Hoy los atormentaremos con...
Zimplificado!
La selección de especímenes fue obvia cuando se trataba de la ironía que debía representar; las células de Dib darían lugar al nuevo cuerpo de Zim, haciendo del mayor defensor de la tierra su salvación para evitar ser descubierto.
Llevaba horas trabajando con las modificaciones, puesto que no quería un clon de Dib; recrear el cuerpo desde el estado embrionario en una capsula ambiental, acelerando su crecimiento mediante bombardeos gama y proteínas. La dificultad venia cuando cada 20 minutos debía cambiar el liquido abniotico, agregando compuestos químicos que determinaran la reacción del cuerpo. Por ejemplo, pelo blanco, para ser totalmente contrario a Dib y que una vista casual no diera lugar a especulaciones. También, menos gravedad, para aumentar la altura como su superioridad mandaba, pero químicos agresivos para fortalecer músculos a falta de la susodicha gravedad. Bombardeo gama embriones, para ojos verdes... Eso solo un recordatorio de la superioridad Irken. Tez blanca... Por ningún motivo en especial. Y todo eso agregado a los genes superiores Irken que el embrión llevaba. Su dedicación fue tal, que al terminar se dio cuenta de su horrible error...
-¡Noooo!- grito Zim furioso-¡Han saboteado mi perfecto plan!
-¿Que sucede, amo?- preguntó un inocente Gir.
-¡Tu, es tu culpa, Gir!- dijo furioso el Irken-. Debías cuidar el clon...
-¡¿En serio?!- exclamó confundido el ser metálico.
-Esta arruinado, todo esta arruinado...- dijo Zim golpeando el suelo- ¡Computadora, encuentra una solución!
-Por favor, indique el problema- pidió la voz mecánica.
-¡Es evidente!- dijo Zim señalando el clon-. El ser tiene doce años terrestres, yo debería tener once ¿Como voy a explicar eso? ¡¿Como?!
-Eh... Según los registros, amo, lleva exactamente un año en la tierra en... Mañana... Puede justificarlo con lo que los terrestres llaman "cumpleaños", un aumento de edad...
-¿Es como un cambio de rango?- pregunto Zim interesado.
-Eh... Si...
-Y estos cumpleaños... Cuantos debo obtener para tener el rango mas alto...- preguntó Zim frotándose la barbilla.
-El ser humano registrado con más años fue Matusalén, con 168 años terrestres... Caín, el primer asesino, se presume aun vivo...
-No, muy lento- dijo Zim agitando su mano-. Guárdalo como plan de emergencia.
-Enterado.
-Quiero pay de limón- dijo Gir aplaudiendo.
-Si, Gir, tendremos pay... ¡El pay de la victoria!- rio malévolamente Zim-. Minialce, prepara la transmigración de pak. Es hora de iniciar mi brillante plan...
-¿No era hora del pay?- replicó Gir triste.
-No, eso será tras mi regreso, por ahora come tacos.
-¡Tacos!
-Si... Tacos de ruina!
-Los prefiero del pastor...
-¡Pastor con ruina!- rio Zim-. Y sin cebolla...
Con un humor superior al de cualquier otro día, Dib caminaba a la escuela. Era imposible que Zim escapara de esta, y aunque le molestaba no ser el causante de su derrota, al menos tendría su venganza. Zim no podía mandar un robot, porque la carencia de órganos esta vez seria motivo de alarma; tampoco podía faltar puesto que los médicos irían a su domicilio a registrarlo por completo. Estaba perdido y Dib no podía menos que sonreír.
-Si, si, si, si...- canturreaba Dib con satisfacción-. Hoy Zim será descubierto, mañana será disuelto... En formol, que gran emoción...
-El formol no es un acido corrosivo, estúpido Dib- dijo la voz molesta de su hermana.
-Los cerdos son incompatibles con el gen vampírico por su sistema inmunológico y no veo que te moleste- replicó Dib molesto-. Además, no encontraba otra rima para emoción...
-Yo hare rimar tu nombre con muerte si no te callas...
-No puedes rimar Dib con muerte- replico el chico.
-Si, porque la cara voy a romperte...
-Oh... Eso fue muy hábil...
Dib guardo silencio, pero continuo de buen humor al cruzar la puerta de la escuela; por unos segundos considero la idea de esperar a Zim, para burlarse del alíen todo el camino hasta el salón, pero descarto la idea.
-No hagas nada que me avergüence en mi primer día, idiota...- dijo su hermana.
-¿Primer día?- por primera vez Dib notó que su hermana lo estaba siguiendo en lugar de él a ella. Incluso ahora que debía ir a su salón, aun lo seguía.
-Oh... Cierto, lo olvide- dijo la chica con ligereza-. Me acaban de transferir a tu clase...
-¡¿Que?!
De brazos cruzados, Dib permanecía en silencio; el día que por fin se deshacía de la molestia de Zim, su hermana era transferida a su clase. Y ahora debería soportar las humillaciones y maltratos de su hermana enfrente de toda la clase... Y Zim aun no llegaba.
