Hoy los flagelaremos con...

La Prueba de la Gaseosa Nasal

En lo profundo de la noche, una sombra avanzaba con rapidez escondiéndose en cada rincón; un largo callejón trasero, cubierto de camaras escondidas perfectamente en todo lo largo. Se trataba de un hombre alto, vestido de negro y con gafas oscuras. Observó las cámaras con interés desde una esquina inaccesible a la vista de estas máquinas: una en un bote de basura, otra en una lámpara, una más en la nariz del vagabundo dormido y la cuarta… no podía ver la cuarta! Revisó el perímetro con preocupación, hasta que logró divisar una camara de seguridad sobre la puerta… y bajo esta cámara, la verdadera cámara!

-Vaya si son listos, esconder una cámara como si fuera una cámara, nunca me lo hubiese imaginado- susurró el hombre nervioso- ¿Y si son mas camaras? Ya no se que puedo esperar de ellos…

Se permitió unos segundos para reflexionar al respecto, con una mano en la barbilla y recargado contra la pared, infundido en las sombras.

-¡Hola, Bill!- dijo un hombre de negro pasando a su lado.

-Hola, Norm- contestó el hombre abstraído.

-Hola, Bill, que gusto verte- declaró un segundo hombre, vestido como guardia de seguridad- ¿Vienes a la base?

-Si, si, es mi intención- admitió Bill con sinceridad-. Pero no deseo que las cámaras me filmen, Vik…

-¿Porque no usas la nueva entrada secreta?- inquirió Vik sonriendo-. Estaba fuera de servicio cuando fuiste en la caza de pantichoco…

-¡Vampichoco!- replicó Bill molesto-. Y el desgraciado logró escapar…

-Como sea, ahora esta funcional.

-¿Donde esta, como ingreso?

-Del otro lado de la calle, solo patea al cachorrito y teclea la clave 8456- explicó el guardia sonriendo.

Bill cruzó rápidamente la calle. Observó al tierno cachorro dormido sobre una manta; era de color blanco y de un pelaje muy esponjoso. Lo pateó firmemente con la pierna derecha.

-Wauh…- chilló el cachorro.

-No, Bill- gritó su compañero-. A la derecha, patealo con la izquierda.

Bill volvió a patear al cachorro y esta vez un panel se abrió en la pared cercana.

-¡Gracias!

-¡Un placer, Bill!

-Y ahora, es momento de tomar mi venganza…- susurró Bill ingresando a la puerta- ¡Venganza contra el cabezon de Dib, que nadie sabrá!

-¿Que nivel, caballero?- preguntó el guardia en el elevador.

-¿En que piso son las pruebas de nuevos reclutas?

-Sótano cuatro.

-A ese.

-Con gusto señor.

-Ja… jaja… jajajaja…

-¿Gusta unas papas con su risa maniaca?- preguntó un vendedor ambulante dentro del ascensor.

-Vaya, si que los hicieron más amplios- exclamó Bill-. Si, de queso y cebolla por favor…

-A la orden, señor.


-¡¿Cuanto falta para que mi gran plan acabe de gestarse?!- gritó Zim alzando sus guantes negros.

-Demasiado tiempo aun- contestó la computadora.

-Maldicion, maldicion… el plan más brillante y debo esperar para poder usarlo- susurró Zim molesto.

-Entonces usemos otro plan!- gritó Gir alegremente-. Uno que incluya cerdos y wafles…

-No, Gir, el ultimó plan con cerdos y wafles eliminó el hambre a nivel mundial- replicó Zim molestó-. Solo fortalecimos al enemigo.

-¡Yo tuve mi primer beso!- rió Gir con las manos en las mejillas- ¡Nunca olvidare ese sabor a tocino en sus labios!

-A veces me sorprende tu capacidad de conectar incoherencias…- dijo Zim alzando una ceja.

-Nadie es más incoherente que yo- dijo el robot con orgullo-. Excepto Goku… ese saiyan es todo un loquillo…

-...?

Zim se giró y volteó a ver el tubo que contenía su cuerpo humano descansando. Comenzaba a sentir ciertos efectos secundarios de dudosa utilidad y notablemente perjudiciales para su misión.

-Computadora, algo raro pasa con el Zim humano…- dijo el Irken observando con interés los datos en la pantalla frente al tanque- ¿Cuánto tiempo ocupa un análisis completo?

-Cerca de cuarenta y ocho horas…

-Imposible- negó con simpleza-. Me he presentado con ese cuerpo y ahora debo utilizarlo…

-Se puede correr el análisis en segundo plano, recopilando la información necesaria solamente por las noches- sugirió la máquina-. El análisis podría estar listo en cinco o siete días, dependiendo de las horas disponibles para el análisis.

-¿Has contactado ya con los Altos?

-Se encuentran fuera de… ehmm… servicio…

-Supongo que algunas veces la grandeza debe esperar- dijo Zim con resignación-. Acondiciona el cuerpo para la transmisión de pak. Es hora de irme...


-Morado o negro…- dijo Gaz pensativa ante el espejo, alzando en cada mano una playera de distinto color- ¿Falda o pantalon? Diablos…

El problema no era que no pudiera decidirse, sino en sí mismo, el hecho de tener que hacerlo ¿Porque le importaba la ropa que usaba? ¿Como se veía? En realidad solo con que la ropa estuviera limpia y no tuviera diseños estupidos, poco le importaba. Era cierto que solo usaba ropa de su color favorito, pero de eso a no poder decidir entre que tipo de ropa usar…

-Es molesto… muy molesto… - susurró tirando la ropa al suelo y dejándose caer en la cama.

Aun llevaba puesta su pijama, la cual era por cierto morada sin ningún dibujo o diseño en específico. Simple, como antes era su vida, antes de que llegara Zim… No, eso era una mentira. Su vida nunca fue simple con el loco de Dib dando vueltas por todos lados, persiguiendo niños deformes y enfermos, y siendo arrestado por la policía por sus acciones ilegales; menos con su padre el científico más brillante del mundo, que nunca se cansaba de hacer nuevas investigaciones. Pero ella simplemente los ignoraba, ignoraba cualquier cosa que le complica la vida; jugar videojuegos y resolver matemáticas eran las dos únicas acciones en la que estaba dispuesta a dedicar más de cinco minutos en ensayos de prueba y error o simple meditación. Ahora con Zim…

Y es que no tenía ningún sentido, por más que lo reflexionaba ¿Porque se interesaba en Zim? ¿Era realmente sólo por su aspecto físico? Eso no hablaba bien de su forma de ser, puesto que la ponía en el lugar de una estúpida superficial. Era igual de listo ahora que antes, igual de ocurrente, igual de hábil y exagerado; defectos y virtudes seguían siendo la misma, con diferencia de un poco más de amabilidad hacia ella. Aunque tal vez en el fondo…

-Siempre pensé que realmente era un extraterrestre…- dijo ella al techo, pensando en voz alta-. Tal vez era tan raro que nunca pensé que fuera humano...

Pero ella misma era muy rara, según la opinión de todos los que conocía: compañeros de clase, personas en foros, colegas de su padre. La única persona que no la calificaba de rara era su propio hermano, lo cual en realidad distaba mucho de tranquilizarla. Sin embargo, a pesar de todo lo raro que fuera la situación, de todas las nuevas contrariedades y dilemas que se presentaban, seguía queriendo estar como estaba. No se imaginaba volver a ignorar a Zim. O que él la ignorara a ella, eso si que seria realmente…

-Doloroso... - susurró Gaz pensativa.


El resto del dia transcurrio con normalidad en la escuela para Dib, quien esperaba ansioso la salida para presentarse a la "prueba de la gaseosa nasal"; por el transcurso de las clases se olvidó completamente de sus dos problemas más importantes: Zim y su hermana. Abstraído en su preparación mental, se la pasó susurrando respuestas a interrogadores invisibles y dibujando cosas raras en su cuaderno; su hermana optó por ignorarlo en absoluto mientras que Zim apenas si lograba concentrarse en su enemigo. Su cuerpo humano últimamente carecía de la concentración propia de los Irkens, aunque tampoco recordaba tener mucha antes de ello… o después… o nunca… Pero de cualquier forma sentía que algo era diferente en ese cuerpo y eso no dejaba de preocuparle, al tiempo que no podía dejar de mirar discretamente a Gaz… Quien le dedicaba unas muy disimuladas sonrisas cada vez que lo descubrió… o tal vez era solo su imaginación…

-Bien, mocosos, recuerden que, en palabras del propio Abraham Lincoln- declaró la señorita Bitters- "No existe vampiro pequeño ni un hacha demasiado grande…"

-Maestra ¿Que se supone que significa eso?- inquirió Zita confundida.

-¡¿Acaso crees que soy cazavampiros?! ¡Yo que diablos se!

