Author's notes: Genteeeeeeeee *screams out of pure happiness and dances and celebrates* En Tumblr salio un scan from a Japanese magazine and it's official art people, anyway en ese scan estan our beloved Nano-chan and Fate-chan and they are in the cover and guess WHAT? *Tries to contain my own happiness* Esta Fate-chan vistiendo un traje bastante lindo de colour negro con corbata azul y lleva un preciosa flor blanca en el lapel y Nano-chan esta vistiendo un hermoso vestido rosado de MATRIMONIOOOOOO, Fate-chan is carrying Nano-chan bridal style y Nano-chan lleva un anillo, estan como recien casadas, no se, pero creo que our beloved NanoFate became canon. Y si es asi there is nothing more to say than...FINALLY! And they are just confirming what the rest of the of world already knew, NanoFate was/is/and forever will be canon.
Vamos a celebrar and dance and scream and, and, and...WOOOOO-HOOOOOOOOOO. *Can't...I...just...* *dies of too much cuteness*
Y solo por que les queria decir esto voy a update the story today. Y no les puedo pasar el link porque el site no lo permite.

Disclaimer: I do NOT own Mahou Shoujo Lyrical Nanoha and its characters, nor do I own the plot, the plot belongs to Nicholas Sparks and MSLN belongs to Masaki Tsuzuki.


Chapter 17

Los cálidos rayos de sol continuaban extendiéndose hacia ellas. En el silencio, Fate le estrechó la mano a Nanoha y cerró los ojos instintivamente ante el dolor en la muñeca. La había llevado enyesada hasta hacía un mes, y los médicos le habían recetado analgésicos. Se había fracturado varios huesos de los brazos y se había hecho un esguince en los ligamentos, pero después de su primera dosis, se había negado a tomar más analgésicos, pues odiaba el estado de somnolencia en que la sumían.

La mano de Nanoha era tan suave como de costumbre. La mayoría de los días, la sostenía durante horas, imaginando cómo reaccionaría si Nanoha se la estrujara de repente. Permaneció sentada, contemplándola, preguntándose qué estaría ella pensando o incluso si aún tenía la capacidad de pensar. El mundo en su interior era un misterio.

—Nuestras hijas están bien —empezó a contarle—. Vivio se ha acabado todo el tazón de cereales durante el desayuno, y a Alice le ha faltado muy poco. Ya sé que te preocupa que no coman bastante, porque no son muy altas que digamos, pero poco a poco se van acabando toda la merienda que les pongo después de la escuela.

Al otro lado de la ventana, una paloma se posó en la repisa. Caminó unos pasos hacia un lado y luego hacia el otro, antes de quedarse finalmente quieta como lo hacía la mayoría de días. En cierto modo, parecía como si supiera a qué hora acudía Fate de visita. A veces tenía la impresión de que se trataba de un presagio, aunque no sabía de qué.

—Después de la cena, nos ponemos a hacer los deberes. Sé que tú prefieres hacerlo justo después de clase, pero a mí me parece que así también funciona. Te encantará saber los progresos que Vivio ha hecho con las matemáticas. ¿Te acuerdas a principios de año, cuando parecía que no entendía nada? Pues ha habido un gran cambio. Hemos estado usando esas tarjetas ilustradas que compraste prácticamente cada noche, y en el último examen no se dejó ni una sola pregunta sin contestar. Ahora es incluso capaz de hacer los deberes sin que yo tenga que ayudarla. Seguro que te sientes muy orgullosa de ella.

El sonido del arrullo de la paloma apenas era audible a través del cristal.

—Y a Alice también le van bien los estudios. Cada noche vemos un episodio de Dora la exploradora o de Barbie. Es increíble su inagotable capacidad para ver una y otra vez el mismo DVD, pero es que le encantan. Y para su cumpleaños quiere que la fiesta tenga como motivo principal las princesas de Disney. Estaba pensando en encargar un pastel helado, pero ella dice que quiere que la fiesta sea en el parque y no estoy segura de que el pastel aguante sin derretirse, así que probablemente tendrá que ser otro tipo de pastel.

Fate carraspeó.

