Twilight no me pertenece, yo solo utilizo sus personajes en mis historias para mi entretenimiento, sin fines de lucro y blablabla.
LUNA ESCARLATA
…..
Capitulo Cinco
Las visiones de Alice
…..
Me quede congelada en mi lugar, sin saber cómo reaccionar. ¿Sonreír y saludar? ¿Lanzarme sobre ellos para abrazarlos… o para despedazarlos? No podía decidirme, solo podía quedarme observando que allí, frente a mí a escasos metros de distancia, estaban dos personas a las que yo había querido (quizás a una más que a la otra, lo admito) y que me habían abandonado de un día para al otro sin siquiera decir adiós.
Por suerte Alec me permitió saber cómo actuar al decidir por mí.
Con un salto se coloco delante de mí, en una postura de ataque. Sus colmillos expuestos, un rugido naciendo desde el fondo de su pecho. Su agresividad provocando que Jasper se tensara y se apegara más a Alice, por si tuviera que intervenir ante una posible pelea.
—Él no los atacara —dije, una sonrisa algo sardónica formándose en mi rostro. En un segundo camine los pasos que me separaban de Alec, posicionándome a su lado y tomando su mano. Entrelace sus dedos con los míos—, si ustedes no lo hacen primero.
Tanto Alice como Jasper dejaron de mirar a Alec y enfocaron su atención en mí. Jasper me veía con cautela y algo de ¿alivio? ¿alegría?; mientras mi antigua "mejor amiga" solo se quedo contemplándome sin parpadear.
—Bella —mi nombre había sido pronunciado tan bajo que seguro que un humano no lo habría escuchado. La voz de Alice sonaba desconocida y familiar al mismo tiempo, como su rostro, porque ahora si podía apreciar sus verdaderas facciones y timbre de voz —. Bella.
—Creímos que te había pasado algo, que habías muerto —explico Jasper al notar que Alice estaba conmocionada y solo atinaba a decir mi nombre.
¿Muerto? Bueno, en cierta forma si estaba "muerta", una parte de mí: mi humanidad; y la parte que se había ido junto con Charlie. "Charlie". Tan solo pensar en mi padre provocaba un agudo aguijonazo de dolor a mi muerto corazón. ¿Alguna vez podría superar su abrupta partida? Estaba segura que no, nunca sería posible. Tendría que aprender a convivir con la perdida.
—Casi me asesinan, sí —murmure, enfocándome en el presente—. ¿Pero ustedes como sospecharon que ocurrió algo?
—Mmm… Por mí —murmuro una tímida Alice, algo realmente extraño—. Yo…, se suponía que no debía comunicarme nunca más contigo y tenía que dejar de vigilar tu futuro —se removió, inquieta—, pero entonces una visión me llego de golpe: tú, viendo con terror a Demetri —inevitablemente se me escapo un pequeño siseo al escuchar aquel nombre, y los tres clavaron sus ojos en mí. Las miradas ámbar reflejaban tristeza y compasión, incluso rabia; mientras que los ojos escarlatas solo sed de venganza. Respire hondo y me obligue a mantener el control—. Después no pude ver más nada. Busque tu futuro y no lo halle. Era… como si ya no existieras.
—Y ahora que estoy cerca de ti para mí tampoco existes —soltó Jasper y lo mire de forma inquisidora. Él se apresuro a aclarar al notar que lo que dijo había sonado grosero, e hiriente—. Es decir, no siento tus emociones. Eres como un espacio en blanco —frunció los labios y negó con la cabeza—. No, un espacio en blanco no. Es como si no estuvieras aquí presente —señalo a Alec con un cabeceo—. A él tampoco puedo percibirlo.
Gire mi rostro hacia Alec —por suerte el miraba a nuestras "visitas" y no a mí— y ladee mi cabeza un poco, como si eso me permitiera saber la razón de su inmunidad —y la mía— con respecto al don de Jasper. Me costó un poco, quizás un minuto o dos, darme cuenta de que una delgada capa envolvía a Alec como una segunda piel. "Mi escudo". Mis ojos se agrandaron por el asombro. ¿Yo había hecho eso? ¿Cuándo? ¿Cómo? Y lo más importante. ¿Por qué el escudo estaba tranquilo, no tirante como si quisiera volver a mí? Ni siquiera me cansaba mantenerlo así.
Titubeante —pues mi instinto me dictaba lo contrario— retire el escudo de Alec.