La campana sonó anunciando la salida. Dib salió corriendo del salón y llegó a la entrada de la escuela, donde ya lo esperaba Barba Partida, escondido discretamente como vendedor de Hotdogs… aunque vestía con su gabardina negra y lentes oscuros, portando encima el ridículo mandil amarillo y el sombrero en forma de pan. Dib se acercó rápidamente…

-Agente Barba Partida…

-¡Vaya, palomilla!- dijo Barba Partida alzando sus gafas-. Eres bueno identificando sospechosos…

-Eh… sí, más o menos…- respondió Dib alzando una ceja.

-Bien… solo cobró este hot dog y nos vamos- dijo entregando el alimento a un gordo- ¡Que le vaya bien señor!

Tom arrojó su disfraz y corrió, seguido de Dib, hasta un auto negro estacionado; ingresaron rápidamente en el mismo y el auto arrancó.

-¿Y mis compañeros?- preguntó Dib nervioso mirando por la ventana

-Tranquilo, palomilla- dijo Barba Partida en un susurro-. Ellos también asisten a colegios igual que tu, pero para asegurar que no haya trampas…

-Es por eso que hemos venido por ti…- declaró el conductor.

-Esa voz…- exclamó Dib recordando vagamente.

-Dib, te presento a uno de los altos mandos de la sociedad de los ojos hinchados y miembro del círculo de siete- dijo Barba partida sonriendo-. Bill…

-¡Que gusto verte de nuevo, Dib!- dijo Bill mirándolo por el espejo retrovisor…

-¡¿Bill?!- exclamó Dib sorprendido.

-Ja… jaja… jajajaja!

-¿A que se debe la risa malvada?- preguntó Tom con tranquilidad.

-Es… es risa de reencuentro, no malvada- explicó Bill tosiendo.

-Oh…- asintió Tom con tranquilidad-. Bien, Dib, tu prueba empieza en tres horas pero no debes tener contacto con nadie más. Es por eso que te transportamos por separado… Tu primer prueba será con ayuda del agente Mano Alegre…

Dib asintió, pero por alguna razón se sentía inseguro con la presencia de Bill, el investigador; para empezar no podía comprender cómo una persona tan incompetente era miembro de la sociedad, pero aun peor era que el tipo en cuestión no dejaba de mirarlo… Y eso le daba muy mala espina.


Al principio todo parecía que iba a transcurrir normal en su dia, hasta que encontró a Zim esperándola en la entrada de la escuela. O parecía estar esperando, después de todo ¿A quien mas podia esperar Zim? Sin embargo, antes de que lograra llegar a encontrarse con el chico, sucedió algo totalmente inesperado, incluso para los estándares de su vida.

-¡Hola, Gaz!

-¿Rei?

-¿Sabes? Mi escuela queda de paso y pense "¿Porque no pasar a saludar a la hermana de mi amigo?"- dijo ella sonriendo nerviosa-. Después me dije que sería estúpido… y después que no necesariamente… y al final concluí que todo depende de tu opinión…

-...

-¿Entonces qué opinas?- preguntó ella como si estuviera a punto de ponerse a llorar.

-En este momento… yo realmente…- Gaz volteó a ver a Zim, quien la miraba impaciente e hizo algo que posteriormente nunca pudo explicar-. Me alegra que hayas venido…

-¡¿En serio?!- exclamó la chica emocionada- ¡Sabía que era buena idea! Bueno, no lo sabia, pero lo sospechaba… bueno, en realidad solo lo esperaba… bueno, sinceramente…

-Dejalo asi- dijo Gaz con tranquilidad-. Solo que debo ir… debo ir al centro comercial.

-¡¿Tu cita con Zim?!

Gaz se sonrojó al escuchar las palabras, que en realidad confirmaba el motivo por el cual se dirige al centro comercial. Rei soltó una pequeña carcajada cómplice. Comenzó a caminar seguida de su compañera, aunque de pronto ya no se sentia tan comoda como segundos antes con su presencia; pasaron junto a Zim, el cual se adelantó bloqueando el paso. Zim silbaba "casualmente" cuando atravesó el trayecto de las chicas.

-Oh… Gaz, Gaz…- dijo Zim desviando la mirada-. Que casual encuentro… muy casual y nada orquestado…

-Hola, Zim…- dijo Gaz aun roja, pero con un tono tranquilo.

-Hola Zim…- saludó Rei.

-Hola…- Zim se mantuvo observando unos segundos a la recién llegada.

-Zim, ella es Rei es una a…- Gaz se detuvo a mitad de la palabra, se dio un par de segundos para reflexionar al respecto y continuo-. Es una amiga…

El rostro de Rei se iluminó ante las palabras de la chica, mientras que el de Zim se oscureció.

-¡Tú!- gritó señalando a la chica- ¡Eres tu!

-¿Se conocen?- preguntó Gaz extrañada.

Zim guardó silencio y empezó a toser.

-No, no, solamente… solamente señalo que ella es ella, asi como yo soy yo y tu eres tu- explicó Zim nervioso-. Solo para que no haya confusiones… nunca la he visto en mi vida…

-Bueno, yo he escuchado hablar mucho de ti… señor "extraterrestre"- dijo Rei sonriendo.

-¡Mentiras, sucias mentiras!

-Zim… fue ironía- dijo Gaz entornando los ojos.

-Oh… yo… soy más humano que la arcilla…

-Definitivamente eres todo un loquillo- dijo Rei con simpleza-. Y muy atractivo… entiendo porque Gaz se…

-¡Vámonos!- exclamó Gaz corriendo, tomando del brazo a Rei- ¡Te veo mañana, Zim!

-¿Mañana tenemos clases?

Gaz recordó que era viernes. Sacudió la cabeza y dejando a Rei, regresó rápidamente hasta Zim.

-El domingo… el domingo es el plazo para los collares- dijo Gaz nerviosa.

-En realidad es el martes en la mañana- puntualizó Zim-. Pero… pero entiendo la idea…

-Si tu quieres… si quieres perder la cabeza antes que salir conmigo- susurró Gaz desviando la mirada-. Yo lo entiendo… Nadie te esta obligando…

La frase era no solo estúpida, sino incoherente en todo su contexto y se arrepintió de haberla pronunciado tan pronto y termino, pero era difícil pensar claramente cerca de él. Era difícil hablar, verlo… todo era tan difícil y tan confuso.

-Yo… Digo, no quisiera perder la cabeza- dijo Zim nervioso.

-Si, lo entiendo, no quieres morir…

-Me refiero a que… bueno, yo…- Zim tragó saliva nervioso-. Cosas como perder la cabeza es cosas que no quiero, pero están las cosas que si quiero… Y si quiero tener una cita contigo...

Gaz alzó la mirada y se cruzó con la de Zim, quien la miraba nervioso. Al mismo tiempo, y sin pensarlo, ambos sonrieron; y esa sonrisa mutua los hizo sonrojar al mismo tiempo.

-Aqui esta mi numero de casa- dijo Gaz escribiendo un número rápidamente en un trozo de papel-. Llamame…

Ella salió corriendo, seguida de Rei quien parecía muy divertida con el asunto; Zim se quedó mirando hasta que la perdió de vista, entonces tomó del cuello a unos de sus compañeros y lo arrojó al suelo.

-¡Tú! ¡Explicame que es un numero de casa y para que me sirve!- exigió Zim con una sonrisa en el rostro.


-Bienvenidos, miembros de la sociedad…- exclamó Trasero Pálido ante la congregación de personas reunidas, la cual debía ser una cantidad cercana a los trescientos-. Ante los ojos hinchados de nuestros hermanos, presentamos al nuevo aspirante que pondrá en riesgo su vida para pertenecer a nuestra grupo y luchar por la paz de la humanidad y la verdad detrás de todo fenómeno paranormal existente…

-¡Así sea!- respondieron a coro los miembros.

Era un enorme auditorio, muy parecido a los salon universitarios de conferencia circular; solamente que la parte media era mucho más grande. Unas enormes pantallas bajaron del techo, formando un cuadrado perfecto; en el mismo, podía verse la pantalla dividida entre dos vistas: Dib arriba y Gay abajo.

-Pense que seria algo mas… modesto…- exclamó Dib confundido.

El chico vestía un traje negro, muy parecido al swat; en su casco tenía un holograma con contacto directo hacia su compañero, así como canal de sonido abierto y dentro de una oscura habitación, con dos droides flotando a su alrededor, vigilando con camaras por todos lados.

-¡Dib!- exclamó Trasero Pálido alzando la voz, cosa que nunca hacia-. Es hora de tu primer prueba… un agente debe aprender a trabajar con sus compañeros… En esta prueba deberás sincronizarte con el agente Mano Alegre…

-Bien, cual es la prueba?

-La sorpresa es parte de la prueba- dijo el agente y la transmisión se cortó.

-Bien, Gay, confió en ti- dijo Dib sonriendo.

-No te preocupes camarada, no te decepcionare- dijo Gay con confianza.

Una puerta frente a Dib se alzó, mostrándole un largo pasillo. Dib recorrió el mismo, seguido de los droides flotantes; al final una puerta de proximidad se alzaba, pero se mantuvo cerrada aun cuando Dib llegó frente a ella.