—¡Ah! ¿Te he contado que Chrono y Amy están pensando en ir a por otro hijo? Lo sé, lo sé, es una locura, si tenemos en cuenta los numerosos problemas que Amy tuvo durante su último embarazo y, además, ya supera los cuarenta años, pero según Chrono, después de las dos niñas, ella se muere de ganas de tener un niño. Pero ¿quieres saber mi opinión? Creo que es Chrono el que quiere un hijo y que a Amy no le importa, aunque con ese par, una nunca está segura del todo, ¿no estás de acuerdo? Fate se obligaba a mantener un tono distendido. Desde que Nanoha estaba en el hospital, había intentado actuar con tanta naturalidad como podía. Puesto que antes del accidente las dos hablaban incesantemente de sus hijas y comentaban lo que pasaba en las vidas de sus amigos, Fate siempre intentaba hablar sobre esos mismos temas cuando iba a visitarla. No tenía ni idea de si Nanoha la oía; la comunidad médica parecía dividida en aquella cuestión. Algunos aseguraban que los pacientes en coma podían oír —y posiblemente recordar— conversaciones; otros decían justo todo lo contrario. Fate no sabía a quién creer, pero decidió decantarse por el lado de los optimistas.

Por esa misma razón, después de echar un vistazo al reloj, asió el mando a distancia. En los ratos robados cuando ella no estaba trabajando, a Nanoha le encantaba ver —no sin remordimientos— La juez Judy en televisión, y Fate siempre le había tomado el pelo por el modo en que mostraba un placer casi perverso riéndose de las payasadas de todos aquellos pobres desafortunados que iban a caer en la sala del tribunal de la juez Judy.

—Voy a poner la tele, ¿vale? Están dando tu serie favorita. Con un poco de suerte, aún podremos ver los últimos minutos.

Un momento más tarde, la juez Judy estaba sermoneando tanto al abogado del acusado como al fiscal, antes de exhortarlos a que se callasen, lo cual parecía ser el tema predecible y recurrente de la serie.

—No está en plena forma, ¿eh?

Cuando se acabó la serie, Fate apagó la tele. Se le ocurrió acercarle un poco más las flores, con la esperanza de que pudiera olerlas. Quería mantenerle los sentidos estimulados. Ayer se había pasado un buen rato peinándola; y el día previo había traído su frasco de perfume y le había echado un poquito en cada muñeca. Hoy, sin embargo, cualquiera de esas tareas le parecía que requerían más esfuerzo del que podía concebir.

—Aparte de eso, no hay mucho más que contar —dijo con un suspiro. Las palabras le sonaban tan vacías como seguramente le sonaban a Nanoha—. Mi padre sigue sustituyéndome en la clínica. Te sorprendería ver lo bien que se le da, si tenemos en cuenta que ya hace bastantes años que se retiró. Es como si nunca se hubiera ido. La gente todavía lo adora, y creo que se siente feliz de poder estar allí. Si quieres saber mi opinión, nunca debería haber dejado de trabajar.

Fate oyó unos golpes en la puerta y vio que entraba Lindy. En el último mes, se había acostumbrado tanto a ella que no sabía si sobreviviría sin su ayuda. A diferencia de otras enfermeras, ella mantenía una inagotable esperanza de que Nanoha despertara de su coma completamente ilesa, y por eso la trataba como si estuviera consciente.

—Hola, Fate —la saludó animadamente—. Siento interrumpirte, pero tengo que cambiarle el suero.

Cuando Fate asintió, ella se acercó a Nanoha

—Supongo que debes de estar hambrienta, cielo —dijo Lindy—. En un segundo lo solucionaremos, ¿de acuerdo? Y luego las dejaré solas a Fate y a ti. Ya sabes que no me gusta nada interrumpir a un par de tortolitas como ustedes.

Lindy actuó con presteza, quitando una bolsa de suero y reemplazándola por otra, y mientras lo hacía, seguía hablando animadamente.

—Ya sé que estás entumecida por los ejercicios de esta mañana. Realmente nos hemos esforzado, ¿eh? Parecíamos esos tipos que salen en los espacios de publicidad. Ahora estiramos los músculos por aquí y ahora por allá. Estoy muy orgullosa de ti.

