Hoy los desfalleceremos con…

Zim toma Café

Empezando un nuevo día, Gaz tomó asiento con su cuenco de cereal justo frente al televisor; un video de su padre desde algún hospital confidencial del gobierno. Seguramente había violado los protocolos de seguridad para enviar ese mensaje, pero los idiotas nunca se darían cuenta. Nadie era mas listo que su padre.

-No se preocupen por rumores extraños y tonterías, niños- declaró el profesor Membrana en la pantalla-. Aun sigo vivo y pronto estaré de vuelta a casa; los detalles del accidente son innecesarios para su conocimiento… ¡Porque podrían perder la cordura con horrores incomprensibles para la mente humana! Así que solamente digamos que algún idiota me dio información equivocada… En fin, cuídense ¡Nos vemos pronto!

-Adiós papá…- respondió Gaz casi infantilmente.

-¡Hey, Gaz! ¡¿Qué haces?!- preguntó Dib saliendo de detrás del sofá.

La aparición repentina del chico sorprendió a Gaz, quien escupió su cereal y volteó a ver furiosa a su hermano, el cual se reía nervioso. Dib amplio su sonrisa y se sentó a un lado de su hermana.

-¿Qué haces? ¿Hablando con la tele?

-¿No deberías estar con tus amigos los raros?- preguntó Gaz molesta.

-¡Aun no soy miembro, trámites burocráticos y demás tonterías!- dijo Dib girando su mano con ligereza- ¿Es un video porno?

-Es un mensaje de papá, idiota…

-Oooooooooooooh….- exclamó Dib sorprendido- ¡Bien, no creo que sospeche de nuestra presencia! Después de todo, el laboratorio fue destruido con todas las pruebas y la sociedad de los ojos cansados es muy cuidadosa borrando sus rastros. Aunque es posible que si padre realmente supiera lo que busca no tardaría ni dos minutos en encontrarnos. Después de todo él es realmente listo y…

-¡Cállate, Dib! Hablas más rápido y molesto que de costumbre- dijo Gaz cubriéndose los oídos-. Es como tener tres Dib a la vez…

-¡Jajajaja! No es para tanto… ¿Oh si?- reflexiono Dib poniéndose de pie-. Digo, se que soy una persona muy interesante y productiva, por no decir lo papacito e inteligente, pero tanta genialidad podría tener consecuencias catastróficas…

Dib agarró una tiza y se sentó frente a la mesa de la sala, tirando todas las cosas que había sobre ellas. Hizo un dibujo de un Dib sobre la misma y miró a su hermana.

-Este soy yo, Dib, un chico especial; especialmente listo y atractivo, por supuesto- dijo Dib sonriendo-. Mi nivel de genialidad oscila en los límites de la credibilidad, pero por supuesto soy un alma incomprendida. Sin embargo el problema es que todo tiene un límite; según la ley de la materia, solamente un cuerpo puede ocupar un lugar en tiempo y espacio… Lo cual nos lleva a la genialidad ¿Puede la genialidad existir al mismo tiempo que lo mas genial del mundo? Si existieran tres Dib- el chico dibujó dos Dib más-. Estos serian igual de geniales que el primero, pero esto crearía una paradoja existencial donde se descompensaría las fuerzas de la genialidad en el universo conocido…

Dib dibujó un círculo alrededor de los tres Dib. Gaz alzó los ojos al cielo en silencio.

-La descompensación crearía un campo de magnetismo… magnetismo animal, del que ya tengo- río Dib dibujando flechas que iban hacia el centro-. Pero magnetismo de todo tipo, obligando al universo a doblarse sobre si mismo ante tanta genialidad ¡Tanta genialidad en un solo punto! ¡Seria catastrófico! Si existieran tres de mí, seria el apocalipsis del universo como lo conocemos ¡Apocalipsis!

-Ambos llegamos a la misma conclusión, pero tu método es incorrecto- replicó Gaz tirando el cereal en la cabeza de su hermano- ¿Volviste a tomar café, idiota?

-¡Oh, vamos Gaz!- exclamó el chico sonriente-. Con padre en el hospital, por fin puedo probar el dulce néctar de la cafeína procesada… Droga tostada y olorosa…

-Sabe a calcetín y huele a tierra- replicó Gaz molesta-. O tal vez sea al revés… Le diré a papá…

-¡Díselo, sucia traidora fornica-aliens!

-¡¿Qué dijiste?!- exclamó Gaz tomando de la playera a su hermano.

-¡Vas a salir con el desgraciado de Zim!- gritó Dib molesto- ¡Tuviste la oportunidad de que padre desactivara el collar y ahora no hay forma! ¡Tendrás una cita con él!

-¡No te importa!

-¡Traicionas a tu propia raza! ¡Quieres una cita con ese alien!- dijo Dib alzando su dedo.

-¡No es un alien!