-¿Listos?- inquirió Trasero Pálido.

-Si, señor- dijeron Gay y Dib a la vez.

-¡Empiecen!

Las puertas se abrieron y ambos agentes ingresaron a la prueba. Desde la sala de control, dos agentes permanecían en el suelo gimoteando de dolor; y en la pantalla principal, la misma imagen que veía el grupo de los agentes de campo en el auditorio. Y Bill, quien se mantenía sentado en una silla sonriendo.

-Empieza el juego, Dib, empieza el juego…- dijo subiendo una palanca de "prueba de campo" al extremo "entrenamiento intensivo".


Dib y Gay se encontraron en la misma zona, pero separados; se trataba de un pasillo ancho, blanco y perfectamente iluminado. Dib estaba a la derecha y Gay a la izquierda; los separaba un panel semi transparente que no podía ser vidrio pero tampoco podía ser "nada".

-Un agente debe tener buena condición física y ser inteligente- declaró Trasero pálido-. En la prueba calificaremos ambos puntos, aunque el principal será la sincronización…

Uno de los Droides de Dib dejó caer un tubo metálico; Dib lo junto y supo al instante que se trataba de un látigo portatil.

-Solamente tienen un arma, que servirá para ambos- explicó el agente-. Están separados por un papel inteligente que solamente permite a materiales inorgánicos pasar.

-Entonces debemos arrojarnos el arma- concluyó Dib pensativo.

-Así es…- confirmó el hombre-. Pero recuerden que no habrá descanso de los enemigos, de forma que deberán abrir sus propias oportunidades para que la persona que más ocupe el látigo lo tenga. A lo largo del pasillo encontraran tres puertas que deberán piratear; pasen las tres puertas y estarán a salvo. Suerte. Empiecen, cadetes…

-Son unos desgraciados- exclamó Dib divertido-. El látigo por sí mismo es un arma lenta y poco precisa…

-Vamos, Dib.

Ambos chicos comenzaron a correr. Llegar a la primer puerta les tomaría un trayecto de cuarenta metros, no gran cosa; el pasillo se volvió de un color verde y unos compartimentos en el techo, tras de los chicos, se abrieron. Robots araña comenzaron a salir del mismo; tenían cuatro patas, forma ovalada y un brillo plateado muy impresionante. Dib no pudo menos que detenerse unos segundos a admirar la increíble obra de ingeniería robótica.

-¡Corre, Dib!- ordenó Gay.

Dib volvió a la realidad y continuó corriendo hacia su objetivo. Los robots araña eran muy rápidos, y pronto el primero de ellos alcanzó a Dib; el chico pudo verlo de reojo y se tiró a un lado. Presiono un boton en la base del tubo y un cordon metalico se desplegó. El arma en realidad no solo era lenta, tambien pesada según pudo constatar Dib. Dio un golpe lo más rápido que pudo y logró arrancar una pata al robot. Volvió a apretar el botón y el cordón regresó al tubo; arrojó el arma a Gay y continuó corriendo. Gay sacó el látigo y de un solo golpe inhabilito a dos de los robots, pero sus congéneres no dejaban de avanzar; el chico se giró y continuó corriendo.

-Esto es un poco exagerado para una iniciación…- comentó Dib con un ligero tono de preocupación en su voz.

-Esta prueba no solo es para ti…- declaró Gay mirando sobre su hombro-. También es para consolidar el equipo…

-¿En serio?

-Digamos que no somos oficiales sino pasamos esto juntos…

-Pues hagámoslo!

Llegaron a la puerta y dos paneles se desprendieron de sus respectivos lados. Eran literalmente como cuadros de azulejos.

-¿Pero qué es esto?- Dib observó el panel.

-Ni idea…

Una parte del azulejo se iluminó, mostrando una secuencia numérica. Sin embargo entre numero y numero habia un cuadro apagado. La secuencia era de tres números.

-¡Esta incompleta!- exclamó Dib preocupado viendo las arañas avanzar.

-La mia tambien… espera- Gay volteó a ver a Dib-. Dime tu secuencia…

-Tres cuatro siete…- dijo Dib.

Con una habilidad increíble, Gay comenzó a teclear con su mano derecha sobre el azulejo; la puerta se abrió segundos después. Ambos pasaron corriendo por sus respectivos lados, dejando caer los azulejos; los robots continuaron corriendo tras ellos. La siguiente puerta se encontraba a ochenta metros aproximadamente: el doble de la distancia.

Gay sacó el látigo y con hábiles movimientos destruyó cuatro robots; lo arrojó a Dib, quien en un solo movimiento acabó con dos y lo devolvió. Gay terminó con los restantes de su lado, y volvió a arrojarlo a Dib, quien dio cuatro latigazos para poder acabar con los seis robots restantes; a lo lejos, vieron más paneles abrirse y más robots salir. Con pesadez, Dib notó que su brazo empezaba a cansarse. Volvieron a correr y arrojó el arma a Gay.

Al llegar al objetivo retiraron sus respectivos paneles, pero Dib fue alcanzado por uno de los robots que se arrojó en su espalda; el peso lo hizo caer de cara, arrojando su azulejo al lado de Gay. El chico arrojó el arma a Dib y sostuvo ambos paneles estudiandolos. El cabezón se giró y dio una patada al robot, al tiempo que alzaba el látigo y golpeaba, pero su primer embiste fallo; alzó el látigo, pero el espacio era más reducido que antes y le impedía moverse con libertad. Gay seguía sosteniendo ambos azulejos.

-¡Ingresa la maldita clave, Gay!

-¡No hay nada en tu panel!- replicó el chico desesperado.

Mostró el susodicho a Dib y efectivamente pudo constatar que no había números. Otra araña se arrojó, pero logró evitar y destruir una pata, aunque siguió moviéndose. Ya tenía tres demasiado cerca y las otras llegaron en menos de treinta segundos. Entonces lo comprendió.

-¡Damelo!- exigió el chico arrojando el látigo- ¡No se activará de tu lado!

Gay obedeció, y al instante que Dib tocó el panel, esté prendió.

-¡Seis cinco cero!- dijo Dib.

Gay destrozó cuatro robots y devolvió el látigo, mientras se encargaba de ingresar el código con rapidez. La puerta se abrió y los chicos cruzaron; en esta ocasión la puerta se cerró tras de ellos, impidiendo a los robots continuar.

-Bien pensado- dijo Gay sonriente.

-Tu eres bueno- respondió Dib feliz.

-Por eso me llaman "Mano Alegre"- replicó Gay con orgullo-. Soy el hacker más rápido de toda la sociedad completa…

-Te creo…- asintió Dib masajeando su brazo. Empezaba a sentirlo agarrotado-. Aún falta una…

Los chicos se levantaron y miraron. Para su sorpresa, apenas se encontraba la siguiente puerta a unos veinte metros; Dib dio el primer paso y entonces un panel se abrió en el suelo. Ambos se giraron y lo que vieron los preocupo mucho más que los robots arañas.

-¡Son unos enfermos!- gritó Dib con horror.


-Así que tu y Zim…

-¿Tú como sabes de Zim?

-Tu hermano habla mucho al respecto- respondió Rei-. De ambos…

-Vaya boquifloja…

-Nada malo- aclaró Rei-. Bueno… él piensa que es malo, pero no lo creo así…

-¿Quieres decir que todo su grupo de raritos habla sobre mi?- preguntó Gaz notablemente molesta.

-No, no… solamente lo ha comentado con Gay y conmigo… no creo que con Tom…

-¿Quien es Tom?

-El agente Barba Partida.

-Aun así, creo que Dib deberá responder por sus indiscreciones- replicó Gaz furiosa.

-Oye, yo no… bueno… dejemos a un lado a Dib- rió la chica nerviosa.

-Llevo años intentando hacer eso- dijo Gaz con tranquilidad-. Si encuentras la manera, avisame…

Rei soltó una risita sincera y Gaz no pudo evitar acompañarla, aunque apenas fue una carcajada. El ambiente se relajó un poco y continuaron caminando.

-Lo que dijiste antes…- comentó la pelirroja.

-Dije muchas cosas- dijo Gaz sin darle importancia.

-Dijiste… que somos amigas- completó Rei nerviosa.

Gaz se detuvo y volteó a ver a su acompañante. Ambas guardaron silencio; Rei se mordía el labio nerviosa, jugueteando también con sus dedos. Gaz desvió la mirada unos segundos antes de volver a voltear a verla y comenzar a hablar.

-No tengo amigos, Rei- dijo la chica con simpleza-. Y no estoy interesada en tenerlos. No soporto a la gente…

-Yo tampoco… por eso no tengo amigas- dijo ella con amargura-. Pero tu me… tu me caes bien…

-No tengo amigos, olvidalo- negó Gaz y continuó caminando-. Y no me sigas mas, me molesta tu presencia…

Rei se quedó de pie, mirando a Gaz alejarse. Sin embargo, sonreía; no creía que Gaz estuviera siendo muy sincera, o tal vez era solo que no quería compartir su "vida privada", pero estaba segura que algo podría hacer. Gaz le agradaba, y Dib también; era su oportunidad de tener amigos y cuando menos haría un pequeño esfuerzo que era alguien en quien podía confiar.

