Por favor dejen su review comentándome qué les pareció la historia y qué debería mejorar. Gracias

En una mañana de invierno, se encontraba una castaña de 17 años durmiendo plácidamente en su cama. Era una hermosa joven, con un buen cuerpo, un gran carisma y amabilidad. Su pelo le llegaba hasta la mitad de la espalda y contaba con ojos carmesí. El sol se asomaba por el horizonte, los pájaros cantaban mientras que los rayos del sol se filtraban por la ventana de su habitación. De repente el clásico sonido del despertador levantó a la joven mujer. Esta dio un bostezo mientras se estiraba para posteriormente apagar la alarma de su celular. Se levantó de su cama para dirigirse al baño. Una vez allí se lavó la cara.

-Qué pena que se hayan terminado las vacaciones de invierno, realmente pasaron volando.- Se dijo a si misma mientras se disponía a quitarse su pijama rosado, para poder darse una ducha.

Como era invierno, no dudó ni un segundo en abrir la canilla caliente hasta el tope y meterse debajo del agua para tomarse un relajante baño y de paso reflexionar. Ella es del tipo de personas que les gusta reflexionar sobre lo que pasa a su alrededor. Su familia siempre le pregunta en cada oportunidad, cómo es que puede bañarse con agua caliente todos los días. Ellos comprenden que es invierno pero, la mayoría de la gente se baña con agua tibia tirando para caliente, no con agua caliente. Muchos concuerdan en que bañarse con el agua caliente sin mezclarla con la fría, quema muchísimo, sin embargo no parece afectarle a la castaña.

Al terminar de bañarse, volvió a su cuarto con una toalla en el cuerpo y otra en el pelo. Miró la hora desde su celular para calcular cuánto tiempo tenía disponible. Como presidenta del consejo estudiantil no podía permitirse el lujo de llegar tarde. Es más, siempre llegaba 20 minutos antes de lo que debería. Sus amigas, de vez en cuando, le dicen en broma "La reina de la puntualidad". Eran las 6:20, aún falta 1 hora para el comienzo de clases.

Abrió su armario en busca de ropa para llevar al colegio. Lo que más le encantaba de este, es que a pesar de ser privado, permitía que sus estudiantes pudieses llevar la ropa que quisiesen, siempre y cuando esta sea decente. Decidió llevar un jean negro, una blusa blanca, un sweater color crema y unas botas negras.

Volvió a fijarse la hora y eran las 6:40. Luego abrió la puerta de su habitación para poder ir al comedor a desayunar con su familia como de costumbre.

El comedor no era grande, pero tampoco era pequeño. Contaba con una mesa redonda. La cual tenía un mantel plastificado de color celeste y blanco. Había 5 sillas pegadas a la mesa, las cuales 2 estaban ocupadas por sus padres. Las paredes eran de color blancas, el piso era de madera oscura. Había 2 cuadros que nunca le llamaron la atención, sin embargo al parecer a su madre si y por eso estaban colgados.

-Hola Shiz, ¿Cómo dormiste? Me desespera que siempre te levantes tan temprano, no entiendo como tienes la fuerza de voluntad para levantarte diariamente a las 6 de la mañana. Si por mí fuera, dormiría unos minutos más. Lástima que no los aprovechas, por cierto, te ves bien- Dijo su madre con su habitual carisma y encanto. Ella era una mujer parecida a su hija, pelo castaño y ojos grises. A diferencia de su hija su pelo le llegaba hasta los hombros. Era una mujer de 45 años pero bien conservada. Casi no se le veían arrugas.

-Tu madre tiene razón, yo a tu edad, cada vez que podía dormir 5 minutos más, me sentía en el cielo-Añadió su padre, un hombre de 45 años con ojos idénticos a los de su hija. Estos eran profundos. Su pelo era de color negro y contaba con barba. Se podían apreciar algunas canas a diferencia de su madre, la cual no contaba con ninguna.

-Algunos dicen que la puntualidad es una virtud- Respondí mientras me sentaba en la mesa al lado de mi madre y al frente de mi padre.

-Tienes razón hija, eres increíblemente responsable. Lástima que yo no cuento con esa cualidad-Expresó su padre.

-Yo tampoco cuento con ella, no sé de quién la habrá sacado, pero veo que le sacas provecho- Añadió su madre con una amplia sonrisa.