-¡¿Osea que si quieres una cita con él?!

Gaz arrojó a su hermano contra el suelo, terriblemente sonrojada ante los comentarios del chico; torció su brazo y habló con frialdad.

-No voy a dejar que el collar explote- replicó Gaz molesta-. De ahí en más, lo que haga o no haga para que eso suceda, no es de tu incumbencia…

-¡Pero ese alien…!

-Te han demostrado ya en varias ocasiones que Zim verde y Zim blanco no son el mismo- dijo molesta Gaz soltando el brazo de su hermano.

-¡¿Y como explicas su cambio de tono de piel?!

-¡¿Y como explicas tu cabezota?!

-¡OYE!

Gaz se dio la vuelta y dio por terminada la discusión con su hermano. Tenía mejores cosas que hacer que discutir con el adicto al café de su hermano…


Un nuevo dia comenzo con Zim caminando tranquilamente por la calle; los eventos del día anterior le dejaron demasiadas incógnitas, por no mencionar el cansancio y enfado. Pero por lo menos todo parecía indicar que todos sospechaban menos de él, sobretodo gracias al estúpido collar de citas; conseguir un cuerpo humano había sido un movimiento muy brillante de su parte, aunque sabía que no le podía servir de otra cosa que como chivo expiatorio. Después de todo, su cuerpo Irken era muy superior.

Sin darse cuenta se encontró caminando las últimas cuadras antes de llegar a la escuela. Al llegar a la esquina espero pacientemente a que cambiara la luz para poder atravesar, cuando su mirada se cruzó con la de Gaz. Ella venía a media cuadra de distancia, y ambos se detuvieron, mirándose fijamente. Ella continuó avanzando hasta llegar a la misma esquina, y él simplemente le dedicó una sonrisa.

-Eh… Bueno dias, Zim- exclamó la chica.

-¿Solo Zim?- preguntó el chico pálido.

-¿A qué te refieres?- preguntó a su vez la chica alzando una ceja.

-No dijiste estupido Zim o inútil Zim- explicó Zim rascándose la cabeza-. Ni siquiera raro Zim…

-Zim esta bien- dijo ella encogiéndose de hombros.

-¿Entonces puedo llamarte "Gaz"?

-Asi me llamo… tonto…- replicó ella entornando sus ojos.

-Bien… "Gaz", buenos días- exclamó el chico sonriendo.

-No tienes amigos, cierto?- comentó Gaz cruzando la calle.

-¡Tengo cientos de amigos!- replicó Zim ofendido siguiendo a la chica- ¡Cientos de Irkens me admiran!

-¿Irkens?

-Eh… dije…- Zim volteó a ver alrededor preocupado-. Dije "circos", cientos de circos me admiran… trabaje vendiendo palomitas.

-¿Y eso es motivo de admiración?

-Eran palomitas noruegas…- aclaró Zim casi en forma de pregunta.

-...?- Gaz dio un suspiró y continuó caminando-. Apuesto que no puedes nombrar tres amigos…

-¡Claro que sí, humana insolente!- gritó Zim molesto-. ¡Tengo a…! ¡El chico que le arranque los ojos… aunque ya no lo he visto…

Zim reflexionó unos segundos rascándose la barbilla.

-¡El vendedor de waffles! El expendedor de comida, obviamente adora a Zim…

-"vendedor de waffles" no es un nombre- replicó ella.

-Y… te tengo a ti- dijo Zim sonriendo.

Gaz parpadeo sorprendida ante las palabras del chico, y sintió como el rubor invadía su rostro. Desvió la mirada y continuó caminando en silencio, con una sonrisa imperceptible en el rostro. Zim la siguió de cerca, observando su pelo con mirada perdida.


-Llegamos- anunció Zim victorioso- ¡Zim ha llegado a tiempo nuevamente!

-Si, después de veinticinco días de llegar tarde en el mes- comentó Zita pasando a un lado del chico.

-Nimiedades sin importancia- dijo Zim agitando su muñeca con desprecio, pasando por la puerta de entrada.

-Felicidades, Zim- dijo Gaz con sarcasmo.

-Gracias, Gaz. Me alegra que compartas este momento tan emotivo conmigo- exclamó él alzando las manos-. Victoria!

-Si, como sea…- la chica revisó su reloj-. La clase empieza en treinta y dos segundos.

-Exactitud… que linda característica- comentó Zim-. Servirias mucho bajo mi…

-¡Idiota!- gritó Gaz golpeando firmemente a Zim con su puño en el rostro, estampandose contra la pared más cercana. El rubor literalmente explotó en su rostro mientras todos los chicos alrededor corrían aterrados.

-... mi mando…- susurró Zim con los ojos en blanco.

