces abrí los ojos.

Estaba recostada sobre nieve, la cual se sentía como terciopelo bajo mi piel.

Al ver hacia el cielo quede fascinada. Un hermoso eclipse lunar se producía frente a mí. Me quede contemplando ese fenómeno, absorta en mis pensamientos, pues cientos de recuerdos inundaron mi mente.

—Isabella.

La pronunciación de mi nombre capto mi atención. Me puse de pie de un salto y me coloque en posición defensiva. Recién allí me di cuenta de mi agilidad y coordinación. "¿Qué demonios…?"

Mi ceño, ya fruncido por el desconcierto, se frunció aún más por la confusión, pues no reconocía al hombre frente a mí.

—¿Alec? —indague con duda, para después parpadear al escuchar mi voz. Era distinta, más musical y atrayente, incluso a mis oídos—. ¿Dónde estamos? ¿Qué me paso?

Él se me quedo mirando con la cabeza levemente ladeada y sin parpadear. Era como si estuviera apreciando algo que lo mantenía encandilado. "¿Yo?"

—¿Alec?

De un segundo a otro él estaba frente a mí. Me hubiese sobresaltado antes, pero ahora su velocidad sobrenatural era una velocidad normal para mí; y eso me confirmo lo que ya sospechaba pero no quería aceptar.

—¿Por qué me convertiste? —murmure, resignada ante la evidencia.

—¿Acaso no recuerdas? —hablo en un suave susurro, y aún así su voz me maravillo. Ahora con mis sentidos de la audición, visión y olfato mejorados podía apreciar la verdadera belleza de Alec. Sus agraciadas facciones, su aroma picante, su voz algo ronca, sus ojos oscurecidos, sus labios… me hacían querer… "¡Concéntrate Bella!" ¡Diablos! Era tan fácil distraerme con tantas sensaciones embargándome. Al notar que Alec aguardaba una respuesta reaccione. Parpadee e hice memoria para recordar nuestra conversación.

—No. No puedo acordarme de lo que ocurrió ¿ayer? —titubee en la última palabra. No sabía qué día era o donde estábamos.

—En realidad fue hace tres días.

Abrí mi boca, pero antes de decir algo un dolor agudo me detuvo. "Punzada. Punzada. Punzada".

—¿Es normal qué me duela la cabeza? —indague, masajeándome la frente.

—¿Dolor de cabeza? —repitió perplejo. No sé si esa reacción fue debido al cambio abrupto de tema o porque le sorprendió la pregunta—. Nunca escuche sobre un neófito, o cualquier vampiro, que tenga dolor de cabeza o muscular, o otra de esas cosas de los humanos. Un vampiro solo siente dolor cuando se le arranca sus extremidades o cuando es víctima de algún don, como el de Jane por ejemplo.

"Oh genial", pensé con ironía, "Al parecer hasta como vampira soy rara".

—Lo siento, Bella.

Mire a Alec con sorpresa e incredulidad. ¿Él se disculpó? ¿Era en verdad Alec? El arrogante Alec que yo conocía nunca hubiese hecho eso. Fruncí el ceño.

—¿Por qué te disculpas?

—Por irme —su tono de voz era aparentemente normal, pero detecte cierto disgusto e impotencia—, y también por no llegar a tiempo.

¿A tiempo para qué? Sus palabras estaban aumentando mi confusión y dolor de cabeza.

Y entonces tuve una punzada extremadamente dolorosa.

FLASHBACK

Otra vez tuve ese extraño sueño (que empezó desde la partida de Alec hace cinco días) en el que estaba rodeada de fuego, pero éste no me quemaba. Estaba así por un rato, solo parada allí y observando, hasta que divisaba a alguien entre el fuego y yo gritaba algo y corría para tratar de llegar hasta esa persona.

Siempre me despertaba cuando llegaba hasta ella y estaba por verle el rostro.

Suspire, hastiada, y me levante de la cama. Me aliste y me dispuse a bajar las escaleras e irme al colegio, cuando un cosquilleo en mi nuca y un miedo repentino y sin motivo aparente me señalaron de que algo peligroso estaba cerca de mí.

Me quede inmóvil en medio de mi habitación, sin respirar, atenta a cualquier sonido.

