Twilight no me pertenece, yo solo utilizo sus personajes en mis historias para mi entretenimiento, sin fines de lucro.


Disculpen la enorme tardanza. Gracias por sus reviews :D


LUNA ESCARLATA

...

Capitulo Ocho

Cara a cara con el enemigo (Parte I)

...

Esperar sentada en medio de un claro no era divertido. Particularmente con un vampiro irritado a tu lado. ¿Por qué estaba de mal humor? Por algo muy estúpido a mi parecer.

—¿Falta mucho? —pregunte a Alice. No soportaría mucho más tiempo permanecer allí, sin hacer nada.

—No seas impaciente, Bella —me regaño. Ella estaba de pie, apoyada contra el pecho de Jasper, los brazos de él rodeándola por la cintura—. Cuando estén cerca los percibirás.

Contuve un bufido de exasperación. Definitivamente esperar es un asco, en especial si esperas a la persona que ocasiono la muerte de tu padre y la tuya (en cierto sentido). Además, que Alec no me dirigiera la palabra me irritaba.

Después de decidir volver a Forks, pues la pelirroja iría a buscar a los Cullen allí, hubo una breve discusión. Yo quería marcharme sola, con Alec. No veía la necesidad de "refuerzos" para ayudarnos a eliminar al ejército de neófitos. Con los dones que poseíamos estaba segura que éramos capaces de acabar con ellos sin dificultades, pero los Cullen querían ayudar.

En un inicio negué su ofrecimiento, pero luego considere que las cosas terminarían mucho más rápido con su ayuda. Acepte a regañadientes y hasta allí estuvo todo bien. Alec apoyo mis decisiones en silencio, sin objetar nada… hasta que Esme declaro que ella y Carlisle se quedarían a esperar a Edward, que nos adelantáramos y ellos nos alcanzarían.

Ante la mención de Edward no pude ocultar mi incomodidad. Mi vampiro lo noto y se tenso, una mueca de desagrado se instalo en su rostro. Luego había dirigido una mirada interrogante en mi dirección, y yo solo me encogí de hombros.

Una mirada irritada fue lo que recibí a cambio.

Desde entonces, durante todo el viaje, ha estado sumido en el mutismo y la indiferencia.

Arg. Alec idiota.

—¡Uy! Alguien esta de muy mal humor —comento Emmett, sonriéndome con burla. Rosalie permanecía a su lado de brazos cruzados. Solo estaba allí porque Emmett había insistido en venir y "acabar con unos cuantos neófitos" (palabras textuales de él), pero, aunque no se despegaba de su lado, no le hablaba. Me había dejado muy claro que no le interesaba involucrarse en este asunto y arriesgar a su familia. "Estoy de acuerdo contigo. No creo que necesites nuestra ayuda", había dicho. Fue extraño que concordáramos en algo. Por un momento había creído que se acercaba el fin del mundo—. En realidad… No te visto de buen humor desde que nos reencontramos. Eres una vampira muy malhumorada. ¿Eh, Bells?

Lo mire mal. ¿Cómo quería que me sintiera sino había tenido un solo momento de paz desde que me transforme? Lo único que quería era terminar con todo aquello y disfrutar del resto de mi inmortalidad en paz. ¿Acaso era mucho pedir? Además, si me vio alegre una vez: Cuando practicaba con mi don. Pero claro, como él estaba demasiado impactado no prestó atención a mi estado de ánimo.

—Quizás una buena pelea me ayudaría a descargar mi estrés.

Ante la provocación Emmett me regalo una amplia sonrisa, que correspondí con ganas. El deseo de lucha creciendo en ambos.

—Ya que tenemos un tiempo libre, y al parecer ustedes quieren distenderse —Jasper rodo los ojos, como si lo fastidiáramos. Era obvio que fingía porque nos sonreía—, puedo darte las enseñanzas básicas, Bella.

¿Me enseñaría a luchar? "¡Genial!"

Asentí con rapidez, entusiasmada. Ante mi desbordante y obvia emoción Jasper soltó una breve risa y procedió a explicarme.

—En este caso pelearemos con neófitos, pero esto funciona igual de bien con la mayoría de los vampiros; excepto que tengan un don, como el de Alice, por ejemplo. —Asentí para que supiera que comprendí el punto—. Bien, hay dos cosas que jamás debes olvidar. Primero, no dejes que te atrapen entre sus brazos, los neófitos son más fuertes (esto ya debes saberlo pues tú misma eres una) y te aplastarían. Y segundo, no busques matarlos de frente, si haces eso las probabilidades de que pierdas son muy altas porque lo estarán esperando.