-Oh…- susurró la chica avergonzada-. Yo… yo entendi mal…

-Salve cthulhu en el cielo…- dijo Zim dejándose caer al suelo-. Y gloria a los Shoggoths que ama Hastur…

La chica ayudó a Zim a ponerse de pie, tomándolo del brazo derecho; por un momento quiso pedir una disculpa, pero de sus labios entreabiertos no salieron palabras. Decepcionada consigo misma, simplemente soltó al chico y suspiro. Un movimiento llamó su atención a lo lejos.

-¡Esperen!- gritó Dib a lo lejos- ¡Ya voy!

-Jeje…- Zim recuperó la compostura y se paró en la puerta de entrada-. Estupido humano, no podrá llegar a tiempo ¡Desastre!

-Esta a un minuto y medio de distancia y faltan quince segundos- declaró Gaz tratando de sonar casual.

-¡Ruina inevitable!- rió Zim señalando a Dib.

Pero para su sorpresa, Dib le dedicó una sonrisa maniaca y corrió con todas sus fuerzas, levantando rafagas de aire a su paso; cortó camino por el pasto, arrancando pedazos que salian volando bajo sus pies; se escucho un estruendo y Dib aumento su velocidad. Saltó sobre la escalera y se resbalo por el pasillo. Dos segundos despues sono la campana y las puertas se cerraron estrepitosamente. Zim observó a Dib atónito.

-¡Si! ¡Dib anota!- exclamó el chico bailando-. Anotación, anotación, anotación, anotación… Perfecta!

-Vamonos Zim, su baile de la victoria dura seis minutos- dijo Gaz con decepción.

-P-pero… pero…- tartamudeó Zim observando a Dib bailar- ¡Rompió la barrera del sonido!

-No importa- declaró la chica empujando a Zim de una patada-. No voy a llegar tarde por culpa de ninguno de ustedes…

-S-sí…- susurró Zim avanzando pero mirando de reojo a Dib, quien seguía bailando celebrando su victoria-. Ya voy, bella…

-¡¿Que dijiste?!- exclamó Gaz furiosa tomándolo del cuello, pero increíblemente sonrojada.

-Ya voy, ve ya que no es para tanto…- repitió Zim alzando una ceja- ¿Porque?

-N-no… nada…- aclaró Gaz soltando a Zim. El chico se sobó el cuello confundido y ella simplemente continuó avanzando.

Gaz caminaba aprisa, agachando su cabeza tanto como le era posible para intentar ocultar su rubor; no podía creer que tantas veces en un mismo dia pudiera cometer tantos errores, y menos cuando involucraban a Zim. Trato de calmarse, de aclarar sus pensamientos, pero lo único que lograba era preguntarse una y otra vez… si Zim estaría enfadado con ella. Esperaba que no. Realmente deseaba que no fuera así...


-Y ponemos esto aquí, le quitamos aquello, coloreamos de rojo y… colocando con delicadeza la ardilla…- susurró Dib de forma confidencial, parado enfrente de la clase- ¡Tenemos un xbox a escala! Solo de 5 centímetros, cabe en nuestros bolsillos...

-¡Wow!- exclamó la clase entera. Zim miraba con recelo y preocupación al humano, quien sonreía satisfecho.

Gaz volteó a ver a Zim, a quien noto más bien molesto por el "triunfo" de su hermano. No era que por sí mismo no le encantara molestar a Dib, pero en ese momento sintió una necesidad casi maníaca de humillarlo.

-¿Y como le metes los discos?- preguntó Gaz alzando la mano.

-¿Disculpa?- preguntó Dib confundido.

-¿Como metes los discos en un aparato tan pequeño?- repitió su hermana con tono serio.

-Eh… no puede leer discos.

-¿Entrada USB?

-No, el tamaño no permite…- exclamó Dib nervioso.

-¿Entonces no lee discos ni usb?- preguntó la chica con ironía.

-¿Y como piensas jugar con él?- preguntó otro chico de la clase.

-Bueno en realidad no puedes jugar con él…

-¡Un xbox con el que no puedes jugar!- se burló Zita señalando a Dib- ¡Eres un tonto!

-Buuu!- exclamó toda la clase entre risas.

-Dib, pasa con tu estúpida exposición a tu asiento…- ordeno la maestra.

-Sí, señorita Bitters...

Dib miró apáticamente a su hermana y guardo su xbox a escala en su bolsillo. Camino a prisa a su asiento y se sentó, abriendo un cuaderno y empezado a dibujar en el mismo. Zim dedicó una sonrisa a Gaz, la cual simplemente desvió la mirada y empezó a dibujar cerdos en su libreta.

-Oye…- susurró Zim al lado de Gaz.

-¿Si?

-Mmm… tu hermano esta- Zim escogió sus palabras con precaución-. Más "motivado" que otros días…

-Tomó café- explicó ella sin darle importancia.

-¿Café? ¿Qué es café?- preguntó Zim interesado.