-Se que podremos ser amigas, Gaz- dijo la chica mirando al cielo-. Se que se puede…


Un literal maremoto de Furbys salió del compartimento; Gay y Dib corrieron con todas sus fuerzas.

-¡Furby!- gritó Dib aterrado.

-¡Abrazame!- dijeron los furbys. Sus ojos brillaron en un color rojo y de sus pequeños picos salieron dientes afilados y sangrientos- ¡Abrazame, pendejo!

-Debo…- Gay se detuvo en seco y se giró.

-¡No!- Dib arrojó el tubo a Gay, golpeando su rostro.

El chico se retorció de dolor pero después reaccionó, se giró y volvió a correr.

-¡El látigo…!- dijo Gay mirando sobre su hombro.

-Olvidalo, no sirve contra ellos- declaró Dib.

Llegaron a la puerta y desprendieron sus azulejos.

-Mi clave es nueve dos… equis?- exclamó Dib confundido.

-¡¿X?!- exclamó Gay sorprendido-. No me jodas… ¡Una variable!

-Estoy muerto…- susurró Dib tragando saliva.

-Distraelos!- ordenó Gay comenzando a teclear.

Dib avanzó unos pasos; se puso en posición de batalla; los cientos de Furbys llegaron pronto a su posición, pero los del lado de Gay se desviaron, enfocándose solamente en él. Dio una patada al primero, el segundo, el tercero; golpeó al cuarto hasta el décimo. Saltó para esquivar a unos siete y después volvió a patear a otros veinte… pero se sentía cansado. Los Furbys seguían llegando.

Su compañero tecleaba con manía, mordiéndose el labio inferior; los enemigos lo ignoraban, pero para él no eran precisamente buenas noticias. El primer Furby logró morderle una oreja.

-¡No, quitate!- gritó adolorido alzando una mano para quitarse al enemigo.

Otro Furby se adelantó y le mordió un dedo, mientras uno más aprovechaba la distracción y mordía su pierna. A partir de ahí, perdió toda ventaja que tuviera y sucumbio ante una horda de seres hambrientos que comenzaron a morder y rasguñar sin piedad o pausa.

-¡Gay!- llamó Dib- ¡Duele!

-¡Ya voy!

-¡Muero!

-¡Ya voy!

-¡Recuérdame!- gritó Dib hundiéndose entre los Furbys.

-¡Listo!

La puerta se abrió y la habitación se inundó de agua; la corriente era fuerte, pero dos enormes garras metálicas detuvieron a los chicos, tomandolos por la muñeca. Fueron cinco segundos antes que el agua bajara su nivel y ambos chicos volvieran a respirar con normalidad. Dib y Gay intercambiaron una sonrisa mientras escuchaban aplausos a lo lejos.

-Bien hecho agentes- dijo Trasero Pálido-. Dib, la siguiente prueba será en media hora… Secate...


-Es curioso, no recuerdo que los Furbys fueran parte de la prueba de iniciación- comentó Trasero Pálido a uno de sus compañeros.

-Supongo que los tiempos cambian- dijo el hombres encogiéndose de hombros- ¿Que opinas tu, Cara bonita?

-No estoy segura, pero… sigamos adelante- ordenó sin darle mucha importancia.

Los cinco miembros más importantes de la orden intercambiaron miradas y asintieron satisfechos; faltaban dos de sus miembros, pero le restaron importancia. Los líderes deben seguir adelante con las pruebas de reclutamiento.


-Rindete…

Dib dio un brinco, asustado ante la voz; una voz demasiado cercana. Las paredes se resquebrajaron, y el sonido… el sonido desapareció; un silencio horrible, innatural invadió el lugar. El chico dejó caer la toalla que sostenía en su pelo y miró alrededor.

"¿Zim?" quiso pronunciar, pero ninguna palabra salió de su garganta. O si es que acaso salió, fue sofocada. Simple silencio.

La luz se intensificó, pero no provenía de los focos. Simplemente todo parecía más luminoso, más raro. Algunas cosas, mesas y sillas, empezaron a perder su forma definida. Ángulos absurdos, y formaciones insanas; su mente le obligó a cerrar los ojos.

-Rindete…- de nuevo esa voz. Una voz femenina.

Abrió los ojos y se encontró de frente a una persona. Solo que no era una persona. Una mujer; no, o si? Era difícil describirlo. Era una especie de mujer lobo, o lobo mujer, ya que era más animal que persona. Orejas enormes, hocico y cola larga y esponjosa; aunque unos ojos hermosos, grandes y profundos. Tristes, muy tristes. Compasivos.

Vestía, lo mejor que podía vestir un animal, un traje azul rasgado en varias partes. Su pelo también era azul, aunque en ciertas partes cambiaba a un blanco; sin embargo, estaba manchada en sangre y cerraba el ojo izquierdo, con una mueca de dolor. Su brazo derecho, que aunque terminaba con unas uñas muy largas era una mano estilizada y humana, colgaba flacidamente. Y sobre todo, algo que no le gustó, es que podía verla y al mismo tiempo lo que había tras de ella, de una forma casi traslúcida pero que no lograba comprender, pues veía los colores vivamente. No era un lobo, era un zorro. "Una zorro-mujer" pensó, tratando de no sonar ofensivo en su propia mente. Era ligeramente más alta que él, pero no podía pasar del metro y medio; aun asi era estilizada y delgada, que casi le daba una apariencia de ser alta. Tal vez era alta para su especie.

Y fue entonces que el sonido volvió, pero no paulatinamente; ni siquiera el sonido normal. Fue una literal explosión de sonidos a su alrededor, que lo obligó a arrodillarse, cubriéndose los oídos. Y las paredes se derrumbaron del todo; un espacio abierto, en llamas, gente corriendo por todos lados…

La mujer-zorro, no, la zorro-mujer alargó su mano sana y tocó la mejilla del chico; las lágrimas inundaron su rostro. Luces, que debían ser armas laser, recorrieron el lugar, creando explosiones eléctricas a su alrededor. Y a lo lejos, tras de ellos, una horda de criaturas sombrías, corriendo y chillando estruendosamente. El cielo abierto, no era el mismo; dos enormes orbes, que debían ser lunas, flotaban excesivamente cerca de la tierra. De esa tierra...

-Dejalo…- susurró la mujer con tristeza-. Nunca ganaras…

-¿Qué?- exclamó Dib confundido, y para su sorpresa en esta ocasión sí pudo hablar.

-Estás destinado a perder- declaró ella-. Rindete…

-¡No logras engañarme, Zim!

-Déjalo en paz… Nunca vas a ganar.

-¿Es esto obra tuya, Gaz?- preguntó Dib nervioso.

-Siempre lo fue- sollozó la mujer agachando la cabeza-. Perdoname…

-No entiendo nada…

-No acabes con Zim… No puedes ganar… - repitió la mujer, abrazandolo con dulzura. Una y otra vez, la mismo frase-. No puedes ganar...


-¡Hora de la prueba!- Dib despertó sobresaltado, mirando a su alrededor.

El droide que lo había despertado, permanecía flotando en la puerta, pacientemente; era un disco con dos brazos metálicos. A su alrededor, no había rastro de la mujer, de la guerra o las lunas. Dib se limpió el sudor de la frente y se colocó sus lentes, confundido respecto a en qué momento se había quedado dormido. De cualquier forma, se apresuró a seguir al Droide para su siguiente prueba. No pudo evitar un escalofrío cuando, al pasar por la puerta, vio las grietas en las paredes…


El edificio tembló hasta sus cimientos; en lo más profundo del laboratorio, una puerta perfectamente cerrada emitió un brillo cegador. Los aparatos se volvieron locos por la sobrecarga de energía, la cual en realidad solamente duró unos breves segundos. Mini-alce se adelantó y verificó las lecturas, comprobando que todo volvía a estar perfectamente controlado. El computador de la base comenzó a trazas estadísticas y cálculos avanzados, decidiendo reforzar el perímetro con inhibidores gamma.

"Comunicame con Zim" pidió Mini-alce, por medio de un mail al computador.

-Negativo, todo esta bajo control- replicó la máquina.

"El experimento respondió de forma impredecible. Falta casi un mes para que esté listo."

-El plan es brillante y perfectamente trazado- contestó la máquina-. Los cálculos predicen un 90% de éxito en cualquier plan que incluya en su elaboración el material…

"El material se ha vuelto inestable…"

-Cuestión de perspectiva- dijo la máquina con tranquilidad-. Podemos decir que se estabiliza con mayor rapidez de la esperada…

"El amo debe…"

-Negativo. Ahora mismo es prioridad Alfa para la raza Irken- replicó el computador-. Si el experimento funciona, el arma más poderosa del universo será propiedad de la raza superior, como debe de ser. No podemos dejar que nada atemorice o atenue los esfuerzos del amo.