—¿Y ahora?
Sin responder Jasper centro su mirada en Alec, quien gradualmente fue relajando sus músculos.
—No me gusta que me controlen, Cullen —dijo con algo de irritación, pero estaba segura de que era muchísima menos de la que realmente sentía.
—Transmitías agresividad en grandes cantidades —se justifico Jasper—, me ibas a poner agresivo a mí en algún momento; tenía que tranquilizarte.
—Qué extraño —comento Alice—. Hace un momento no podía ver su futuro. Ahora sí, aunque no con claridad; está como difuso.
Tenía razón: era extraño; pero había una explicación, y una que me alegraba en demasía. Simple y llanamente eso que me hacia extraña de humana, el escudo que ahora podía ver de vampira, se había vuelto más poderoso. Mi don ahora me protegía mucho mejor contra los demás dones… al menos los mentales.
Mis labios se curvaron en una sincera sonrisa.
—¿Así que no puedes ver mi futuro ni saber ni controlar mis emociones? —interrogue para confirmar, y porque mi parte arrogante quería que lo admitan en voz alta, de forma clara y concisa.
—No, no podemos —contestaron a dúo.
Solté una carcajada de puro deleite. Alec me contemplo serio, con una ceja alzada, pero vislumbré algo de diversión en sus brillantes ojos carmesí.
—Esto es magnífico —dije en un suspiro—. Esto significa que Demetri no es capaz de rastrearme.
—¿No crees que de no ser así ya te hubiera localizado? Además aún puede rastrearme a mí.
—Oh, no te preocupes por eso —descarte, moviéndome mi mano, restándole importancia—. Yo puedo protegernos a ambos. Al parecer mi subconsciente tiende a protegerte de manera automáticamente ante una posible amenaza —quede pensativa unos instantes—. Me pregunto si aún lo haría si estoy enojada contigo, que es lo que pasa la mayoría del tiempo.
—Es tan dulce de tu parte considerarlo —comento con sarcasmo, rodando sus ojos. Uh. Parece que le estoy contagiando un hábito mío. Él antes no hacía eso, al menos yo no lo había visto o lo recordaba hacerlo.
Iba a replicar su comentario sobre cuán considerada era cuando me percate de que Jasper miraba a Alec con expresión confundida y curiosa a la vez. Volví a expandir mi escudo hacia Alec y cambie el tema de conversación, desviando la atención de nosotros.
—Bien, y ahora que vieron que estoy vivita y coleando ¿Qué van a hacer?
Ambos intercambiaron una mirada, y luego se encogieron de hombros al mismo tiempo. Era un poco divertido ver su extraña sincronización.
—No sabemos —confeso Alice. Su mirada se concentro en mí, con cariño, haciéndome fruncir el ceño—. Yo… si no te importa, me gustaría… mmm…, cambiarte de ropa.
…o.O.o…
La mansión estaba tal y como yo la recordaba, excepto por las sabanas blancas que resguardaban cada mueble y la capa de polvo que cubría cada rincón de la casa, y que de seguro le provocaría un ataque de limpieza a Esme, como la mujer hogareña que era.
Entrar detrás de Alice y Jasper a la ex casa Cullen fue raro, pero más raro fue entrar con Alec detrás de mí. Estuve siempre muy consciente de su presencia a mis espaldas; durante todo el camino hacia la mansión.
Una vez dentro Alice se detuvo al pie de las escaleras y se giro hacia nosotros, alegre.
—Todo lo que necesitamos está arriba —dijo. Aparentemente para ella esto era lo más normal del mundo—. ¿Por qué no me acompañas Bella y mientras tanto Alec se queda con Jasper?
Sentí una brisa y al segundo siguiente mi vampiro estaba junto a mí. Lo encare.
—¿Estás bien con eso? Solo tardare un rato; no será mucho tiempo.
Él solo se encogió de hombros con indiferencia y se recostó en uno de los sofás con la manta aún puesta. Parecía cómodo y relajado, como si fuera el dueño del lugar. Me disgusto un poco su actitud fría hacia mí, hasta que me di cuenta que era porque no estábamos solos. Al menos ahora sabía que no era muy afectivo frente a otros sino era necesario para protegerme, o resaltar el hecho de que era "suya", como hizo cuando nos encontramos con Jake el otro día en el cementerio.