Con un gesto, Jasper le indico a Emmett que se acercara. Una vez que estuvieron frente a frente, Jasper asintió a Emmett y éste, entendiendo que el duelo comenzaba, ataco. Se lanzó hacia el rubio, de frente. La sonrisita de Jasper me dijo que esperaba ese movimiento. Salto, y cayo limpiamente detrás de él. Emmett se dio la vuelta de inmediato, pero Jasper ya corría hacia él. El grandulón intento asestarle un golpe al tenerlo cerca y Jasper la esquivo agachándose. Se posiciono detrás de Emmett, lo tomo del hombro y, con fuerza y aprovechando el efecto de sorpresa, lo jalo hacia abajo, haciéndolo caer. Acto seguido, puso su pie en el cuello de un cabreado Emmett.

—Y así aplastas su cuello, separas su cabeza del resto de su cuerpo y lo matas —indico con tranquilidad, aunque sus ojos brillaban con burla.

Emmett lo aparto, se puso de pie y lo apunto con el dedo, disgustado.

—¡Quiero la revancha!

—Otro día, hermano —prometió, sonriente—. Ahora es el turno de Bella.

Brinque al escuchar mi nombre, pillada con la guardia baja.

—¿Yo? ¿Ahora?

—Sí, tú —confirmo, divertido. Imitando sus acciones me coloque frente a Emmett—. Tú eres una neófita sin experiencia, como los neófitos que enfrentaremos. Y Emmett… bueno, el ataca como un neófito. Ataca de frente, sin contenerse y confiando en su fuerza. Tú utiliza tu cabeza y haz una estrategia.

Asentí, pero no tuve tiempo a planificar nada. Emmett corría hacia mí sin previo aviso y solo atine a aguantar su tacleo, clavando mis pies en el suelo y sujetándolo por los hombros. Me arrastro un par de pasos hacia atrás y me sonrió con anticipación. ¡Él muy maldito creía que me ganaría!

Furiosa, apreté los dientes y no me restringí en el uso de mi fuerza, consiguiendo echarlo hacia atrás. La sonrisa de Emmett se esfumo.

Aproveche que lo tenía sujeto y lo use como punto de apoyo. Salte sobre su cabeza, cayendo de pie detrás de él, pero pateo hacia atrás y tuve que esquivarlo, apartándome de él y creando distancia entre nosotros.

-Nada mal, Bells.

Le saque la lengua y, a continuación, le hice un gesto para que me atacara. Provocándolo, lo cual (debo admitir) era muy sencillo y me permitió efectuar un plan. Espere, paciente, que se aproximara y, en último instante, lo esquive. Agarre su brazo extendido, lo torcí hacia atrás y lo sujete contra su espalda. Le di una fuerte patada a su pierna, haciéndolo caer de rodillas por el dolor, y también le cogí el otro brazo.

Sonreí. Lo tenía de rodillas, podía arrancarle los brazos y romperle una pierna, pues mi pie estaba sobre una de ellas. Incluso, si lo realizaba con suficiente rapidez y fuerza, podía arrancarle la cabeza antes de que intentara contraatacar.

-Y así ella te despedaza-señalo Jasper-, a pesar de ser novata.

Los dos reímos y, cuando Emmett nos insultó a viva voz, Alice y Rosalie se unieron a nuestra risa.

Incluso Alec sonrió.

...o.O.o...

Después de varias peleas más Jasper detuvo la práctica, diciendo que era suficiente. Yo acepte, feliz porque había podido ganarle al menos una vez. Y no importa lo que diga Emmett, Alice no me ayudo al distraer al rubio. Nunca tenías que darle la espalda al enemigo. ¡Él mismo lo había dicho durante el entrenamiento! No era mi culpa sino seguía sus propios consejos.

Además, Emmett seguía enojado porque estábamos empatados. Él consideraba que un empate era perder, y su espíritu competitivo no podía aceptar perder contra mí, una recién convertida que en su vida anterior fue una chica muy torpe, con nula coordinación. ¡Ja! Para que aprenda a no subestimarme.

En fin, luego de tanto ejercicio me encontraba sumamente relajada. Abrace a mi callado vampiro por la cintura, mi malhumor por su mutismo olvidado. Ahora solo quería tocarlo, sin importarme si quería o no. El contacto no pareció molestarle porque no me aparto.

Mientras cada uno estaba en lo suyo me puse a pensar en algo, mejor dicho en alguien.

