Author's notes: As I promised in the previous chapter, here's the next chapter and I know that chapter 9 was rather short, so I hope y'all like this chapter, do not fear our very beloved NanoFate is coming, we are really close to that scene we all have been waiting for...
Also thanks so much for your patience and here's an update about the continuous internet outages, apparently they have fixed the problem, so I'm back with my so called high speed, reliable internet. *Cautiously celebrates * Woo-Hoo!
And I'm still sad about what happened to Mona in pretty little liars *sobs* but I'm super glad that Emily and Paige are back together also I'm glad that Hanna and Caleb are together too. Both couples are so cute.
Warning: Ferret face is going to be mention in this chapter, so beware.
Disclaimer: I do NOT own Mahou Shoujo Lyrical Nanoha and its characters, nor do I own the plot, the plot belongs to Nicholas Sparks and MSLN belongs to Masaki Tsuzuki.
Chapter 10
Desde su posición en la toalla, Nanoha inhaló el aroma a carbón, a perritos calientes, a hamburguesas y a pollo que la suave brisa transportaba. A pesar de la brisa —y de la loción solar—, Nanoha notaba como si su piel se estuviera empezando a chamuscar. A veces le parecía irónico que sus antepasados de Japon hubieran desestimado unos climas menos calurosos con un tiempo gris y nublado similar al que estaban acostumbrados para irse a vivir a un lugar donde la prolongada exposición al sol garantizaba prácticamente melanomas en personas como ellos —o, como mínimo, arrugas, que era el motivo por el que su madre siempre llevaba sombrero, aunque su exposición al sol se limitara al momento en que entraba o salía del coche—. Nanoha no quería ni pensar en el hecho de que se estuviera exponiendo a sufrir los efectos nocivos del sol, porque la verdad era que le gustaba estar bronceada, sí, se sentía más favorecida cuando estaba bronceada. Además, al cabo de muy poco rato se pondría nuevamente la camiseta y buscaría un lugar a la sombra para sentarse.
Alicia se había mostrado increíblemente silenciosa desde su último comentario. Con otras personas, Nanoha lo habría interpretado como una señal de incomodidad o timidez; con Alicia, sin embargo, se le antojaba como la clase de confianza en sí misma que ella siempre había soñado tener. Porque Alicia estaba tan a gusto consigo misma que conseguía que Nanoha también se sintiera a gusto a su lado, lo cual, tenía que admitir, era una sensación que últimamente echaba mucho de menos. Desde que se había instalado en aquella localidad, no conseguía sentirse del todo cómoda en su casa, aún no se sentía cómoda en el trabajo, y tampoco tenía la confianza de que las cosas funcionaran con Yuuno.
En cuanto a Fate..., definitivamente la incomodaba. Bueno, al menos cuando iba sin camiseta, cuando usaba solo su pequeño top.
La miró disimuladamente de soslayo. Estaba sentada en la arena cerca de la orilla, construyendo castillos de arena con los tres niños. Cuando éstos empezaron a dar muestras de falta de interés en la actividad, ella se puso de pie y empezó a perseguirlos hasta la orilla, al tiempo que el eco de sus grititos y sus risitas de regocijo llenaban el aire. Fate parecía estar divirtiéndose tanto como ellos, y Nanoha tuvo que contenerse para no sonreír por la escena. No quería hacerlo, ya que temía que ella la viera y se llevara una idea equivocada.
El aroma finalmente empujó a Nanoha a sentarse. Tenía la impresión de que se hallaba de vacaciones en alguna isla exótica, en vez de a tan sólo escasos minutos de Beaufort. Las olas llegaban a la orilla suavemente con una cadencia pausada, y las pocas casas emplazadas en la playa detrás de ellos tenían el aspecto de estar totalmente fuera de lugar, como caídas del cielo.
Por encima del hombro, Nanoha divisó un sendero que nacía en la playa y se abría paso entre las dunas en dirección al pintoresco faro, pintado con rayas blancas y negras, que tantas tempestades debía de haber soportado.
