Twilight no me pertenece, yo solo utilizo sus personajes en mis historias para mi entretenimiento, sin fines de lucro y blablabla.
LUNA ESCARLATA
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Capitulo Siete
Descubrimientos
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El viento me trajo un aroma desconocido y mi cuerpo se tenso, en estado de alerta. Gire sobre mi eje, dando una vuelta completa para examinar mi entorno y determinar de dónde provenía la esencia.
Izquierda
Me gire deprisa. Sea quien sea no me daba buena sensación. Mi instinto me gritaba ¡PELIGRO! y me instaba a atacar de inmediato, pero no podía. Mi parte racional quería averiguar primero quién era.
—¡Se que estas allí! ¡Sal de una vez!
Una risa entre dientes se escucho por el lugar y, momentos después, alguien descendió desde la rama de un árbol, cayendo totalmente erguido. Parpadee, asombrada.
No puede ser.
—Tú… —balbucee—. ¿Qué haces tú aquí?
—Tanto tiempo sin vernos —saludo Laurent, dejándose ver—. La última vez que te vi eras humana y pareja de uno de los Cullen —mientras hablaba caminaba en mi dirección. No quise retroceder para no mostrar miedo, me limite a agazaparme y gruñirle levemente. Él se detuvo y se me quedo viendo—. Qué forma de saludar tienes. Te recordaba más… sumisa —le gruñí más fuerte en respuesta a su comentario. Sus cejas se elevaron—. Está bien, tranquilízate. No fue un insulto —comenzó a caminar de nuevo, esta vez alrededor mío manteniendo cierta distancia. Me mantuve siempre de frente a él, no le di la espalda—. Me caes bien, Bella. Tienes que saber que lo que voy a hacer es solo un favor a alguien que fue mi camarada durante décadas. No es nada personal.
¿Lo que iba a hacer? ¿Nada personal? ¿De qué diablos…?
Se lanzo sobre mí sin aviso alguno. Por suerte mis reflejos eran rápidos. Salte hacia atrás y pude esquivarlo por poco.
—¡¿Qué tratas de hacer imbécil?!
—Tengo que asesinarte —contesto. Sin remordimiento, alegría o pena. Era solo una simple afirmación que no lo afectaba en ningún aspecto—. Ella me lo pidió luego de que su primer plan fallara. En realidad quiere matarte ella misma, pero prefiero hacerlo yo porque ella te torturaría antes.
"Ella". Se refería a Victoria. No podía ser otra. Era la única conocida que teníamos en común. Me había olvidado completamente de Victoria y…
Un minuto…
—¿Primer plan? —repetí, confusa. ¿Acaso ella había intentado matarme antes? ¿Cuándo?—. ¿De qué hablas?
—Oh… no lo sabías —murmuro—. Pues veras. Luego de que los Cullen mataran a James ella quiso venganza, la cual consiste en "tu mataste a mi pareja, yo mato a la tuya…" Tú entiendes.
—Pero yo ya no estoy con Edward —proteste, medio estupefacta.
Ahora Laurent fue el sorprendido. Su ceño se frunció y se quedo callado, como si estuviera meditando que hacer ahora con la nueva información.
—Bueno, no creo que le importe —decidió finalmente. "Mierda"—. Después de todo fue por tu culpa que los Cullen intervinieron y liquidaron a James.
¿Por mi culpa? ¿En serio? La ira y la rabia burbujearon en mi interior. ¡Yo no tuve la maldita culpa! ¡Era humana! ¡Era débil! James fue quien me cazo solo porque mi aroma me hizo ver como una atractiva presa. Él me persiguió, me engaño, me hirió de gravedad y casi hace que me convierta. ¿Y Victoria me acusaba de que su novio fuera tan idiota de meterse con una humana protegida por todo un clan de vampiros? Entonces definitivamente fueron tal para cual.
—Mencionaste que ella intento deshacerse de mi antes pero no lo consiguió —tome un respiro profundo para mantener la calma—. ¿Qué intento pero no funciono?
Él asintió, aceptando responder mi cuestionamiento.
—Creo que tienes derecho a saberlo. Victoria fue hasta Volterra e informo que los Cullen tenían una mascota humana al tanto del secreto, de su verdadera naturaleza.
Ignore eso de "mascota" y me concentre en otra cosa más importante.