"Cierto. Por la gloria Irken…"

-Por la gloria Irken.

Ambos borraron inmediatamente los registros de los eventos. Incluyendo la momentánea brecha espacial generada en la tierra; borraron sus propios registros, eliminando cualquier memoria que tuviesen del asunto. Aun así, el computador dejó en trabajo de espera el refuerzo de los inhibidores. Cálculo un 99% de probabilidades de instalar correctamente los inhibidores sin el registro adecuado; el 1% era de que simplemente no los colocara, pero era un riesgo que debía correr. Por la gloria Irken.


-¡Ahora!- gritó Trasero Pálido.

Dib y Tom salieron corriendo por la puerta, encontrándose en medio de un coliseo; impresionado, el chico miró a su alrededor, observando la altura y magnificencia del edificio.

-Es solo un simulador- explicó Barba Partida a la pregunta no formulada.

-Increible- asintió Dib.

A ambos extremos, dos enormes puertas de madera se elevaron, dejando entrar una decena de ninjas vestidos de negro. Barba partida sonrió satisfecho.

-Esos no son simulaciones- aclaró el hombre.

-En la prueba, deberán mostrar su capacidad de defensa- declaró Trasero Pálido-. Y el ataque es la mejor defensa; derroten a sus enemigos… antes que la bomba explote!

-¿Que?

En medio del coliseo una trampilla se alzó, elevando una esfera negra con un reloj digital marcando cinco minutos. No había ninguna otra seña distintiva. Una pelota roja se encontraba al frente de la bomba. Dos aros salieron por encima de las puertas, donde los ninjas esperaban.

-Cada enemigo derrotado les dará diez segundos extras, por el contrario, los ninjas no tendrán la labor de golpearlos aunque pueden hacerlo- aclaró el hombre-. Sino de meter la pequeña pelota en cualquiera de los dos aros. Por cada vez que eso pase, se les restaran quince segundos. Solamente un aro estará activo, a la vez, desactivando y activando el del lado contrario. Si logran dejar inconsciente a todo el equipo, la bomba se desactiva… caso contrario… Explotara!

-Son cinco y cinco- declaró Dib vigilando a los enemigos.

-Bien…- asintió Barba Partida-. Ahora conocerás mi historia, Palomilla…

-¡Empiecen!


-La sociedad de los ojos hinchados, comenzó como un juego, una afición; tres chicos y una chica formaron un club para poder hacer uso de las instalaciones escolares y una parte de su presupuesto, aunque el requisito mínimo era de cinco miembros. Juntos crearon un proyecto, unas gafas que permitirán ver a los fantasmas; se volverían famosos… no podían dejar que esa oportunidad pasara. Se vieron obligados a adoptar a un miembro extra ¿Pero quien? Ellos eran los "nerds" de la escuela, nada populares, pero muy inteligentes… la idea fue clara. Decidieron aprovecharse del chico mas inocente, mas amable y bueno de toda la escuela…- susurró una figura sombría frente a los paneles de control, inclinándose hacia las pantallas-. Un chico que sabía que esas cosas eran tonterías… Los fantasmas no existen!

Pulsó un botón con la leyenda "Avanzado".

-No estaba dispuesto a unirse a tal tontería, hasta que una noche recibió la visita… del conde Vampichoco! ¡Y el destruyo su peluche favorito! Desde entonces, yo, Bill, he jurado venganza… Me uni a ese club con ese único fin, y nadie entiende el verdadero peligro ¡Todos se burlan de mi! Pero no más, Dib… tu seras el primero… Pero no el último.


Dos ninjas cayeron inconsciente al suelo del lado de Dib, quien no tuvo tiempo de festejar mientras retrocedia ante los ataques incesantes de sus enemigos. Del lado de Tom solo dos quedaban en pie, uno de los cuales arrojó la pelota y la encesto en el aro; el agente propino un fuerte golpe en el estómago al ninja, se giró y pateó el rostro del restante, acabando por completo con sus enemigos. El reloj de la bomba se ajustó en 2:54 y continuó retrocediendo.

-Creo que hubiese sido más justo poner a otro acompañando a Dib en esta prueba- comentó uno de los siete.

-No, solo es una prueba de rutina- replicó Trasero pálido-. Con mantenerse consciente es suficiente… Aunque Barba Partida es obviamente una ventaja atroz…

-Al final de cuentas, es una prueba de rutina- replicó Cara Bonita.

-Cierto…


El último de los ninjas cayó inconsciente tras una fuerte patada de Dib en su rostro; el chico saltó celebrando la victoria mientras Barba Partida le dedicaba una sonrisa de aprobación. Voltearon a ver la bomba, la cual mostraba 2:06… 2:05… 2:04…

-Eh… no debería detenerse?- inquirió Dib preocupado.

Debajo de cada canasta, un sonido metálico ensordecedor se elevó; a los pocos segundos, se abrió una puerta de cada lado, revelando dos enormes robot de vaga forma humanoide. Una sola línea negra representaba un sensor de visión, carente de boca visible. Dos brazos y dos piernas, con cuerpos sólidos y robustos que hacían temblar el suelo mientras avanzaban al centro. Se colocaron frente a la bomba, cubriendo cada uno a uno de los agentes pero sin acercarse lo más mínimo; en la base de la bomba aparecieron letreros, a los cuatro lados, con la leyenda "desactivación habilitada".

-Diablos…- susurró Tom preocupado.

-¿Que? ¿Qué sucede?- preguntó Dib.

-Han actualizado la misión, palomilla- dijo el hombre tirando sus gafas al suelo-. Yo los distraigo… Tu debes desactivar la bomba.

-¡¿Desactivarla?! ¡¿Como diablos hago eso?!

-Corta todos los cables menos los rojos y blancos- explicó Barba Partida adelantándose-. Y pase lo que pase, no te distraigas…

Barba Partida saltó frente al enemigo. El robot tiró su primer golpe, que esquivo con facilidad; el segundo fue una patada, pero Tom ya se encontraba fuera de su alcance, dirigiéndose al segundo robot. La reacción fue inmediata y el enemigo arrojó un puñetazo. Barba Partida se agacho, pero tomó el brazo como palanca y uso el propio impulso para levantar al robot y arrojarlo contra el otro. El golpe fue tremendo y el sonido ensordecedor, pero los daños fueron mínimos o nulos, pues ambos se pusieron de pie. Dib reaccionó y corrió hacia la bomba.

Los enemigos se pusieron de pie y arremetieron esta vez al mismo tiempo contra Barba Partida. Él esquivó los golpes y apenas si se dedicó a dar empujones o arremetidas ligeras, tratando de mantener su distancia. Con su frente sudando, Dib abrió la bomba, sacó una navaja de su bolsillo y comenzó a desenredar la maraña de cables. El reloj se movía lenta pero constantemente "1:25… 1:24"

Uno de los robots arremetió contra Barba Partida con una tacleada, y él se arrojó a un lado; el segundo robot entonces cogió la pelota del suelo y la arrojó al aro. Entró limpiamente. "1:09… 1:08"

-¡¿Que?!- exclamó Dib horrorizado- ¡Las canastas siguen activas!

El evento produjo confusión en Barba Partida, hecho que el primer robot aprovechó para golpear su estómago. El hombre retrocedió sofocado y el segundo enemigo lo pateó en la espalda, haciéndolo caer. El primero lo pateó en el estómago nuevamente, arrojandolo unos metros de distancia. Dib cortó frenéticamente los cables mientras se debatía entre ayudar a su mentor o seguir el trabajo "No te distraigas…". Y contra sus principios, siguió cortando cables.

Barba Partida se puso de rodillas con dificultad, mientras el primer robot se acercaba corriendo. Logró ponerse de pie al tiempo que le era propinado un golpe directo al rostro; Dib dejó caer su navaja horrorizado. Pero no vio el cuerpo de su mentor caer.

-¿Es todo?- dijo Barba Partida.

El robot le daba la espalda a Dib, de forma que no entendió lo sucedido cuando vio caer al mismo con un brazo destrozado y su mentor sonriendo satisfecho; el segundo robot empezó a correr hacia él. No pudo dejar de notar que Tom tenía ambos brazos a espaldas.

-Ese es el viejo Barba Partida…- escucho reír a uno de los agentes.

El robot llegó y soltó un golpe poderoso, el cual fue bloqueado por Barba Partida… con su barba partida. El hombre ni siquiera retrocede, simplemente giró su cuello y golpeó con la barbilla el brazo, destrozandolo de la misma forma que hiciera con el otro robot.

-¡Por Saturno!

-Yo soy Barba Partida…- dijo el hombre sonriendo-. Vengan por mi…

El primer robot alzó su brazo y arrojó nuevamente la pelota, metiendo limpiamente en el aro. Dib reaccionó y miró la bomba. Y se puso a trabajar frenéticamente; escuchaba los sonidos metálicos y los quejidos, pero no tenia tiempo que perder. Se concentró totalmente en cortar cables. "00:19… 00:18". Escuchó nuevamente la pelota golpear el suelo "00:03… 00:02"

-¡Listo!- gritó cortando el ultimó cable. La bomba detuvo su conteo. Habían ganado.