Cada mañana y cada tarde, una de las enfermeras iba a flexionar y a estirar las extremidades de Nanoha. Le doblaba la rodilla, y luego se la estiraba; le doblaba el pie hacia arriba, y luego lo tensaba hacia abajo. Realizaban ese ejercicio con cada articulación y cada músculo del cuerpo de Nanoha.

Después de reemplazar la bolsa, Lindy revisó el goteo y le estiró las sábanas, después se giró hacia Fate.

—¿Cómo te encuentras hoy?

—No lo sé —contestó ella.

Lindy pareció arrepentirse de haber preguntado.

—Me alegro de que hayas traído flores —comentó, señalando con la cabeza hacia la repisa de la ventana—. Estoy segura de que a Nanoha le gustan.

—Espero que sí.

—¿Piensas traer a las niñas?

Fate tragó saliva a través del nudo que sentía en la garganta.

—Hoy no.

Lindy frunció los labios y asintió. Un momento más tarde, se había marchado.

Doce semanas antes, Nanoha había ingresado en Urgencias en camilla, inconsciente y sangrando mucho a causa de una herida en el hombro. Los médicos se concentraron primero en la herida por la gran cantidad de sangre que estaba perdiendo, aunque en retrospectiva, Fate se preguntó si una intervención diferente habría cambiado las cosas.

No lo sabía, nunca lo sabría. Al igual que Nanoha, a Fate también la habían llevado corriendo hasta allí; al igual que Nanoha, se había pasado la noche inconsciente. Pero allí acababan las similitudes.

Al día siguiente, Fate se despertó con un terrible dolor y un brazo destrozado, pero Nanoha ya no volvió a despertarse.

Los médicos se mostraron muy atentos, aunque no intentaron ocultar su preocupación. Le dijeron que los daños cerebrales eran siempre serios, pero albergaban esperanzas de que la herida se curara y que se recuperase completamente con el tiempo.

Con el tiempo.

A veces se preguntaba si los médicos eran conscientes de la intensidad emocional del tiempo, o del calvario que ella estaba pasando, o incluso de que el tiempo era un concepto finito. Lo dudaba.

Nadie podía entender lo que ella estaba pasando, ni realmente comprender la decisión que yacía en sus manos. A simple vista, parecía sencillo. Fate haría exactamente lo que Nanoha quería, exactamente lo que ella le había pedido que le prometiera.

«Pero y si...»

Ahí estaba la cuestión. Había pensado largo y tendido sobre todo aquello; se había pasado noches en vela considerando la cuestión. Se preguntaba incesantemente qué significaba realmente amar a alguien. Y en la oscuridad, sin dejar de moverse agitadamente de un lado a otro de la cama, deseaba que fuera otra persona la que tomara la decisión por ella. Pero tenía que decidirlo ella sola, y muy a menudo se despertaba por la mañana con una almohada empapada de lágrimas en el lugar que Nanoha debería haber ocupado. Y las primeras palabras que salían por su boca siempre eran las mismas:

—Lo siento, amor mío.

La decisión que Fate tenía que adoptar partía de dos cosas que habían pasado antes. El primer suceso estaba relacionado con una pareja: Veyron y Schach. El segundo, con el accidente en sí, que había sucedido una noche ventosa y lluviosa doce semanas antes.

Era fácil relatar el accidente, similar a numerosos accidentes en que una serie de errores aislados que parecían inconsecuentes habían confluido y explotado de la forma más horrible que uno pudiera imaginar. A mitad de noviembre, habían ido al RBC Center en Raleigh para ver a David Copperfield actuar en directo. Solían ir a ver uno o dos espectáculos al año, aunque sólo fuera una excusa para salir juntas una noche, solas. Normalmente antes iban a cenar, pero aquella noche no fue así. A Fate se le había hecho tarde en la clínica, salieron tarde de Beaufort, y cuando aparcaron el coche, sólo faltaban unos minutos para que empezara la función. Con tantas prisas, Fate se había olvidado del paraguas, a pesar de los nubarrones y del viento que cada vez arreciaba con más fuerza. Ese fue el error número uno.