-Bien, clase, hoy tenemos un alumno transferido y como es costumbre, uno de ustedes ira al calabozo- explicó la señorita Bitters tamborileando sus dedos-. Serás tú! El niño del ojo rojo!
-¡Nooo!- grito un niño con un ojo hinchado. Al instante una trampilla del suelo se abrió y dejo el asiento vacío. Curiosamente, era el asiento a la derecha de Dib que quedaba justo al lado izquierdo de Zim. Pero Zim ya solo seria un recuerdo...
-Bien, clase, ella es Gaz Membrana, hermana del molesto Dib...
-¡¿Otro Membrana?!- dijo una voz con enfado y todos abuchearon.
-La cual fue transferida por ser mas lista que ustedes pero menos que el siguiente curso- replicó la señorita Bitters-. Gaz, pasa...
La puerta se abrió de golpe y una niña de pelo morado y vestimenta gótica ingreso al salón. Se paro al lado de la maestra y les dedico una mirada de odio.
-No quiero hacer amigos ni que toquen mis cosas- dijo la chica-. No toquen mis cosas! Si lo hacen, descubrirán porque Dib tiene la cabeza hinchada...
-No tengo cabezota!
-Dije hinchada, estúpido- replicó la niña-. Entre menos hablen más días de vida a su favor...
La clase permaneció en silencio atónita, mientras Dib se cubría el rostro de vergüenza.
-Me agradarías si no odiara a las niñas malcriadas...
-Me agradaría si no me dirigiera la palabra tratando de intimidarme con confesiones estúpidamente honestas...
-Siéntate, mocosa irrespetuosa...
Gaz y la maestra intercambiaron miradas de odio antes de que la niña tomara asiento.
-Bien, pasaran por parejas a realizarse el examen medico- informó la maestra-. Las parejas serán seleccionadas por la suma de las letras de sus nombres según su posición en el alfabeto. Después, la misma suma en sentido inverso del alfabeto. Tomaran ambos resultados y los sumaran dándoles una cifra de dos números...
-¡¿Que?!- exclamó el salón entero.
-Eh... Señorita Bitters, si hacemos eso todos los de tres letras en el nombre sumaremos 81...- dijo Dib alzando la mano.
-Vaya, alguien no tan estúpido- reflexiono la maestra-. Bien, pasaran con un compañero cuyo nombre empiece con la letra que termina el suyo. Nombrare a los que escogerán...
En ese momento la puerta fue tocada y todos los presentes voltearon a ver intrigados.
-Maestra, yo, Zim, he llegado!- dijo una voz al otro lado de la puerta.
-Excelente...- dijo Dib divertido.
-Pasa Zim- ordenó la maestra.
Nada lo pudo preparar para lo que vio; era la voz de Zim, el rostro de Zim... Pero eso no podía ser Zim. Un chico alto, de ojos verdes, delgado y vestido de morado; de pelo blanco despeinado y sonrisa maléfica. El chico entró marchando majestuosamente y se detuvo al frente de la clase.
-Yo, Zim, la larva humana tan insignificante y estúpida como debe ser en cualquier miembro de mi raza, me reporto para las clases- dijo el chico que presumía de ser Zim.
-¡No, no puede ser!- grito Dib señalando el mocoso-. Ese imbécil esta controlando a un humano ¿Quien puede ser tan estúpido para no recordar a Zim? Esa cosa no se parece nada a Zim...
-¡Dib, el medidor de palabrotas!- exclamó furiosa la señorita Bitters.
-¿De que hablas, Dib?- preguntó Zita con enojo-. Si Zim se ve mejor que nunca.
-Gracias, larva Zita, mañana es mi cumpleaños y las hormonas humanas debieron cambiar mi enclenque aspecto.
-¡¿Pero si eras verde?!- replicó Dib poniéndose de pie.
-Eso fue... Eh...- Zim miro sus brazos, dándose cuenta del pequeño detalle que nunca había tomando en cuenta-. Me aclare la piel, como Michael Jackson...
-¡Mientes!- grito Dib exaltado.
-¡Esa es mi frase!
-Seguro fue una de esas cámaras de sol- dijo un niño con ligereza.
-¡Esas te ponen bronceado, no pálido!
-Fue una cámara de luna- replicó Zim sonriendo satisfecho.
-¡¿Y tu pelo blanco?!
-La misma cámara de luna- dijo Zim con tranquilidad.
-Suena muy lógico...- dijo la clase entera entre susurros.
-¡La luna refleja la luz solar, aunque existiera, que no existen esas cámaras, estaría igualmente bronceado!- replicó Dib con desesperación.
-No, porque use protector...- replicó Zim.
-¿Entonces porque ya no eres verde?
-¡Por la cámara de luna!
-¡Si, es muy lógico!- dijeron todos al unísono.
Dib se dejo caer en su asiento, golpeando su rostro contra el pupitre con resignación.