Maldito hombre cavernícola; por tratarme como un objeto de su propiedad… y por hacerme sentir halaga ante esa actitud tan… tan… troglodita.
Tú también eres una idiota por gustarte un poco esa actitud…
Estúpida vocecita en mi cabeza.
Me gire para seguir a la pequeña duendecillo. Por el rabillo del ojo vi a Alec sonreír casi imperceptiblemente, con suficiencia. Algo debió delatar en que estaba pensando y él muy desgraciado ahora tenía el ego inflado. Quizás se percato de ello porque no preste atención a controlar mis expresiones… eso y que me lo quede viendo todo ese rato, que no fue mucho pero Alec —para mi desgracia— parecía saber leerme con facilidad.
Idiota. Idiota. Idiota… con sonrisita sexy… Idiota…
Repetí esas palabras, con un ritmito pegadizo que lo hacía parecer una pequeña cancioncilla —¡Podía ser la canción de Alec! ¡La titularía: el Idiota! Si... Era perfecta para él—, mientras subíamos las escaleras, llegábamos a una habitación y Alice revisaba su placar y sacaba ropa, arrojándola sobre la cama.
—Este…, no creo que me vaya muy bien tu ropa, Alice. Soy un poco más alta que tú —señale, apoyándome contra el marco de la puerta. Me había quedado parada allí, sin entrar.
Detuvo sus movimientos frenéticos y, en cámara lenta, giro su rostro en mi dirección.
—Esta ropa no es mía —indicó, adoptando una postura avergonzada—. Es… tuya.
¿Qué?
—Confeccione tu ropa cuando Edward y tú estaban juntos —se escucho un gruñido desde la planta de abajo, seguido de un "Tranquilízate" y un "Deja de controlarme Cullen". Sonreí—, pero tu pésimo gusto por la moda me impidió verte usándola.
—Alice, yo no…- —me interrumpí al ver una hermosa campera de cuero negra. En un segundo la tenía entre mis manos y al siguiente la tenía puesta—. Me encanta.
Alice sonrió de oreja a oreja y me extendió unos jeans azul oscuro, una musculosa azul y unas botas que, milagrosamente, tenían un taco diminuto.
—Póntelos, todo quedara perfecto con la campera.
No pude protestar. Me obligo a darme una ducha rápida (¿Para qué si ahora ya no iba a transpirar ni nada?) y a vestirme. Admito que pude haberla alejado de mi, pues era más fuerte que ella y ya no podía predecir lo que iba a hacer, pero la ropa que eligió iba perfecto con la chaqueta de cuero. Le daba la razón en eso… muy a mi pesar. ¿Por qué a mi pesar? Porque no quería estar de acuerdo con Alice en nada. Permitirle que me use por una vez como su muñeca Barby tamaño real sin protestar no significaba que la haya perdonado, solo lo hacía ya que me beneficiaba a mi también. Ella era feliz jugando conmigo; yo conseguía un cambio de ropa que necesitaba con urgencia, pues la mía estaba sucia con sangre seca de cuando Demetri me mordió y de cuando me alimente (sí, me quedo un poco de sangre en mi cara y la limpie con mi camiseta. Ugh) y arrugada.
—Esto no significa que volvemos a ser amigas —le informe mientras giraba a mi alrededor evaluando su trabajo.
La alegría que sentía ella, que iluminaba todo su rostro —la pequeña sonrisa, sus ojos brillantes—, se esfumo y sus pequeños brinquitos se detuvieron. Sus hombros se encorvaron hacia adelante. Era como si hubiese, con una pequeña pero filosa aguja, desinflado a un globo.
—¿Qué quieres decir con que no somos amigas?
—Alice —dije con frustración, incrédula ante el hecho de que ella pensara que un simple cambio de vestuario arreglara todo—, me abandonaste sin siquiera decirme adiós.
—Pero Edward…
—No le eches toda la culpa a él —le interrumpi—. Tú tienes voluntad propia, Edward no es tu dueño, él que decide por ti. Tú podrías haberme dejado una carta o aunque sea una nota para decir "Lo siento" o "Adios, Bella", o algo por el estilo. Pero en cambio optaste por irte, tú y el resto de los Cullen, sin mirar atrás. Dejando a la pobre y tonta humana Bella —acabe la oración con sorna destilando cada una de mis palabras.
—Él quería que tuvieras una vida normal y larga, yo intente convencerlo, intente que entrara en razón.