Sobre cierta persona…

—Ninguno toque a Victoria. —Mi declaración un poco abrupta los hizo sobresaltarse—. Yo peleare con ella, así que no intervengan. Nadie —recalque para cierto vampiro de ojos borgoña que ahora si me prestaba atención—. Esto es entre ella y yo.

-Pero Bella ...

—Estaré bien —corte la protesta de Alice—. Ustedes solo encárguense de los neófitos, por favor. No puedo estar distraída.

Asintieron, algo reticentes.

...o.O.o...

Solo pudimos disfrutar de unos minutos más de paz.

—Se están acercando.

Ante las palabras de Alice los seis nos pusimos en fila, uno al lado del otro. Un equipo unido.

Pero si nosotros éramos un equipo unido los neófitos eran un tropa unida.

Nunca había visto a tantos vampiros juntos. Todos con sus ojos rojos enfocados en nosotros. Me hacían sentir tan observada…

—Oh, no. —Todos dirigimos nuestra mirada en Alice, apartándola de los neófitos. Había sonado demasiado aterrada. Parecía que entraría en pánico en cualquier momento y supe que, lo que diría, no sería nada bueno; que complicaría las cosas—. Victoria no está con ellos. Ella va tras Edward.

—¿Cómo? —Pregunto Rosalie. No esperaba esa noticia. Nadie lo hacía—. Ni siquiera nosotros sabemos dónde está.

—No lo sé. Alguien la acompaña y parece que tiene un don de rastreo porque la guía hacia Edward.

¡Maldición! ¿Ahora qué haríamos? Permanecimos en un silencio pensativo que, para mi alivio, solo duro unos segundos. Jasper demostró su lado táctico al crear una nueva estrategia que se apresuró a explicarnos.

—Bella y Alice van a ir a ayudar a Edward. Los demás nos quedaremos aquí a…-

—¡No! —proteste de inmediato, sin dejar que acabara—. Iré yo sola. Entre Edward y yo podremos ocuparnos de esos dos. Ustedes encárguense de los neófitos.

Jasper iba a replicar, pero Alice lo detuvo, negando con la cabeza.

—Estará bien —dijo con firmeza—. Ella es capaz.

Al oírla no pude evitar darle un abrazo rápido, en agradecimiento por su apoyo y confianza. Después, espere la reacción de Alec y, al igual que Alice, me sorprendió.

—Vete —ordeno y, si bien su semblante era serio, su mirada me transmitía confianza y comprensión.

Le sonreí.

Alice me indico la dirección que debía seguir. Solo debía dirigirme hacia las montañas y luego guiarme por el olfato, siguiendo el aroma de Edward. Era una suerte que mi memoria vampírica fuera mejor que la humana, o sino no podría recordar cual era la esencia de Edward. En realidad, ni siquiera podría decir que sabía cuál era.

Me fui de allí, corriendo lo más rápido que podía, justo cuando los neófitos estaban a escasos metros de distancia. Pero ninguno me siguió, Al parecer Alec y el resto se hacían cargo de ellos de forma muy efectiva.

...o.O.o...

Deje el claro atrás y, finalmente, llegue hasta las montañas. Para mi alivio capte rápido el rastro de Edward.

A medida que ascendía el paisaje era más blanco, la nieve cubriendo más y más espacio. Estoy segura que también la temperatura había descendido, y que si fuera humana me estaría congelando.

Pero, aun yendo a la máxima velocidad que mis piernas permitían, no fui lo bastante rápida.

Cuando llegue a lo que calculo era, aproximadamente, la mitad de la montaña, pare abruptamente. Una flamante cabellera rojiza fue lo primero que vi. "Victoria". Ella y otro vampiro que no conocía estaban allí. El desconocido estaba sosteniendo a otro, sujetando sus brazos a su espalda. Un vampiro de cabello cobrizo arrodillado, mirando desafiante a Victoria, quien le sonreía con sorna; su rostro lleno de satisfacción.

—¡Edward! —grite, y antes de que meditara lo que hacia mi instinto se hizo cargo.

Fui hacia donde estaban, observando fijamente al vampiro rubio que retenía a Edward. Furiosa porque quisieran asesinarlo. Fuego. El extraño lanzo un grito cuando su espalda comenzó a incendiarse. Soltó de inmediato a Edward y rodo por el suelo, tratando de apagarse.

Los ojos de Victoria se ampliaron con sorpresa y retrocedió varios pasos, alejándose del repentino fuego y a la vez de Edward, poniendo mayor distancia entre ellos sin darse cuenta.