-Hija, ¿Te parece si hoy vamos al cine al finalizar las clases?- Propuso su padre.

-Lo siento pero hoy es el cumpleaños de Nat, debo ir a verla al hospital como cada año, dejemos la salida para otra ocasión- Respondí mientras untaba la tostada con la manteca.

-Cierto, perdón. Con todas las cosas del trabajo me había olvidado.-Dijo su padre algo apenado por el descuido.

-No te preocupes cariño, a veces todos nos olvidamos cosas importantes, no pasa nada. Al final de clases te esperamos en el hospital para encontrarnos con ella y su madre- Dijo su esposa para tranquilizarlo.

-Sí, ya tengo el diario con migo, donde anoto todo los acontecimientos que fueron pasando este año para contárselos-Dije mientras terminaba de tomar mi té.

-¿Tú crees que las personas en coma pueden escuchar?- Preguntó su padre mientras comía su pan tostado.

-Por lo que estuve leyendo, no hay estudio que compruebe si un paciente en coma puede escuchar. Pero un estudio reciente demuestra que los pacientes a los cuales se les ha hablado en su estado de coma, se han recuperado más rápido en comparación con los que no se les han hablado en este estado-Respondí.

-Qué interesante- Añadió su madre mientras recogía los platos.

Me encanta disponer del tiempo para poder realizar las cosas con toda la calma del mundo. Cosas tan simples como desayunar con mi familia son momentos hermosos y vale la pena despertarse antes para poder disfrutarlos con calma y tranquilidad. Después de esa conversación sobre Nat y mi reflexión sobre los momentos preciados, no pude evitar recordar los momentos de mi infancia con ella. Recuerdo como la conocí, esa primavera del 2005, cuando ella tenía apenas 4 años y yo 6. Recuerdo como nos chocamos en esa plaza y luego de unas disculpas y una breve conversación con la característica inocencia de los niños, nos convertimos en las mejores amigas. Recuerdo cuando jugábamos al escondite y siempre se ponía a hacer berrinches debido a que siempre la encontraba debido a que no sabía esconderse. Estos recuerdos me traen mucha nostalgia, tanto así que no pude evitar una sonrisa.

Mientras mi madre estaba terminando de lavar los platos, yo estaba poniéndome una bufanda de color marrón oscura, casi negra. No es que me guste llevar bufanda, pero mi mamá es muy insistente con el tema. Siempre que salgo algo desabrigada me dice "Ponete algo que te vas a resfriar, después no digas que no te dije"

Chequeé la hora y eran las 6:55, aún tenía 5 minutos para prepararme. Agarré la mochila y puse los libros de las materias correspondientes al día de hoy. Puse el libro de matemática, el de historia y el de geografía. Hoy era un día corto, salíamos a las 14:30.

Con mi papá salimos y subimos al auto. Este era uno mediano, de color negro marca Peugeot, nada del otro mundo. El viaje de ida tardaba 20 minutos, pero el de vuelta podía tardar 40 minutos en un día con mucho tráfico. La ida nunca se retrasa debido a que como siempre salimos temprano, no había muchos autos en las calles.

Mi papá encendió el auto y nos pusimos en marcha. Conecté los auriculares al celular y me dispuse de escuchar música.

En 20 minutos como de costumbre, llegamos a la escuela. Bajé del auto no sin antes despedirme de mi papá y desearle suerte en su trabajo. Decidí ir a la sala del consejo estudiantil como siempre, de este modo tenía 15 minutos para revisar los papeles de hoy. Me gusta leer los pendientes del día para tener una idea sobre estos. Así pasaron 15 minutos leyendo minuciosamente los papeles. No eran muchos pero, siempre me tomaba el tiempo para leer cada uno. Tampoco había nada interesante. Lo más llamativo por así decirlo, era una petición del club de kendo para usar el patio el jueves por la tarde, para practicar.

La castaña, miró su celular y eran las 7:35. Se levantó de su asiento y se dirigió a su aula. Al entrar se sentó atrás de su amiga Haruka, entre su amigo Reito y su otra amiga Yukino.

-Buenos días-Saludó la castaña

-Buenos días Shizuru, de buen humor como de costumbre-Saludó Reito con su característico encanto, el cual lo hace ser el hombre más deseado de la escuela.