—¿Esperas algo?

Pegue un brinco y volteé, viendo a un muchacho acostado en mi cama, con los brazos debajo de su cabeza. No lo conocía. Tenía el cabello oscuro y ojos… rojos.

Un vampiro.

¿Esto era una broma? ¿Acaso Dios o quien sea no comprendía la frase "Quiero vivir una vida normal y olvidarme de que existen los vampiros"?

—Así tu eres la humana—hablo con voz desdeñosa—. No eres la gran cosa, aunque admito que tu aroma es muy atrayente.

"Me va a matar", me dije al percatarme de la condescendencia con la que me trataba.

Y pensar que todos mis problemas empezaron cuando tuve mi primer novio, o una especie de novio. Intento ser una chica normal, guiarme por mis hormonas, y ¿qué consigo? Que intenten matarme. "¡Bravo!"

—Sería tan fácil asesinarte, no podría disfrutarlo —comento con un suspiro, casi con tristeza al ver que su juguete (o sea yo) no duraría mucho porque era… bueno… humana—, y hay tantas formas.

Sin meditar en lo que hacía salí corriendo del cuarto hacia las escaleras. Mala idea. Una brisa de aire me alboroto un poco el cabello, pero no me di cuenta de lo que significaba. Al llegar a mi única ruta de escape tuve que frenar de golpe mi huida, ya que Dimitri sonreía al pie de las escaleras. Para mi mala suerte (más de la que ya tenía) tropecé y caí por las escaleras.

Gimiendo a causa del dolor abrí mis ojos, y luego desee no haberlo hecho: Dimitri estaba acuchillado junto a mí, la burla y prepotencia en su expresión me dieron ganas de golpearlo

—No, no, no —regaño, como si fuera una cría. Aunque en edad vampiro si lo era, después de todo el seguro que tenía más de cien años mientras que yo apenas tenía dieciocho—. ¿Por qué intentas huir? —pregunto mientras presionaba su pie contra mi brazo, que había quedado extendido después de la caída. Intente sacarlo, pero el aplico más presión… y me lo rompió.

Grite; algunas lágrimas brotaron de mis ojos, y pareció que mi reacción lo complacía y divertía a partes iguales.

—Oh, pobre cosita. Tan débil —dijo "débil" y me rompió la pierna derecha, recibiendo como premio otro grito mío—. Tan humana —esta vez uso su mano para romper mi pierna izquierda. Ahora mis respiración era entrecortada y mi llanto sonoro—. Tan… comestible —no tuve tiempo de procesar lo dicho. Me mordió en el cuello con fuerza para alejarse un instante después.

Primero no entendí porque no se alimento de mí, solo pude concentrarme en el dolor de mis múltiples fracturas… hasta que comencé a sentir un ardor en la mordedura que se incremento y volvió insoportable. Grite y me retorcí, olvidándome de todo.

Dimitri río y aplaudió.

—Eres muy divertida, y sabes bien. Creo que por tu sabor seré piadoso contigo y te matare alimentándome de ti. ¿Quie-…?

Se interrumpió, y aún en mi agonía escuche un "¡¿Bella?!". Reconocí la voz: Charlie.

¡No! ¿Qué hacía en la casa? ¡Tenía que estar trabajando!

Intente decirle que se fuera, pero no pude formular palabra alguna. Mi visión empezó a hacerse borrosa. Vi que la sonrisa de Dimitri se ampliaba antes de perder el conocimiento, o mejor dicho sumergirme completamente en mi calvario.

FIN del FLASHBACK

Jadee.

Sin detenerme en analizar cómo es que estaba con Alec en la actualidad cuando, al "desmayarme", estaba siendo torturada en mi casa, o recordar que no tenía idea de mi ubicación, salí corriendo siguiendo mi instinto.

Pero Alec se interpuso en mí camino.

La ira, el miedo y el pánico que sentía hizo que lo viera como una amenaza. Instintivamente me puse a la defensiva, tensándome y gruñéndole. Él expuso sus palmas y una actitud relajada, demostrándome que no quería atacarme.

—Tranquilízate Bella —pidió amable, y como si me leyera el pensamiento agrego—: Ni siquiera sabes cómo llegar.