-Una bebida asquerosa de los adultos- explicó ella dibujando un vaso de "Starducks" y su característico pato pequines con gafas futuristas.

-Bebida de adultos- reflexiono Zim rascándose la barbilla-. Y los adultos mandan sobre los niños ¿Sería posible que el café fuese el origen de su poder?

-Mmm… podria decirse- pensó Gaz reflexionando sobre lo decaído que se veían los maestros antes de tomar café-. Una especie de recarga…

-Gracias, Gaz.

-De nada…- dijo ella.

Ambos chicos parpadearon sorprendidos y voltearon a verse, por lo natural y fácil que la conversación se había desarrollado. Esta vez fue el turno de Zim de sonrojarse, riendo con nerviosismo mientras Gaz lo observaba en silencio. Para la chica tampoco pasó desapercibido que era la primera vez desde que… recordaba, que había sido amable y educada con alguien. Ella simplemente cerró los ojos y continuó dibujando cerdos, moviendo su pie derecho nerviosa mientras Zim continuaba viéndola discretamente.


Zim salió corriendo al momento del descanso, decidido a encontrar la respuesta acerca del extraño brebaje llamado "café".

-Si la extraña bebida puede potencializar el cuerpo del inutil de Dib…- susurró Zim tras de un bote de basura, mirando hacia el comedor- ¡Podría potenciar una armada Irken para aumentar la eficacia! ¡Multiplicar por dos la perfección universal! ¡Juajajaja!

Zim ingresó corriendo al comedor, y saltó sobre varios chicos, aterrizando sobre la bandeja del que estaba al frente.

-¡Despachador de comida! ¡Exijo todos los brebajes de cafe disponibles!

-No tenemos cafe- replicó un hombre gordo y grasoso que siguió entregando comida con tranquilidad-. El cafe hace daño a los niños…

-¡¿Qué?!- gritó Zim alarmado- ¡¿Donde puedo conseguir cafe?!

-¿En la escuela?- reflexionó el hombre sacando un grano con la espátula que sostenía-. En la sala de maestros seguramente…

-¡Bien! ¡Tu cooperación será recordada en la selección entre mascotas y floreros! Tu seras un buen florero…

-Eh… gracias…- dijo el hombre gordo sonriendo.

Zim bajo del plato de comida y se la devolvió a su dueño, quien se le quedó mirando unos segundos antes de dar el primer bocado y seguir por su camino; el chico de pelo blanco limpio sus zapatos y se dirigió fuera de la cafetería. Cuando cruzó la puerta, una mano se puso sobre su hombro.

-¿Así que estas buscando café?- preguntó una voz conocida.

-¡Mientes!- gritó Zim girando.

-Lo acabo de escuchar…- replicó Dib señalando el comedor.

-¡Mientes!

-Como sea, no lo conseguirás!- gritó Dib alzando sus puños-. Tus malvados planes Aliens no se llevarán a cabo mientras mi genialidad se encuentre trabajando ¡Hiperactiva por la cafeína en mis venas! Oh… que bonita vena, es de color verde- comentó Dib mirándose los brazos-. Me preguntó cuantas lamidas se ocupan para llegar al centro de una tutsi pop…

-¡¿Que?!

-¡Mientes!- gritó Dib.

-¡No, tu mientes!

-¡Mentiras sucias mentiras!

-¡No me robes mis frases!- dijo Zim furioso empujando a Dib.

-No podras vencerme Dib…

-Dib eres tu, yo soy Zim.

-¡Mientes!- gritó Dib señalandolo acusadoramente- ¡Maldito Irken! Tu garganta alien no probara el néctar de la cafeína tostada.

-Mi garganta no es alien- dijo Zim sonriendo con dulzura.

-No se que es lo que hiciste, pero se que lo hiciste- exclamó Dib empujándolo, con su ojo derecho mostrando un pequeño tic-. Se que Zim y Zim son el mismo Zim que Zim, aunque la gente crea que Zim no es Zim porque Zim no tiene el collar que Zim tiene que deberia tener por tenerlo, teniendo lo que Zim tendría demostrando que Zim es Zim por lo que Zim porta…

-¡¿Qué?!- preguntó Zim alzando una ceja.

-¡El estupido collar no me engaña!- dijo Dib jalandolo del collar.

-¡¿Que?!

-Demostrare que…

-Miren, pie grande…- Gaz apareció a un lado de su hermano y señaló un punto al final del pasillo.

-¡¿Que, donde?!- dijo Dib girando.

-Si saltas por la ventana podrás alcanzarlo- comentó su hermana sorbiendo su jugo.

-Pero estamos en el segundo piso.

-Tu genialidad amortiguara la caída- explicó la chica.

-¡Cierto! gracias Gaz!- dijo Dib corriendo- ¡Espera pie Grande! ¡Necesito saber si los que tienen pie grande tienen #$%& grande!