Sorprendentemente, no había nadie más en la cala, lo que contribuía a conferir a aquel espacio un aire más especial. A un lado vio a Hayate frente a la barbacoa portátil, con unas tenazas en la mano. Amy estaba preparando una fila de bolsas de patatas fritas y panecillos para hamburguesas y abriendo varios recipientes Tupperware sobre una pequeña mesa plegable, mientras que Shamal estaba repartiendo los condimentos junto con los platos de papel y los utensilios de plástico. Chrono y Signum, detrás de ellas, se pasaban una pelota de fútbol. Nanoha no podía recordar un fin de semana en su infancia en que un grupo de familias se reuniera para disfrutar de la mutua compañía en un lugar tan precioso simplemente porque era... sábado. Se preguntó si la gente solía hacer esa clase de actividades, o si en realidad estaba más relacionado con la forma de entender la vida en una pequeña localidad, o si sólo era una costumbre que ese grupo de amigos había establecido hacía tiempo. Fuera lo que fuese, tenía la impresión de que no le costaría nada acostumbrarse.
—¡La comida está lista! —anunció Hayate, alzando la voz.
Nanoha se puso la camiseta y avanzó lentamente hacia la mesa, sorprendida al ver que tenía tanta hambre, hasta que recordó que no había tenido tiempo para desayunar. Por encima del hombro, vio a Fate, que intentaba convencer a los pequeños, que se escabullían como un rebaño alrededor del perro ovejero, para que fueran a comer. Al final, los tres emprendieron la carrera hacia la barbacoa, donde los esperaba Amy.
—Ubiquense en fila sobre la manta —les ordenó, y los pequeñines, obviamente bien educados, hicieron lo que les mandaba.
—Amy tiene poderes mágicos con los niños —comentó Fate por encima del hombro de Nanoha. Respiraba con dificultad, jadeando, y tenía las manos apoyadas en las caderas—. Ya me gustaría que me hicieran tanto caso a mí. Pero yo tengo que recurrir a perseguirlos hasta que acabo sin aliento.
—Pues parecía que te lo estabas pasando muy bien con ellos.
—Me encanta jugar con los niños, pero no cuando tengo que reunir la manada. —Se inclinó hacia ella con un aire conspirador—. Entre tú y yo, ¿sabes lo que he aprendido de los padres? Que cuanto más juegas con sus hijos, más te quieren. Cuando ven a alguien que adora a sus hijos (de un modo genuino, o sea, que se nota que realmente disfrutas con ellos), te conviertes en la gatita aliada de la familia.
—¿La gatita aliada?
—Soy veterinaria. Me gusta inventarme expresiones con animales.
Nanoha no pudo contener la sonrisa.
—Probablemente tengas razón con eso de jugar con los niños. Mi pariente favorito era una tía que se encaramaba a los árboles conmigo y con mis hermanas mientras el resto de los adultos se quedaban sentados charlando en la salita.
—Y en cambio... —dijo, señalando hacia Alicia—. Has preferido quedarte tumbada en la toalla con mi hermana, en vez de aprovechar la oportunidad de demostrarles a estas personas lo irresistibles que encuentras a sus hijos.
—Yo...
—Es broma. —Le guiñó el ojo—. Lo cierto es que me apetecía pasar un rato con ellos. Y sé que dentro de poco empezarán a ponerse pesados. Entonces es cuando caigo rendida en una de las sillas de la playa, me seco el sudor de la frente y dejo que sus padres se ocupen de ellos.
—En otras palabras, cuando la cosa se pone difícil, tú abandonas, ¿eh?
—Creo que..., cuando llegue ese momento, simplemente aceptaré que me eches una mano con ellos.
—¡Vaya! ¡Qué considerada!
—Es un placer. Cambiando de tema, ¿tienes hambre? —Me muero de hambre.
Cuando llegaron a la mesa con la comida, los niños ya se hallaban sentados en la manta, cada uno de ellos con un perrito caliente, un poco de ensalada de patata y, de postre, macedonia. Shamal, Amy y Rein se habían sentado cerca de ellos para controlarlos, aunque lo bastante alejadas como para poder mantener una conversación tranquila.