-¿Y bien…?

-¿Bien que?- respondió Tom dando un sorbo a su refresco.

-¿Como draculas hiciste eso?- preguntó Dib mientras caminaban por el pasillo.

-El refresco lo compre, te ofrecí uno cuando…

-¡No, lo de los robots!- aclaró el chico ligeramente desesperado.

-Oh…

Barba Partida dio un largo sorbo a su bebida y se colocó nuevamente los lentes, perdido en un mar de reflexiones; continuaron caminando unos segundos antes que el hombre agregara nada más. Al dar la vuelta en una esquina, soltó un suspiro y empezó.

-Era muy chico cuando sucedió, un par de años mas chico que tu- dijo con ligereza-. La sociedad de los ojos hinchados comenzó como un club escolar, hace ya varios años. Aunque tecnicamente soy uno de los siete grandes, no soy miembro fundador… Empezó con cinco de nosotros. Yo no era muy hábil haciendo amigos, aunque si que estaba interesado en descubrir todas las cosas raras que el mundo ocultaba y que la gente se resistía a ver con claridad.

-Entiendo.

-Mi ingreso al club, y mi habilidad, vienen de un dia en que el club de natación comenzó a molestar al club de los ojos hinchados, tomando medidas especialmente fuertes contra uno de los miembros- dijo con tranquilidad-. Cuando la cosa llegó a contacto físico, no pude quedarme sentado viendo. Les hice frente a esos chicos, y mientras discutimos, uno de ellos sacó un bate de béisbol y me golpeó la cara directamente… Aun no entiendo de donde diablos saco el bate.

-¡¿Que?!

-Me rompió, literalmente, la cara. Mi mandíbula se fragmentó en siete pedazos, mientras que mi tabique se rompió y ocho dientes; mi ojo derecho salió de su órbita… pero afortunadamente no lo perdí- exclamó con una sonrisa-. Dure tres meses hospitalizado; me reconstruyeron con cirugía lo mejor que les fue posible, pero mi mandíbula era caso perdido. La reemplazaron con una de metal, pero para el proceso de extracción de los fragmentos de hueso tuvieron que abrir mi cerebro…

Tom levantó su pelo y mostró una larga y pálida línea que recorre su frente. Dib tragó saliva. Antes que pudiera preguntar algo, Tom continuó.

-La extracción sería demasiado dolorosa, y la anestesia afecta la coagulación de la sangre, con una alta probabilidad de muerte por desangramiento. Así que me abrieron la cabeza y frieron una pequeña área, quitandome la sensibilidad absoluta de mi rostro- explicó con tono solemne-. Fue entonces cuando adquiri una barba indestructible y absoluta carencia de dolor… Posteriormente mejore el material de mi mandíbula para poder usarla como un arma de combate, pero esa es una historia aburrida…

-¡Increible! Nunca lo sospeche…

-Admito que la mayoría de los apodos de los miembros fundadores son tontos- dijo encogiéndose de hombros-. Pero el mio tiene cuando menos una historia detrás. Después de mi, cada agente oficial fue nombrado de acuerdo a sus habilidades…

-Vaya…

-Ahora descansa, palomilla… Aun te falta la tercera prueba, en quince minutos.

Continuaron caminando en silencio, pero una duda asaltó la mente del más joven, quien no pudo evitar preguntar.

-Tom… Quien era el miembro por el que te arriesgaste?

-Bill- respondió el hombre sonriendo-. O como lo conocemos en la organización: el agente Increible...


La penúltima prueba de la gaseosa nasal estaba por empezar. Rei entró corriendo por la puerta y se colocó al lado de Dib, quien la miraba con gesto molesto; ella se encogió de hombros y soltó una risa nerviosa, al tiempo que se limpiaba el sudor del rostro.

-Lo siento…- susurro la chica agotada.

-Si… como sea…- suspiró Dib alzando la cabeza.

Estaban en un cuarto blanco, con un unico reloj llevando una cuenta regresiva. Faltaban dos minutos para llegar a cero. No había bocinas ni otro elemento visible en el cuarto; de hecho se encontraban de pie, y aun asi escucharon un sonido metálico retumbar en el cuarto.

-Bien chicos. La penúltima prueba… - las luces se apagaron, dejando solo el reloj iluminado-. Sobrevivan…

-¡¿Que?!- exclamó Dib asustado- ¡¿Qué clase de instrucciones son esas?!

-Calla…- exigió Rei molesta.

-¡¿Como que me calle?! ¡Explicame lo que pasa!

-Es tu prueba, torpe… nuestra prueba…

-¿Donde estas?- susurró Dib en la oscuridad.

-Aqui, toma mi mano…

-Bien, creo que…

-¡Mi mano, pervertido idiota!- grita la chica.

-Auh… eso no fue mi cara…

-No fue una cachetada…

-Auh…

Dib sintió que una pequeña y cálida mano lo tomaba, al tiempo que rodeaban su brazo con otro brazo, a manera de abrazo íntimo; el chico se puso nervioso, pero no dijo nada. El reloj iba a veinte segundos antes de llegar a cero.

-¿De que trata la prueba?- preguntó Dib.

-Ni idea…- replicó Sirena-. Existen cerca de trescientas pruebas distintas; aun los agentes más experimentados solamente han pasado por quince o veinte.

-¿Tan pocas?

-El examen de iniciación se hace una vez, son cuatro pruebas- explicó Sirena-. Después de eso solamente haces un examen cada que cambias de grupo o cuando te graduas como agente gris… Lo cual no es más de diez pruebas…

-Diablos…

Un sonido estruendoso se escucho, y Dib lo identificó como paredes desplomándose; el reloj terminó el conteo. De pronto, volvió a encenderse, marcando ahora cinco minutos y nuevamente en retroceso.

-Nos dejan en un espacio abierto- comentó Sirena-. Debemos sobrevivir cinco minutos.

-¿Cinco minutos a que cosa?

-Guarda silencio Dib… No queremos que nos escuchen…- susurró Sirena-. Ya vienen…

-¿Quien viene?- preguntó Dib nervioso…

-Confia en mi… y cállate…- ordenó Rei.

Dib guardó silencio. Levantó la vista y observó en silencio el reloj retrocediendo. Los segundos parecían pasar más lento que lo normal, pero no era posible; solo estaba muy nervioso. Sentia la respiracion de Rei en su espalda, aun abrazada contra su brazo derecho. No pudo evitar que su mente divagara, y sentir la presión en su brazo. Bultos, bultos suaves… muy suaves. Sabía perfectamente de qué se trataba. Rei era una chica mayor, ya más desarrollada, aunque por su forma de vestir era difícil distinguirlo a primera vista. Supuso que su rostro estaba completamente rojo por el calor que comenzaba a sentir, y agradeció que hubiera una oscuridad tan profunda.

Ruidos extraños, como de garras; gruñidos borboteantes y chillidos agudos. Dib se sobresaltó y se giró a donde el ruido, pero Rei rápidamente lo agarró con firmeza y no le permitió moverse. Acercó su boca a su oído y susurro muy bajo. Demasiado bajo.

-Puedo verlos… yo te cuido…


-De todas las pruebas, las de este tipo son las más aburridas- comento Cara Bonita en la oscuridad.

-Cierto, no podemos ver nada…- replicó Trasero Pálido.

-¿Y si ponemos cámaras nocturnas?- sugirió otro miembro.

-No, eso desvirtuaria la prueba- dijo Cara Bonita-. Lo que pase en las pruebas, se queda en las pruebas… verdad Trasero Pálido?

El hombre se sonrojó y dio unos tosidos. Cara bonita sonrió mostrando unos dientes blancos en la oscuridad. Los miembros intercambiaron miradas y soltaron una que otra carcajada.

-Vamos por unos hot dogs…

-Alguien debe supervisar- replicó Cara Bonita.

-No se apuren chicos- dijo Bill ingresando a la estancia-. Yo cuidaré de los reclutas…

-O Bill… después de esas risas malévolas pensamos que irías tras el monte Vampiloco…

-Es Conde Vampichoco- replicó Bill molesto-. Pero siempre tengo tiempo para nuevos reclutas… después de todo, son quien da financiamiento a la sociedad…

-Gracias amigo- dijo Trasero Pálido levantándose-. Te traeremos algo…

-Solo recuerda, Trasero Pálido…

-Lo se… sin chocolate…

-¡Sin chocolate!- gritó Bill alzando la mano con gesto victorioso-. Soy alérgico…

Los miembros salieron de la habitación.

-¿Crees que deberíamos darles condones a los chicos?

-Por Neptuno… no todos son tan pervertidos como Trasero Pálido…

-¡Los escuche!