-¿Revisando papeles como de costumbre ?-Preguntó su amiga Haruka

-Se ve que me conoces bien-Respondió la castaña con una sonrisa

-Si no vas a considerar propuestas y firmar papeles, no le veo sentido que te tomes 15 minutos para leerlos-Dijo su amiga rubia.

-A mí me parece buena la idea de leerlos para tener en mente las propuestas del día-Respondió tímidamente una chica de pelo corto y castaño.

-Opino igual que Yukino-Añadió Reito.

-Como sea-Dijo con indiferencia la rubia de ojos amatistas.

-Buenos días alumnos, ¿Cómo estuvo sus vacaciones? Espero que hayan sabido sacarle provecho a estas-Dijo nuestra profesora Midori, la cual acababa de entrar.

-Por favor saquen su libro de historia, vamos a repasar lo último que estuvimos viendo en clases-Añadió la profesora mientras todos estábamos abriendo el libro.

Las clases pasaron rápido, no hicimos mucho. Estuvimos repasando sobre la sociedad griega, sobre ecuaciones y sobre las placas tectónicas. Por suerte solo nos dieron tarea de historia, la cual consistía en hacer un párrafo sobre alguna ciudad-estado de la antigua Grecia. Estoy pensando entre Atenas y Esparta. Junto a mis 3 amigos nos dirigimos a la cafetería para comprar algo y poder comer.

-¿Qué tienes en mente para el almuerzo Shizuru? Preguntó con curiosidad Reito

-Estaba pensando en una ensalada de zanahoria y tomate con tarta de jamón y queso-Respondí pensativa.

-Yo pensaba en algo más simple, como una hamburguesa-Dijo la rubia

-Eso no es muy sano que digamos-Dijo Yukino mientras se acomodaba los lentes.

-¿Y qué piensas comer?-Preguntó Shizuru a su amiga de lentes.

-Estaba pensando en fideos-Respondió la chica de pelos cortos.

Mientras hacían la fila para comprar su comida, la tranquilidad fue interrumpida por las habladurías de la multitud. Estas eran más que nada de chicas que no paraban de decir comentarios del estilo "Shizuru-sama, se ve increíble" "Shizuru-sama volteó hacia acá, no lo puedo creer" "Shizuru-sama está al lado de Reito, ¿No son una bonita pareja?" "Reito es encantador"

No comprendo ese fanatismo que tienen esas chicas por mí, después de todo soy una persona normal. La única diferencia es que pertenezco al consejo estudiantil. Me encantaría poder entender por qué la gente se emociona de esta forma frente a sus ídolos, si después de todo, siguen siendo personas. Personas que ríen y lloran. Me molesta muchísimo que me sigan y me alaben así, no entiendo cómo es que no comprenden que no soy especial, solo soy un ser humano más. ¿Cuál es la necesidad de hacer tanto escándalo por una persona? Aunque esta sea famosa, el hacer escándalo no genera nada bueno. Tampoco entiendo ese afán por defender ciegamente a sus ídolos. Si estos tienen boca y cerebro ¿Por qué no lo hacen solos? Puedo entender que admiren a alguien, pero me parece demasiado defenderlo hasta la muerte y seguirlo a todas partes. Sin dudas la mente humana es un misterio.

La última hora pasó rápido. Era la materia de computación. El profesor nos enseñó como programar en un programa llamado Processing. Estuvo divertida la clase, me encantan los trabajos los cuales puedes usar tu creatividad para realizarlos.

-Hasta luego Shizuru-Dijo Reito.

-Hasta luego Reito, te veré mañana-Respondí mientras me dirigía a la salida.

La parada del bus quedaba a 5 minutos. Al llegar el bus que debía tomar para ir al hospital estaba llegando a la parada. Eso es a lo que llamo suerte. Me subí a este y pagué el pasaje. En 15 minutos tuve que bajar para posteriormente caminar 5 minutos hasta llegar al hospital.

-Para ver a la paciente Kuga Natsuki-Dije en la recepción.

-Segundo piso habitación 3-Dijo la empleada con amargura. Como se notaba que no quería trabajar. Hace tanto que no veo tanta mala onda en una persona.

-Subí las escaleras y al llegar a la habitación 3 me encontré con su madre. Saeko Kuga. Ella es amiga de mis padres desde que yo y Nat nos conocimos.