Dib rompió la ventana y cayó estrepitosamente, soltando gemidos de dolor.

-En ocasiones sus comentarios si son muy homosexuales- pensó Gaz en voz alta.

-¿Que le sucede?- preguntó Zim sobando su cuello.

-El café le causa déficit de atención e hiperactividad, por eso papá no lo deja tomar- explicó la chica encogiéndose de hombros-. Deberias ver lo gracioso que es cuando hay más de tres moscas en un mismo cuarto…

-Eh… no lo creo- dijo Zim girando.

-Oye… eh…- Gaz dio unos cuantos pasos hacia el chico, dudando-. Escuche que buscas… la sala de maestros.

-¡Cierto! ¡Necesito encontrar café!- exclamó Zim alzando ambos brazos.

-¿Porque?

-Eh… para acompañar mis palomitas de maíz- explicó Zim rascándose la cabeza.

-Eres raro.

-Tu tambien… eso me agrada- dijo Zim sonriendo.

-Bueno… te ayudare. Sígueme- dijo Gaz encogiéndose de hombros.

-Eh… Gaz…- comentó Zim mientras caminaban por los pasillos-. Se que Dib y yo tenemos nuestras diferencias pero…

-No me importa- declaró la chica.

-¿En serio?

-No me importa lo que hagas con el estúpido de Dib, a mi no me involucren- dijo la chica con recelo.

-¿Entonces porque me ayudas?

-¿Esto involucra a Dib?- preguntó ella alzando una ceja.

-Eh… si…

-Bien, no veo a Dib por ningun lado- puntualizó ella encogiéndose de hombros.

-¿Somos… somos amigos?- inquirió Zim nervioso.

-...- Gaz sopeso las palabras unos segundos, después se detuvo y abrió la puerta a su lado-. Esta es la sala de maestros. Toma el café y larguémonos.

-Si, por supuesto- asintió Zim entrando rápidamente al cuarto.

El chico tomó un taza y vació el contenido de una jarra que decía "café" en el mismo; observó la bebida durante unos segundos, estudiando su desagradable olor y su asqueroso aspecto, sin embargo le parecía vagamente atractivo. Entonces que comprendió que era parte de los genes de Dib, que en realidad eran la base de las células madre con la que había creado ese cuerpo. Lo cual implicaba que tendría los mismo efectos que en el chico, aunque el cuerpo tenía genes Irkens para fortalecerlo ¿Cual seria el resultado de aquello? Debía averiguarlo.

-¡Detente, Irken psicótico!- gritó Dib rompiendo la ventana.

-¡Dib!- grito Zim.

-¡Zim!- exclamó Gaz.

-¡Gaz!- dijo Zim.

-¿Zim?- dijo Gaz.

-¡Dib!- gritó Dib sonriendo.

-Eh… esto me pareció vagamente familiar- comentó Gaz con tranquilidad.

-Al diablo- exclamó Zim y trago la bebida de un solo golpe- ¡Muy tarde, Dib gusano! ¡He tomado el café y potencializado mis capacidades…! Me siento mal…

Zim se desplomó en el suelo, empezando a convulsionar. Gaz y Dib lo observaron unos segundos, confundidos y sorprendidos ante la reacción del chico. De pronto el chico dejo de moverse y permaneció inerte en el piso.

-Vaya… no se ve bien- comentó Dib sonriendo- ¿Sabes que se ve bien? Tomy, el power ranger Verde, aunque de blanco era mejor ¿Que diablos sucedió con su espada? La espada del augurio puede ver el futuro, me preguntó cómo veía las cosas Nostradamus ¿Sueños, visiones, palabras? Y palabra que no soy Hipster, pero lei juego de tronos cuando aún...

-¿Zim?- Gaz se acercó y pateó el costado del chico-. Dime que sigues vivo…

-Sigo vivo…- dijo Zim entre gemidos de dolor.

-Bien…- asintió Gaz-. Vámonos mientras Dib sigue distraido.

-¡Yo no estoy distraído!- gritó Dib acercándose.

-Como si me importara, solo quitate de mi camino.

-Tú puedes irte, este Irken moribundo se queda aquí hasta que sea interrogado- señaló Dib.

-No es un Irken- declaró la chica con enfado.

-¡Claro que si, solo se esconde!- dijo Dib alzando a un debilucho Zim de la camisa- ¡Vamos Zim! ¡Dile lo que piensas hacer esta noche!

-Comer waffles, me gustan los waffles- respondió Zim con mirada perdida.

-No me vengas con chistes- dijo Dib con su tic en el ojo derecho- ¡Confiesa cuántos planetas has destruido!

-Ninguno…

-¡Mientes!- gritó Dib agitando a Zim- ¿Donde esta tu perro?

-En casa…

-Espera…- exclamó Gaz sospechando algo- ¿Hiciste la tarea de algebra?

-No.