-Dib, no maltrates la propiedad de la escuela...
-Si, señorita Bitters...
Zim entonces avanzó triunfal hasta su asiento y se dejo caer con gesto triunfal. Dib suspiro y decidió esperar a ver el plan de Zim en acción; no entendía como había sucedido aquello, pero estaba seguro que Zim no era lo suficientemente listo. Con los dientes, espero paciente el nombramiento de la señorita Bitters...
-Y Gaz... Cuyo único alumno con Z es Zim y Zita, pero si ponemos a La niña con su hermano, podría ser incomodo... Así que será Zim con Gaz...
-¿Porque no puedo escoger a Zita?- replicó Gaz molesta.
-¿Prefieres la niña cursi sobre el niño callado?
-Prefiero morir...
-Esa no es una opción, Zim será tu compañero...
-¡Señorita Bitters!- grito Dib alzando la mano-¡Yo seria mas indicado para vigilar a Zim y su profunda perversidad!
-Olvidare el comentario homosexual solo por esta vez, Dib.
-¿Que? ¿Cual comentario?
-Bien niños, los agentes del gobierno empezaran a pasar...
Con pesar y enojo, Gaz saco su consola de su bolsillo y comenzó una nueva partida, esta vez escogiendo el hacha como arma principal y la ballesta como secundaria. Caminaba detrás de los dos agentes del gobierno, al lado de un incómodamente feliz Zim. Un estúpido, estúpido Zim que no dejaba de marchar con alegría; puso pausa a su juego y volteo a ver al chico. El rostro era ciertamente el de Zim, pero todo lo demás era exageradamente diferente, con excepción de la altura, que solo era unos centímetros mas alto que Dib.
-¿Realmente eres Zim?
-¡Por supuesto, insolente niña tétrica!- replico Zim alzando sus brazos- ¡Soy tan humano como tu!
-Yo no cuestione eso...- replicó Gaz molesta-. Deja de sobreactuar, descubrirán que eres un alíen de todos modos... O si no lo eres, deja de seguirle el juego a mi estúpido hermano...
-¡Zim es mas humano que nunca!- dijo Zim estirándose, entonces su estomago gruño-. Irken... Olvide desayunar en este cuerpo...
-¿En este cuerpo?- repitió Gaz alzando una ceja.
-¡Dije en este... Césped! Hoy iba a desayunar en el césped...
El estomago de Zim volvió a gruñir, y la chica alzó una ceja; Zim se retorció de dolor y el estomago volvió a resonar con tanta fuerza que ambos agentes se giraron. Con enojo, Gaz saco unas galletas de su bolsillo y las entrego al Irken.
-Calla tu estúpido estomago y sigue caminando- ordenó Gaz-. Nos dan el día libre al salir del examen y no quiero estar mucho más tiempo contigo...
-Eh... Las tomare...- dijo Zim abriendo el empaque-. Pero que quede claro que solo es un hambre humana como cualquier otra... Esta claro?!
-Come y cállate, imbécil- ordenó Gaz.
Zim se puso de pie y empezó a comer las galletas; los agentes se giraron y la marcha retomó su rumbo. Zim saboreo las galletas con éxtasis, por alguna razón el estúpido cuerpo humano contaba con mas papilas gustativas que el Irken. Lo cual a efectos evolutivos era estúpido, pero no dejaba de ser agradable.
-¿Donde podría conseguir estas galletas?- preguntó de forma casual el Irken.
-Las hice yo... Así que nunca mas las probaras- replicó la niña continuando su partida del esclavo del juego dos.
-¿Tu fabricas galletas?
-Se dice hornear, imbécil- replicó la niña molesta-. Te escogí a ti por ser el callado. Empieza a callarte o yo te arrancare esa lengua.
-Parece un trato justo...- reflexionó Zim-. Pero digamos que agregas unas galletas y tendremos un trato...
-Hecho, solo cállate- dijo Gaz furiosa-. Mañana te daré más galletas...
-Un placer hacer negocios contigo, larva Gaz- dijo Zim sonriendo.
Con un suspiró, Gaz hizo lo posible por no golpear a Zim; por ahora había ganado la batalla el enano verde... No, el pálido alto. Gaz se pregunto si era realmente las hormonas o un robot quien caminaba a su lado, pero al final de cuentas decidió que no le importaba. Aunque ese nuevo look gótico le quedaba bien al idiota. Tal vez demasiado bien.
Corenote:
Siguiente capitulo de este proyecto, espero que les guste; mas que nada enfocado en el humor y el romance, espero que entiendan eso y sepan apreciar. No soy Johnen Vazquez ni lo intento ser, pero confio en que aun asi, si son seguidores de Invazor Zim, realmente les agradara mi historia. La anterior fue una introducción, este capitulo refleja realmente como serán los demás capítulos. Si te gusto este, te encantara la historia completa.
Bien, pues sin mas por decir, espero que lo disfruten. No dejen de comentar, hasta pronto!