Nanoha se fijó en que las tres acompañaban el pollo que se estaban comiendo con diversos entrantes. Chrono, Signum y Hayate habían tomado asiento sobre las neveras y tenían los platos apoyados sobre las rodillas y las botellas de cerveza en la arena.
—¿Hamburguesa o pollo? —preguntó Nanoha.
—Me gusta el pollo. Pero he oído que las hamburguesas están deliciosas. Lo que pasa es que nunca he conseguido acostumbrarme a la carne roja.
—Creía que a todos les gustaban las hamburguesas.
—Entonces supongo que no debo de ser parte de todos. —Irguió la espalda—. Lo cual he de admitir que sorprenderá y a la vez decepcionará a mis padres. Lo digo porque se supone que yo debo ser amable y ser parte de todos.
Ella se echó a reír.
—Es evidente que han dejado el último trozo de pollo para ti. —Nanoha señaló hacia la barbacoa.
—Eso es sólo porque hemos llegado antes que Alicia. Si no, ella lo habría cogido. Aunque tuviera muchas ganas de comerse una hamburguesa, lo habría hecho con tal de fastidiarme, para darse el gustazo de saber que yo me quedaría sin comer nada.
—Ya sabía que había un motivo por el que me gustaba tu hermana.
Cogieron un par de platos mientras echaban un vistazo a la apetitosa variedad de entrantes sobre la mesa —judías, carne guisada, patatas hervidas, pepino y macedonia—, todos ellos con un aroma delicioso. Nanoha cogió un panecillo, le añadió un poco de Kétchup, mostaza y pepinillos, y apartó el plato. Fate se sirvió el trozo de pollo, luego cogió una hamburguesa de uno de los extremos de la barbacoa y la puso en el panecillo de Nanoha.
Fate se sirvió también un poco de macedonia en el plato; Nanoha añadió un poco de casi todo.
Cuando hubo acabado, ella comparó ambos platos con una expresión de culpabilidad, que afortunadamente Fate no pareció ver.
—¿Te apetece una cerveza? —le preguntó ella.
—Sí, gracias.
Ella buscó en la nevera y sacó una Coors Light, luego sacó una botella de agua para ella.
—He de conducir la barca —explicó. Alzó el plato en dirección a las dunas—. ¿Te parece bien que nos sentemos ahí?
—¿No quieres comer con tus amigos?
—Ah, estarán bien. —Sonrió.
—Entonces, adelante.
Se abrieron paso hasta la duna más baja, un espacio que quedaba a la sombra gracias a un árbol raquítico a causa del efecto nocivo de la sal del mar, cuyas ramas apuntaban sin excepción hacia la misma dirección, completamente encorvado por llevar tantos años soportando la brisa marina. Nanoha notó cómo se le hundían los pies en la arena. Fate se sentó cerca de la duna, cruzando las piernas como un indio con una pasmosa facilidad. Nanoha se sentó a su lado con unos movimientos menos ágiles, asegurándose de dejar suficiente distancia entre ellas como para que no se tocaran de forma accidental. Incluso en la sombra, la arena y el agua que se extendían ante sus ojos eran tan luminosos que tuvo que entornar los ojos.
Fate empezó a cortar el pollo en su plato. Los utensilios de plástico se doblaban por la presión.
—Siempre que vengo aquí me acuerdo de los años en el instituto —comentó ella—. Sería imposible enumerar cuántos fines de semana pasamos aquí. —Se encogió de hombros—. Con otras chicas y sin niños, por supuesto.
—Supongo que se lo deben pasar muy bien.
—Así es. Recuerdo una noche en que Chrono, Signum, Hayate y yo vinimos con unas chicas con las que intentábamos ligar. Estábamos sentadas alrededor de una hoguera, bebiendo cerveza, contando chistes y riendo sin parar... Y recuerdo que en esos momentos tenía la impresión de que la vida no me podía tratar mejor.
—Suena como un anuncio de cerveza en la tele. Y eso dejando de lado el hecho de que eran menores de edad y que lo que hacian era ilegal.
—¿Tú nunca hiciste nada parecido?
—No, la verdad es que no.
—¿De veras? ¿Nunca?
—¿Por qué me miras con esa cara?