—Entonces dímelo —sisee—. Llévame a mi casa ¡Ahora! —demande.

Alec asintió, dio media vuelta y se echó a correr. Yo le seguí de cerca, dejando solo un escaso metro de distancia entre nosotros.

Corrimos en línea recta y pasamos junto a la ex casa de los Cullen, pero no le preste atención a la vacía mansión. Mi mente estaba enfocada en solo una cosa: llegar a mi hogar. Pero al llegar desee no haber ido.

Mi casa… mi casa estaba…

—¿Q-qué paso? —masculle, temblando por la mezcla de shock y una creciente alarma.

—Se incendió.

"Charlie", fue lo primero que vino a mi mente. "Charlie. Charlie. Charlie".

—¿Dónde está mi papá? —Alec trabo su mirada con la mía, pero no dijo nada—. ¡¿Dónde está?!

Apretó sus labios, como si no quisiera decirlo. Dudo un momento antes de comunicarme la terrible verdad en un suave susurro que a duras penas oí:

—Murió.

Una parte de mí también murió al escuchar esa única palabra. Caí de rodillas al suelo. Cientos de imágenes de mi infancia invadieron sin permiso mi cabeza: yo, llorando ya que me había caído y lastimado, corriendo hacia Charlie, quien se agacho para estar a mi estatura y mirarme directo a los ojos, tratando de tranquilizarme con palabras suaves y tiernas caricias en la cabeza; Charlie intentando enseñarme pescar, aguantando con su paciencia infinita mi falta de coordinación; Charlie regalándome ese libro que yo tanto deseaba aunque no le hubiera dicho ni una palabra sobre ello y solo lo supiera por la mirada que le había dado…

Ese hombre del que había heredado mi cabello, mis ojos y mi carácter. Él que mejor comprendía cuando necesitaba estar sola, que respetaba mis silencios y que estaba siempre allí para mí cuando lo necesitaba. Él que me protegía y reconfortaba a su manera. El hombre que seguía viéndome como "su niña".

Charlie Swan, honrado policía que había inculcado a su única hija el respeto por la ley, criado para que tuviera principios y valores, y para que luchara por lo que quería…

Y aun cuando no sabía nada sobre mi vida paralela —en la que existían los vampiros—, aun así él había fallecido porque yo estaba involucrada con esas criaturas sobrenaturales.

—¿Fue por culpa de ese vampiro? —mi voz salió fría y tranquila. Creo que Alec no esperaba que dijera algo, ya que se sobresaltó de forma visible, pero contesto con rapidez.

—Si… Ese vampiro es Dimitri, el rastreador de la guardia.

"Dimitri". Ese nombre quedo grabado a fuego en mi mente.

Mis ojos, que ardían debidos a las lágrimas que nunca podría derramar, se dirigieron hacia el cielo.

El eclipse de luna estaba en su última fase, y la luna había adoptado un color rojizo, como si estuviera teñida de sangre… como si ella tuviera ansias de sangre, de venganza…

Es extraño que con esa reflexión mi cerebro me hiciera recordar algo que había leído una vez, sobre la luna roja conocida como luna de Sentencia, que decía que lo que ocurre durante esa luna es de carácter definitivo, para bien o para mal, y que también se relacionaba con el principio y fin.

Y quien sea que haya escrito eso tenía razón.

Este día me había despertado en esta nueva vida eterna; había finalizado mi vida como una simple mortal e iniciado mi vida como inmortal.

Y, para bien o para mal, había decido vengarme del vampiro responsable de la muerte de mi padre.

Dimitri.

Fin del capitulo


N/A: Alec y Bella habían estado en un bosque, cerca de la frontera entre Estados Unidos y Canadá.

Muchisimas gracias por sus reviews a: Guest, conejo azul, ZethB, mia, BonnieTargeryen, Laidy Polairix Edelstein, Jake de Volturi, .3, lilia, jakie volturi, AlexaCullenHale16, mica y Daaii.

Tratare de actualizar en esta semana, aprovechando mi inspiración ha vuelto a mí con ganas (aunque por la noche xD), para no hacerlas esperar.

Besos y cuidense!

V.P