Bill tomó asiento en una de las sillas y apagar los monitores. No servian de nada, después de todo las luces no volverían a prender. Las había destruido. Era una lástima no poder admirar como los Ghouls acababan con Dib, pero… cuando menos sería divertido escucharlos gritar. Asi que subio el volumen de las bocinas y se acostó, concentrado su oído. No podría escapar en esta ocasión, Sirena era buena gente… pero nadie ganaba a los Ghouls. Ni siquiera Tom…


El reloj marcaba menos de un minuto, pero los sonidos ya eran demasiado cercanos; con delicadeza, Rei lo empujaba de vez en cuando, arrastrando los pies. Escuchaba un rugido, otras veces solo un gruñido… otras veces un chasquido. Ninguno de esos tres sonidos lo tenía calmado. Observaba tontamente el reloj mientras obedecía las órdenes mudas de la chica, que en ocasiones lo tomaba de la cintura para dirigirlo mejor. Los movimientos eran tan gráciles que casi se podría decir que estaban bailando en la oscuridad… Solo que la música era espeluznante y le ponía los pelos de punta.

No podían intercambiar palabras, sabía bien que algo vivo… muchas cosas vivas, estaban en la habitación; así que debía conformarse con simplemente confiar, confiar en Sirena. Y aunque no podía ver nada, suponía que Sirena debía estar haciendo un buen trabajo. Escuchaba a las cosas olfatear el aire, rasgar el suelo ¿Eran ciegas o simplemente la oscuridad las limitaba? No tenía idea, pero era posible que de nada le sirviera averiguarlo, al fin de cuentas lo importante era que los estaban buscando, y gracias a los movimientos de Rei no los encontraban…

El reloj llegó a diez segundos, y pudo escuchar un pequeño suspiro de alivio a su lado. No pudo menos que sonreír. De pronto la habitación tembló… nuevamente el sonido metálico. El reloj llegó a cero. Y siguieron escuchando a las criaturas, y las luces no se prendieron. Permanecieron unos segundos en silencio, al parecer ambos confundidos. Entonces el reloj se reinició… nuevamente cinco minutos.

-No me...

-Calla- exclamó Rei asustada.

Muy tarde, ambos cometieron el error. Una de las cosas desconocidas dio un rugido y se abalanzó sobre ellos… pero chocó con algo. Escucharon el estruendo y las cosas se volvieron un caos. Sirena empujó a Dib, dudando a cada paso, de una forma muy distinta a los movimientos delicados de antes; ambos guardaron silencio, entre el caos de ruidos y sonidos de golpes.

-¿Estas bien?- susurró Rei entre los ruidos.

-Si… que sucede?

-Creo… creo que metieron cosas en la habitación.

-¿Metieron cosas?

-Era una habitación vacía- susurró Rei-. Ahora no solo tiene esas "cosas"... creo que hay muebles y…

Dib se golpeó la pierna con algo, muy doloroso; como Rei no se dio cuenta siguió empujando a Dib y ambos cayeron, creando ruido. Rei se golpeó la frente, Dib el brazo izquierdo. Ambos bufaron de dolor, tratando de mantenerse callados. Los ruidos comenzaron a disminuir. Dib palpo alrededor, y sintió lo que parecía ser… una cama o una mesa, a su derecha. Algo suave… algo suave a su izquierda.

Rei enmudeció al sentir la mano de Dib en su… después palideció, preguntándose si realmente era la mano de Dib…

-Dib… susurró con temor.

-¿Si?

-Tu mano… me estas agarrando el pecho?

-Yo… no sé…- exclamó Dib entre asustado y avergonzado-. Voy a… voy a levantar mi mano…

Rei sintió la mano del chico subir de su seno a su hombro. Sintió su corazón volver a latir con normalidad…

-Que alivio…- susurró la chica.

-¿En serio?

-Si…

Dib sintió un puño impactar su mejilla, lo cual lo hizo caer. Lamentablemente no cayó del todo, sino que su cabeza golpeó contra un muro o algún mueble más; el dolor fue intenso y lo hizo dar un grito, no solo de sorpresa. Escucharon a las criaturas gemir y los pasos acercándose. Rei maldijo en voz baja. Tanteado, descubrió un hueco bajo uno de los "muebles" de alrededor; tomó a un adolorido Dib y lo arrastro abajo, colocandose sobre él y tapando su boca con las manos. Dib se retorcia, pero trato de guardar silencio.

Las cosas llegaron pronto al lugar, y comenzaron a revisar el lugar; Rei esperaba que estuvieran lo suficientemente "dentro" para que las "manos" de aquellas cosas no los alcanzaran… o que ninguna de las cosas tuviera la feliz idea de meterse ahí abajo. Colocó su boca sobre la oreja de Dib, y vocalizo con mucha suavidad.

-Lo siento…- susurró ella-. Pero… una chica no puede dejarse tocar asi de facil…

Dib asintió, aún adolorido por el golpe. Rei se asomó a un lado y pudo ver a lo lejos el reloj, en su último minuto.

-Un minuto más… - susurró ella-. Saben que estamos aqui… guarda silencio…

Rei permanecía sobre Dib, con ambas manos sobre su boca. El chico dejó de retorcerse y bajo sus manos… de pronto se sintió demasiado "expuesto". No le gustaba la posición, ni el hecho de dejar sus manos en el suelo, así que… las levantó nuevamente y las colocó en los hombros de Rei. La chica dio un pequeño respingo, pero no dijo nada más… Los sonidos comenzaron a alejarse.

Rei alzó la cabeza, golpeándose con el "techo" bajo el mueble que estaba; se agachó nuevamente, adolorida y descubrió el rostro de Dib, para poner sus manos en el lugar del golpe. El movimiento hizo que Dib bajara un poco sus manos, poniéndolas en la cintura de ella. Ambos se sintieron nerviosos ante esto… Rei no dijo nada y se acostó nuevamente sobre Dib, callada y confundida. El chico se sintio nervioso, pero muy emocionado.

-Dib… ya te dije que no me toques… y eso incluye el trasero- dijo ella con un tono pícaro.

-Yo no estoy agarrando tu trasero- replicó Dib ofendido.

-Claro que… Maldición- exclamó Rei con un hilo de voz.

La cama, mueble o lo que fuera, fue arrojada a un lado con rudeza; unas manos tantearon en la oscuridad, y los jalaron hacia abajo. Los rugidos comenzaron de nuevo. Rei intentó girarse pero no pudo, estaba siendo arrastrada. Dib estaba atrapado de piernas y su brazo izquierdo, pero comenzó a golpear a la oscuridad con el derecho. Algunos golpes atinaron a "algo" blando, un rostro o un brazo… no podía decirlo. Su brazo izquierdo fue liberado.

-¡Dib!

-Voy, Rei- gritó el chico arrojando cosas hacia su otro captor.

Sintió un tirón más pero extrañamente fue liberado de golpe; se levantó y procedió a tratar de orientarse. Vio el reloj llegando a cero.

-¡Sirena!

-¡Dib!- gritó la chica a su izquierda.

Se giró y literalmente se arrojó al suelo, gateando con las manos al frente intentando encontrar a su compañera. Sintió una garras rasgarle la mejilla, la sangre corriendo; se hizo a un lado y continuo buscandola. Una cacofonía de gritos furiosos y destrozos invadieron el lugar. Solamente debía procurar hacer menos ruido que la mayoría de ellas… Cosa que le preocupaba no poder cumplir.

-¡Rei!

-¡Dib!

Se arrojó al suelo y alcanzó a sentir la cabeza de la chica; la siguieron arrastrando, pero ella rápidamente tomó sus brazos. Dib se puso sobre su hombro izquierdo y comenzó a patear la oscuridad sobre Sirena; golpeó varias veces contra carne blanda, otras contra carne dura e inclusive escucho en una ocasión huesos rompiéndose, pero mas y mas de esas cosas parecían llegar. Miró el reloj con alegría, pues solo faltaban cinco segundo.

-¡Cinco segundos!-exclamó pateando con más fuerza, de pronto dejaron de jalar a Sirena y la pudo colocar a su lado.

Abrió su gabardina y cubrió a ambos con la misma, abrazándola con fuerza. Apenas dejó un hueco visible para ver el reloj. Dos segundos, un segundo. Cero. Cinco minutos. Cuatro minutos, cincuenta y nueve segundos…

-No…- susurró Dib aterrorizado.

Algo empezó a jalar su gabardina. De hecho, muchas cosas. Muchas garras que se encajaron en su carne atravesando la tela como si fuera crema batida. Se giró sobre la derecha, arrastrando a Sirena. Le puso la gabardina, de una forma tan hábil que ni él mismo comprendió en esa oscuridad. Se acostó boca arriba y a ella la puso sobre su pecho. Pateó con fuerza a la oscuridad, y todos sus golpes tuvieron tino. Sirena se acurrucó sobre su pecho.

-Estaremos bien…- susurró Dib con una sonrisa que sabía que ella no podría ver.

-Siempre tan optimista- rió Sirena.

-Nosotros… nosotros ganaremos- los brazos y piernas empezaban a dolerle.