Vieron el espectáculo y lo disfrutaron, pero el tiempo había empeorado notablemente cuando salieron del recinto. Llovía a cántaros y Fate recordaba que se había quedado de pie al lado de Nanoha preguntándose por la mejor manera de llegar hasta el coche. Por casualidad se encontraron a unos amigos que también habían visto el espectáculo, y Victoria Dahlgrün le ofreció a Fate acompañarla hasta el coche para evitar que se quedara empapada. Pero Fate no quería molestarla y rechazó la sugerencia de Victoria En vez de eso, atravesó corriendo la cortina de lluvia de camino hacia el coche, pisando inevitablemente charcos que le cubrían hasta el tobillo. Estaba empapada hasta los huesos cuando se metió dentro del auto, especialmente los pies. Ése fue el error número dos.

Ya que se había hecho tarde, y puesto que las dos tenían que trabajar a la mañana siguiente, Fate condujo rápido a pesar del viento y de la lluvia, intentando ahorrarse unos pocos minutos en un trayecto que normalmente duraba dos horas y media. A pesar de que le costaba ver a través del parabrisas, no se movió del carril de aceleración, excediendo el límite de velocidad, adelantando como si estuviera en una carrera de coches, con unos conductores que se mostraban más cautos con los posibles peligros derivados del mal tiempo. Ése fue el error número tres.

Nanoha le pidió repetidamente que aminorase la marcha; más de una vez, ella hizo lo que le pedía, pero tan pronto como podía volvía a acelerar. Cuando llegaron a Goldsboro, todavía a una hora y media de casa, Nanoha estaba tan enfadada que dejó de dirigirle la palabra. Apoyó la cabeza en el respaldo y entornó los ojos, negándose a hablar, frustrada por el comportamiento temerario de Fate. Ese fue el error número cuatro.

El accidente sucedió a continuación y podría haberlo evitado si no hubiera cometido ninguno de los otros errores. Si ella hubiera llevado un paraguas o si hubiera ido con su amiga hasta el coche, no habría tenido que correr bajo la lluvia. Sus pies estarían secos. Si hubiera conducido más despacio, quizá podría haber controlado el coche. Si hubiera respetado los deseos de Nanoha, no se habrían peleado, y Nanoha habría estado atenta a la carretera y habría visto lo que ella pretendía hacer y la habría detenido antes de que fuera demasiado tarde.

Cerca de Newport hay una curva amplia y de fácil acceso en la intersección de la autovía con una señal de «STOP». En ese punto del trayecto —a menos de veinte minutos de casa—, Fate sentía un hormigueo en los pies realmente molesto. Llevaba zapatos con cordones y los nudos se habían endurecido a causa de la humedad, así que por más que intentaba desatarlos para librarse de los zapatos empapados, el dedo de un pie resbalaba en el talón del otro pie. Se inclinó hacia delante, y quedó con la vista a escasos centímetros por encima del tablero, buscando con la mano uno de los zapatos. Apartó la vista de la carretera para mirar hacia abajo y mientras intentaba desatarse el nudo no vio que la luz del semáforo se ponía en ámbar.

No conseguía desatar el nudo. Cuando finalmente lo logró, alzó los ojos, pero ya era demasiado tarde. La luz se había puesto roja, y una furgoneta plateada estaba entrando en la intersección. Instintivamente, pisó el freno, pero la cola del coche empezó a derrapar en la carretera resbaladiza por culpa de la lluvia. Perdió el control del automóvil. En el último instante, las ruedas reaccionaron y evitó chocar contra la furgoneta en la intersección, pero continuó patinando hacia la curva; el coche se salió de la autovía, y fue hacia los pinos.

A Nanoha ni tan sólo le dio tiempo a gritar.

Fate apartó un mechón de la cara de Nanoha y se lo puso detrás de la oreja; oyó que su propio estómago rugía de hambre. A pesar de que estaba hambrienta, no podía pensar en comer. Su estómago estaba constantemente agarrotado, y en los poquísimos momentos en los que no lo estaba, la imagen de Nanoha llegaba precipitadamente para llenar el espacio vacío.