Edward, sin perder la oportunidad, aprovecho su vía de escape. Se puse de pie de un salto y en un parpadeo estuvo al lado mío.

Ante la acción Victoria volvió en sí. Gruño en cuanto noto que, de momento, había perdido la oportunidad de acabar con Edward, y que además alguien había aparecido para ayudar a su enemigo.

Gruño más fuerte al reconocerme.

—Así que aún estas con vida —dijo, viéndome con desprecio. Esa expresión felina que tenía se veía arruinada por su mueca de total repudio y odio—. Aunque ahora eres una de nosotros.

—Eso no debe hacerte muy feliz, ¿verdad? —dije, sonriéndole burlona—. Tu plan de "ojo por ojo, diente por diente" no está saliendo muy bien. —Sabía que lo que haría a continuación era peligroso, pero no podía resistirme a la posibilidad de fastidiarla—. Eso debe ser un asco. No poder hacer nada bien en tu plan para vengarte de los asesinos de tu pareja.

—¡Cállate! —rugió con fiereza, haciendo amago de abalanzarse sobre mí. No lo hizo porque Edward se puso a la defensiva, siseándole en advertencia. Ella lo miro con enojo, pero no se movió. Entonces me miro a mí, volvió a tener control sobre si misma y cambio de táctica—. La verdad no me sorprende. Al final tienes que hacer todo tu mismo.

¿Recién ahora se daba cuenta de ello? Al parecer yo fui mucho más rápida en aprenderlo.

Por el rabillo del ojo vi que el otro vampiro, aliado de la pelirroja, se ponía de pie. "Maldición". Había apagado el fuego. Eso me pasaba por solo incendiar un poco su chaqueta y no a él. Había podido apagar la chispa que inicie con mucha facilidad. "Que idiota fui".

Edward se tensó, percatándose también que el vampiro volvía a estar en condiciones para luchar. Tendríamos que desmembrar a los dos y, luego, quemarlos con mi don.

—No confiaba mucho en esos viejos que se creen superiores. —Siguió hablando Victoria mientras que, con pasos cautelosos, se posicionaba junto a su compañero. Éste nos contemplaba con furia a nosotros—. Los Vulturis menospreciaron mi petición de matar a los Cullen. Ellos tenían integrantes que llamaban mucho la atención de ese viejo decrepito, Aro. Solo aceptaron matarte a ti. ¡Y no lo hicieron! —exclamo, irritada, antes de volver a una fría calma—. Pero no importa, porque ahora el placer de matarte será mío.

—Sigue soñando. La que morirá hoy serás tú.

Chasqueo la lengua ante mi declaración y su compañero gruño. Me puse en posición de pelea. A mi lado, Edward hizo lo mismo. Ambos listos para atacar.

Comencé a pensar la mejor forma para acabar el asunto, rápido y efectivo, pero entonces Victoria sonrío, maliciosa.

—Me entere de cosas muy interesantes en una breve visita que realice a Forks —comento y mi cuerpo se tensó, presintiendo lo que diría a continuación. La sonrisa de esa arpía se amplió ante mi reacción—. Al parecer no hicieron un buen trabajo contigo, pero si al matar a tu padre… Charlie, ¿cierto?

—¡Perra!

—Bella, ignórala. —Me advirtió Edward—. Solo quiere desconcentrarte y crear una oportunidad para atacarte.

Ya lo sabía. Sabía que era una sucia artimaña para hacerme perder el control, ser más irracional y vulnerable. Solo que no pude evitar el exabrupto que tuve. El asesinato de Charlie todavía era muy reciente. Hablar de eso, del modo que esa maldita lo hacía, tocaba una fibra sensible en mí.

Respire hondo para tranquilizarme y pensar. Contemple a Victoria y, por primera vez, me percaté de que esa vampiro rubio tenía una actitud protectora con ella. ¿Acaso ellos eran…?

Baje mi escudo, de modo que Edward pudiera oírme. "Edward". Por suerte, su sorpresa no fue muy obvia. Me observo de reojo y supe que, de no estar en esta situación, me vería con fascinación. Cuando estábamos juntos me dijo cuanto deseaba poder leerme la mente, ahora su sueño se cumplía. A mi pesar. No me gustaba que estuviera en mi mente, pero era un mal necesario.