-¿Cuántos amigos tienes?- preguntó ella.

-Ninguno…- contestó el chico agachando la mirada.

-Espera- Dib pareció comprender lo que sucedía- ¿Que tan listo dirías que soy?

-Muy superior al humano promedio- respondió Zim con gestos de tener dolor de cabeza.

-Es… es una especie de suero de la verdad- exclamó Dib sorprendido-. Esa respuesta nunca la diría Zim estando en sus cinco sentidos ¿Los aliens tienen cinco sentidos? No estoy seguro de que coman, aunque yo mismo no he comido. Lo que me recuerda la comida china ¿Porque tanta obsesión con la nuez moscada? ¿Porque las ardillas de Alvin y las ardillas no comían nueces? Pesima pelicula, prefiero los vengadores… Uggh, Dib! ¡Concentrate!

El chico se giró y para su horror no pudo ver ni a su hermana ni a Zim. Salió corriendo del salon de maestros y desde la puerta pudo ver a Gaz jalando a un confundido Zim, dando la vuelta al final del pasillo hacia las escaleras.

-¡Gaz, vuelve!- gritó Dib-. Debo interrogar a Zim para descubrir el punto débil de su raza… y los códigos de entrada a su base! La base de vainilla es buena, aunque el aguacate… Agh! Maldición!

Dib salió por completo por la puerta, pero se encontró de frente con una sombra gigantesca; alzó la mirada sólo para descubrir que se trataba de la señorita Bitters.

-Dib, gusano- gruñó la mujer- ¿Que haces aqui?

-Diablos…


Gaz comenzó a correr con Zim agarrado del brazo; no estaba segura de su propia reacción, pero sentía que en el momento de vulnerabilidad de Zim, simplemente no podía dejar a Zim expuesto con su hermano… fuera o no fuera un alien.

-Un momento… si Zim no puede mentir- la chica volteó a verlo y lo tomó de los hombros- ¡¿Eres un alien?!

-No, soy totalmente humano- respondió el chico tapandose los ojos-. Me duele la cabeza…

-Entonces… tendremos la cita, cierto?- inquirió la chica desviando la mirada.

-Claro… me muero de ganas- admitió el chico.

Gaz se sonrojo ante las palabras del pálido joven, volteandolo a ver; el seguía cubriéndose los ojos, con expresión de dolor, lo cual le hizo pensar que continuaba bajo los efectos del café ¿Cuánto duraría? ¿Porque diablos tenía un efecto tan anormal en él? Mientras caminaban por los pasillos, ella escuchó la característica voz de su hermano. Se apresuraron a esconderse detrás de la esquina de un pasillo, con Gaz observando.

-¿Puedo ir a mi casa a dormir? No me siento bien…- susurró Zim cubriéndose el rostro.

-Bien, Zim… yo te llevaré- dijo Gaz con una pequeña sonrisa-. Pero creo que entonces me deberas una…

-¿Una que?

-Un favor- explicó ella-. Si yo hago algo por ti, tu debes hacer algo por mi.

-Lo que sea- exclamó Zim con dolor-. Solo llevame a casa…

-¿Seguro que no puedes mentir?

-No lo se, no pienso con claridad- susurró el chico desplomándose en el suelo.

-¿Que es la cosa mas estupida que has hecho?- inquirió Gaz con interes.

-Tratar de seducir a Tak- dijo el chico con el rostro contra el suelo.

-¿Y lo más inteligente?- preguntó ella.

-Cambiar de cuerpo…

-¿Cambiar de cuerpo?

-¡Zim!

Gaz se giró y pudo ver a su hermano corriendo hacia el final del pasillo, con varios chicos volteando; seguramente alguno de ellos los había delatado. Gaz alzó a Zim del collar de cita y sacó de su bolsillo un puñado de monedas. Salió de la esquina y arrojó las monedas al aire.

-¡Dib!- gritó la niña- ¡Hechizo de nivel tres! ¡Debes contar las monedas que caen cara, factorizando el promedio por el número de descendientes de drácula que eran zurdos! ¡Luego grita el resultado con graznidos de pato!

-¿Eso porque?- preguntó Dib alzando una ceja.

-Porque un fantasma evitará que puedas perseguirnos si no lo haces…

-Maldición, suena muy coherente- dijo Dib agachándose a contar las monedas.

Girando, la chica arrastro a Zim corriendo por los pasillos.


-Eso fue muy estúpido- comentó Zim- ¿Como se lo trago?

-Cuando toma café se cree cualquier cosa- respondió la chica abriendo las puertas de la escuela de una patada- ¿Como te sientes?

-Mal…- Zim se agacho y vomito sobre un niño cercano una materia de color oscuro-. Peor…

-Que asco…- dijo la chica encogiéndose de hombros-. Si me vomitas te mato…

-Encendido.

-¿Que?

-¿Que?