—No lo sé. Supongo que... no te veo como alguien que haya crecido siempre... fiel..., sin faltar a las reglas. —Cuando Fate detectó su expresión contrariada, intentó echarse atrás—. No me malinterpretes. No lo decía en un sentido negativo. Sólo quería decir que me pareces una persona independiente, alguien que siempre está lista para nuevas aventuras.
—No sabes nada de mí.
Tan pronto como lo hubo dicho, Nanoha recordó que le había soltado lo mismo a Alicia. Se preparó para lo que pudiera venir.
Fate movió distraídamente la fruta por el plato con el tenedor.
—Sé que te has marchado a vivir lejos de tu pueblo, que te has comprado tu propia casa, que te espabilas sola, sin ayuda de nadie. Para mí, eso significa ser independiente. Y en cuanto a tu afán aventurero, estás aquí con un puñado de desconocidos, ¿no? Te has montado en el paracaídas e incluso has superado el miedo a los tiburones para zambullirte en el agua un par de veces. Se trataba de nuevos retos para ti. Creo que es admirable.
Nanoha se sonrojó, pensando que le gustaba más la descripción de Fate que la de Alicia.
—Es posible —admitió—. Pero no es como viajar por el mundo sin ningún itinerario marcado.
—No te dejes engañar por las apariencias. ¿Crees que no estaba nerviosa cuando me marché? Estaba aterrada. Quiero decir, una cosa es decirle a tus amigos lo que piensas hacer, y otra cosa completamente distinta es subirte en el avión y aterrizar en un país donde casi nadie habla inglés.
¿Has viajado un poco fuera de Estados Unidos?
—No mucho. Aparte de unas cortas vacaciones en las Bahamas, jamás he salido del país. Y allí, si no sales del complejo hotelero, que está lleno de estudiantes norteamericanos, te sientes como si estuvieras en Florida. —Hizo una pausa—. ¿Cuál será el destino de tu próximo viaje? ¿De tu próxima gran aventura?
—Esta vez no será un lugar en la otra punta del planeta. Estoy planeando ir de acampada al Parque Nacional de Grand Tetón, al oeste del estado de Wyoming, para hacer senderismo, ir en canoa y cosas por el estilo. He oído que es un sitio espectacular, y nunca he estado allí.
—¿Irás sola?
—No, con mi padre. La verdad es que estoy contando los días que faltan.
Nanoha torció el gesto.
—¡Uf! ¡No puedo imaginar irme de viaje con mi padre o con mi madre!
—¿Por qué no?
—¿Con mis padres? Tendrías que conocerlos para comprenderlo.
Fate esperó. En el silencio, ella apartó el plato a un lado y se frotó las manos.
—Vale, de acuerdo —cedió, resoplando—. Para empezar, mi madre es de esa clase de personas que cree que estar en un hotel de menos de cinco estrellas no merece la pena. ¿Y mi padre? Supongo que sí que podría imaginármelo haciendo algo más aventurero, salvo por el hecho de que él nunca ha mostrado interés en nada más que no sea la pesca. Además, él no accedería a ir a ningún sitio sin mi madre y, puesto que ella coloca el listón tan alto, eso significa que el único rato que pasamos juntos en el exterior es cuando cenamos en la terraza de algún restaurante. Eso sí, con una carta de vinos carísimos y todos los camareros vestidos de blanco y negro.
—Parece que se quieren mucho.
—¿Has llegado a esa conclusión por lo que te acabo de contar?
—Por eso, y porque a tu madre no le fascina la idea de pasar mucho rato fuera de casa. —Fate soltó una carcajada—. Deben de estar muy orgullosos de ti —añadió.
—¿Qué te hace pensar eso?
—¿Por qué no iban a estarlo?
Nanoha se preguntó lo mismo, aunque con escepticismo.
—Digamos que estoy prácticamente segura de que mi madre prefiere a mis hermanas. Y, para que lo sepas, mis hermanas no se parecen en absoluto a Alicia.
—¿Te refieres a que siempre dicen cosas apropiadas?
—No, me refiero a que son una copia exacta de mi madre.