-Hola Shizuru, cuanto tiempo ¿No?- Dijo con una sonrisa

-Habrá pasado 1 mes desde la última vez que nos vimos, si mal no lo recuerdo-Respondí

-Tienes razón-Dijo Saeko, una mujer con pelo cobalto y ojos esmeraldas, igual que su hija.

-Las dejaré a solas para que puedas estar a gusto-Dijo la mujer de ojos esmeraldas para posteriormente retirarse.

Saqué mi libreta donde anoto todo para empezar a contar.

-La última vez aquí, te conté que me había postulado para el puesto de presidenta. Pues ese puesto lo gané. Todos me felicitaron incluyendo Haruka que también quería el puesto. No es tan difícil como pensé en un principio. Solo es ver propuestas de los alumnos para presentarlas al director, ayudar a los alumnos con sus problemas y hablar con estos sobre sus faltas. Esto pasó entre marzo y abril. En junio, hubo unas competencias de matemática. Yo estaba inscrita en estas y el 10 del mismo mes, empezaron. Competimos contra la escuela llamada Muzklú, lo sé, es un nombre raro. Terminé como finalista ganando un trofeo para la escuela. Luego empezaron las vacaciones de invierno. La primera semana nos fuimos a Estados Unidos y la segunda estuve yendo a un taller de cerámica. Eso es todo lo que ocurrió hasta ahora.- Finalizé cerrando la libreta.

Salí de la habitación para encontrarme con mi padre y mi madre.

-Hola Mary, hola Sam ¿Cómo están? Preguntó Saeko.

-Bien con mucho trabajo como de costumbre, respondió mi mamá con una sonrisa.

Me hubiera encantado quedarme a charlar con Saeko pero tenía que hacer la tarea de historia y conociéndolas sé que sus charlas culminan en una salida a un bar. No me podía dar el lujo de no entregar una tarea o llegar tarde por quedarme hasta tarde realizándola. Es por esto que me despedí de las dos y me dirigí a la parada del bus para poder irme a mi casa.

Una vez allí, me preparé un té como de costumbre para poder hacer mi tarea. Al final me decidí por hacerla de Esparta. Cuando terminé imprimí la hoja y la puse en un folio. No importa que tan insignificante sea el trabajo, siempre será bien presentado. Ese es mi lema. Eran las 16:00. Fui al baño, me quité la ropa, prendí el agua caliente y me di un relajante baño. Como no tenía nada mejor que hacer, me puse a ver la película de 300. Me había quedado fascinada con la cultura espartana por eso al enterarme que había una película sobre ellos, no pude resistir verla.

Mientras finalizaba la película, mi madre entró por la puerta.

-Hola Shiz, ¿Qué quieres para cenar?- Preguntó mi mamá mientras dejaba su cartera en la mesa de la sala de estar.

-¿No es demasiado temprano para pensar en eso? Apenas son las 6 de la tarde- Respondí mientras me levantaba del sillón.

-Nunca es demasiado temprano para pensar en la comida-Dijo mi mamá con mucha emoción.

-Por eso papá se casó con tigo- Dije con una sonrisa burlona

-No se puede negar- Dijo mi papá que justo había entrado

-¿Dónde estabas?- Le pregunté

-Estacionando el auto, no encontraba lugar y lo tuve que dejar lejos- Respondió mi padre mientras se sentaba en el sofá.

-¿Qué tan lejos?- Pregunté para saber si tendría que salir algunos minutos antes para ir a buscar el auto.

-Exactamente a 5 cuadras de acá- Respondió mi papá mientras buscaba algo que ver en la televisión.

Al final terminamos comiendo pizza. Yo pedí napolitana y mis padres de cebolla. Estaba muy rica. Las pizzas del restaurant que está a la esquina, son las mejores. Eran las 22:00. Me levanté de la mesa y ayudé a mi mamá a lavar los platos. Luego me fui a mi cuarto a ponerme mi pijama rosado para dormir y así concluir el día.

Al día siguiente una llamada proveniente del teléfono de la casa me levantó. Eran las 5:30, aún faltaban 30 minutos para que mi alarma sonara.

-¿Hola?-Pregunté media dormida

-Shizuru pasó algo importante- Dijo Saeko muy ansiosa o nerviosa, no pude distinguir si era uno o el otro porque estaba demasiado dormida.

-¿Qué pasó?-Respondí mientras bostezaba

-Natsuki despertó-Dijo Saeko.

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