La causante de que los Volturi se enteraran de mí, de que mandaran a Alec y luego a Demetri, de que ahora mi padre este muerto y mi hogar destruido… era Victoria. Esa maldita perra pelirroja…
Un profundo rugido salió desde lo profundo de mi pecho. De repente vi todo rojo: los arboles, la nieve, el cielo…
Un calor se extendió a lo largo de mi brazo, concentrándose en la palma de mi mano.
Vi como Laurent retrocedía. Sus ojos estaban amplios, en pánico. Pude saborear su miedo en mi paladar. Sonreí con anticipación.
—¡No te atrevas a lastimarlo! —escuche que alguien grito. Una mujer, creo. No me importo. Él quería matarme y yo no podía morir, al menos hasta acabar con el desgraciado de Demetri; y ahora también con Victoria.
Avance un paso en dirección a Laurent pero me detuve cuando alguien se posiciono frente a él y me gruño amenazante.
Segundos después otra persona estaba frente a mí, dándome la espalda. Estaba en una postura de ataque. ¿Me defendía?
—Y tú ni siquiera intentes tocarla —siseo el recién llegado. Era la voz de Alec.
A través de la bruma roja que invadía mi visión me di cuenta que era Irina la que estaba junto a Laurent, y ahora Alec también estaba conmigo.
—Apaga eso Bella, por favor —pidió una tercera voz. La de Alice.
Observe a mí alrededor y note que ahora todos estaban aquí: Los Denali y los Cullen, a excepción de Edward.
—Bella —volvió a llamarme Alice para captar mi atención—. Apaga eso.
¿Qué apague? ¿Qué quería que apagara? Seguí la dirección de su mirada y vi, con asombro, que había una pequeña bola de fuego en mí mano. Ese era el calor que sentía, pero no me dañaba. ¿Cómo lo había hecho? ¿Cómo lo detenía? No tenía la menor idea. Lo único que sabía es que si no podía manejarlo podía lastimar y matar a cualquiera sin intención. Podría dañar tanto a un enemigo como a un aliado.
Ahora el pánico empezó a invadirme a mí. Escuche a mi propia respiración acelerarse.
—Calma, Bella —me susurro Alec. Me concentre en su voz para conservar la serenidad—. Solo imagina que se desvanece, u ordénale en tu mente que cese —me guio, sin mirarme.
Cerré los ojos. Visualice al fuego extinguiéndose, pero no paso nada. Trate más duro y esta vez, junto a la imagen también le ordene: "Basta. Apágate".
Y así como así percibí al calor irse. El fuego ya no estaba.
Al abrir los ojos mi visión era normal otra vez.
—Alec —mi voz sonó pequeña y débil, y me odie por eso. Deteste mostrar debilidad. Pero sabía que era la única forma de que me prestara atención. Y así fue.
Dio media vuelta y al quedar frente a frente lo abrace, enterrando mi cara entre el hueco del cuello y la clavícula. Mi cuerpo temblaba por las ansias de golpear a alguien, por el descubrimiento de este nuevo poder. Nuevo, útil y peligro don.
Él pareció entender mi necesidad de su contacto y me correspondió el abrazo. Cuando sus brazos me rodearon y llene mis pulmones de su aroma con una profunda inhalación mi cuerpo se relajo y se amoldo al suyo.
Fue un breve y hermoso momento.
La voz de Irina lo interrumpió.
—¡Ella iba a matarlo!
—¡¿Y qué piensas que iba a hacer él?! —bramo alguien en respuesta. Alice—. ¡Bella no atacaría porque sí! ¡Ella estaba defendiéndose!
—¿A sí? ¿Cómo puedes estar segura?
El tono que uso no me gusto. Irina no me conocía ¿y se atrevía a juzgarme? Antes de que alguien pudiera aportar algún comentario más un grito apago cualquier inicio de discusión.
—¡Basta!
La voz de Carlisle los acallo a todos. Suspire, sabiendo que debía explicar lo que ocurrió. De mala gana solté a Alec y me separe de su cuerpo, estableciendo un poco de distancia. Iba a hablar, pero lo que salió de mi boca no fue lo que planee. Al menos no de forma consciente.
—¿Dónde está Victoria?
Todos me miraron. Yo intercale mi mirada entre Laurent y Alec, porque él tenía que saber. De seguro él estuvo allí cuando ella se presento. Tonta de mí, que nunca se me paso por la cabeza preguntarle como los Vulturis se enteraron de mí y mi relación con los Cullen.