—¿Y eso significa que ella no puede sentirse orgullosa de ti?
Nanoha propinó un mordisco a la hamburguesa, tomándose su tiempo antes de contestar.
—Es complicado —objetó.
—¿Cómo es posible? —insistió ella.
—Por un sencillo motivo: soy pelirroja. Mis hermanas son todas rubias y perfectas, como mamá.
—¿Y?
—Y porque tengo 22 años y sigo soltera.
—¿Y?
—Porque quiero dedicarme a mi trabajo.
—¿Y?
—Nada de eso encaja en la imagen de la hija que mi madre desea. Ella tiene unas ideas inamovibles respecto a la función que han de desempeñar las mujeres, especialmente las que provienen de familias adineradas del sur.
—Tengo la impresión de que no te llevas demasiado bien con tu madre.
—¡No me digas!
Justo por encima del hombro de Fate, Nanoha vio a Rein y a Hayate, que se alejaban caminando por el sendero hacia el faro, cogidas de la mano.
—Quizás está celosa —argumentó ella—. Mírate, una chica independiente, que vive la vida como quiere y que tiene sus propios objetivos y sueños, unos sueños que no coinciden con el mundo en el que has crecido, el mundo en el que ella esperaba que vivieras, simplemente porque eso es precisamente lo que ella hizo. Se necesita coraje para hacer algo diferente, y quizá lo que tú interpretas como decepción por su parte es, en realidad, en un grado mucho más profundo, una decepción hacia sí misma.
Fate se llevó un trozo de pollo a la boca y esperó a ver su reacción. Nanoha se había quedado atónita. Le acababan de exponer una interpretación que jamás había tenido en consideración.
—No puede ser —concluyó finalmente.
—A lo mejor no. ¿Se lo has preguntado alguna vez?
—¿Si se siente decepcionada consigo misma? No, por supuesto que no. Y no me digas que tú te atreverías a plantearle a tus padres esa cuestión, porque...
—No lo haría —terció Fate, sacudiendo la cabeza—. Ni loca. Pero, sin embargo, tengo la impresión de que tus padres están probablemente muy orgullosos de ti, a pesar de que no sepan cómo demostrártelo.
Su comentario fue inesperado e increíblemente afectivo. Nanoha se inclinó un poco hacia ella y dijo:
—No sé si tienes razón, pero gracias de todos modos. Y tampoco quiero que te lleves una mala impresión. Quiero decir que hablamos por teléfono cada semana y nos comportamos de forma civilizada. Sólo es que a veces me gustaría que las cosas fueran diferentes. Me gustaría poder disfrutar de una relación más afectuosa, que realmente disfrutáramos cuando estamos juntos.
Fate no dijo nada a modo de respuesta, y Nanoha se sintió aliviada de que ella no intentara ofrecerle una solución ni ningún consejo. Cuando le había comentado sus sentimientos respecto a su familia a Yuuno, ella había reaccionado elaborando un minucioso plan para cambiar la situación.
Nanoha se encogió de piernas y se abrazó las rodillas.
—Dime, ¿qué es lo que más te gusta de ser veterinaria?
—Los animales. Y la gente también. Pero eso es probablemente lo que esperabas que contestara, ¿no?
Ella pensó en Subaru Nakajima.
—Puedo comprender que te gusten los animales...
Fate alzó ambas manos a la defensiva.
—No me malinterpretes. Estoy segura de que mucha gente con la que trato es muy parecida a la gente con la que tú tienes que tratar.
—¿Quieres decir quisquillosa? ¿Neurótica? ¿Con tendencias hipocondríacas? En otras palabras: ¿desquiciada?
—Por supuesto. La gente es así, y hay mucha gente que considera que sus animales domésticos forman parte de la familia, lo cual, por supuesto, significa que si tienen la más mínima sospecha de que les pasa algo malo a su perrito o a su gatito, exigen un examen completo, y eso significa que nos los traen por lo menos una vez por semana, a veces incluso más. Normalmente no es nada, pero mi padre y yo tenemos una táctica para tratar a esa clase de personas.
—¿Qué hacen?