Era una forma irónica de castigarla, ya que durante el segundo año de casadas, Nanoha se había tomado la molestia de enseñar a Fate a comer otras cosas que la comida suave que durante tanto tiempo había constituido su base alimentaria. Fate suponía que eso había sucedido porque Nanoha se había cansado de sus gustos tan limitados. Debería haberse dado cuenta de los cambios que se avecinaban cuando Nanoha empezó a soltar algún que otro comentario oportuno acerca de las insípidas tortitas que tomaban los sábados por la mañana o de que nada resultaba más satisfactorio en los fríos días de invierno que un buen estofado de ternera casero.

Hasta ese momento, ella había sido la cocinera de la familia, pero poco a poco Nanoha empezó a abrirse paso en la cocina. Compró dos o tres libros de cocina; por las noches, Fate veía que se tumbaba en el sofá y que de vez en cuando doblaba la esquina de alguna página. A veces Nanoha le preguntaba si no le parecía que una receta en particular era particularmente apetitosa.

Previamente le había leído en voz alta los ingredientes del jambalaya cajún o del marsala de ternera y, a pesar de que Fate le aseguraba que sí que tenía buena pinta, el tono de su voz denotaba obviamente que aunque Nanoha preparase esos platos, ella probablemente no los probaría.

Sin embargo, a Nanoha nadie la ganaba en tenacidad, así que de todos modos empezó a aplicar una serie de pequeños cambios. Preparaba salsas con mantequilla o nata o vino y regaba con ellas su propia porción de pollo que ella preparaba casi cada noche. Su única petición era que como mínimo lo oliera y habitualmente ella tenía que admitir que el aroma era tentador. Más adelante, Nanoha se acostumbró a dejar una pequeña cantidad en la bandeja, y después de servirse ella misma, simplemente añadía un poco al plato de Fate, tanto si ella quería como si no. Ella misma se quedó sorprendida al ver que poco a poco iba aceptando los nuevos sabores.

En su tercer aniversario de boda, Nanoha preparó un pastel de carne al estilo italiano, relleno de mozzarella; como regalo de aniversario, Nanoha le pidió que comiera un poco con ella; en su cuarto aniversario, a veces ya cocinaban juntas. A pesar de que su desayuno y su almuerzo eran tan aburridos como siempre y que la mayoría de las noches sus cenas eran tan suaves como de costumbre, Fate tenía que admitir que había algo romántico en el hecho de preparar la cena juntas y, a medida que pasaban los años, empezaron a hacerlo por lo menos dos veces a la semana. A menudo, Nanoha tomaba un vaso de vino y, mientras cocinaban, les pedían a las niñas que se quedaran jugando en la salita, en la que el elemento más prominente era una alfombra beréber color esmeralda. Ellos lo llamaban «la hora de la alfombra verde». Mientras Nanoha y Fate troceaban y removían y conversaban tranquilamente acerca de lo que les había sucedido durante el día, ella disfrutaba de aquella nueva rutina que Nanoha había instaurado.

Fate se preguntó si tendría la oportunidad de volver a cocinar con Nanoha. Durante las primeras semanas después del accidente, ella se había obsesionado con la idea de que la enfermera del turno de noche tuviera a mano el número de teléfono de su móvil. Después de un mes, puesto que Nanoha podía respirar sin ayuda artificial, la trasladaron de la Unidad de Cuidados Intensivos a una habitación privada y ella tuvo la certeza de que ese cambio conseguiría que Nanoha se despertara.

Pero a medida que pasaban los días y que no se producía ningún cambio, su energía desbordante se trocó en una apatía silenciosa. Nanoha una vez le había dicho que la fecha límite eran seis semanas —que, después, las posibilidades de recuperarse de un coma caían en picado—. Sin embargo, ella todavía tenía fe. Se decía a sí misma que Nanoha era una madre, que Nanoha era una luchadora, que era diferente al resto. Las seis semanas llegaron y pasaron, y luego dos semanas más. Fate sabía que, a los tres meses, a la mayoría de los pacientes que permanecían en coma los trasladaban a una clínica para cuidados a largo plazo. Aquel día había llegado y se suponía que Fate tenía que comunicar a la administración del hospital lo que quería hacer. Pero ésa no era la decisión a la que se enfrentaba. Su decisión tenía que ver con Veyron y Schach, y a pesar de que sabía que no podía acusar a Nanoha por haberlos metido en sus vidas, no estaba preparada para pensar en ellos; todavía no.