Al no recibir una contestación inmediata mi ira burbujeo en mi interior.
— . VICTORIA —repetí, separando cada palabra, pronunciándola con los dientes apretados.
—Cuando yo vine hacia aquí aun permanecía en Volterra —respondió mi vampiro con cautela. Me examino como esperando que lo golpeara. Y lo haría, pero después.
—Ya no está haya.
Informo Laurent e Irina lo contemplo, sin creer lo que había escuchado.
—¿Cómo es que sabes eso? —le espeto.
Por primera vez Laurent pareció culpable. Intento tomar la mano de Irina pero ella retrocedió. Ahora el dolor lleno sus ojos; los de ambos.
—Ella me busco. Espero y se presento ante mí cuando estaba de caza, solo. Me pidió que le ayudara con algo, pero me rehusé y luego me dijo que si veía a Isabella de nuevo la… matara —finalizo en un susurro.
Cada palabra hizo que los ojos de Irina se cristalizaran, por las lágrimas que nunca podría derramar. Al parecer al no poder desahogarse con el llanto opto por la furia.
—¿Y tú ibas a hacerlo? —exclamo, colérica—. ¡Bella es una amiga de los Cullen! ¡Ellos la consideran parte de la familia! ¡Eso quiere decir que también es parte de la nuestra!
—Lo siento, Irina, lo siento —Laurent se veía desesperado por el perdón de la vampira Denali. Sentí compasión… hasta que me acorde que intento asesinarme hace menos de diez minutos—. Perdóname… por favor… Yo-yo…. puedo ayudar —su mirada encontró la mía—. Se lo que planea Victoria.
Eso capto mi atención, pero no me moleste en preguntar. Él solo lo diría si una persona se lo pedía: Irina. Ella también lo entendió.
—Está bien —mascullo en dirección al vampiro de piel oscura—. Cuéntanos.
…o.O.o…
Ya sabía que Victoria era una perra lunática, pero nunca imagine que llegaría a tanto solo para vengarse.
Según nos relato Laurent el plan de Victoria consistía en crear un ejército de neófitos para acabar con los Cullen. Ella sabía de los dones de la familia y uso eso a su favor. De algún modo logro evitar que Alice la viera en sus visiones. Lo que no podía evitar era que las desapariciones se publicaran en las noticias.
Regresamos a la casa y buscamos en internet (bendito sea). De inmediato aparecieron noticas de los periódicos locales de Seattle. Gente que desaparecía sin dejar rastro y otros que aparecían muertos, completamente drenados. Los muertos no eran muchos, lo que quería decir que hacían desaparecer gran parte de los cadáveres.
Después de eso cada uno quedo perdido en su propio mundo. Alice seguía frente al ordenador, buscando y leyendo. Cada cierto tiempo podía escuchar los clicks que hacia al usar el mouse. Eleazar y Carlisle parecían enfrascados en algún tipo de discusión, con Esme y Carmen a cada lado de sus respectivas parejas. Esme parecía preocupada, echando vistazos hacia la puerta de cristal que llevaba al patio trasero de la casa. Era como si esperará que alguien apareciera por ella en cualquier momento. Carmen, en cambio, estaba concentrada por completo en la charla de los dos hombres. Emmett y Rosalie estaban acurrucados en el sofá. No decían nada, solo se abrazaban y besaban, como si el contacto físico entre ellos les ayudara a olvidar todo los problemas. No tendría ningún inconveniente con eso mientras no se pusieran demasiados empalagosos. Tanya y Kate mantenían acorralada a Irina en un rincón de la sala, pero esta última no les prestaba atención; solo se dedicaba a mirar a Laurent, quien estaba apoyado en una de las paredes, atento a Irina. Y Alec… bueno, era Alec. Se sentó en uno de los sillones individuales y se quedo allí, perfectamente inmóvil.
Resignándome a que mantendría esa actitud indiferente y pasiva, pues había mucha gente alrededor, me deje caer en suelo, algo apartada del resto. Esperaría hasta que alguno sacara el tema sobre qué haríamos ahora; y mientras yo podría practicar.
La expectativa y nervios me invadieron ante la idea de lo que iba a hacer. Tuve que tomar un par de respiraciones profundas para serenarme y conseguir concentrarme.
Ok. Paso 1: ¿Cómo crear el fuego?