—Ponemos una pegatina amarilla en la solapa interior del historial del animal. Así que si Doña Preocupada viene con Pokie o con Whiskers, vemos la pegatina, realizamos un examen superficial, y le decimos que no hemos detectado ninguna irregularidad, pero que nos gustaría volver a examinar al perro o al gato al cabo de una semana, para quedarnos más tranquilos. Puesto que de todos modos Doña Preocupada ya iba a traer al animal, con ello conseguimos que vengan y se vayan más rápidamente. Y todo el mundo está feliz. Nosotros somos los veterinarios atentos, y los dueños están seguros de que sus animalitos están bien, pero que en realidad tenían motivos para preocuparse, puesto que les hemos dicho que queríamos volver a examinar a su perrito o a su gatito.
—Me pregunto cómo reaccionarían los médicos en la consulta pediátrica si yo empezara a colocar adhesivos amarillos en algunos historiales médicos.
—¿Tan terrible es?
—A veces. Cada vez que sale un número del Reader's Digest o alguna noticia preocupante acerca de que han identificado una nueva enfermedad con unos síntomas específicos, la sala de espera se llena hasta los topes con niños que, por supuesto, tienen exactamente los mismos síntomas.
—Probablemente yo también haría lo mismo con mi hijo.
Nanoha sacudió la cabeza.
—Lo dudo. Me pareces más la clase de chica sosegada. Y como madre, no creo que seas muy diferente.
—Quizá tengas razón —admitió ella.
—Por supuesto que tengo razón.
—¿Porque me conoces?
—¡Oye! ¡Ustedes dos tú y tu hermana son las que han comenzado con ese rollo!
Durante la siguiente media hora, continuaron allí sentadas, juntas, charlando de un modo cómodo y relajado. Ella le habló más de su madre y de su padre, de sus personalidades opuestas; también le contó algunos detalles acerca de sus hermanas y de la fuerte presión que había sentido toda su vida para intentar encajar en la vida que le marcaba su madre. Lo ilustró con anécdotas del instituto y de la universidad, y compartió algunos de sus recuerdos de los atardeceres que había pasado en Beaufort antes de mudarse a vivir al pueblo. Mencionó a Yuuno sólo de pasada, lo cual la sorprendió considerablemente, hasta el punto de que se dio cuenta de que, a pesar de que él constituía una parte 'esencial' en su vida en esos momentos, no siempre había sido así. En cierto modo, el hecho de hablar con Fate le recordó que la mujer que iba a ser se había ido forjando mucho antes de conocer a Yuuno.
La conversación fue adoptando un aire más familiar y, sin poder remediarlo, Nanoha empezó a confesar la frustración que a veces sentía en el trabajo, sin poder evitar que las palabras fluyeran con una naturalidad inesperada. A pesar de que no mencionó al doctor Granscenic, le refirió los casos de algunos padres que había conocido en la consulta. No dijo nombres, pero de vez en cuando Fate sonreía de un modo que sugería que sabía perfectamente a quién se refería.
Por entonces, Amy y Shamal habían recogido prácticamente toda la comida que había sobrado y la habían guardado en las neveras. Hayate y Rein se habían ido a pasear un rato. Signum, por otro lado, tenía la mitad del cuerpo enterrado en la arena gracias a los niños, que carecían de la coordinación precisa para evitar echarle con las palas tierra en los ojos, la nariz, la boca y las orejas.
Justo en ese momento, un disco volador aterrizó cerca de los pies de Nanoha, y ella vio que Chrono se les acercaba.
—Creo que ya va siendo hora de que rescatemos a Signum —gritó él, al tiempo que señalaba hacia el disco volador—. ¿Te animas a jugar un partido?
—¿Me estás diciendo que buscas una compañera que te ayude a entretener a esas fierecillas?
Chrono rió abiertamente.
—Me parece que no nos queda alternativa.
Fate miró a Nanoha.
—¿Te importa?
—No, por supuesto que no.
—He de advertirte que... no será un partido digno de ver. —Se puso de pie y gritó hacia los niños—: ¡Eh, chicos! ¿Estan listos para ver a la campeona mundial de disco volador en acción?