—¡Tú eras mi mejor amiga! —grite, sin poder contenerme. Finalmente tenía la oportunidad de decirle todo lo que tenía guardado a uno de los culpables de mi recaída—. ¡Eras como mi hermana! Todos y cada uno de ustedes me abandonaron como a un perro. Sentí que para ustedes yo solamente fui un juguete, una mascota que ya no podían conservar y debieron abandonar. Estuve cuatro meses ¡cuatro! Pareciendo más un fantasma que un ser vivo —mis ojos comenzaron a picarme, un claro indicio de que quería llorar, pero ya no podía—. Cuando ustedes se fueron no solamente perdía a Edward —una pequeña sonrisa se formo en mi rostro—. Al final entendí que estar con Edward no… funcionaría, pero yo a ustedes los quería. Los sentía mi familia.
Su expresión se descompuso. Estaba segura que si le hubiese dado una bofetada le hubiese dolido menos.
—Nosotros también te queríamos, aún te queremos.
Ella no lo entendía.
—Imagina que un día, sin decir nada y sin motivo aparente, Jasper se va, desaparece junto con el resto de los Cullen, y tu no posees ningún don. No puedes ver el futuro por lo que no sabes a donde fueron. ¿Cómo te sentirías?
En un principio pareció a punto de decir algo, pero se retractaba en el último instante. Abrió y cerro la boca varias veces, sin dar con las palabras que necesitaba.
—Desesperada, incrédula, herida —respondí por ella—. Tratas de buscarle una explicación, excusarlos por su abandono. Luego por un tiempo te sientes vacía y perdida, con la esperanza de que un día volverán y se retractaran —murmure, rememorando mi pasado. Los sentimientos y sensaciones aún claros en mi memoria pese a haber pasado mucho tiempo—. Si no tienes algo por lo que volver te quedas sumida en una especia de trance. Yo volví por Charlie.
—Bella…
—No —negué con la cabeza, de forma lenta. Ahora que pude contarle a alguien como me sentía en aquel momento me sentía más liviana, como si me hubiese sacado un gran peso de encima que no sabía que tenía—. Bajemos.
Alice asintió, cabizbaja.
…o.O.o…
La escena frente a mis ojos era lo más irreal que alguna vez vi… y teniendo en cuenta que conozco criaturas "supuestamente ficticias" como vampiros y hombres lobo, y que además yo misma soy un ser sobrenatural ahora… usar la palabra irreal para describir algo significa que ese algo impacta bastante.
Jasper y Alec estaban sentados uno frente a otro, sumidos en una extraña calma y muy concentrados jugando un juego de mesa. ¿Ajedrez, tal vez? O alguna especie rara de ajedrez.
—¿Qué es eso? —indague extrañada.
Jasper hablo en voz baja, su vista fija en el tablero, en las piezas, y decidiendo su próximo movimiento.
—Ajedrez tridimensional.
—¿Qué cosa?
—¿Nunca vista la serie The Big Bang Theory?
—Eh… no —respondí, pérdida—. No soy muy aficionada a la televisión, soy más una chica de libros.
—Emmett la mira y un día me llamo para enseñar que estaban jugando esto —explico—. Algunas reglas la sacamos del programa y otras las inventamos nosotros.
—¿Inventaron un nuevo tipo de ajedrez? —dije, incrédula.
—Técnicamente no —negó, a la vez que movía una pieza del tablero del medio hacia el de arriba y se quedaba con la torre de Alec, quien frunció el ceño, disgustado—. Nosotros copiamos la idea de una serie televisiva y la modificamos un poco.
—¿Por qué?
—El ajedrez común es muy aburrido para los vampiros, demasiado simple. Así es más complicado.
Me limite a negar con la cabeza, sin poder salir por completo de mi estupefacción, y sentarme en el sofá después de sacarle de encima la sabana que lo cubría. Durante toda la partida me quede sentada, en silencio e inmóvil, con Alice a mi lado.
…o.O.o…
Era el momento de separarnos. Jasper y Alec se dieron un cabeceo a modo de adiós, con la diferencia de que uno sonreía con suficiente y él otro estaba claramente malhumorado. ¿Adivinan quien? Si; Alec estaba irritado porque había perdido la partida de ajedrez… tridimensional.