-Nada…- suspiró Gaz.

Ambos salieron corriendo de la escuela, pero no les duró mucho la tranquilidad.

-¡Zim!- gritó Dib corriendo al final del pasillo- ¿Cuantos Irkens tienes a tu mando?

-Ninguno…- respondió el chico cubriéndose el rostro de la luz del sol.

-¡No respondas!- replicó la chica molesta- ¡Dib! ¡Evita las grietas en el piso o el universo explotara!

-Diablos- Dib miró al suelo y empezó a avanzar con precaución.

-Rápido- dijo Gaz jalando a Zim del brazo-. Por cierto ¿Tienes novia?

-No…

-¿Que opinas de mi?

-Eres fuerte y muy inteligente, decidida y directa- respondió el chico gimiendo-. Me gusta estar contigo…

Gaz tomó la gorra de un repartidor de pizza que pasaba en moto; la acción provocó el tambaleo del chico, que se estrelló contra un árbol cercano, explotando a los pocos segundos después. Ella colocó la gorra en la cabeza de Zim, y después le quitó sus gafas a un invidente cercano para ponerlas al chico también.

-¿Mejor?

-Mejor…- asintió Zim agarrando su panza con ambas manos-. De la cabeza…

-Todo respeto que te tenga se perderá si te haces en los pantalones- advirtió Gaz.

-Entendido…

-¡Zim!

-¡No puede ser!- gritó Gaz desesperada.

Dib saltó desde lo alto de un camión y aterrizó frente a los chicos; se levantó con una sonrisa y su tic en el ojo derecho, ahora enrojecido. Ambos retrocedieron.

-Dime, Zim- exclamó Dib sonriendo como maniaco- ¿Cual es la entrada secreta a tu base?

-No tiene entrada secreta- respondió el chico.

-¿Como transmites…?

-¡Y usted puede ganar el auto si es capaz de contar los boletos dentro del auto!- gritó una voz cercana en un altoparlante-. Si su respuesta no tiene más de diez números de diferencia, el auto es suyo! ¡Tiene cinco minutos!

-Diablos- Dib se giró y corrió hacia el auto- ¡Yo los cuento!

-Vámonos- ordenó Gaz corriendo. Zim la siguió trastabillando.


Los chicos corriendo por varias calles en silencio, zigzagueando en todo lo posible; se detuvieron detrás de un centro comercial a recuperar el aliento, sentándose momentáneamente en unas escaleras de mantenimiento. Estaban ya suficientemente cerca, pero demasiado cansados para continuar.

-Bien Zim…- dijo Gaz recuperando el aliento- ¿Tu eres responsable de las heridas de papa?

-No.

-¿Hay alguien que te guste?

-Si…

-¿Soy…?

-¡Zim!- gritó Dib dando vuelta en la esquina del centro comercial.

-¡¿Como diablos nos encontraste?!- preguntó Gaz desesperada.

-Solo seguí el rastro de vómito- dijo Dib señalando el piso.

-¿Estuviste vomitando mientras corríamos?- preguntó Gaz asqueada.

-Lo siento…- dijo el chico desplomándose en el suelo nuevamente.

-¡Deja de ayudarlo, Gaz!- advirtió Dib alzando su dedo de forma amenazadora- ¡Puedo demostrarte aquí y ahora que es un alien! ¡¿Porque lo ayudas si tu misma no crees que sea un alien?!

-Porque no tienes derecho a violar su privacidad- replico la chica.

-¿Y tu si?

Gaz enmudeció y se sonrojo terriblemente; Dib aprovecho la ocasión para lanzar su pregunta definitiva contra Zim. Sacó su cámara y empezó a grabar al tiempo que se acercaba corriendo.

-¡Zim!- gritó Dib sonriente- ¡¿Como te deshiciste de tu squeddly spooch?!

-Yo aun tengo mi Squeddly Spooch- replicó Zim confundido.

-¿Que?- exclamó Dib sorprendido- ¿Puedes mostrarlo?

-No.

-¿Como te quitaste el collar cuando fuiste al laboratorio de mi padre?- preguntó Dib confundido.

-Yo nunca me quite el collar- respondió Zim con gesto de un inmenso dolor de cabeza.

-¡Maldita sea! ¡Muestra algo alien!- exigió Dib desesperado.

-No tengo nada- explicó Zim encogiéndose de hombros.

-Te lo dije- replicó Gaz tomando a Zim de los hombros-. Vamonos…

-¡No he terminado con él!- replicó Dib.

-Escuche que en la fuentes del centro comercial hay duendes- comentó la chica-. Solo necesitas golpear veinticuatro pelirrojos contra el borde mientras cantas una canción noruega de heavy metal…

-¡No!- grito Dib con su tic en el ojo- ¡Debo resistir la tentación!

-Dicen que los duendes cumplen un deseo si les ganas una partida de ajedrez…- comentó Gaz en tono casual.