Me enfoque en tratar de sentir esa sensación de ardor de antes, pero nada ocurría. "Maldición". ¿Cómo…? Quizás si… No. Nada. Entonces…
No sé cuánto tiempo estuve intentando. Solo sabía que no estaba consiguiendo nada, y eso me comenzó a irritar. Y descargue mi frustración con la primera persona que note igual de nerviosa que yo.
—¡Jasper! ¡Puedes quedarte quieto de una vez!
Mi grito resonó en la estancia, amplificado por el repentino silencio que le siguió.
Todos dirigieron sus sorprendidas miradas en mi dirección y Jasper detuvo su andar, aunque se removía inquieto en su sitio. ¿Qué le ocurría? Él siempre fue el más tranquilo y concentrado de todos.
—Lo siento —se disculpo y se apresuro a explicarse, como si intuyera mis pensamientos—. Es que son demasiadas emociones y estoy teniendo problemas para controlarlas porque son similares a las mías y no me he alimentado en un tiempo largo y…-
—Está bien, está bien. Ya entendí —detuve su derroche verbal. Creo que era la primera vez que le oía hablar tanto y con tanto nerviosismo. Me obligue a relajarme a mi misma para luego extender el escudo hacia el rubio vampiro y envolverlo con él—. ¿Mejor?
Sus facciones se relajaron visiblemente. Sonrió.
—Sí, gracias.
—De nada. Ahora ponte a pensar en algo. Tú eres el estratega aquí —mande antes de volver a la ardua tarea de controlar mi reciente descubierto don.
Contemple mi mano como si fuera lo más interesante del mundo, pero no ocurría nada. Fruncí el ceño. ¿Por qué no pasaba nada? ¡Ya llevaba demasiado tiempo intentándolo! "Vamos"—rogué con cansancio—"Enciende".
"Enciende"
"Enciende"
"Enciende"
Gruñí con frustración. Si no podía aprender a usar ese estúpido don iba a romper algo, o golpear a alguien que fuera lo bastante estúpido para enfrentarme en mi estado actual de irritación. La primera persona que me vino a la cabeza al pensar en "estúpido" fue Emmett. Oh sí. Pelear con él sería una buena forma de desahogarme.
Aunque capaz a Rosalie no le agradara mucho que golpeara a su pareja.
Oh bueno… Detalles menores. Además, no me importaría luchar con la rubia. Podríamos limar las asperezas pasadas y después, ya sin rencores, ser amigas… ¡JA!
Bufe, tratando de no reír en voz alta —solo en mi cabeza, eso no podía evitarlo—, y cerré mis ojos. Si ordenándole a mi don que funcionara no era efectivo intentaría de otra manera. En esa ocasión la ira fue lo que activo mi don, de eso estoy segura. Pero no podía depender de eso —al menos no siempre— en especial si me hacia inestable.
Recree la sensación que había experimentado. El calor recorriendo mi brazo, concentrándose en mi palma y extendiéndose hasta la punta de mis dedos…
"Calor"
Mis ojos se abrieron y vi, maravillada, la pequeña bola de fuego que había conseguido crear.
—Oh.
Probé pasarla de una mano a la otra, ¡era tan sencillo! Reí, extasiada, jugando con la bola de fuego como si fuera una pelota de tenis. Me detuve un momento. Manteniendo el fuego en una mano me concentre y cree otra en la mano libre. ¡Oh, esto era genial! Empecé a hacer malabarismos con las dos.
—Bella —me llamo alguien.
Sin detenerme desvié mi mirada y me percate que todos me observaban, con fascinación y a la vez un poco de inquietud.
—¿Si? —indague a nadie en particular, pues no sabía quién me había hablado.
—¿No crees que eso es un poco peligroso?
Mi entrecejo se frunció y se me escapo un pequeño gruñido de irritación. No podía creer la inexistente fe que me tenían. Yo no sería tan estúpida para lastimar a alguno de ellos.
—No —respondí, y volví mi atención al fuego, ignorándolos.
Era entretenido lo que hacía, pero sabía que tenía que probar que tan efectivo era así que…
Me puse de pie y me encamine hacia la puerta. Como nadie tuvo la amabilidad de abrírmela debí juntar las bolas de fuego en una sola mano, y estas se fusionaron y crearon una más grande. Sonreí. Abrí la puerta y salí al exterior. Contemple a mí alrededor, para ver que podía quemar. Entonces mi vista se poso en un tronco caído no muy lejos de allí. Estaría a unos tres metros. Asintiendo en conformidad me prepare para lanzar el fuego como una bola de beisbol.