—¡Síííííí! —gritaron todos a la vez.
Soltaron las palas y salieron disparados en dirección al agua.
—El deber me llama —dijo Fate—. Mi público me espera.
Mientras corría tranquilamente hacia la orilla y luego se zambullía en el agua, Nanoha no pudo evitar seguir con la vista todos sus movimientos y notar un sentimiento extraño, una suerte de sensación de afecto hacia ella.
Pasar el rato con Fate no era tal y como lo había imaginado. No existía ninguna pretensión, ni ningún intento de impresionarla, y ella parecía tener un sentimiento intuitivo de cuándo debía permanecer en silencio o cuándo debía responder. Cayó en la cuenta de que lo que la había llevado a aceptar la relación con Yuuno, en primer lugar, había sido la agradable sensación de que entre ellos existía un vínculo. No se trataba sólo de la atracción física que sentía las noches que pasaban juntos; más que eso, ella anhelaba la sensación de comodidad que experimentaba en los momentos tranquilos que pasaban hablando, o cuando él le cogía cariñosamente la mano mientras atravesaban el aparcamiento de camino al restaurante al que iban a cenar. En aquellos momentos le resultaba fácil pensar que Yuuno era la persona con la que quería pasar el resto de su vida; pero, lamentablemente, esos momentos cada vez eran menos frecuentes.
Nanoha reflexionó sobre aquella cuestión mientras observaba que Fate se posicionaba para coger el disco volador. Cuando tuvo el disco cerca, irguió la espalda teatralmente y permitió que éste impactara en su pecho, luego se tiró hacia atrás y se dejó caer estrepitosamente en el agua, chapoteando cómicamente. Los niños chillaron con regocijo, como si fuera lo más divertido que habían visto en sus vidas. Cuando gritaron: «¡Hazlo otra vez, tía Fate!», ella se puso de pie de un salto con el mismo estilo exagerado. Realizó tres enormes pasos a cámara lenta y envió el disco volador a Chrono. Con cara cómica, asumió la postura exagerada de un jugador de béisbol, preparándose para coger al vuelo el disco volador dentro del agua. Con un guiño hacia los niños, les prometió: «¡La próxima vez, ya veran cómo no me mojo! ¡Ah, no!», y remató su comentario con una caída exagerada y un cómico chapoteo mientras intentaba coger el disco volador sin éxito, una actuación que consiguió arrancar más grititos de alegría de su público infantil. Fate parecía estar disfrutando de verdad, lo cual sólo sirvió para incrementar el sentimiento de afecto que Nanoha empezaba a sentir por ella. Todavía estaba intentando dilucidar lo que sentía por Fate cuando Fate finalmente emergió del océano y se dirigió hacia ella, sacudiéndose el agua del pelo. Un momento más tarde, se derrumbó sobre la arena a su lado, y cuando se tocaron accidentalmente, Nanoha tuvo una fugaz visión de las dos sentadas juntas, igual que en aquel momento, durante un centenar de fines de semana en el futuro.
Author's notes part 2: Eh? Que les dije, ya Nano-chan esta empezando a cuestionar un poco su relacion con el cara de huron, *dances and celebrates* y se acerco un poco mas a Fate-chan! Por fin , huh? And it only took ten chapters *sigh*
O, Dear NanoFate here we go...
But first I need eye bleach and brain bleach for those scenes Nano-chan made me adapt, them spending the night together, ferret face holding her hand.
How many chapters is going to take for them to kiss? Well,keep reading this adaptation to find out.
Tal vez nos lleve otros 10 chapters para ver su primer beso.
He notado que esta gente parece que nada mas tomaran cerveza, son como medio alcoholicos. XD pero bueno.
Takamachi-chan: I don't think there is enough NanoFate in the world for one to overdosed XD But here I am, con el NanoFate a full, Yep, Ali-chan is one of favorite characters from the Nanoha universe, I love her and in this story she is hilarious I love her even more. You are more than welcome, but I was just telling the truth all of your stories are awesome...but what about 'Sobreviviendo junto a ti'? ya la extraño.