"¿Ellos son pareja? Parpadea una vez para confirmarlo". Parpadeo. Bien. "¿Él sabe sobre James?". Esta vez hubo dos parpadeos. Una clara negativa. Note que Victoria estaba parloteando. Por la sonrisa que me dirigía supe que intentaba provocarme. La ignore. "¿Crees que si se lo decimos la abandone?" No hubo respuesta. Eso era un "no lo sé". Fruncí los labios. "¿Al menos lo perturbaría lo suficiente para atacarlo?". Otro parpadeo.

Perfecto.

" Hazlo " orden antes de volver a proteger a la mente mi.

—Riley —llamo con voz sosegada y aterciopelada. Ahora sabía el nombre del vampiro y, según recordaba, había sido la primera desaparición según las noticias que leímos—, lo que ella te ha dicho no es verdad. Nosotros no la buscamos para matarla. Es ella quien quiere acabar con mi familia, con Bella. Ella solo te está utilizando, no te ama de verdad. Todo lo que quiere es vengar a su verdadera pareja, James. ¿No te conto sobre James?

Victoria apretó los dientes al escuchar el nombre, pero no lo ataco. En cambio se giró para ver al confundido rubio a los ojos.

—No lo escuches Riley. ¿Recuerdas lo que te dije? Intentarían usar sus raros dones para separarnos —concilio. Su voz era baja y seductora, y aun así Riley todavía estaba indeciso si creerle o no. Ella le sonrió de una forma un tanto seca, crispada ante su titubeo—. Yo te amo a ti, y si no nos deshacemos de ellos nunca podremos estar juntos. Vivir tranquilos por la eternidad.

Sus palabras parecieron surtir efecto en ese iluso y estúpido muchacho. Maldije internamente. "Edward, tu encárgate de Victoria. Yo me ocupo de Riley. ¡Ahora!" Mi voz mental, en esta oportunidad, lo hizo sobresaltar, pero me obedeció de inmediato.

Victoria estaba tan enfrascada en tratar de usar su seducción para convencer a Riley que no pudo reaccionar con suficiente rapidez. Edward lo sujeto por detrás y yo hice lo mismo con Riley. O lo intente. Porque ejercí demasiada fuerza en mi movimiento y le arranque, accidentalmente, los brazos.

Por un segundo quede sujetándolos con estupefacción. Oh, bueno. Solo me adelante un poco en la ejecución. Tire los miembros a un lado, mientras Riley caí de rodillas con un grito.

—¡Arráncale la cabeza! —grito Edward, manteniendo sujeta a Victoria, que se revolvía con violencia, tratando de zafarse de su agarre—. ¡Y luego a ella!

¿A ella? Con mucho gusto.

—Lo siento —le susurre al vampiro con honestidad y, mientras sufría por sus arrancados brazos, agarre su cabeza con mis manos y la tire hacia arriba, empujando, con mi rodilla en su espalda, el resto de su cuerpo hacia el suelo. Casi me caigo cuando logre separar la cabeza de su cuerpo, pues perdí mi punto de apoyo cuando el cuerpo sin vida se cayó hacia adelante.

Arroje la cabeza junto a los brazos y me acerque a Victoria. Me puse frente a ella y nos miramos fijamente una a la otra con odio reciproco.

Sujete su cabeza y aplique presión, y ella siseo ante el dolor. No sonreí ni hice algún gesto, me mantuve seria. Esto era justicia por la muerte injusta de Charlie. De mi padre.

—Espero que te vayas al infierno, perra.

Y le quite su cabeza de un tirón. Luego la arroje a un lado, sin importarme donde cayera.

Luego de mis acciones hubo un pesado silencio.

Había matado a dos personas. Una se la merecía; la otra no. La culpa por asesinar a ese chico, Riley, surgió ahora que tenía esos minutos de paz. Que no tenía que preocuparme por una pelirroja maniática. "¿Qué hice? Eso…"

—Era necesario, Bella. —Una voz ajena completo mi pensamiento, y no como esperaba. Despegue mi vista del suelo y nuestros ojos se encontraron, y me pregunte si todavía podía leerme con tanta facilidad—. No te mortifiques con eso. Te lo digo por experiencia. —Miro a su alrededor y suspiro—. Hay que quemar sus restos.

—Junta todas las partes —masculle, sin verlo—. Yo me encargo del fuego.

En silencio y con rapidez hizo lo que le pedí. Cuando los restos de esos dos vampiros se incendiaron de la nada provoque que Edward volviera a sobresaltarse. Era un día de sorpresas para él.

—Gracias, por ayudarme con esto.