Una de las criaturas se abalanzó sobre ellos, Dib sintió su garra sobre su cabeza y rápidamente forcejeo; escucho a la cosa dar mordidas a la oscuridad y rápidamente la separó de su cuerpo, mientras seguía dando patadas.

-Tapate los oidos- ordenó Sirena.

-¡¿Que?! Tengo las manos ocupadas…

-¡Ahora!

-¡¿Estas loca?!- replicó Dib con cansancio-. Si suelto esa cosa…

-¡Confia en mi!- gritó ella molesta-. Somos… somos compañeros…

Dib guardó silencio. Soltó a la criatura y le propinó un golpe rápido en la mejilla para alejarla un poco. Sintió un diente encajarse en uno de sus nudillos, pero suponía que eso era buena señal.

-¡Listo!- gritó cubriéndose los oídos con fuerza.

Lo que paso despues seria difícil de describir para Dib en el futuro; una cacofonía de sonidos, gritos, dolor. Se desmayó a los pocos segundos. Su mente ni siquiera tuvo tiempo para confundirse...


-Dib… Dib…

-Mmm…

-Dib… despierta…

-Rei es tan bonita…

-Eh… palomilla?

Dib abrió los ojos sobresaltado al escuchar la voz de Barba Partida. Se encontró acostado, siendo observado de cerca por Barba Partida, con sus acostumbradas gafas, los moretones en su rostro pero un aspecto mucho más clásico a lo que conocia. Mano Alegre se mantiene unos metros atrás, riendo de brazos cruzados; a su izquierda estaba Sirena, desviando la mirada, sonrojada y silenciosa, pero sonriendo también. Dib se frotó la cabeza y tomó asiento en el sillón en el que se encontraba.

-¿Qué… qué pasó?- preguntó cerrando los ojos-. Me duele la cabeza.

-Debe ser un gran dolor…

Dib estaba a punto de replicar algo, enojado, cuando se dio cuenta que quien lo había dicho fue Barba Partida en realidad. Tenía una expresión muy seria, así que simplemente se encogió de hombro; el hombre soltó una carcajada, y sus compañeros lo siguieron.

-No tengo cabezota- dijo Dib, más divertido que molesto.

-Ya solo falta la ultima prueba Dib… Se que fue una prueba difícil pero es imperante que termines la prueba hoy…

-No tardes mucho… aún queda lo más difícil- sentenció Gay acercándose unos pasos.

-Te esperamos afuera, Dib- Tom hizo un gesto con la cabeza y Gay lo acompañó.

Ambos salieron por la puerta y dejaron a Dib y Rei solos; la chica le dedicó una sonrisa, se acercó y saltó sobre el sillón, dejándose caer.

-¿Como te sientes, cabezon?

-Bien, supongo- dijo Dib ignorando el insulto-. Gracias por aquello.

-Somos un equipo, Dib- sentenció la chica con una amplia sonrisa.

-¿Qué fue lo que paso?

-La prueba se salió de control- explicó ella-. Afortunadamente Barba Partida llegó para rescatarnos…

-Yo me desmayé- dijo Dib avergonzado- ¿Me golpearon?

-No, eso fui yo- respondió Sirena con orgullo.

-¿Tu?

-Ya habrás visto a Gay, que es un experto con la informática; Tom, que es hábil en el combate cuerpo a cuerpo… aunque a un alto costo- dijo ella sonriendo-. Y yo, la agente Sirena: experta en los sonidos. Detectar y definir sonidos que la mayoría de personas no pueden, e incluso… incluso puedo agudizar mi propia voz a un nivel ultrasónico mortal...

-¡Vaya!- exclamó Dib pensativo-. Eso es increíble.

-Si… gracias…- sonrió ella con un tono coqueto-. Tu tambien fuiste de mucha ayuda… Me protegiste…

-Yo…- el chico se rascó la cabeza, sonrojado y sonriente-. Al final tu fuiste la que me protegió…

-Gracias, Dib- exclamó ella dando un beso al chico en la mejilla-. Te veo afuera…

Dib guardó silencio sorprendido, viendo a la chica salir de la habitación; aún le quedaba una prueba por delante y no era momento de bajar la guardia. Al parecer seria la mas dificil de todas las pruebas.


-Dib, has superado las pruebas valientemente- declaró Trasero Pálido-. Pero aun te falta una prueba más para poder considerarte miembro de la sociedad…

El chico se encontraba parado en medio de un gran mausoleo, acompañado por su equipo quienes esperaban de brazos cruzados a pocos metros tras de él. Dib dio un paso al frente.

-No tengo miedo, agente- dijo dedicando una breve sonrisa a su equipo-. Enfrentare la ultima prueba.

-Haz demostrado gran valor- dijo la voz de una mujer desconocida para Dib-. Haz demostrado gran habilidad para trabajar con tu equipo, y confiar en ellos. Pero lamentablemente no estaras listo hasta pasar esta prueba…

-Barba Partida- llamó Trasero Pálido.

-¿Que?- exclamó Dib confundido.

Sirena y Mano Alegre se acercaron y tomaron al chico de los brazos; Barba Partida saltó al frente del chico y con serenidad tomó su cabeza.

-Lo lamento…

-¡¿Que?! ¡No, no, que hacen?!

Antes que pudiera agregar nada mas, Barba Partida sacó una Nuka Cola (soda) de su gabardina, la agito y la abrió. La colocó en la nariz del chico y el chorro explotó con fuerza. La gaseosa salió por la boca del chico, quien se retorció de dolor; los chicos lo soltaron y Dib se desplomó, tosiendo y con los ojos llenos de lágrimas.

-¡¿Que… qué fue eso?!- dijo tosiendo.

-Es la prueba de iniciación- dijo Trasero Pálido frente a él. Le ofreció una mano y una amplia sonrisa-. Como te dije antes, eramos muy chicos cuando fundamos el club… pero siempre respetamos la prueba de "la gaseosa nasal"...

-¿Todos pasaron por esto?- preguntó Dib mirando a su equipo.

-Sí…- dijo Tom con solemnidad.

-Sí…- dijo Gay riendo.

-También las mujeres- agregó Rei con pesar.

-Y de acuerdo a las reglas, dejaras de ser un "agente Palomilla" para recibir un nuevo nombre código- dijo Trasero Pálido mirando a sus demás compañeros-. Saluden al agente… el agente Cabeza Grande!

-¡¿Que?!

-Bienvenido Dib- dijo Tom sonriendo-. Ya eres miembro oficial de la sociedad…

Fin Capitulo 08


Corenote:

De regreso con esta fascinante historia! La verdad me gusta tanto que si me pesaba no haberla continuado. Tras unos meses con cambios muy grandes en mi vida, he logrado estabilizarme y por eso retomaré mis historias, dando prioridad a esta entre las que más me importan. Espero les guste el capitulo.

Este capítulo pudo publicarse antes si lo hubiera dividido en dos capítulos, pero la verdad es que no me sentia cómodo haciendo eso, en parte porque desde siempre lo anuncie como un único capitulo. En fin, tampoco esperen juegos tan largos como este, ya que es un caso extraordinario. No dejen de comentar, y esperen proximas actualizaciones!


Capitulo 09- El esclavo del Juego 3

Zim gana en una rifa el nuevo "esclavo del juego 3", asi que decide invitar a Gaz a jugarlo; Dib invita a Sirena a su casa para darle "pruebas" de que ambos Zim son el mismo Ser.

GIR destruye el televisor de Zim y los chicos se trasladan a la casa de Gaz, donde se encontrarán con Dib y Sirena. Dib tratara de descubrir a Zim como un invasor, mientras que Rei entablará "amistad" con Gaz.

Capitulo 10- La Devastadora Cita de la Perdición

Ha llegado el dia limite para que Gaz y Zim lleven a cabo su cita o los collares explotaran; por supuesto, Dib no esta dispuesto a permitir que nada pase entre ambos, y será Rei la encargada de ayudar a Gaz sin que Dib se de cuenta, para mantener la amistad de ambos.


Por ultimo les informo de que ya he publicado mi primer libro, de corte serio (no esperen chistes en el mismo); si te gustan mis fics, te invito a que leas mi libro, des una calificación y comentes. Disponible en Amazon y Google Play: "Legión - Vortices"

Hay puertas que abren camino a un mundo de terror; pero las puertas pueden cerrarse, las fisuras no. Vórtices te arrastrara en una espiral de terror y ficción, hundiéndote en las fisuras del mundo, un mundo oscuro y cruel empeñado en despedazar la esperanza de aquellos que caen en sus garras.

La más exquisita y detestable selección de crónicas que te acercaran un paso a la desesperación absoluta; vivirás las experiencias más horribles al lado de los personajes en cada historia, personas que llamarlos héroes sería mentir, y que nombrarlos sobrevivientes es demasiado optimista. Cada quien luchando por sus intereses y contra terrores que difícilmente podrían haber imaginado tener. Un grupo de almas perdidas en la oscuridad.

Agradezco su tiempo y apoyo. Proximamente mas libros originales disponibles.