—¡Bella, espera!
Tarde. Lance la bola con fuerza y dio de lleno al tronco.
—¡Sí! —grite feliz. Me gire hacia donde sabia estaban todos los vampiros, dando pequeños saltitos. Debía parecerme mucho a Alice en estos momentos. Reí al darme cuenta de eso. Estaba tan emocionada, tan extasiada—. ¿No es genial?
—¿Y ahora como vamos a apagarlo?
Esa era una buena pregunta. Fije mi vista en el tronco ardiendo, con bastante rapidez…. Como lo harían Demetri y Victoria muy pronto… Detuve el rumbo de mis pensamientos al percatarme que el fuego se avivaba más con mis vengativos pensamientos.
Respire hondo, y tarde unos momentos en tranquilizarme. Una vez que la calma me invadió contemple las danzantes llamas. "Suficiente". Chasquee mis dedos y el fuego se extinguió.
—Esto es fabuloso —dije, manifestando mi asombro en voz alta. Abrí y cerré las manos. Aún las notaba calientes. Era tan increíble poder crear fuego… Sacudí mi cabeza y mis manos, despejando mi mente de todo lo referente a mi don. Ya iba siendo hora de hacer planes—. ¿Ya han decidido lo que vamos a hacer? —pregunte.
Esperaba una contestación larga y explicativa. Estrategias detalladas de los pasos a seguir. Pero todo lo que obtuve fue:
—¿Eh?
Creo que mis acciones los dejaron muy impactados. Otro hecho increíble, pero de un modo distinto.
—Con Victoria —aclare para orientarlos. Nada, solo obtuve expresiones confusas—. ¿Qué haremos con ella? —hable lento, como si le estuviera hablando a un niño pequeño. Nadie me contesto. Suspire. Resignándome me dirigí al único que –esperaba– sabía que no estaría en un estado de shock—. ¿Alec?
Aunque me miraba de una forma peculiar me respondió de inmediato:
—Si esto continua los Vulturis vendrán aquí —expuso—. Le ofrecerán una oportunidad a aquellos que les interesan y asesinaran al resto —hizo una pausa—. A mí me mataran sin ofrenda alguna, los deje en ridículo al dejarlos y traicionarlos.
La euforia que aun residía en mi cuerpo por el uso de mi nuevo don fue reemplaza por la intranquilidad. Intranquilidad por lo que podría sucederle a Alec.
—Jane… —pronuncie su nombre con vacilación al recordar el lazo que la unía con mi vampiro. Y que era la más peligrosa de la guardia—. ¿Ella te lastimaría?
—No lo sé —su máscara de indiferencia se partió un poco al confesar que no sabía cómo reaccionara su hermana a su presencia—. Ella es muy devota a Aro y siente sincero afecto por mí, pero con mi partida de la guardia…. —suspiro—, lo más probable es que se sienta abandonada y traicionada —Uhh. Si era así no creía que su reencuentro fuera amistoso—; y en especial si fue por causa de una humana.
Está bien. Capte el mensaje de "es muy probable que te odie con todo su muerto corazón". Por suerte tenía mis dones y mi fuerza extra de neófita.
—Entiendo. Tenemos que deshacernos de Victoria y su ejército de vampiros, así los Vulturis no se nos vienen encima —me cruce de brazo, pensando—. Hay que emboscarla. ¿Alguna idea de donde esta o va a ir, o donde planea atacarme?
—Ella va a ir a Forks —informo Laurent con desanimo. Se podía apreciar a simple vista que estaba deprimido por su complicada situación con Irina—. No vendrá aquí; no sabe que estas aquí.
—Entonces iremos a Forks. Ella no sabe acerca de Alec, ¿verdad?
Laurent negó con la cabeza y yo sonreí con anticipación. Iba a ser muy sencillo acabar con este insignificante y molesto problemita.
Era hora de regresar a Forks y matar a una maldita perra lunática.
Fin del capitulo
N/A: ¡Hola! *saluda tímidamente con la mano mientras permanece escondida*
Lo siento muchísimo por la tardanza, en serio. No voy a aburrirlos con lo que me sucedió. Solo vine a dejarles el capitulo. Faltan dos o tres capítulos más y un epilogo y se termina la historia ¿pueden creerlo? Yo no jajaja
Gracias por los reviews, alertas y favoritos. Los aprecio mucho, siempre me alegran :D
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