—Todo esto paso por mi culpa, al llevarte a ese tonto partido de béisbol. —Me dispuse a protestar, pero negó con la cabeza, sonriendo—. No importa ya.

El fuego consumió por completo los cuerpos y, cuando lo apague, pude ver las cenizas que se entremezclaban con la nieve.

Suspiro.

Ya estaba hecho. Ya no debía preocuparme más por Victoria.

—Bueno, vamos con los demás —dije y me dispuse a irme, pero Edward no se movió—. ¿Qué ocurre?

—Creo que lo mejor es que me vaya. Quiero estar solo un tiempo antes de regresar con mi familia.

Asentí, entendiendo. Luego, con vacilación, agregue:

—Deberías pasar por Alaska y decirles a Esme y Carlisle, están preocupados.

Me di media vuelta, musitando un "Adiós, Edward", antes de correr en dirección al claro, donde esperaban los demás, sin esperar respuesta de su parte.

...o.O.o...

Cuando llegue lo primero que capto mi atención fue la cantidad de cuerpos desmembrados, amontados en el medio del lugar. Me sorprendí, no por eso, sino por la expresión seria y cautelosa de todos. Si ya habíamos acabado con Victoria y su ejército, ¿Por qué tenían esas caras?

—Hasta que llegas —espeto Rosalie, molesta. Mi ceja se arqueo, incrédula. ¿Y ahora que le pasaba?—. Deshazte de esto, rápido.

Mire al resto, esperando una explicación para la actitud de Rosalie. No iba a aceptar que me diera órdenes. Ni ella ni nadie.

—Ciertos miembros de la guardia Vulturi vienen hacia aquí.

Oh, maldición. Ante esas palabras si hice lo que la rubia me "pidió" tan amablemente. Los cadáveres empezaron a arder. Note que Emmett observaba fascinado el fuego, como un niño pequeño ante un juguete deseado. Reí entre dientes, su actitud infantil siempre me causaría gracia.

Fui junto a Alec, quien estaba muy tenso. Tome su mano y entrelace nuestros dedos, dándole un pequeño apretón. Él me miro y sus ojos reflejaban inquietud. Volví a apretar su mano y le sonreí. Aunque sabía que la llegada de integrantes de los Vulturis significaba problemas no podía evitar estar feliz de cierta manera. ¡Victoria ya no existía! Ya no tendría que preocuparme por ella y su loca venganza. Ahora solo tenía inconclusa una sola cosa, un solo asunto pendiente… Demetri. Pero una parte dentro de mí había encontrado paz, y eso me hacía sentir tranquila y feliz.

Lleve la mano que sujetaba de mi vampiro hasta mis labios y bese sus nudillos. Pareció sorprendido por esa rara muestra de afecto. Sonreí más ampliamente y, para mi asombro, me devolvió la sonrisa.

-Mia Bella -musito, acariciando mi mejilla con su mano libre-. Quando guardo nei tuoi occhi, il mio cuore è felice*.

No entendía muy bien que me dijo, pero la intensa mirada que me dedicaba me hizo agradecer que ya no pudiera sonrojarme.

Escuche un "que cursis" y un "aprende de él". Esos comentarios eran de Emmett y Rosalie. Al parecer ellos si hablaban italiano.

Estoy segura que de ser humana mi rostro estaría rojo, completamente colorada.

—Aquí vienen —anuncio Alice.

Deje de ver a Alec y, al igual que los demás, gire en la dirección que Alice observaba.

Tres personas aparecieron. Largas capas negras. Sus capuchas cubriéndolos hasta la mitad de sus rostros.

Se detuvieron a escasos metros de nosotros y quien iba en medio de las otras dos (parecía tener el mando) hablo. Una voz suave y femenina, y también carente de emoción.

—Tanto tiempo sin vernos, hermano.


Fin del capitulo


*Cuando te miro a los ojos, mi corazón es feliz.

Incluso yo no esperaba que Alec dijera esa frase. Es un amor, ¿no? =3

N/A: ¡Hola! Mi musa regreso a mí *festeja*. Fue un agitado 2013, y el inicio del 2014 fue igual :P Pero regrese y estoy tan feliz de volver a escribir. Pasaron varias cosas. La más importante es que ahora soy universitaria (Yeah… ¬¬).

Espero que les haya gustado el capítulo y gracias por tenerme paciencia.

¡Nos leemos!

P.D: Este capitulo iba a subirlo ayer, pero fanfiction me odia y me modifica el capitulo por más que lo corrijo y lo guardo D: Si hay alguna incoherencia lo siento. No se porque hace eso.