Ki-chan: Booooooooooo *tries to make scary noises* Soy el fantasma de mi...Yo tambien los extrañe a todos, especialmente a ti, a Kano chan, Takamachi-chan, Aili.w and Ishtar-chan my faithful reviewers, pero mi stupid internet me estaba fallando mucho T^T and I have good news for you ferret is about to disappear from this story. Yay! tal vez le decimos a Fate-chan que lo suba al paracaidas y lo deje caer donde estan los sharks. *evil laugh* LindyxPrecia es otra de mis pairings favoritos originalmente planeaba hacer que Ali-chan y Fate-chan tuvieran dos madres, es por eso que hay errores en el prologue pero eso la proxima.
Si yo tambien me rei mucho con eso que dijo Ali-chan, Ali-chan es muy funny.
Friend of Ki-chan so sorry for the delay, but do not fear I'm back. Buena influencia eres, el Yuri es muy tierno y lo es mas cuando incluye a NanoFate. XDAh-ha! pero esta bien I did that too for a little while.
Kano chan: I didn't like Pretty little liars at all, at first, but then I got very curious because every single Tuesday my twitter feed and the wwtt were about PLL, so one day I decided to watch just one episode to see what is the fuss about the show, and now I love it, I'm addicted to that show...help!
Ali-chan es la ganadora en este viaje, she is so cute and funny, but I'm guessing that with chapter Fate-chan is going to be your favorite once again, it's ok, whenever you are ready to create a FanFiction account, do you have a Tumblr account? or any place online where I can look at your art?I'm going to try and buy the KareKano manga and watch the anime.
Aili.w: Ali-chan is our cupid, sera que ella por fin las podra unir? *smiles like the Cheshire cat* ya veremos mas adelante lo que Ali-chan hara por pur beloved NanoFate, you'll see. LOL! Ali-chan siempre diciendo verdades, gracias a Ali-chan ya no extraño Hayate and her pranks. XD Gracias Aili.w por todo tu apoyo, ya veras que la story mejorara mucho mas. That is a promise.
Shisuki27:First thank you so much for your comment and for all your support and second eres tu la amiga de la que hablo Ki-chan? dijiste que no tienes paciencia y la amiga de Ki-chan es igual, pero bueno me disculpo, pero por razones que se salieron de mis manos no pude publicar con mas rapidez. Espero ver tus comments mas seguido. And do not worry I'm like that too when I'm reading a story I like.
Mi historia recomendada para el dia de hoy es: "Guardianes de la sombra" escrita por NoveltyWhite
Bonus recommendation: My kitten and My puppy prince(ss)? both by phoenixnext Beware My kitten has lemon.
Chapter 11 preview...
—¿En qué piensas? —quiso saber Fate.
—En las estrellas —contestó Nanoha—. Hace poco me compré un libro de astronomía y estoy intentando ver si me acuerdo de algo.
—¿Y qué tal?
—Bueno, sólo recuerdo las constelaciones más grandes. Las más obvias. —Señaló hacia la casa—. Sigue en línea recta desde la chimenea unos dos palmos y verás el cinturón de Orión. Betelgeuse es la estrella en el hombro izquierdo de Orión y Rigel es el nombre de su pie. Orión tiene dos perros cazadores. Esa estrella brillante de ahí es Sirio y pertenece a la constelación del Can Mayor, y Proción forma parte del Can Menor.
Fate divisó el cinturón de Orion y, a pesar de que intentó seguir las instrucciones, no consiguió distinguir las otras.
—No veo las otras dos.
—Yo tampoco. Pero sé que están ahí.
Fate señaló por encima del hombro de Nanoha.
—Puedo ver el Carro Mayor. Justo allí. Es la única que siempre distingo.
—También se la conoce como la Hélice o la Osa Mayor. ¿Sabías que la figura del oso se ha asociado a esa constelación desde la Edad de Hielo?
—Mentiría si dijera que lo sabía.
—Me encantan los nombres que tienen, aunque todavía no me sepa todas las constelaciones. Canes Venatici, Coma Berenices, las Pléyades, Antinoo, Casiopea..., son unos nombres muy musicales.
—Me parece que has encontrado un nuevo pasatiempo.