-¡Duendes!- Dib se giró y salió corriendo hacia el centro comercial.

-Con suerte lo arrestan unos días- exclamó Gaz levantando a Zim-. Sigamos…


-¡Hola, Lucy!- saludo el perro de Zim- ¿Quieres un burrito? Son bajos en grasas… alto en colesterol!

-No, gracias- respondió la chica.

Gaz entró y arrojo a Zim en el sillon de la entrada, donde Zim volvió a vomitar.

-¿Estarás bien solo?

-Claro…- respondió el chico sonriendo-. Mis padres me cuidaran.

-Mmm… ok- dijo la chica encogiéndose de hombros-. Por cierto… ¿Porque te interesaste de pronto en mi?

-No lo se- admitió el chico-. Creo que porque eres bonita, despues me agradaste…

Gaz se sonrojo pero le dedicó una sonrisa al chico.

-Descansa, Zim- dijo la chica cerrando la puerta.


-Dios, me duele la cabeza- susurró Dib tirado en su cama.

-Eres un idiota Dib, ya sabes la resaca que te da con el café- rió Sirena a su lado-. Toma agua… eso debe ayudar un poco.

El chico dio un largo sorbo a su vaso y se cubrió el rostro gimiendo.

-Lo peor de todo es que no pude quedarme con el auto… cosas sobre ser mayor de edad para firmar legalmente el contrato- comentó Dib molesto-. Y Zim volvió a salir victorioso… estupido alien…

-Dib, si Zim no podía decir mentiras, creo que esto demuestra que realmente no es un alien…

-Lo mismo pense, pero me di cuenta de algo- dijo Dib sonriendo-. Cuando le pregunte sobre como se quitó el collar al ir al laboratorio de mi padre, Zim respondió "Yo nunca me quite el collar"...

-No entiendo- replicó la chica confundida.

-Cuando le pregunté por la entrada secreta de su base, me respondió "ninguna"... porque la entrada no es secreta para él- explicó el chico-. Fue totalmente honesto, asi que en esta ocasión al responder "no me quite el collar", de forma indirecta esta admitiendo que si fue con mi padre o hubiera respondido "yo nunca fui al laboratorio" independientemente de si se quito o no el collar.

-Bien… suena coherente- admitió la chica-. Pero no tienes pruebas de que haya dicho eso, cierto?

-No… se me ocurrió usar la camara mucho después.

-Bien… sigue intentando- dijo ella encogiéndose de hombros.

-Por cierto, me agrada la visita pero… ¿Porque viniste?

-Vine a avisarte, Dib- dijo ella sonriendo-. Tu solicitud fue aceptada: mañana presentarás el examen de la gaseosa nasal…


Gaz llegó a su cuarto y se dejó caer exhausta a la cama; miró al techo pensativa, reflexionando con su día al lado de Zim. Había sido divertido, pero aun no entendia que era lo que la había impulsado a ayudarlo o porque esas actividades innecesarias y agotadoras crearon alegria y satisfaccion en su ser. Quería creer que era otro motivo, que ella no era una chica normal. Quería creer que Zim no le importaba. Quería creer que Zim no le gustaba.

Fin Capitulo 07


Corenote:

De regreso con esta apasionante historia; sere sincero, deje este fic por problemas de humor. No puedo escribir comedia si no estoy muy alegre. Pero bien, mi humor ha mejorado y aunque el capitulo no fue epico, creo que fue un regreso muy digno. También debo informarles que ya tengo el guión general de TODO el fic, dividido en episodios con sus pequeñas sagas. Razón por la cual, les adelanto los siguientes dos capítulos, cosa que se retomará cada capítulo para mantenerlos informados al respecto… Jeje… Siempre disponible después de la corenote

Por favor no dejen de comentar y disfruten de este nuevo capítulo! De publicación quincenal! Espero...


Capitulo 08- La Prueba de la Gaseosa Nasal

Dib es citado para realizar la prueba de "La gaseosa nasal" y ser miembro oficial de la sociedad de los ojos cansados; recibe una serie de pruebas donde cada miembro de su equipo le ayudara por turnos a superarlas. Ahi Dib conocerá las habilidades únicas de cada miembro y porque fue elegido. Sin embargo, alguien quiere sabotear la prueba para que Dib repruebe: Bill, el investigador…


Capitulo 09- El esclavo del Juego 3

Zim gana en una rifa el nuevo "esclavo del juego 3", asi que decide invitar a Gaz a jugarlo; Dib invita a Sirena a su casa para darle "pruebas" de que ambos Zim son el mismo Ser.

GIR destruye el televisor de Zim y los chicos se trasladan a la casa de Gaz, donde se encontrarán con Dib y Sirena. Dib tratara de descubrir a Zim como un invasor, mientras que Rei entablará "amistad" con Gaz.