Después el rubio dio un asentamiento en mi dirección, acompañado de una sonrisa tímida. Le sonreí en respuesta, y además baje mi escudo por un segundo para transmitirle mi cariño. Sus ojos se abrieron con sorpresa, por sentir mis emociones y estaba segura que también le asombraba que le tuviera afecto. Hasta a mi me sorprendía un poco, pero era así. Para mí era como un hermano más, el hermano reservado y listo. Además de que a él no le guardo ningún rencor por haberse ido en silencio, porque estoy segura que se sintió responsable —y culpable— por la decisión de Edward.
Al estar segura de que ya había percibido mis emociones jugué un poco con mi escudo… para practicar, no por curiosidad. Para… "practicar". Rodee a Jasper, y su reacción fue muy graciosa. Se sobresalto de forma visible y miro a su alrededor, desorientado. Era la primera vez que parecía vulnerable, como un pequeño niño perdido.
Me reí entre dientes.
—¿Sientes algo?
—No —murmuro fascinado, viéndonos a nosotros—. Guau. Hacía siglos que no…
—¿Te sentías tan normal? —termine por él. Le consentí disfrutar de la sensación unos momentos más antes de permitir al escudo rodearme. Solté un suspiro al notarlo protegiéndome. Despegarlo de mí era agotador.
—¿Puedes hacerlo de nuevo? —pidió Jasper, acercándose hacia mí. No entendí el porqué acortaba la distancia. Supongo que lo movía su curiosidad.
—Me cansa hacerlo.
—Oh.
Trate de no sonreír ante su evidente decepción.
—Cuando perfeccione el manejo de mi don iré a verte. Por si necesitas descansar de las emociones demoledoras de Alice.
Compartimos una sonrisa cómplice; Alice soltó un bufido indignado pero sonreía. Una pequeña sonrisa que desapareció cuando se acerco hasta mí y me abrazo.
—Te quiero Bella —susurro en mi oído—. Perdóname por haberte dejado sola sin despedirme.
No le conteste. Aún no la había perdonado, una parte de mí quería hacerlo y estaba segura que con el tiempo esa parte ganaría.
—Cuando te perdone lo sabrás, ya que dejare que veas mi futuro para que veas donde nos veremos.
Se separo de mí, la esperanza reluciendo en sus ojos. Le sonreía un poco para ver que lo decía en serio y ahora junto a la esperanza también se manifestaron el alivio y la gratitud. Pero de repente, justo en el último instante antes de separarnos por completo, ella me sujeto por los antebrazos, con fuerza pero sin provocarme daño.
—¿Alice? —le llame preocupada, mientras trataba zafarme de su agarre. Pero ella no se movía, estaba inmóvil, quieta como una estatua y con la vista desenfocada.
Mire a Jasper, alarmada.
De repente Alice jadeo, me soltó y se tambaleo un paso hacia atrás antes de que Jasper la afianzara por los hombros, obligándola a verle a los ojos.
—¿Qué fue lo que viste Alice? —le pregunto Jasper.
—No —dijo, negando frenéticamente con la cabeza. El pánico y miedo puro obvio en su rostro.
—Tranquila amor —le susurro de forma tranquilizadora. Poco a poco Alice recupero la calma y al hablar lo hizo de forma pausada, como si procesara las palabras.
—Edward… Edward va a ir con los Vulturis.
Fin del capitulo
N/A: Hola! Disculpen la tardanza. Empecé el colegio :P y estoy casi todo el día ahí; es una cárcel (se va a llorar a un rincón) jajaja
Ahora aclarando algunas dudas:
1. Yo NUNCA voy a escribir una historia BellaxJacob porque, simplemente, solo los puedo ver como amigos. Ni siquiera puedo soportar leer un fic sobre ellos donde son pareja :S
Daaii: Holis :3 Perdón por hacerte esperar :( Pero acá esta el capi! y sí, he leído los Juegos del Hambre (la saga) y Divergente (estoy esperando que salga el 3º libro) y ¡son excelentes! De Percy Jackson solo vi la película jejeje Se que es una serie larga de libros (entre cinco y siete creo).
Ahora me despido hasta el lunes de la próxima semana (espero), y como siempre les agradezco sus reviews, alertas y favoritos. Me encanta que les encante la historia :D
Besos y nos leemos!
P.D: En mi perfil hay una encuesta para que vayan votando por el fic que quieren que publique después de este. Si quieren ver sus portadas y sinopsis vayan a mi pagina (el link esta en mi perfil).