Author's notes part 2: *Sobs* Oh no, poor Fate-chan. Les apuesto que ustedes pensaban que our Nano-chan and our Fate-chan were going to get divorced huh?

Que les parecio este chapter? Very sad right? Cual creen ustedes que es la decision que Fate-chan debe de tomar?

Que tendran que ver Veyron y Schach en esa decision?

Please don't kill me and I CAN'Tpromise you a happy ending, I'm so sorry *goes to a corner to cry my eyes out*

ki-chan: Verdad? Yo pense lo mismo cuando lei esta story the very first time, poor Nano-chan and poor Fate-chan but especially poor Fate-chan *Ugly sobbing* and you better get ready those Kleenex ready, porque lo que viene no es nada bonito.

Shirei-kan: Me lo supuse, tambien me confundi al principio, like I have said before I can't say anything without giving away any spoilers, muchas gracias por tu apoyo. Shirei-kan, donde esta tu story? La busque para recomendarla pero ya no la encuentro.

YuriLover24: Yes! *cries again* "A snowflake in spring" is one of my favorite stories of all time. Thanks for all your support.

Aili.w-chan: Una de las razones por la cuales elegi esta story was the element of surprise and porque de alguna manera este accident recuerda el accident que Nano-chan when she was just 11 years old *sobs* espero a ver como sigue esta story.

Maho-san:LOL! I'm sorry, it really breaks my heart to put Fate-chan in such thing but this is how the story goes, si esperemos para ver que va a pasar.

Ishtar-chan: Yay! Welcome back my friend, T^T si lo se, sorry, but right now I can't give you or anyone any spoilers. And please check your PMs I'm just waiting on your answer para hacer lo que me pediste hacer. *Sobs*

Kano chan: I am not your enemy *cries* I'm really sorry for doing this to you all, but like I have said before this is how the story goes, I totally saw your drawing and it was very cute, but don't forget to tag your art, you know like Fate Testarossa, Nanoha Takamachi, NanoFate, Nanoha x Fate, Fate x Nanoha and the like, yeah, Akuma no riddle is one of my favorite anime of this year.

Mi historia recomendada para el dia de hoy: "30 minutos" escrita por Kida Luna. Such a sweet and heartbreaking story.

Ahora les pido que me apoyen en una peticion y esa peticion es que Ishtar4 NO! borre sus historia o adaptaciones. Pretty please do not do it or at least create another account and post them there please.

You know the drill, if you find any mistakes please do tell me so I can fix them.

Thanks so much for all your reviews.

Chapter 18 preview...

—Sólo tienen que hablarle —les decía, y ellas lo intentaban, pero pronto se quedaban sin palabras al ver que no recibían ninguna respuesta.

Normalmente, cuando iban a verla, Fate hacía que le llevaran cosas —piedras bonitas que habían encontrado en el jardín, hojas de los árboles que habían pegado en un trozo de papel, tarjetas hechas a mano y decoradas con purpurina—. Pero incluso el acto de llevarle regalos no se libraba del peso de la incertidumbre. Alice depositaba el regalo sobre el estomago de Nanoha y retrocedía; un momento más tarde, lo colocaba en la mano de Nanoha para, al cabo de un rato, recogerlo y dejarlo en la mesita. Vivio, por otro lado, no paraba de moverse inquieta. Se sentaba en la cama y luego se acercaba a la ventana, escrutaba atentamente la cara de su madre y, en todas las ocasiones en que lo hacía, jamás decía ni una sola palabra.

—¿Qué has hecho hoy en la escuela? —le preguntó Fate la última vez que su hija estuvo allí—. Estoy segura de que a Nanoha-mama le gustará oírlo.

En lugar de contestar, Vivio se giró hacia ella.

—¿Por qué? —preguntó, con un tono de tristeza desafiante—. Sabes que no puede oírme.